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lunes, 31 de mayo de 2010

El Nivel Medio

Siempre acabo con la misma certeza; el resto de España no se mueve por las mismas motivaciones que mi entorno.


Me refiero a que cuando quiero entender, no ya convicciones con las que estoy completamente en desacuerdo (que para eso a menudo ni con mi entorno) sino criterios de actuación o selección, no debo mirar a la gente que me rodea. Tendía a pensar que el resto del país se movía por los mismos impulsos y motivaciones que yo, pero la cosa empezó a cambiar con la llegada de las televisiones privadas. Al principio parecía aquello de tener más de tres canales (teníamos una autonómica por aquel entonces) como el paradigma de la libertad de elección. La televisión iba a ser genial porque siempre iba a haber un programa al menos interesante. Luego resultó que Groucho, de nuevo, ya estuvo acertado décadas atrás.


Bueno, permítanme aquí un inciso; como alguno habrá notado soy bastante defensor de los USA y uno de los motivos es debido a que a los 8 años empece a viajar para allá y descubrí un país en el que había de todo. Por haber incluso había decenas de canales de TV cuando en España teníamos 2, uno de los cuales empezaba a emitir por la tarde, mientras que el principal cortaba la conexión al mediodía: como le decía ayer a Tasmania, hemos llegado tarde a casi todo.


Lo dicho, la televisión iba a ser genial, pero empezaron como toros salidos del toril cada uno con su presupuesto. Antena 3 iba en plan serio; noticias, noticias, noticias, pero sin corresponsales en el extranjero.
Canal + era quién, en abierto, más se preocupaba por importar series de buenas o más o menos efectivas, y dar un aspecto algo más cosmopolita y de calidad, pero ellos también fueron los que lanzaron la guerra del fútbol con la certeza, acertada, que iba a ser un producto de consumo masivo hasta tal punto que los torneos de fútbol 7 de equipos infantiles o el fútbol playa salvan el desierto del verano hasta los campeonatos de pretemporada
Tele5, bueno… el paraíso de la ausencia de sujetadores. "Vulgar" decían entonces, pero fue como lanzar trazos sobre un papel para empezar a ver qué formas iban tomando.
Y la forma que todo ha tomado ha sido la que tiene ahora. Y aquí es dónde entra el tema que les refería al principio; cuando hablo con mi entorno, éste no entiende que tengamos una televisión en la que Belén Esteban y Mila Ximénez compiten por ver quién arranca más aplausos a una audiencia contentada en plató con un bocadillo y una fanta. Una audiencia que está tan encantada de estar a 10 metros de cualquiera de las dos como yo lo estaría de estar viendo jugar a Michael Jordan. Y yo seré mitómano, que lo soy, pero mis mitos demuestran logros.
Mi entorno no entiende que estas dos se estén haciendo de oro, literal, a costa de salir 3 horas al día en televisión y, lo peor, que tengan audiencias que ya querríamos en otros programas que dieran algo más de empaque a la media nacional. Pero es que la media nacional está muy baja y eso es lo que le digo a familiares y amigos. Si esos programas están ahí permanentemente y unas cadenas se copian a otras a la hora de diseñar temáticas y parrillas, entonces es que el nivel medio de exigencia de atención de España es ése y no otro.


Si un martes por la noche puedes ver House y otro día de la semana a la misma hora Física o Química es porque el nivel de exigencia medio pone a las dos series en el mismo rango. Las 2200h, por tanto, no es un momento para la televisión de calidad, sino que coincide que los martes ponen una buena serie y, por Dios, hagamos por mantener los números porque sino veríamos de nuevo la de los jovenzuelos bailarines (Fama 20 años después, que de la copia flagrante también podemos sacar un listado majo). Cuando ponían en la 2 West Wing, era los sábados después de todo, bueno, de todo no, antes de los programas de jazz y, si querías seguirlo, o no salías el sábado, o te volvías de marcha a la 1 o lo grababas. Pero, claro, para grabarlo mejor me lo bajo de internet y en tres días tengo la serie que me dé la gana completa. En fin.


Total, que éste es el panorama y ahora pueden extrapolar hacia por qué se lee tan poco, por qué tenemos los políticos que tenemos o por qué las noticias traen los contenidos que traen. A este respecto ya me han oído hablar de que los telediarios son, cada día más, una replica de El Caso, o de aquella frase de Umberto Eco sobre qué es noticia y qué llena un periódico… Pero yo compro periódicos, veo noticias y no puedo evitar preguntarme lo siguiente; Guardian, FT, Economist, la BBC o New Yorker ¿de dónde sacan contenidos y periodistas? y sobre todo ¿lectores?


nota al pie: parece que a los americanos también les preocupan estos temas

domingo, 30 de mayo de 2010

La mentira como desiderátum

Con lo peliculero que es uno, no puede remediar reparar en lo que algunos teóricos de la comunicación llamarían "imágenes tatuaje" y otros "imágenes subliminales", aunque más propiamente sean imágenes generadas por la técnica de la tachitoscopia, desarrollada en 1917 por el doctor Poeztle y aplicada posteriormente por los nazis y por los americanos en New Jersey, para demostrar lo sencillo que es manipular a las masas con fotos "inadvertidas" que contengan incluso textos con cierto sesgo exclamativo o imperativo.

Hay dos que vienen al pelo, de estos convulsos últimos días. La primera es una fotografía de la agencia AFP, en sentido vertical, donde aparece el Presidente Zapatero adoptando una pose exactamente igual que la de Alex, en los primeros compases visuales de "La naranja mecánica", de Stanley Kubrick. Se trata de un fotograma irreal, como de ciencia ficción, donde la mirada del pérfido protagonista de tan celebrada obra maestra (también por el texto en que se basa, de Anthony Burgess), se hunde lacerante en un plano objetivo que implica al espectador como irredento reo de lo que va a ver y le va a ocurrir, aunque sea figuradamente.

Quitando la pestaña postiza de Malcolm McDowell, que encarna a Alex, Zapatero amenaza con la misma mirada afilada, con el mismo efecto de sombra y luz lateral, con un "picado" hacia el espectador que le da un aire mayestático y pavoroso y -lo que es mucho más inquietante- con una expresión que aparece sobre su cabeza -gran casualidad atrapada por el fotógrafo- que dice: "Desideratissimi".

La imagen está tomada en Comillas, junto a un Barroso forzadamente sonriente para la pose. Y, tras el gesto congelado de amenaza que exhibe con jactancia el peripuesto y pertinaz Presidente castellano, unas declaraciones que son todo un portento de mendacidad: "Pienso en el futuro del país, no en el personal".

Evidentemente, él mismo se desmintió de su pomposa mentira cuando, pocos días después jugaba a hacer rabieta al líder de la oposición, diciéndole algo así como "anda, anda, sufre, tonto, que vas a volver a perder, mientras que los que se creen mis mentiras me van a volver a votar".

Lógicamente, José Luis Rodríguez, sólo piensa en su futuro personal y ha retocado el sueldo de los funcionarios y las pensiones, porque sabe perfectamente que, entre ellos -sumisos como son, hasta el paroxismo- no va a encontrar ni resquemor ni animadversión, como así está ya ocurriendo. Sólo un puñado de sindicalistas pagados e interesados, se ha acercado a la Moncloa para aparentar que protestan.

El segundo ejemplo de lo que digo me viene a la mente, cuando cierro los ojos. Se trata de la forma de evolucionar de la vicepresidenta De la Vega hacia el estrado desde el que, cada viernes, cuenta a la "canalla" esas "mentiras arriesgadas" que le dictan que diga. Se mueve como las féminas que aparecen en las pasarelas de las películas de Fellini. Con insufrible arrogancia que produce vergüenza ajena, con autocomplacencia en la pose que sustenta el cargo, que no la carga. Indudablemente es otra manera de mentir, paralela a la de su sospechosa palabrería: la mímica de la altanería, la insoportable vanidad de quien se cree la reina del tafetán, restregando a todos los votantes menesterosos y humildes de izquierda el fondo de armario más imponente y obsceno que jamás se haya visto en simples servidores públicos. Y es que, como dice Nicole Kidman en "Dogville": "la vanidad es el peor de los defectos". "La peor de las mentiras", añado yo.

sábado, 29 de mayo de 2010

EEUU contra el comunismo en Europa. Toda la carne en el asador

EEUU intervino en la II gran guerra cuando ésta ya estaba decidida, es decir, cuando Alemania ya había sido derrotada en Stalingrado, y lo hizo no para parar al ejército de Hitler, que ya estaba hundido y en rápida retirada, sino para impedir a toda costa que fuese el Ejército Rojo el que liberara no sólo Berlín -como fue el caso- sino también París, lo que hubiera extendido el comunismo a toda Europa.

De hecho, cuando EEUU intervino en la II guerra mundial, sólo unos meses antes de su final, el objetivo ya no podía ser vencer a Alemania, que no había parado de perder terreno en el frente oriental desde principios del 43, sino, precisamente, evitar que fuese la Unión Soviética la que llegara hasta los pirineos.

A pesar de ello el comunismo cobró un importante prestigio en toda Europa. No sólo se impuso en el frente oriental sino que había un riesgo importante de que empezase a ganar elecciones en la Europa occidental.

Italia. 1948. Las malas lenguas dicen que si el partido comunista hubiera ganado las elecciones -que podría haberlo hecho- EEUU tenía prevista una intervención militar. La doctrina Truman defendía que cualquier país amenazado por los comunistas sería ayudado por EEUU.

Bélgica, Francia e Italia se deshicieron de sus ministros comunistas rápidamente.

En España no nos enterábamos de nada. O de casi nada. Vivíamos en un mundo aparte en un extraño sueño entre la autarquía y el desarrollismo. Nuestro mundo era nuestro ombligo.

Los comunistas eran en España y en aquel tiempo, seres monstruosos, tipo Acebes y Zaplana, MariTere y Chacón, Durán y....¿Lleida?

Creamos nuestros propios fantasmas para defendernos del miedo. Ahora, los neocomunistas, son los tipos guay que no se avergüenzan en defender a todo trapo dictaduras como la cubana, que no se arrugan a la hora de llamar fascistas a la mitad de los españoles, que no se cortan cuando dicen que pasearían a algunos, que quemarían libros, que fusilarían a unos cuantos cada mañana... y nosotros, atónitos, inmovilizados, boquiabiertos...

Se apropian de hermosas palabras que no nos permiten compartir. Libertad, cultura, solidaridad... si media España sigue mirando pasmada a la otra media mientras ésta última sacude nuestros valores y nuestros bolsillos... échen un vistazo a la historia del XIX, ahí está la respuesta a ese futuro incierto... pero ese es otro tema.

viernes, 28 de mayo de 2010

Sistema Electoral

No sé si se acuerdan cuando al principio de todo el tema de la bitácora de esta Zodiac hablé de los lobbies y de cómo un sistema que los admitiera era un sistema que, aún sabiendo que puede generar sus vicios y tener sus defectos, podía exigir más a la clase política… que se puede, en serio. De acuerdo que ellos no lo saben. Y si lo saben no lo dicen, pero se puede. Y sobre todo, se debería hacer algo.


Miren; érase una vez un país fundado en 1776 a partir de la sublevación de unas colonias pertenecientes a uno de los imperios más extensos e influyentes que se han conocido. Un país que recogió su carta magna en cuatro páginas de papel escritas a mano y que a partir de ahí ha ido modelando una legislación a base de enmiendas a esa Constitución y de leyes. Bueno, pues este país tiene dos cámaras legislativas agrupadas bajo la figura del Congreso; La Cámara de Representantes y el Senado. Lá Cámara son 435 congresistas y el Senado lo conforman 100 Senadores.
En el Senado cada estado aporta 2 senadores y no son elegidos todos al mismo tiempo, sino que se dividen en tres grupos de elección llamados Clases. Cada clase agrupa a 1/3 de los senadores y una clase no tiene por qué incluir a los dos Senadores de un estado. El mandato del Senador es por 6 años y la diferencia de elección entre una clase y la siguiente es de dos.
En el Congreso son 435 representantes con mandatos de dos años, también divididos en clases y elegidos por distritos de constituyentes que agrupen un cierto número de votantes. Por ejemplo, mientras el congresista John Boehner es el representante elegido por el 8º distrito de Ohio que incluye Hamilton, Middletown, Huber Heights, Eaton, Greenville, Piqua, Troy, y partes de Dayton, Riverside, y de la Base aérea Wright Patterson, Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara, es la representante del 8º distrito de California que es San Francisco menos una parte del suroeste de la ciudad que pertenecen al 12. Creo que cogen la idea. El Representante se debe a su partido, sí, pero se debe también a sus constituyentes, de tal manera que si sus decisiones van a favor del partido, pero no a favor de su estado / distrito, puede poner en riesgo su reelección.


Ambas cámaras se dividen en grupos llamados la mayoría y la minoría, por cada partido que agrupe la mayor o la menor parte de los asientos de la cámara, y a la vez en Caucus que son, por encima, formas de agrupar a los diputados por tendencias, ideologías, intereses, etc. Esto ya es pelo más complicado, pero es importante retener el término.
Con este panorama merece la pena añadir un par de cosas más; no hay disciplina de voto y las elecciones, como todas en este país, son a ganador o perdedor. Si yo consigo el 46% de los votos y mi contrincante el 38, yo gano y mi contrincante no puede pactar con nadie del Partido de los Granjeros Asociados para quitarme el sitio.
Esta idea se reparte a lo largo del país en Congresos estatales, elecciones a gobernador, etc


No sé si lo van viendo…


Este sistema, importado en España, evitaría que al ciudadano le cuelen en la Carrera de San Jerónimo a 350 diputados elegidos a ciegas porque el partido los ha puesto en una papeleta, con lo que si el cabeza de lista es a quién yo prefiero votar, de acuerdo, pero con él me llevo de regalo a tantos desconocidos como el recuento de votos permita meter en comparsa. Evitaría que la elección de un alcalde, o de un presidente de comunidad autónoma o del propio Presidente del Gobierno tras el recuento se tomara en la calle Ferraz o en Génova o, lo que ya suena fatal, por teléfono. La ausencia de disciplina de partido en el voto impediría que las leyes se aprobaran pactando tres personas en una sala. Dado el sistema actual prefiero tener a X diputados con un porcentaje de decisión asociado que a 350 con un voto cada uno. En la actual legislatura, por ejemplo, implicaría un Congreso con 10 diputados en un reparto que hiciera que los socialistas tuvieran un diputado con el 44% de la capacidad de voto y así grupo a grupo hasta completar con Uxue Barkos de Na-Bai con un 0,24% de la capacidad de voto (que en el mundo real es 1 diputado. Por redondear, que no quede). El resto de los ahora diputados serían asistentes o secretarios que hicieran el trabajo de investigación, redacción... Imaginen el ahorro para las arcas del Estado.


Pero lo más importante es que las leyes se harían ganando voto a voto, diputado a diputado, senador a senador. Obligaría a tener diputados buenos porque la competencia y el nivel de exigencia crecería. Las leyes se discutirían, se volverían a discutir y si no salen, no salen. Les voy a poner un ejemplo reciente; El incremento del IVA se aprobó con los votos de los dos diputados de Coalición Canaria, que han sido elegidos (diferencien entre esto y "representar") por un territorio exento del pago del impuesto. Si tuviéramos una cámara en la que un diputado cualquiera perteneciera al PSOE, representara a Albacete y no hubiera disciplina de partido, ¿creen que la ley hubiera salido adelante? Si ese diputado votara "SÍ", muy posiblemente la próxima legislatura la vería desde el salón de su casa.


No me tomen por cándido; una vez establecido el sistema comienza a viciarse y, por supuesto, intervendrían también intereses no muy confesables, pero, insisto, el nivel de exigencia sería sensiblemente mayor y eso obliga a mejorar y a tener gente más preparada en cargos que hemos dado por asumidos al verlos todos los días en los medios, cuando en la inmensa mayoría de ellos, son regalados. Ahora mismo basta con medrar lo suficiente dentro del partido para que tu posición en la papeleta sea lo suficientemente buena, pero yo, como ciudadano y con mi voto, acabaria eligiendo a ese genio del trepar.

jueves, 27 de mayo de 2010

La forma y el contenido

Hace unos días se devanaban los sesos los de la tertulia de Intereconomía (¿para cuándo el cambio de nombre y logo de una cabecera tan vetusta?), sobre por qué la derecha ha abjurado y abdicado de la Cultura con mayúsculas, en detrimento de todos los desmanes y despropósitos que la izquierda comete en su nombre.

Todos estuvieron de acuerdo en reconocer que la batalla de las formas ya está perdida. La estética "neohippy" ha triunfado y se ha impuesto con fuerza, no sólo en los Grandes Almacenes, porque lo dicte la moda, sino en la calle.

Un conocido, realizador de TVE, me comentaba no hace mucho que "ahora todo se hace por ráfagas, para dar sensación de dinamismo y modernidad". Hablamos del programa de libros de la "2", con una estética muy distante de aquella de antaño en que Dragó y Sotillos -tanto monta- dialogaban con el invitado de turno en formato "loco de la colina", pero sin la perspicacia minimalista de Jesús Quintero.

El nuevo engendro icónico para transmitir la idea de libro se intitula "Página 2" -muy ocurrente, ji, ji- y está presentado por un seguidor del Barça -como no podría ser de otra manera en estos tiempos de peloteo obligado- que es Óscar López. En una de esas fugaces ráfagas de este fragmentado tiempo disperso que nos ha tocado vivir frente a la pantalla plana -¡el juego que da el adjetivo es pequeño!- pude observar a Antonio Tabucchi, el autor italiano de "Sostiene Pereira..." en medio de una amplia nave desangelada y con la cámara tomando erráticos planos generales del antitético ambiente, quizás para procurar que los espectadores no recalaran en semejante discurso tan "coñazo" y soporífero, en beneficio de ese dinamismo tan "guay" y psicodélico que, según mi viejo amigo, persiguen ahora los directivos del Ente que decide por nosotros hasta el resultado de las elecciones.

Lo curioso es que el resto de emisoras televisivas han hecho el hueco o la ola a la que sigue siendo la más vista, según el Estudio General de Medios. Me sometí el pasado domingo a la contemplación de un telediario de Tele Cinco, a ver si veía y oía algo distinto. Pues sí, pero se trataba de cosas aparatosas de agencias -lo que ningún periodista de redacción quiere- todo amorfo, apático y neutro, para no hacer sombra a la Uno, es decir, a la "única" que parte el bacalao.

Y es ahí donde lamentablemente ha patinado la derecha: en la estética, ya que, si algo de ética colectiva queda, desde luego no está en ningún dial ni lugar, por recóndito que sea, de esa izquierda que cada día se reinventa.

El "look" de izquierdas se ha impuesto masivamente de forma entreverada, paulatina y altamente eficaz. De manera que no deja margen a la derecha más que para la emulación chusca o para crear una alternativa seductora que, por el momento, brilla por su ausencia. No nos referimos a no saber salir al paso, como que Alicia hable en catalán donde no debería, para no seguir con el mal ejemplo, o que en Valencia existan tres vicepresidencias, para que el Virrey andaluz Chaves tenga en bandeja la desautorización de su autoliquidación.

Hablamos, por poner otro ejemplo más contundente, de las actuales campañas cruzadas de Tráfico y de las Fuerzas Armadas. Entre las muchas cuñas de la primera, dice una voz femenina aniñada: "El que no respete el aparcamiento para minusválidos se merece que lo sancionen, por insolidario." Es como las campañas de Ikea, sobre todo la de "Ikea + tú". Juegan los izquierdosos a la desigualdad de género para simular falsas ventajas de algo que venden como novedad (dinamismo) constante, pero que es futilidad y levedad permanente, más que inventada. Nadie suele aparcar en sitios para minusválidos, pero maquillar una subida de cuantías en las multas con la palabra "insolidario" asociada a "minusválidos", cuando encima te lo dice una chica, de forma tajantemente impositiva, pero "cariñosamente sugestiva" (se merece), es más de lo que nos gustaría oír en un rato de charla agradable con nuestras novias o esposas, para tranquilizar las conciencias y para satisfacer el morbo de que los malos son siempre los otros. Luego, a continuación, una voz masculina -la del representante cincuentón de Rubalcaba- rubrica la propaganda, haciéndonos creer que el papá de la moza también mira por nosotros, desde un cambio que no cambia nada, pero que es la verdadera especialidad de la casa o cosa socialista.

Ya no sólo acabar los telediarios con artistas de rock que no los han oído ni en su casa, ni promocionar en los libros de texto los piercings y tatuajes. La izquierda -que carece de toda ética- sabe vender sus productos como si fueran latas de mierda de Piero Manzoni, y a precio de oro. La derecha, sin embargo, ya no tiene tiempo ni de aprender a hacerlo para meter cuña. Y no puede vivir siempre de su renta de oyentes de la radio convencional: tendrá que ingeniárselas para darle la vuelta a esa tortilla, o estará perdida por muchos años.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Libros para ver

Y cuándo no lees... ¿qué ves? me preguntó mi hija pequeña el otro día.
Podría ver cine, tele, o libros.. contesté
Pero los libros no se ven, se leen.. (insolente ella)
Bueno, no exactamente, los libros también se pueden ver.

Anoche no tenía nada para leer, bueno sí pero no me apetecía, así que decidí "ver" un libro. Vaya, otra vez me dieron las tantas.

Ayer tocó Velázquez. No es mi preferido entre los grandes pero... cómo decirles, es el megapintor. Retina portentosa y mano infalible que suspende la realidad en un instante. No Meninas, no Rendición de Breda, no Vieja friendo huevos, no Fragua de Vulcano.... Bufones.

En esos retratos me detuve durante, probablemente y dadas las altas horas y los habituales madrugones, demasiado tiempo. Enanos y bufones de la corte, personajes singulares, herencia de otros tiempos...

Observé seres tristes, retratados con una atención que podría parecer despiadada. Sin embargo, cuanto más allá pretendía desvelar con mi mirada más recibía de ellos un sutil tono de severa melancolía y tierna conmiseración. Así, me impusieron su innegable condición humana.

Tomé notas de algunos de ellos. De los que más me impresionaron. El Calabacillas, con la mirada perdida, mendigante de afecto... o la profunda interrogación, casi angustiosa del inteligente Sebastián de Morra, o el ausente Niño de Vallecas.

Y ahora que estos enanos ya son humanos, adultos o locos me pregunto ¿quiénes son hoy los bufones del Reino de España?

martes, 25 de mayo de 2010

Annapurna

Permítanme que hoy les hable de la montaña y de un suceso que me ronda la cabeza desde hace ya unos años. De pequeño me encantó escuchar de los vikingos que morir en la cama era un asco y morir en batalla era la gloria. Este comportamiento nunca lo entendí conduciendo un coche, una moto o víctima de un ataque al corazón en una montaña rusa, muertes, todas ellas pelo artificiosas. Bueno… lo cierto es que Pete Conrad, astronauta descartado para el proyecto Mercury, pero parte muy activa del Gemini y del Apollo con lo que se pueden imaginar los límites a los que pudo llegar, murió en el 99 en un accidente de moto y Scott Crossfield, un piloto de pruebas que competía con Yeager en quién iba más rápido probando aviones a reacción, murió ahora hace 4 años en un accidente de avión. Saquen sus propias conclusiones, pero ninguno de ellos fueron personas que se conformaran. Cierto romanticismo e implicación personal por haberles dedicado muchas horas de lectura y películas hacen que yo tenga una visión particular de su fallecimiento.

Pero volvamos, que les dije que hablaríamos de montaña. El Annapurna tiene fama de ser el 8.000 más peligroso con más de un 40% en el ratio de escaladores que lo quisieron conquistar y que se quedaron en él (Nanga Parbat, Kangchenjunga o el mítico K2 rondan la mitad y son los los que le siguen en la lista) y aún así fue el primero en ser conquistado, en 1950 por Lachenal y Herzog. Si les interesa lean "Cuadernos del Vértigo", un libro mitad narración mitad diario de Lachenal que hace acompañar a los alpinistas hasta la cima y sufrir con ellos el descenso.
Pero de lo que quiero hablar hoy es de Jean-Christophe Lafaille y de Pierre Béghin. En el libro del primero, "Prisionero del Annapurna", describe la desgraciada caída de Béghin al vacío. Cómo salta un friend, restalla la cuerda y cómo el de Grenoble se precipita boca arriba, enfundado en su mono, con la capucha puesta pero no apartando la mirada de Lafaille. Lafaille cuenta que Béghin ya no estaba, pero sus ojos seguían allí. Mirándole.

Lafaille bajó solo, con una mochila en la que apenas tenía nada de material técnico ni víveres, dado que Béghin era de los que le gustaba cargarse de material porque ese esfuerzo añadido le daba más sentido a sus expediciones. Logra salir de la montaña y, al retornar a Francia, el mundo del montañismo se le echa encima acusándole de abandono, torpeza y negligencia.
¿Qué hace que nos posicionemos en un juicio a alguien cuando apenas somos capaces de entender sus vivencias y menos de andar su camino? No estoy hablando de no poder juzgar, sino que hablo de entender un proceso por el cuál una persona ha ido tomando una serie de decisiones a lo largo de un periodo de tiempo y que han ido modelando una situación concreta. Valoramos muy poco el esfuerzo de decidir en el día a día, de mirar al tablero completo y mover nuestras piezas. Se nos escapan aspectos, tanto actuando como decisores como siendo jueces, en virtud de los cuáles el árbol de decisiones cambia. Y puede cambiar para equivocarnos o para tomar la decisión menos adecuada. Realmente esto no pasa de ser una presentación de excusas si no consideramos una verdad muy evidente, muy manida, pero muy consistente; el error hace que no olvidemos cómo se hacen las cosas bien. El error es fácil de indentificar. Uno encuentra su consecuencia abofeteándole en la cara bien pronto. Pero no podemos pretender aprenderlo todo en los libros o a través de personajes en películas y series. Se aprende ejecutando, haciendo y decidiendo no acudiendo al manual (que en muchos casos no existe). Y vivimos en una época en la cuál las decisiones se esconden o se derivan. Hay, incluso un término muy actual en la que reside uno de los mayores eufemismos al que nos enfrentamos y que, curiosamente, es "escalar la decisión". Escalar la decisión significa pasarle la responsabilidad de decidir al que se tiene por encima, es decir; admitir la propia incompetencia a asumir una responsabilidad o para llegar a una solución negociada. Pasando la responsabilidad al de arriba, el de arriba está aún más arriba y nosotros no aprenderemos nunca qué hacer en un caso similar la próxima vez.

Pero Bérghin y Lafaille estaban a más de 7.000 metros practicando un deporte que para ellos era una forma de vida porque, independientemente de la belleza, la cota y el mito, lo importante de subir es enfrentarse a decisiones una tras otra. Una tras otra hasta llegar de vuelta al campamento base.

lunes, 24 de mayo de 2010

La suerte del tunante

Proponía Woody Allen en su genial "Match Point" dos tesis que no hay que subestimar: tener suerte para todo en la vida, hasta para la coartada de un improbable homicidio acaecido en una especie de callejón sin salida y, en segundo lugar, tener habilidad para formular mentiras piadosas, sin que eso llegue a suponer un serio quebranto de cierta mala conciencia (mucho mejor que otras que van de buenas.)

Pues bien, vamos a dejar para otro día el tema de la mentira, del que nuestro "Gobierno de España" es, sin duda, gran especialista. En cuanto a la suerte se refiere, el causante de la inercia en la que nos encontramos como por arte de birlibirloque, la tiene a raudales hasta para que sople el viento de levante más que nunca. Y de esa guisa, los molinillos de su despropósito eólico, encuentren la mejor coartada para justificar el despilfarro de miles de millones de euros en subvenciones y convertir así el paisaje en un fantasmagórico escenario de aspas amenazantes con cepillarse a cuanto quijote o bicho viviente ose desafiarlas.

Es la misma suerte de Mr. Magoo, aquel entrañable personaje de dibujos animados, llevado a la pantalla grande por Stanley Tong que, aunque andara medio cegato o despistado por el borde de un precipicio, nunca se caía. Hasta para no tener algo parecido a Gallardón como líder de la oposición, tiene suerte el grotesco y caricaturesco personaje, al que le fueron otorgadas las riendas del poder por simple agravio comparativo, que la gente entendió sin pararse a valorar sus incontenibles intereses partidarios.

Desde marzo de 2.004 estamos sabiendo lo que es tener una inmensa suerte por parte de uno que no hace más que dar palos de ciego y que no sabe hacer otra cosa que marear la perdiz. Su manera de invocar a la "inteligencia", entonces, como ahora, consiste simplemente en hacer notar que, aunque el Sevilla se enfrente al Atlético de Madrid en Barcelona, nadie de "terra lliure" o de cualquier otra secta segregacionista, se va a oponer a que ondeen banderas españolas en el feudo del Bulli. Y que, por lo tanto, dicte lo que dicte un Tribunal Constitucional que no se encuentre secuestrado por sus propios miedos, a la postre no pasará nada... hasta que pase, cuando ya pasen muchos años de chupar del bote.

A la tunantería de Zapatero y de la pléyade de mediocres de la que se ha hecho rodear para evitar la mínima oposición interna, se viene a unir siempre esa suerte inconsciente (e inmerecida) que tienen los tontos o bobos de atar que, para colmo, van de optimistas por la vida, porque no se sabe qué es antes, si el huevo o la gallina, si el sino o la perseverante actitud de panoli.

Que hay que meter marcha atrás en la política económica de paños calientes que mantenían, básicamente de emancipaciones de becarios y engorde de Bancos que sufragan campañas "gratis total", pues no hay problema. Vuelta a invocar su inteligencia emocional de pega para ponernos a todos contentos contemplando las maravillosas imágenes en todos los Telediarios de gente en las playas, viajando, consumiendo a tope en los bares, llenando los campos de fútbol, abarrotando los conciertos rockeros o simplemente deambulando por las calles con la sonrisa puesta, como si aquí no pasara nada.

Y es que, realmente, cuando la manipulación televisiva y mediática está tan alambicada como en estos tiempos de narcotización colectiva y el terreno abonado durante muchos años ya ha dado sus primeros inconsistentes y apáticos frutos transgénicos, cualquier acontecimiento, por desagradable y funesto que sea, se torna en feliz pretexto para que la "inteligencia" del tunante alcance cotas insospechadas de retorcimiento y maldad.

Como dicen en mi pueblo por Semana Santa: "mirad al nazareno, cómo se gusta en su penitencia." (La de tener que mofarse de todos nosotros durante tanto tiempo, obviamente.)

domingo, 23 de mayo de 2010

El extraño sueño de una calurosa noche de primavera

Para una máquina del pensamiento pensante es indiferente que un problmea se exprese en términos negativos o positivos. Cuando un ser humano cae por el tobogán, sucede lo mismo. O casi. La máquina no conoce el pesar, ni el remordimiento, ni la culpabilidad. Da señales de conmoción sólo cuando no se la ha alimentado adecuadamente.

Pero a un ser humano dotado con la terrible máquina mental no se le da cuartel.

Nunca, por insoportable que sea la situación puede darse por vencido. Mientras le quede una chispa de vida, se ofrecerá como víctima al demonio que quiera poseerlo. Y si no hay nada, nadie, para atormentarlo, denunciarlo, degradarlo o destruirlo, se atormentará, traicionará, degradará y destruirá a sí mismo.

Vivir en el vacío de la inteligencia es vivir "a este lado del Paraíso" pero de modo tan total, tan completo, que hasta el rigor de la muerte parece un Baile de San Vito. Por deprimente y trillada que sea la vida cotidiana, nunca se acerca a esa clase de aflicción del vacío interminable por el que flotamos y nos deslizamos a la deriva con conciencia plena.

En la tranquilidad existe el sol y también la luna, el capullo y también la hoja muerta, el sueño y también la vigilia, el ensueño y también la pesadilla. Pero en el vacío de la mente sólo hay un caballo muerto que corre con patas inmóviles, un espectro que se agarra a una nada insondable.

Y así, como un caballo muerto cuyo amo nunca se cansa de azotarlo, seguí en mi sueño galopando hasta los extremos del universo sin encontrar en ninguna parte paz ni consuelo ni descanso. ¡Extraños fantasmas encontré en esas carreras precipitadas! Monstruosas eran las semejanzas que presentábamos y, sin embargo, nunca la menor concordancia.

La fina membrana de la piel que nos separaba servía de armadura magnética a través de la cual no podía pasar la corriente más potente.

sábado, 22 de mayo de 2010

Sábado

Primero y principal, salgan a la calle. Hace un día excepcional. Es sábado, el cielo está azul, la contaminación aún no lo ha teñido con el borde gris y las nubes que pueda haber ya no amenazan lluvia, sino que completan la mañana trayendo, a mí me los trae, recuerdos de infancia buscando formas en los cúmulos con la despreocupación absoluta de estar tirado en la hierba. Salgan ahora. Acuérdense de la época de estudiantes en la que en estos días la mesa estaba llena de apuntes y mirábamos por la ventana, veíamos a la gente en la calle o escuchábamos entrar por la puerta a alguien de la familia y no veíamos el momento de poder salir con total libertad. Tomen por tanto justa venganza y disfruten del día.
Queden con amigos y/o salgan con sus parejas (bajo la forma jurídica en la que se hallen comprometidos) o con sus familias. Aprovechen si hubo algo hace días con alguien a quién aprecian que no les dejara muy tranquilos e invítenle a salir. Un día así lo arregla todo.
Si les gusta pasear con música recuperen esas canciones que suenan a días como los de hoy y que nos han dado la vida. Eviten un poco las calles estrechas a modo de rentabilizar cada minuto fuera. Si entran a un bar con sus amigos busquen cerca de la puerta, pidan una botella de vino y dejen que los 75 cl vayan hablando. Acérquense a la salida de vez en cuando para no perder el contacto con el sol y no coman mucho, sólo lo justo, porque hablamos de disfrutar, no de comportarnos como goliardos.


Es un día para abandonarse al ritmo real de las piernas. Un día para dejar que la cabeza se desatasque sola. Un día para que el organismo se oxigene y el oxígeno no es sólo respirar profundamente por una arboleda. Tradiciones orientales hablan de encontrar la paz mirando un cuenco de agua. Si esto les parece demasiado complejo aprovechen a ir a ver una construcción histórica que tengan cerca y no la miren como cuando pasan por delante. Párense a cierta distancia y vayan mirando los detalles; las figuras de los pórticos; su expresión, a quién representan y por qué están ahí. Las formas de las fachadas; si son meramente decorativas o el arquitecto buscó dar una salida estética a una solución estructural.
Hagan como Velázquez y dejen las Meninas para otro día. Hoy toca pintar los jardines de Villa Medici.


Yo les dejo, mis padres acaban de llamar. Están cerca de mi casa y vamos a dar una vuelta, a ver si solucionamos los males del mundo.


Un abrazo

viernes, 21 de mayo de 2010

Más allá del derecho

Una de las cosas que me quedan claras al contemplar el siglo XX es que los experimentos que puede ensayar el ser humano en el terreno polítco son bastante limitados. Y más limitados aún son en el terreno jurídico -¿o no? Patricia-

Algunos de estos experimentos nos han dejado suficientemente escarmentados, espero. Así ocurrió, por ejemplo, con algunos intentos comunistas de encontrar fórmulas superiores (o más profundas, o más auténticas) a lo que se llamó "derecho burgués" o derecho "formal". El enstusiasmo izquierdista con el que se defendieron aventuras políticas"más profundas" o "auténticas" que aquellas que la Ilustración había plasmado en la idea de un Estado de derecho siempre será una de las acusaciones legítimamente vertidas sobre el movimiento comunista.

Recordermos, a este respecto, por ejemplo, los intentos de superar el derecho burgúes por parte del que fuera fiscal general de la URSS entre 1933 y 1939 -creo recordar- Como fruto de sus teorías, se llegó a la conclusión de que el "derecho proletario" autorizaba a condenar a alguien independientemente de que fuera "culpable" o "inocente" pues estas categorías eran puramente subjetivas y propias de una mentalidad individualista y pequeñoburguesa, debiendo ser sustituidas por ideas como la de "culpable objetivo" .

Y resulta que para ser considerado "culpable objetivo" se daban como válidas cuestiones meramente estadísticas.

Hubo otro experimento jurídico que fue muy utilizado, sobre todo, para impartir justicia en el interior de los partidos comunistas. Fue el intento de introducir una lógica dialéctica y revolucionaria en los razonamientos jurídicos -les suena ¿verdad? les suena-

El problema es que una lógica dialéctica es una lógica que funciona a base de contradicciones. Se puede uno imaginar la gracia que tiene eso de que te juzgue un juez que se empeña en no respetar el principio de no contradicción.

Pero la cosa tenía su sentido. Gracias a esta lógica dialéctica, los errores del Partido nunca eran errores, sino evoluciones necesarias entre tesis y antítesis, de tal manera que se podía ser culpable hoy por lo mismo que eras condecorado ayer, y así sucesivamente según fueran variando las directrices del Comité Central.

Voy a modificar el principio de mi entrada. Me desdigo. No, no creo que hayamos escarmentado. Muy al contrario. Desde otras palabras obramos con el mismo significado de entonces.

jueves, 20 de mayo de 2010

Conspiración

Hoy les voy a hablar de uno de esos temas de los que uno, particularmente, siempre ha deseado hablar desde hace tiempo porque veía y leía a otros hablar de ello con gran sensación de envidia y admiración, diciendo "jo, lo que da de sí el tema y yo en la más absoluta de las ignorancias"; hoy toca Shakespeare.
Shakespeare y una obra que, si no se ha abierto el libro, uno cree saber de qué va la historia. Una historia en la que, al empezar a leer, te das cuenta de que nada es como se había preconcebido; que los personajes que uno piensa protagonistas, son secundarios y que personajes secundarios de los que nunca habías oído hablar juegan un papel demoledor en una balanza de intereses en la cual el supuesto traidor es un héroe y el supuesto héroe es un ambicioso y sagaz villano. Julio César.


Pasemos rápido por encima del personaje de Julio César, porque tampoco quiero hacer una disección de la obra (esta bitácora está hecha para dedicar un momento al día y dar excusa a seguir mirando por ahí). Julio César detenta el poder en Roma y, a juicio de unos cuantos, usa Roma para su beneficio y no cumple con su obligación; servir a Roma. Demonio, no me quería parar, pero César me recuerda a ciertos políticos que no usan las elecciones para servir al cargo, sino para seguir en el cargo.


Vayamos a los tres personajes de los que quería hablar; Marco Antonio, Bruto y Casio, listados, no por orden de importancia, sino por bandos y de triunfador a perdedores.
Marco Antonio es un personaje inteligente y listo, muy listo. En su discurso al pueblo de Roma (Amigos, Compatriotas, Romanos…)  ha de presentar una posición desfavorable, impopular, del lado del tirano  que finalmente ha encontrado justicia (en ese momento Roma está convencida de que se ha hecho lo adecuado).
Poco a poco, a pequeñas dosis y sin abandonar nunca el elogio a Bruto (... pero Bruto es un hombre honorable. No hizo lo que hizo por querer menos a César, sino por amar más a Roma) consigue dar la vuelta a la concepción del pueblo, hacer sentir al pueblo que ha sido traicionado por la ambición y el mal proceder de otros y consigue que los traidores sean proscritos.
Usa una frase que impacta por la fuerza del contenido en la más pura sencillez del mensaje de traición. De traición de un hijo a un padre; Y al retirar su maldecido acero, observad cómo la sangre de César parece haberse lanzado en pos de él, como para asegurarse de si era o no Bruto el que tan inhumanamente abría la puerta. Con este discurso, Antonio, entra como presunto conspirador y sale como virtual heredero de la silla vacante.


Bruto es el gran perdedor de la obra, aunque es el, para mí, el personaje a seguir. Por su fe, su determinación y su amor por Roma, totalmente desprendida y exenta de egoísmo. Desde luego no habla a Roma como Marco Antonio y entiendo que es así porque es consciente, después del discurso de éste, que salir a hablar sería una autojustificación, llorona y sin fuerza: Ese litigio ya no se trata en el estrado, se trata en la batalla. Pero es que Bruto lo hace porque, efectivamente, amaba mas a Roma y vio como César había perdido todo el compromiso que le había llevado a lo alto del gobierno, cómo había hecho de Roma su palacio y de los romanos su servicio. ¡Bruto amaba más a Roma! ¡¡tal y como dice Antonio!! ¡Que Antonio no mentía! ¡Que Antonio utilizó la motivación de Bruto para ganarse al pueblo!


Cuando se plantea la conspiración, Casio habla de matar también a Antonio. Bruto le contesta que han de ser sacrificadores, no carniceros. "Sacrificador"; piensen un poco en el sentido del término aplicado en la obra; matar a César es hacer un sacrificio. Hay una contrapartida en la que pierdes, necesariamente, un activo, un valor. Bruto sabe que perder a César es perder a un gran hombre. No me tomen por frívolo; a fin de cuentas esto de asesinar al líder en el 50 aC parece que era una práctica tan habitual como hoy utilizar los medios de comunicación y filtrar información en plan tirar la piedra y esconder la mano.
Casio es el extremo radical. El partido político minoritario pero necesario para gobernar y que, en coaliciones, pide siempre un posicionamiento más beligerante. El elemento que habla de democracia, pero tiene en mente barrer al opositor por artes nobles y no tan nobles. Y eso hace a Bruto más grande; Bruto tiene claro por qué hizo las cosas. Escucha a Casio y toma de él la parte más operativa, pero no la más beligerante. Escucha a Casio para sopesar continuamente sus decisiones y asegurarse de que el camino que sigue es el correcto. Coincidirán conmigo que hoy en día esto se ve poco y que a Casio se le sigue mucho más hoy que lo que Bruto hizo. Es más; hoy la voz de Casio es la que animaría a César a usar Roma como su palacio.


El Bardo, como Aristóteles, ya nos habló hace mucho tiempo de lo que mañana saldrá en los periódicos.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Las dos Cristinas

Es lo que pasa cuando un país da al exterior la imagen de un colador con zurrapa. Que, "a río revuelto, ganancia de pescadores".

La reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla, aprovechando que el Monarca español está en el dique seco y nuestro accidental Presidente se mueve haciendo eses como el borracho de “Toby Dammit” (Fellini), era previsible, hasta cierto punto.

Pero en este siglo de la anhelada y más justa llegada de la mujer al poder, que ya ha consumido su primer décimo, las hay a las que no les duele en prendas mostrar una manera genuina y poco convencional de conducirse por los asuntos de Estado.

La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, no ha tenido empacho en servir de mentora de su compatriota, el magistrado Ocampo, para solidarizarse en la Embajada madrileña con el juez estrella y campeador. Como si de la segunda parte de “El secreto de sus ojos” se tratara, la Presidenta se aproxima a su afligido Ricardo Darín, vilipendiado por las fuerzas del capitalismo, ni más ni menos que para provocar un posible conflicto diplomático, de no ser porque el petrificado Presidente español, también se ha erigido en juez y parte.

La presuntuosa mandataria, que en los prolegómenos de la reunión iberoamericana de europeos, nuevamente se la dio de original para hacer esperar a la concurrencia más de una hora, dijo estar “dolida” por lo que se ha buscado el juez Garzón, compensado ahora, transitoriamente, por su hégira a La Haya. Pero la cosa viene ya de atrás, porque la Kirchner ha reconocido públicamente que suele hablar con el juez socialista, “cada vez que él va a Argentina o yo vengo a España”. Hay que suponer, por tanto, que los asuntos de Estado pierden su sentido de la gravedad, cuando los sentimientos generados por no mirar la paja en el ojo ajeno, están más que justificados.

En un segundo plano –también de curiosa connivencia entre hombre y mujer- hay que situar la presencia estelar de la acreditada feminista Cristina Garaizábal, Presidenta, esta vez, del colectivo Hetaira, durante una nueva intervención en la cadena Cuatro y su plataforma de noticias CNN+. Para mí que –como en el anterior caso con Cristina y Baltasar- , también aquí existe indudable concomitancia, pero entre Cristina y Josemari Calleja, que es quien la entrevista a cada dos por tres. Y no sólo eso: también hay cierto parecido físico entre la defensora de que la prostitución sea un trabajo como otro cualquiera y el periodista del grupo Prisa, tan complaciente él con los mismos que Baltasar.

En la última entrevista que le hizo a Cristina el pasado fin de semana, había otras tres mujeres. Entre ellas la que parecía hasta ahora ostentar el récord imbatible de pronunciar más palabras por minuto: Elisa Beni, la mujer del otro juez estrella. Pero no, Cristina Garaizábal se la comió con papas, ante dos mujeres que estaban de relleno y un Calleja que sólo abría la boca para decir: “bueno, dejemos que Cristina siga con su intervención…

Y, por supuesto, Cristina, que no desaprovechaba ripio, ahondó en dos de sus conocidos argumentos a favor de que a las “trabajadoras del sexo” se las considere tan dignas en sus puestos de trabajo como a un encofrador por cuenta ajena. Fue Elisa Beni la que se lo puso a huevo. “Bueno, si prostituirse debe ser un trabajo como otro, ¿cómo preparamos a las niñas que quieran dedicarse a ese trabajo?; porque habrá que poner escuelas, dar cursillos y todo eso”, dijo. A lo que le contestó Cristina que “ya se vería, pero debería ser una dedicación como otra cualquiera, con convenio colectivo y derechos laborales”. La de Hetaira no dejaba hablar a las otras tres –con lo difícil que es en el caso de la Beni- mientras el presentador Calleja, no podía disimular su cara de placer ante el “ecuánime” desarrollo que estaba adquiriendo la entrevista. Entonces, la implacable detractora de las medidas suecas contra la prostitución, dejó en medio de la mesa la siguiente cuestión: “Si existen personas que realizan el trabajo digno de limpiar sus partes a ancianos impedidos y otros trabajos de dependencia por el estilo, ¿por qué no va a ser igual de digno el trabajo de una prostituta?" ¡Uf!, momento de respiro: nadie supo contestar a bote pronto -pausa valorativa- no se sabe si, por la perplejidad o por la demencia de la comparativa.

Ya quisieran muchos que “pagar por ver” fuera tan “digno” y pingüe como “pagar por tocar”. Pero prefieren dejarlo en abierto, cuando se lo piensan dos veces, por si acaso hay nuevos clientes que muerdan el anzuelo.

martes, 18 de mayo de 2010

Stalingrado con amor

Rusia, aseguraba el poeta Tiuchev, no puede ser comprendida con el intelecto.

La batalla de Stalingrado tampoco puede ser entendida tras un examen convencional. La realidad sobre el terreno de esa lucha titánica se escaparía a un estudio puramente militar, del mismo modo que los mapas en la Wolfsschanze de Rastenburg posibilitaron a Hitler tomar distancia del sufrimiento de sus soldados y aislarse en un mundo de fantasía.

Pocas batallas han llamado tanto mi atención como la librada en Stalingrado. Pocas guerras han causado tanta fascinación en mí como la II gran guerra. Saciar esa curiosidad me ha llevado muchos años y probablemente no lo haya hecho del todo, ya ven, aún me viene a la cabeza... a menudo

Desvelados numerosos informes de las tropas de ambos bandos, archivos rusos, diarios de guerra, informes de capellanes, relatos de soldados, cartas, interrogatorios de la NKVD a prisioneros alemanes y no alemanes... el archivo central del Ministerio de Defensa ruso en Podolsk contiene la documentación precisa para revelar parte de la auténtica verdad de aquella batalla.

Las autoridades soviéticas ejecutaron alrededor de 13.500 de sus propios soldados en Stalingrado, cifra equivalente a una división completa de tropas. La crueldad casi increíble del sistema soviético explica amplia, aunque no totalmente, por qué tantos antiguos soldades del Ejército Rojo lucharon por el bando alemán.

En Stalingrado, las divisiones de la línea del frente del VI ejército tenían 50.000 soldados soviéticos con uniforme alemán. El hambre había obligado brutalmente a algunos a servir en los campos de prisioneros, otros eran meros voluntarios. Durante las batallas finales, muchos informes alemanes dan testimonio del valor y lealtad de estos "hiwis" que lucharon contra sus propios compatriotas. No es necesario decir que la desconfianza de la NKVD de Beria llegó al frenesí cuando descubrió la dimensión de la deslealtad.

El tema es hoy todavía tabú en Rusia.

Toda esta historia de locura, crueldad y tragedia es reveladora de varias formas inesperadas. Por el lado alemán el aspecto más sorprendente no reside tanto en la cuestión abierta sobre la implicación de la Wehrmacht en los crímenes de guerra -debate aún abierto de manera apasionada hoy en día en Alemania- sino en la confusión de causa y efecto. En particular, la confusión entre las creencias políticas y sus consecuencias.

Las tropas alemanas en Rusia -como se revela en numerosas cartas escritas desde Stalingrado- se encontraban en un completo desorden moral. Los objetivos de someter a los eslavos y defender a Europa del bolchevismo mediante un golpe anticipado resultaron contraproducentes. Hoy, muchos supervivientes alemanes ven aquella batalla como una astuta trampa soviética a la que fueron atraídos mediante retrocesos deliberados. Es decir, tienden a verse a sí mismos como las víctimas antes que como los promotores de aquel desastre.

Un punto es, sin embargo, irrebatible. La batalla de Stalingrado sigue siendo un tema tan cargado ideológicamente y tan simbólico de la crueldad humana, que la última palabra no se dirá hasta dentro de muchos años.

lunes, 17 de mayo de 2010

Insolencia



Cuando el ejército de Jerjes I se enfrenta a Leónidas y sus 300 en la entrada de las Termópilas, la clásica misericordia que suelen mostrar los grandes emperadores, reyes-dioses o demás postulantes a la historia, hizo adelantarse a un general aqueménida que les propuso abandonar las armas; "Μολὼν λαβέ", contestó Leónidas en lo que pasaría a ser el clásico ejemplo del laconismo. "Venid a buscarlas".


Aunque el laconismo lo identifiquemos principalmente con la brevedad en realidad, o al menos en la realidad clásica, significa ser breve. Breve, sí, pero con ingenio y toques de insolencia. Cuando los lacedemonios se apostaron a la entrada del desfiladero sabían que iban a morir en esa batalla. Su única esperanza estaba en que el resto de Grecia se levantara en armas, como ocurrió cerca de un año más tarde, pero no contaban realmente con ello. Las Termópilas sería su tumba pero harían honor a la tierra que iban a defender. Si el primer paso fue llegar, el segundo fue provocar al enemigo.


Leónidas no sólo se mostró insolente, sino que se posicionó en un lugar en el que daba igual que les atacaran 10, 100, 1000 o 10.000 porque, al ser el paso angosto, no podían maniobrar más que los hombres que los espartanos podían contener; sabían a dónde iban, cuánta gente necesitaban para esos días y ese número acudieron, dejando Esparta protegida con otra dotación. Y el rey al frente de la tropa.


Permítanse unos segundos e imaginen todo lo que he contado hasta ahora; un rey al frente de 300 hombres taponando la entrada a un desfiladero y provocando a un ejército que rondaba los 200.000 hombres.


Pese a que deberíamos haber aprendido de esto ya hace mucho tiempo, los israelíes nos proporcionan su propio laconismo denominado Chutzpah (חֻצְפָּה) que camina por la insolencia; "por qué tú eres comandante y yo no?". El que practica la chutzpah sabe perfectamente que sobrepasa los límites, pero porque sabe que puede vencer al que tiene enfrente.
Posiblemente este posicionamiento tan agresivo cale negativamente en la cabeza de muchos que no estamos acostumbrados a ello, pero quiero recordar que Israel es un país nacido en 1948 y que, ahora mismo y desde hace ya unas cuántas décadas, es capaz de protegerse y vigilar occidente con una población limitada que aprende desde pequeña a hacer de todo. Además tienen un nido de innovación y desarrollo industrializado que ya querríamos en la España del 2010. Y esto se ha conseguido en base a insolencia y adaptabilidad. Cuestionando a Europa, a Oriente, incluso a los USA, y haciendo que todo el país trabaje en lo que el país necesita.
El modelo empapa dentro de las empresas y el caso más claro es el gobierno; quién hoy es primer ministro, mañana puede ser ministro de cultura o secretario de pesca… y todo sigue hacia delante.


Pero aquí no. Aquí adolecemos de laconismo (no hablemos de chutzpah), porque nos perdemos en palabras que no dicen nada y evitan tomar una dirección o dar malas noticias. Aquí nos ponemos todos como directores generales y nadie baja a apretar los remaches que mantienen la obra muerta estanca para que no entre agua. Aquí seguimos creyendo que tener un año un crecimiento por encima de Italia hace que nos riamos de los italianos (¡que tienen hasta una decena marcas de automación propias!) y que nos veamos entre los países más desarrollados, cuando, en realidad, estamos entre los países más basculantes.


Y sobre todo, damos pocas oportunidades porque bajo una máscara de "nadie está a mi nivel" se esconde un espíritu de "me puede quitar el puesto". Un buen líder no es el que más sabe. Es aquel que sabe gestionar el genio que tiene a su cargo.

domingo, 16 de mayo de 2010

Decepción blanca

Dejó escrito el filósofo Emil Cioran que “hay que tener mucho coraje para hacer frente a la primavera.” También dejó esculpido sobre papel: “Soy como una de esas viejas maniáticas que ven en todo desconocido un asesino”.

Con las coordenadas de ambos aforismos queda plasmado mi sentimiento –que no el ánimo- en estos días de rampante decadencia moral de toda una sociedad en estado de letargo y abulia.

La gente, ni reacciona, ni se para a pensar en cómo le manejan los hilos. Anda como hipnotizada por el penúltimo implemento que le ha propinado la empresa Cofidis, para poder
pagar a tres o cuatro veces su precio un pequeño decodificador de TDT, que ayer se quedó obsoleto, pero sin el que hoy no podrían contemplar lo mal que baila Belén Esteban.

Para colmo, llevo dos días oyendo sin parar a quienes se dan golpes de pecho por tener trabajo “fijo de la administración”, que compensa –según los muy masoquistas- la permanente sangría salarial con la que no salen nunca –me viene a la mente “El ángel exterminador” de Buñuel- de una obscena indigencia intelectual ligada a una galopante indigencia material. Como si tener trabajo “fijo” en Hispania fuera una opción elegida con trampa y ventajismo, para hacer agravio comparativo –a sabiendas- a los millones de liberales que cambian de currelo como de camisa, en esta Jauja de los puestos de trabajo a gogó. Como si uno no hubiera preferido estar donde se merece, en lugar del bacalao seco ese, hijo del amigo del que manda más, que lo ha puesto con contrato blindado de 12.000 euros al mes.

Porque yo quería ser locutor de radio –como el Herreracarlos- pero había una invasión de advenedizos dispuestos a hacerlo gratis total, o por cuatro perras, y así perdí la vez, aunque no la honra. De todas formas, me alegro por mí, porque el otro día echaron a uno que llevaba la tira y ahora –mira que además es de familia “bien”- no tiene donde caerse muerto, porque en Jauja ya no hay más puestos de su ringorrango. Esto no es una peli americana, donde cambiar de novia o de trabajo es tan bello y fácil como devorar chocolate. Así que, no tienen que perdonarme la vida, puesto que encima le están dando la idea a ese peligro con patas que se apellida Rodríguez: la próxima vez, quitará a sus funcionarios no asesores el “privilegio” de trabajar hasta la jubilación, a menos que rebrote la especulación inmobiliaria y las nuevas hipotecas a 40 o 50 años, desaconsejen, una vez más, hacer el trabajo cada vez más volátil y temporal.

Estoy decepcionado, sí. No porque mi escepticismo proverbial se vea tan justificado como en una maldición bíblica. Sino por el fracaso de la especie en su conjunto y también de algunos especímenes que me han tomado como blanco. Como abismo blanco –en expresión surgida del genio de Luigi- al que me arroja implacablemente su satanismo inmisericorde. En concreto una depredadora con ínfulas de progre -¡a quién se le ocurre coquetear con alguien de moral dudosa!: a otro alguien con los justos prejuicios- que, como tal basura, está bien siendo nada más que basura. Al menos, ese es el consuelo de los que me aconsejan.

Pero la decepción de esta primavera ciorana, de simbólico cianuro para la masa social, descansa fundamentalmente en la puesta en escena insoportablemente cínica elaborada por
el corifeo que siempre hace creer a los incautos estar por encima del bien y de mal. La gente que ama y admira a su Zapatero (remendón) padece síndrome de Estocolmo. De su mala, perversa conciencia, de su inmoralidad salvaje y dantesca, de su falta de escrúpulos, de su maquiavelismo sin fisuras… Exactamente igual que esa pseudoprogre que desgraciadamente he conocido, rabiosa por conseguir un puesto fijo en la administración, para pedir al día siguiente la excedencia merecida en el cubo de la basura de una remota caverna, más allá de las montañas.

sábado, 15 de mayo de 2010

Un país en busca de candidato

Un nuevo candidato. Esta es una de las propuestas de Durán y Lleida para salir del lío político, institucional, económico y social en el que estamos metidos, bueno, en puridad, en el que nos han metido.

A la busca de candidato, cual Pirandello. Seis personajes en busca de autor. Toda España en busca de candidato, del candidato perfecto: carácter, credibilidad, dinamismo, carisma y liderazgo. A ver, aquellos que reúnan todas las condiciones que den un paso al frente.

En el márketing político los estrategas parten de la base de que los votantes tienen un ideal y que eligen al candidato que más se acerca a ese ideal. La mera posibilidad de que los candidatos se tengan que medir con un ideal nos da una idea de por qué muchos ciudadanos acaban defraudados.

Scher definió a ese ente inexistente que buscamos desesperadamente, que no tiene rostro, ni voz, pero cuya pulsión sentimos en nuestro interior.

"Queremos que nuestros candidatos encarnen las virtudes que atribuimos al más grande de nuestros líderes: fuerza de carácter, visión, carisma, capacidad de estar por encima de la politiquilla, habilidad para el consenso, capacidad moral para ver y hacer lo correcto, poder para derrotar a las fuerzas del mal, habilidad para conseguir que se hagan las cosas y que al mismo tiempo éstas parezcan fáciles, manteniendo siempre su cercanía al ciudadano común"

Tan alta expectativa nos explica por qué hay votantes descontentos y por qué otros muchos se abstienen. Ese supermegahombreidealdelamuerte no existe y si existiera no sería candidato. Seguro.

Page parafraseaba a Platón cuando aseguraba:
Es poco lo que podemos hacer ante la escasez de reyes-filósofos

viernes, 14 de mayo de 2010

Sesión de Tarde


Una frase de mi abuela (para mí, no duden, una de las grandes frases de la historia) es que el sentido del humor requiere inteligencia y si no tienes sentido del humor, es que no eres inteligente. Se lo hayan imaginado o no, les contaré que la frase me la dijo de pequeño y desde entonces me ha estado persiguiendo, sobre todo por lo del lado de la autoCrítica a mi capacidad.

Pero llegó un momento en que sentí la sospecha de que podía sentirme liberado de preocupaciones. También de pequeño, veíamos en casa películas de los Hermanos Marx. Como nota adicional les diré que en mi casa hemos sido siempre pelo mitómanos. Mi hermano y yo hemos podido ver decenas de veces Scaramouche, El Prisionero de Zenda y La Carrera del Siglo. O Arde París hasta tal punto que la primera visita que hicimos con mis padres a esta ciudad íbamos recuperando las imágenes de la resistencia en la Prefectura, la de los dos chavales que suben a la estatua de CarloMagno frente a Notre Dame y desde allí lanzan un Molotov a un Panzer o, por supuesto, el asalto al Hotel Meurice.

Eso sí, si en algún momento hemos visto y re-visto películas como maníacos, éstas fueron las de los Hermanos Marx. Los sábados al mediodía, cuando la Sesión de Tarde ponía una de los neoyorkinos... bueno, ya podíamos tener finales de junio que de ahí no nos levantaba nadie. Ni a mi hermano ni a mí, ni tampoco a mis padres.
Cuando llegó el "Sanyo Beta" (Betamax era de Sony) a casa, mi padre consiguió Una Noche en la Ópera, Un día en las Carreras, Una tarde en el Circo y Sopa de Ganso. Luego llegaron Los Hermanos Marx en Casablanca (por favor, lean la carta de Groucho a los hermanos Warner por disputas de plagio en el título. Llorarán de Risa), En el Oeste y Amor en Conserva. Incluso un verano, inopinadamente, El Hotel de los Líos. Pueden imaginarse el estado de las cintas justo antes de la aparición del DVD.

A fuerza de verlas y de pensarlas hay tres ejemplos que, para mí, han llegado a definir el humor inteligente como pocas cosas. El primero se encuentra en Una Noche en la Ópera y es justo después del diálogo de las "partes contratantes". Groucho le dice a Chico, con un jirón de papel en la mano, que le firme lo que han acordado y Chico le responde "lo siento, pero no sé escribir" a lo que Groucho le contesta, "No se preocupe. Mi pluma tampoco tiene tinta"

El segundo es poco antes cuando el tenor soberbio (que no soberbio tenor) Lasparri, vestido con la giubba del Pagliacci, ha Golpeado a Harpo delante de Groucho. Éste se le queda enfrentado con lo que Lasparri le pregunta, "Y usted qué mira". Entonces Groucho le espeta "Me estaba preguntando cómo duerme usted boca abajo con esos botones en la chaqueta del pijama"

El último ejemplo está en Un día en las Carreras. En la película Groucho es un veterinario al que una hipocondríaca Margaret Dumont tiene por un gran médico. Dumont impone a la clínica, dónde está buscando curarse de nada, que si quieren su apoyo económico han de contratar a Groucho como director médico. Las clínica, en graves apuros financieros, reclama a Groucho y éste acude. La dueña y su ayudante, Chico, le insisten en que sea amable con la enferma porque su futuro depende de ella. Así que, en un arrebato de compromiso con la clínica, Groucho acude a la recepcionista y le dice "Llame a la floristería y encargue dos docenas de rosas. Que pongan te adoro Emily al dorso de la factura"

Pues bien, todas estas escenas están basadas en interpretar las situaciones desde la ironía y el sarcasmo, alguna de forma divertidamente cruel. Así encontramos, en el primer caso, una actitud de superación de obstáculos en la que no importa qué se ponga por delante; si mi objetivo es uno, toda dificultad es absurda. El segundo es una demostración magistral de las páginas del Arte de la Guerra en las que se habla de cómo hacer que el enemigo pierda los estribos. El tercero… bueno el tercero es la quintaesencia de la juventud de los Marx tan bien narrada en Groucho y Yo: Pura supervivencia.

Me sentí aliviado porque fuera inteligente o no, los Marx me hacían pasar momentos geniales una y otra vez. No importaba si era la primera o la decimosexta vez que veía una escena, porque me quedaba totalmente maravillado ante tal despliegue de recursos. Pero al mismo tiempo sentí una creciente desazón de si algún día podría llegar a tomarme ciertas tensiones de la vida con esa soltura de miras, con esa cantidad de recursos y, sobre todo, con esa visión tan liberada de las cosas.

Qué quieren que les diga; de ellos he aprendido una técnica fundamental para aliviar tensión y relativizar problemas. Hasta tal punto que, cuando no los enfoco bien, de las primeras cosas que pienso es en lo airoso que cualquiera de ellos habría salido de una situación similar (y con alguna colleja impartida a algún incauto).

jueves, 13 de mayo de 2010

Más allá de todo cálculo


"Ante un hombre corriente y de baja condición, en el cual percibo una rectitud de carácter mayor que la mía, inclinaré mi alma, quiera yo o no, aunque llevase la cabeza alta para no dejarle olvidar la superioridad de mi rango"
Imnanuel Kant

Eso ante lo que cualquier alma necesariamente se inclina, incluso si mientras tanto se hacen esfuerzos por mantener bien alta la cabeza, eso es algo que, por principio, no se puede poner en la balanza para averiguar si al súbdito le conviente o no la oferta del príncipe (o al político la oferta de su jefe de filas) Si hablamos de conveniencia no hablamos ya de la dignidad. En este sentido, la voz de la libertad jamás ha engañado a nadie. Jamás ha prometido que la dignidad fuese siempre -y a la postre- lo más conveniente.

Cuando la voz de la libertad grita solemne: !conserva tu dignidad¡, sabemos que siempre añade: "aunque no te puedo ofrecer nada a cambio". En efecto, si se trata sólo de qué conviene más, la cosa está ya siempre resuelta de antemano; el príncipe nos puede colmar de riquezas, de honores, de prebendas y deleites con lo que, desde luego, eso que ofrece la dignidad no puede competir en el mismo terreno.

Por el contrario, el príncipe también puede causarnos la peor de las miserias, las más terribles torturas, desgracias y pesares que la dignidad de ningún modo podrá compensar en el mismo terreno. La voz de la libertad no nos engaña a ese respecto. Cuando grita !conserva tu dignidad¡ sabemos que no ofrece nada a cambio más que la promesa de que quien lo haga... conservará su dignidad.

Sin embargo, lo alucinante es que, en estas condiciones, la partida no está siempre decidida de antemano a favor del príncipe. Durante las últimas décadas, muchos tiranos han exigido falso testimonio so pena de las peores torturas, han golpeado, mutilado, han echado limón a las heridas, han realizado descargas eléctricas...y, milagrosamente, ha habido quien ha logrado de todas formas no levantar falso testimonio.

¿Cómo es posible que, con tan pocas bazas, consiga de vez en cuando la dignidad ganar la partida? Es sin duda un milagro que no es obra de ningún dios, sino obra de algunos hombres y mujeres.

miércoles, 12 de mayo de 2010

La moral laxa (por Juante)



“Hoy tengo la moral laxa”, me soltó una buena mañana aquella médica que conocí en un atropello y que se jactaba de votar siempre al PSOE, al tiempo que me invitaba a comer en el mejor restaurante de la zona.
Era la justificación pintiparada de la tropelía que iba a cometer, si por ello se puede entender engañar a quien la engañaba sistemáticamente. Y era toda una declaración de intenciones con la que, al menos, no pretendía mentir, porque, si algo tiene toda idea de moral preconcebida es su calidad de maleable, regulada a voluntad y nunca sometida a cuestión por código escrito, negro sobre blanco, que no sea mandamiento religioso. Entre la bondad y la malicia –nos dice muy bien el DRAE- hay que contar toda moralidad o conjunto de normas “que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno y al respeto humano”.
Siempre he sostenido que la moral precede a la religión y que, por eso mismo, se hace necesaria la segunda, con un cuerpo doctrinal ético y estético, inocuo en principio, pero bienintencionado en todo caso, por proclamar “el camino recto” a seguir en este valle de lágrimas. Conocida es la gran máxima de Dostoievski: “Si Dios no existe, todo está permitido”. La diferencia entre ser buenos o malos es lo que nos hace humanos, dignos, honestos, correctos, frente a comportamientos que identificamos rápidamente como execrables y reprochables, siempre que no se entre directamente en el terreno del delito, donde la moral de la maldad debe ser repudiada colectivamente con algo más que un lamento.

Sin embargo, hoy en día estamos tan habituados a la mala praxis de la moral –sea colectiva o particular- que permanecemos impasibles e indiferentes, sin cargo de conciencia. Nos parece inmoral –y lo es, aunque no  para el Gobierno laxo de Zp- que un sindicalista coma en El Bulli, o que en una clínica andaluza practiquen abortos con descuentos de tarjeta joven. Sabemos que la especulación inmobiliaria se ha basado en una profunda inmoralidad y que no es muy moral que digamos la vidorra de muchos politicastros. Por no hablar de la Televisión tan inmoral que soportamos, unos con estoicismo, otros epicúreamente.

“Vicios privados, públicas virtudes”. Nada en lo moral, como nuestras historietas personales, con las que empatizamos  en la ficción. Desde la doble moral de Angela Molina en “Ese oscuro objeto del deseo”, de Luis Buñuel, donde aparecía en pelota picada bailando sevillanas para japoneses, mientras le negaba el pan y la sal del sexo a Fernando Rey, hasta la obra completa de Fassbinder,  incrédulo absoluto en la materia, el Cine es un gigantesco tratado de moralidad. Volvamos a ver “Dog City”, si es que tenemos estómago. Nuestra vergonzosa indulgencia para lo público se rompe cuando nos tocan la fibra. Aunque pocos sean luego los que muestren coherencia entre lo que dicen y lo que hacen, porque pocos son los de moral inquebrantable, al fin y al cabo.
Por el momento, en esta Primavera revuelta tengo la moral por los suelos, en lo personal y lo público, a veces tan impúdico. Y como es largo de contar, lo dejo para otro capítulo de este generoso blog.