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jueves, 28 de febrero de 2013

Sobre la cuestión de la igualdad y el derecho de voto

En los años Cincuenta del pasado siglo el Sur de los Estados Unidos no era un sitio fácil para los afroamericanos. La Guerra Civil pudo abolir la esclavitud, pero no los prejuicios raciales. Tal era la situación que en 1965 se aprueba el Acta de los Derechos al Voto (Voting Rights Act) que anulaba cualquier disposición que impidiera el voto a los Afroamericanos en Alabama, Alaska, Arizona, Georgia, Louisiana, Mississippi, Carolina del Sur, Texas, Virginia y ciertos condados de California, Florida, Nueva York, Carolina del Norte y Dakota del Sur, junto a ciudades de Michigan y New Hampshire.

mapa de influencia de la VRA
 

  ¿Sorprendidos? Pues en 2006 George Bush firmó la renovación del acta.

¿Y por qué les cuento esto? "ya está el fanático americano contando cosas que no tienen que ver con Urdangarín o Bárcenas" dirá alguno. Pues resulta que una disposición central de este Acta corre peligro de ser derogada porque los jueces más conservadores del Tribunal Supremo están cuestionando su vigencia. "Ya están los ultraconservadores americanos intentando cercenar los derechos humanos" dirán algunos de los anteriores más otros que hayan seguido leyendo hasta aquí.

El Presidente George W. Bush firma la prórroga de la VRA en 2006
Pero no es así. Los conservadores americanos son conservadores entre otras cosas porque creen en la cuestión federal más que los liberales y aquí entramos en dos de las mayores diferencias entre nuestra cultura y la suya: la primera que en España los que tradicionalmente han defendido un estado federal (y aún está pendiente que expliquen qué entienden por ello y qué diferencias hay respecto a las actuales autonomías) han sido los partidos de izquierda. La otra que allí el término "liberal" se asocia a los demócratas y en España es todo lo contrario.

Total, que los conservadores americanos creen que es mejor una situación en la cuál las comunidades y estados tengan mayor gobernabilidad propia y que la presencia del estado central sea menor. Los liberales de allí creen que un estado central fuerte es mejor. Y, con esto en mente, los jueces conservadores del TS se preguntan si es que los estados del sur son realmente más racistas que los del norte (Roberts, que es el Presidente del Tribunal), si es que Alabama no debe vivir bajo la confianza del país (Kennedy) o que mantener leyes que eviten el racismo perpetúa la cuestión racial (Scalia).

Yo creo que una ley que favorezca la igualdad es una ley absurda porque creo en la igualdad. Creo que se debe llevar a los tribunales cualquier acción que vulnere la igualdad y por eso no creo en la discriminación positiva, porque hace ley situaciones discriminatorias.

Tambien creo que no permitir a 16 estados tener la misma potestad que el resto sobre sus leyes genera desigualdad en una unión. Por tanto, los votos de los ciudadanos de Carolina del Sur no valen lo mismo que los de Maine, porque en ciertas materias sus representantes electos ya están atados de inicio.

Hacer una clase distinguiendo en grupos a buenos y malos alumnos hace que los malos sean peores. Castiga al malo por aquello en lo que se haya portado mal, pero no lleves a un tercio de tus alumnos marcados desde septiembre, porque entonces no mejorarán nunca.

lunes, 25 de febrero de 2013

Palabras

Hay un refrán, una cita, una frase, no sé bien que dice algo así como que la abundancia del corazón sale por la boca. Desde luego es un dicho inteligente, porque expresa de forma clara y breve una verdad rotunda: uno consiste en sus propias palabras. No precisamente en las palabras que se preparan de manera meditada y consciente, no, sino en aquellas que sin querer nos suben desde el centro del pecho hasta la misma punta de la lengua. Una persona puede, por ejemplo, tener una idea de sí misma pero emplear, en cambio, un lenguaje contradictorio con esa creencia. No es ninguna novedad, el asunto está bien estudiado desde hace tiempo.

Una de las fronteras menos claras que existen es la que delimita el terreno contiguo de las diversas familias de los violentos, de manera que muchas veces una no consigue saber bien si está delante de un irracional de un campo o de un irracional del campo contrario. Ambos ignoran las sutilezas críticas del lenguaje, los matices inteligentes que separan la razón del delirio, la distancia que va desde la discrepancia firme hasta el insulto. De manera que, al final, una se queda con la idea de que para comprender hay que mirar en el fondo del corazón.

jueves, 21 de febrero de 2013

Alexander Haig

¿Grandes actos hacen grande al hombre o grandes personalidades son los capaces de acometer grandes actos?

Mi opinión personal es que una persona preparada es capaz de enfrentarse a grandes situaciones y que esas situaciones suelen venir provocadas por gente que tiene el cargo pero no la preparación. Y es aquí donde radica la diferencia entre detentar un cargo y ejercer el cargo.

Cuando Haldeman, como Jefe de Gaabinete de Nixon, dio luz verde a la operación que desencadenaría el Watergate debió pensar que estaba preparado para dirigir una operación así. Y, ojo, que ser JdG de Nixon no era una tarea para cualquiera, pero, y en términos de consecución de éxito, involucró a demasiada gente, se tomó a la ligera la financiación y dejó que al Cuartel General demócrata fueran cinco inoperantes (hay que leerse las transcripciones de sus declaraciones ante el juez para poder medir el nivel) sobrevalorados, especialmente por ellos mismos.

Con Haldeman fuera, Nixon tenía que confiar en alguien y ese alguien es uno de mis héroes dentro de lo va más allá de la actividad política; Alexander Haig.


Les animo a que descubran a la persona, al militar y al político, pero les diré que nació en 1924 y murió en 2010, auer hizo tres años. Que estudió en West Point, en Georgetown y en Columbia yn MBA.Luchó en Korea y Vietnam. Llegó a General de cuatro estrellas lo que, básicamente, es el mayor rango en una carrera militar normal en Estados Unidos. En 1970 le nombran adjunto al Asesor en Seguridad Nacional que entonces era Henry Kissinger. Haldeman dimite en abril de 1973 y Nixon nombra a Haig Jefe de Gabinete (curiosamente el mismo recorrido en la Casa Blanca que el JdG actual, McDonough). Permanece en el puesto hasta un mes más tarde de la dimisión de Nixon y la llegada de Ford y es sustituido por Rumsfeld. Cuentan que era quién llevaba el país mientras Nixon se preocupaba por Watergate, pero esa versión nunca salió de su boca. Meses más tarde le nombran Comandante sSupremos de las fuerzas de la OTAN. Al finalizar su mando se retira del ejército y ocupa puestos en el mundo de la empresa privada hasta que en 1981 Ronald Reagan le nombra Secretario de Estado puesto en el que vivió el intento de asesinato de Reagan y diversos enfrentamientos con distintos miembros del Gabinete y de los que fueron célebres los que tuvo con el Secretario de Defensa Caspar Weinberger. Debido a la erosión por estos dimite en 1982 y en 1988 se presenta a primarias para ser Presidente, pero nunca pasa del dísgito simple en intención de voto.

No fue un hombre infalible: de oratoria enrevesada, carácter en exceso dominante y apabullador (y no los nombro como carácter negativo, pero sí complicado de conciliar) pero su nivel de dificultad, coincidirán conmigo, sobrepasa el de la media. Además pertenece a esa generación que aún se recuerda como la de los políticos senior a ambos lados del pasillo. Una época que comienza con F.D. Roosevelt y en la que Truman era su vicePresidente o, posteriormente, Johnson era el de Kennedy.

Finalmente es de ese tipo de personas de las que me digo "¿qué hubiera hecho Haig en una situación así?".

lunes, 18 de febrero de 2013

Crímenes de fe

En nombre de la religión, de ésta o aquella, se cometen muchos crímenes. Pero el espíritu no tiene nada que ver con la miseria. Matan a pedradas a hombres, a mujeres y a niños, una acción que produce estupor. Espíritu por espíritu es preferible la indiferencia laica del materialismo occidental, racionalista y pragmático, que piensa que ningún templo, por sagrado que sea, vale la vida de un ser humano.

Por supuesto que aquí tampoco estamos libres de barbaries, a veces con características que nos enfrían el cuerpo de espanto, como tantas mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas. La gente, no obstante, no está dispuesta a matar ni a morir por las creencias religiosas, lo que non quiere decir que éstas no tengan valor o que resulten indiferentes, la verdad...

Lo que sucede es que la razón, tan despreciada y acusada, hace tiempo que nos hizo entender que las cuestiones del espíritu no tienen  su asiento en las turbulencias del corazón, sino en la calma fría y serena del cerebro.

jueves, 14 de febrero de 2013

Comunicaciones Vaticanas

Intentemos hacer un ejercicio de abstracción de convencimientos políticos y religiosos o, más concretamente en este caso, creencias y en el orden contrario.


El catolicismo, como los cristianos ortodoxos, anglicanos o los budistas tibetanos tienen una figura central que dirige el camino espiritual y moral de sus feligreses. Luteranos, Calvinistas o judíos, en el modelo opuesto, se mueven en pequeñas congregaciones y alrededor de los templos.

El pasado martes Benedicto XVI, Ratzinger o el Papa, según el lector tenga costumbre de referirse a él, dejó el puesto de cabeza y guía de la Iglesia Católica. Ayer, día 13 de febrero, dos días después de anunciar su renuncia (no "dimisión", que estamos tan ansiosos en España de oír esa palabra que lo mismo, en breve, llamaremos así a las jubilaciones), hizo aparición pública al oficiar la misa del miércoles de ceniza y horas antes la audiencia habitual de los miércoles en el Vaticano. Pues bien, la eucaristía tuvo que ser desplazada de su ubicación habitual a la Basílica de San Pedro por la masiva afluencia de fieles. Y la audiencia tan poblada como cada miércoles y en un tono más jovial que, logicamente, la ceremonia en San Pedro.

Y vuelvo a insistir. No quiero entrar en temas de creencias, fe o morales. Simplemente me resulta enormemente atractivo ver cómo, al igual que cuando un Papa muere o, en este caso, renuncia, poco más de medio kilómetro cuadrado se paraliza. Cuando asesinaron a Kennedy, Johnson juró el cargo en un avión tras declararse al Presidente muerto. Cuando Jorge VI murió en 1952 ese mismo día su hija Isabel asumía el trono del Reino Unido. En el Vaticano se tarda semanas, en ocasiones años, en ocupar la Silla de Pedro. De igual manera el Vaticano no hace declaraciones hasta no hacer declaraciones y, aún así, los fieles acuden masivamente a cualquier comunicado o aparición.

Los que fueron entrevistados en Roma ayer se manifestaban de acuerdo con la renuncia y en absoluto le perciben como un líder derrotado, sino como un hombre que ha cumplido con su deber y tiene la determinación de retirarse por encima de cualquier opinión o tradición. Es cierto que cada palabra que dice el Papa está estudiada, pensada, medida y escrita. Es cierto que se mueve con declaraciones y no acepta preguntas en ruedas de prensa y si concede entrevistas, éstas están cerradas con anterioridad. No se siente impelido a hacer declaraciones y parece que el tiempo siempre juega a su favor. Todo esto le da ventaja sobre cualquier otra figura política al paliar la incertidumbre, pero, aún así, a cualquier otra figura política le debe fascinar el magnetismo, el respeto y la devoción que el heredero de Pedro tiene entre la gran mayoría de sus seguidores. Y de igual forma el manejo del tiempo, la comunicación y las situaciones que el Vaticano demuestra incluso ante graves crisis.



A lo mejor es un privilegio o simplemente una situación que gestiona excepcionalmente bien los tiempos y las expectativas.

lunes, 11 de febrero de 2013

Maldad

Es mentira. El mal es una opción vital para todos, no sólo para quien fue víctima de una infancia difícil o de unas condiciones sociales injustas, por no hablar de una educación deficiente. Optar por la maldad es una decisión libre, que afecta igual a ricos que a pobres, aunque se manifieste de manera distinta en unos o en otros. Lo contrario reduciría el problema a una simpleza estúpida, de manera que los malos procederían siempre de los estratos más humildes de la sociedad, pero sin culpa, pues los responsables serían los ricos.

La crueldad no se corresponde con ningún fatalismo de tipo social. Depende, únicamente, de que uno esté dispuesto a criar cobras en el centro de su corazón.

jueves, 7 de febrero de 2013

20 de abril

Hoy vamos a hablar de cualquier cosa menos de política y corrupción.

Estaba viendo en youtube la conferencia de Joaquín Reyes para "La Música Contada" que se organiza en la Universidad de Málaga y me hizo recordar la canción más nazi, megalomaníaca, vanidosa y egocéntrica que he oído en mi vida. "La Música Contada" es una serie de eventos en las que los invitados, normalmente gente relevante del mundo de la cultura, hablan unos 90 minutos acerca de su relación con la música a lo largo de la vida. Reyes, tras hablar de las canciones más reseñables de su infancia habla de dos canciones que le producen el efecto de "bajón" (literal) más absoluto. Una es "el gato que está triste y azul" de Roberto Carlos y la otra "20 de abril" de Celtas Cortos y es esta última la que me parece uno de los mayores ejemplos de desorden de la personalidad que he oído nunca.

Lo que parece una carta de rememoración y búsqueda de los viejos amigos (la interpretación Reyes es más explícita y divertida) es en realidad un bombardeo continuo de reproches y autoafirmación que haría levantar a Skinner de su tumba y liarla a lorazepam.

Revisemos juntos:

20 de abril del 90 /hola chata, ¿como estás? /¿Te sorprende que te escriba? /Tanto tiempo es normal
Hasta aquí todo bien. Lo de "chata" es un poco años 50, pero bueno, tampoco sabemos cuando Cifuentes y esta chica, de la que ha tenido la delicadeza de no nombrar, se conocieron.

Pues es que estaba aquí solo /me había puesto a recordar /me entro la melancolía /y te tenia que hablar
Reyes explica muy bien esto, así que no voy a competir

¿Recuerdas aquella noche /en la cabaña del Turmo? /Las risas que nos hacíamos /antes todos juntos
Nostalgia y recuerdos, aceptable

hoy no queda casi nadie de los de antes /y los que hay han cambiado, /han cambiado, SIAquí empiezan los problemitas. Cifuentes no es capaz de encajar la evolución personal como un componente vital, no. Aquí o estás con él en el mismo rollo o eres un desgraciado que has traicionado los valores que firmaste con sangre en la cabaña del Turmo. Eso sin hablar de todos los que, parece ser, han caido por el camino. ¿Pero qué clase de fiestas hacían en esa cabaña? Ojo, que "Ya no queda casi nadie"... ¿cogió de sorpresa a casi todos que las drogas matan? Y claro que los que hay (que será "hay" y no "quedan" por motivos poéticos) han cambiado... ¡como para no! viendo caer como moscas a casi todos... pues una desintoxicación es lo que se tercia. Lo que no entiendo es el organismo ultra-resistente de Cifuentes, que así sigue y encima llamando "acojo***" a los que abandonaron la balsa.

Pero bueno, ¿tu que tal? di /lo mismo hasta tienes críos /Que tal te va con el tío ese? /espero sea divertido
Lo mismo, sí. Lo mismo decidió ser madre (aunque a juzgar por el ritmo de vida en la época de la cabaña habrán rezado mucho durante el embarazo), ya ves qué locura seguir adelante con la vida. Pero lo más gracioso es lo de "el tío ése". Vamos, que le da igual si es Luís, Juan o un Orangután. Es aquí dónde me entra la sospecha de que quiere llevársela de nuevo a la cama. Parece decir "Si no me importa tu vida, por mí como si eres astronauta. Esto es una toma de contacto para ver si te cazo otra vez"

Yo la verdad, como siempre /sigo currando en lo mismo /la música no me cansa /pero me encuentro vacío
Claro, y para ocupar la vacuidad y la náusea, pues a ver si haciendo un poco de ruido por ahí, me distraigo

Bueno pues ya me despido /si te mola me contestas, /espero que mis palabras, /desordenen tu conciencia
Me despido tras dos líneas en las que ni me he interesado por lo que te pasa, te he dejado claro que soy famoso cantando y tú, pringada, cambiando pañales y pagando una hipoteca con el maromo ése que te agenciaste porque yo cada mañana te pateaba de mi cama, que necesitaba mi espacio para componer... ¿a que fastidia que nos haya ido tan distinto?. Y si me contestas, me da igual, porque ni siquiera sé si voy a poner remite.

Pues nada chica, lo dicho /hasta pronto si nos vemos /yo sigo con mis canciones /y tu sigue con tus sueños.
Pues eso, que si te veo no cuentes con que te salude. Voy a seguir grabando discos mientras tú te consuelas leyendo el Pronto.

De todo esto, lo que menos entiendo, es que la gente en los bares la canta como si fuera una canción romántica en exceso.

Y luego nos extrañamos de lo que pasa en España.

martes, 5 de febrero de 2013

Votos conscientes

No se trata tanto de la bondad de las listas abiertas o cerradas, descontextualizadas, sino de orquestar un conjunto de medidas que atenúen el hiato entre representantes y representados, sin abrir (aun más) las puertas al clientelismo.

Se dice que el diferencial educativo en la participación electoral aumenta a medida aumenta la complejidad del sistema de votar. Es decir, que la gente con menos estudios y recursos vota menos a medida hacerlo es más complicado. Tener un sistema electoral complejo tiene un coste en equidad.

La “cultura democrática” que vivimos es la defensa del “facilismo”, de la “comodidad del votante medio”; la exaltación de los derechos y la marginación de los deberes ciudadanos. La política es una cuestión compleja Si no quiere incurrir en irresponsabilidad, el ciudadano debe asumir el esfuerzo que supone estar razonablemente bien informado. ¿Qué confianza puede merecernos la racionalidad del voto de un ciudadano al que le resulte “complicado” y “desmotivante” el sistema de listas abiertas? No estamos hablando precisamente de diseñar un reactor nuclear…

Me alarma que se abuse de la supuesta complejidad de la política para justificar la “desmotivación” cívica [y no sólo me refiero al voto]. Los griegos, con intachable criterio, llamaban “idiotas” a los ciudadanos que no se responsabilizaban de la cosa pública. Si uno necesita que lo “motiven” con sistemas políticos lo más sencillitos posibles, mal vamos.

El sistema de listas cerradas es como elegir entre carne, pescado y el plato sorpresa. Y, a la hora de la comida, las sorpresas son solo para los atrevidos o para los ignorantes.