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lunes, 6 de agosto de 2012

¿Una Reina loca?


La demencia de Doña Juana, óleo de 1866 de Lorenzo Vallés, Museo del Prado, Madrid


La locura de Juana es un tema recurrente que ha inspirado numerosas obras en todas las artes; supongo que soy una víctima más de las especulaciones que a lo largo de los siglos han rodeado a este personaje.

Siempre se ha discutido sobre la autenticidad de la locura de la reina Juana. Muchos autores de diferentes épocas ha sugerido que su enajenación era meramente transitoria y que fueron Felipe, Fernando y finalmente Carlos quienes se aprovecharon de ella en beneficio propio. Resulta evidente que la reina tenía comportamientos claramente obsesivos, y que su ánimo oscilaba entre periodos de gran euforia y otros de profunda melancolía. No obstante, no deja de ser llamativo el celo con el que su padre primero y su hijo más tarde, la mantuvieron oculta a los ojos de cualquier extraño. Para muchos historiadores esto evidencia que ambos tenían miedo de que alguien pudiese vera a a reina, o que ésta pudiese ser conocida por el pueblo, pensando que se podrían alzar numerosas voces contra ellos. Este pensamiento, que ambos monarcas tuvieron por separado ya que nunca se vieron ni pudieron compartir impresiones, puede rastrearse en la correspondencia de los dos, pero sobre todo en la que mantuvo Carlos con el marqués de Denia y con su hermana Catalina.

Muchos expertos se plantean la posibilidad de que Juana no padeciese ningún tipo de locura profunda, como se esforzaron en presentar en la época, pero sin duda existía algún tipo de trastorno obsesivo compulsivo, incluso una más que probable bipolaridad, que nublaba temporalmente su juicio. Según esta idea fueron los hombres de su familia quienes procuraron rodearla de personas desconocidas, que conseguían aislarla más que acompañarla.... la corte flamenca, el retiro en Tordesillas y su posterior cautiverio... De este modo se evitaba que la reina tuviese contacto con el exterior y así se hacía más difícil que se descubriese que su locura era menor de lo que se pretendía y su lucidez mucho mayor.

Un misterio más que despierta en mí preguntas sin respuesta.

1 comentario:

Louella Parsons dijo...

Interesante y atractiva cuestión, querida Tasmania. Sería estupendo saber más de aquella "locura". Siempre se dijo que se volvió loca cuando se murió su marido Felipe el Hermoso, del que estaba muy enamorada. Le daba a la historia un aire más romántico.