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lunes, 5 de marzo de 2012

Obsesión por la actualidad (by Tasmania)

Los medios están muy pendientes de lo que ocurre a diario, de hecho muchas palabras aluden a este hecho: noticiero, telediario, periódico, diario, jornal... Y ese foco excesivo en la actualidad determina generalmente falta de perspectiva. Los periodistas suelen trabajar con escasez de tiempo - siempre pendientes de la última hora- para poder procesar la información, de la misma manera que los lectores y los destinatario de la información también disponemos de escasos y fragmentarios minutos para su lectura.
Estos defectos son compensados con la construcción y codificación evolutiva de la información.

La noticia explica el presente, prevé el futuro y analiza el pasado en su proyección actual. El pasado parece que sólo tiene sentido en la medida en que explica el presente, y el futuro sólo parece tener una función
esclarecedora. El presente y la actualidad son, pues, hegemónicos y centrales.
El medio impone un hábito en la medida en que proporciona un ritmo y una cadencia en el suministro de la información. El público llega, así, a tener el mismo concepto de la actualidad que le imponen los MMCC. Esta percepción del tiempo se traduce en noticias frente a hechos. O sea, sólo existe lo que es volcado en forma de noticias por oposición a la existencia real de hechos.

La realidad sólo importa y sólo existe si es mediada por los MMCC. Este filtro conceptual y temporal condiciona al receptor de forma que el único tiempo mediático es el presente.

3 comentarios:

jano dijo...

Te confieso, Tasmania, que lo que más me interesa de la prensa en general es el material "intemporal", la noticia o comentario que no está centrada en el presente riguroso e incluso puede pertenecer al pasado o pretender pertenecer al futuro.
Lo estrictamente presente, si es anecdótico, se diluye en el olvido tan rápidamente como se generó; lo surgido en presente con cierta transcendencia acaparará la atención más allá del momento en el que surge, necesita un desarrollo en el tiempo.
En este mundo tan superinformado deberemos hacer una selección de la información para que nuestros sentidos no resulten saturados. El saber sí ocupa lugar.
Un saludo.

Louella Parsons dijo...

Qué buena entrada, querida Tasmania y qué buena respuesta la de don Jano.

Además, si uno se pone a analizar el impacto que una noticia determinada tuvo en su día y cómo se recuerda ahora se da cuenta que ni era para tanto ni ya nadie se acuerda de ella. El sensacionalismo o la magnitud que le da el informador al suceso suele ser la mitad de la mitad de la realidad.
Como dice don Jano, lo anecdótico se diluye en el tiempo.

La pregunta sería porqué se les da esta categoría a los sucedidos intrascendentes. ¿Falta de noticias, falta de criterio en la selección, obsesión por la facturación.....?

Tasmania dijo...

Ahhh la fugacidad, esa cosa mala.