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jueves, 12 de julio de 2012

Angela


La portada de la revista Time de esta semana trae un primer plano de la Canciller Alemana junto al titular “Porque a todos les encanta odiar a Angela Merkel” y, en un tipo más pequeño, justo debajo “y por qué todos están equivocados”.

No he leído el artículo, pero le pienso dedicar el tiempo necesario este fin de semana. Ahora, el titular es suficientemente llamativo como para desbocar la mente a pensar por qué, no sólo se odia a Angela Merkel, sino que gusta odiarla y, me atrevería a decir, incluso prodigar ese odio.

Mi primer pensamiento fue una forma menos discreta del “porque nos tiene cazados a todos y eso nos fastidia”. Pero, claro, de ahí me fui a preguntarme por qué nos tiene cazados y me hizo pensar que Angela Merkel no merece ser odiada.

Algela Merkel nació en Hamburgo, pero creció y estudió en Alemania Oriental. Alemania era un país devastado en el año 1945 y, de hecho, Alemania Oriental fue un país devastado durante mucho más tiempo que Alemania Occidental. Alemania Occidental se reconstruyó. Muchos dirán que gracias al dinero americano, pero a esta gente habrá que recordarle que, después de la Guerra Mundial, después de los bombardeos, durante una ocupación y pagando sanciones de dos guerras, los alemanes salían de trabajar y retiraban cascotes y escombros de las calles, acelerando así su reconstrucción hasta convertirse en la primera potencia de Europa, desbancando a países que la ocuparon tras la SGM como Francia y Gran Bretaña.

Y al cabo de los años cae el muro, Honecker no es fusilado (puede parecer un dato obvio, pero no lo es) y a Alemania Occidental le toca asumir la unificación. Pese a los pesimismos, no sólo se hizo de forma rápida y no traumática, sino que se reafirmó como la primera potencia de Europa. Y si no pregunten por ahí quién no quiere un Audi, un Mercedes o un BMW.

Ahora les planteo yo esta situación. Imaginen que ustedes salen de la pobreza y trabajando se hacen con un negocio, una casa, coche, luego otra casa, más coches y acaban pudiendo mandar a sus hijos a Harvard. ¿qué le pedirían a un primo que ha estado sobreviviendo vendiendo corbatas y luego montando fiestas en Ibiza que llama a su puerta porque se lo ha gastado todo, tiene deudas de negocios fracasados y les propone meter pasta en un negocio “que no puede fallar”?

A mí quién me cae mal es el primo.

3 comentarios:

jano dijo...

No voy a negar el "milagro alemán" pero también no voy a olvidar el horror alemán como artífice de dos guerras mundiales y el genocidio llevado a cabo por un pueblo culto. Los alemanes son prepotentes, altivos y mentalmente cuadriculados en su concepción de la perfección ária, y lo menos que les podría ocurrir, después de destrozar Europa, es la destrucción de su propio país y la admiración por una recostrucción que les ha llevado a ser la mayor potencia económica de Europa. ¡Que menos que asumir la integración de sus congéneres orientales, separados del resto por los errores gravísimos cometidos por el pueblo alemán!
Nadie odia a Ángela Merkel pero sí se la mira con lupa y se cuestiona su talante de "dama de hierro con hojas de roble" (en mi blog he hablado de DIE FÜHRERIN y la imagen que ofrezco está tomada de un blog alemán), y sí nos causa temor su intransigencia con una CEE nacida con defectos, que nuestra mierdenta clase política no ha sabido torear adecuadamente y se rinde a sus intereses: La CEE sigue siendo un contubernio de países en el que manda el más fuerte y nuestros andrajosos políticos no se atreven a plantar cara por el interés particular que les mueve.
En fin, que no hay odio hacia Merkel pero sí prevención: es una valquiria en la más amplia tradición germánica.
Un saludo.

juan dijo...

Lo que dices en el post es todo cierto, y considero que a Ángela Merkel se la ataca sin piedad cuando ello sólo predica lo que hace (a diferencia de estafadores de Goldman Sachs que primero hunden las economías o ayudan a falsear cuentas y luego diseñan "remedios" a costa de las clases menos pudientes).

Pero hay una cosa que Ángela Merkel debería de tener en cuenta y actuar también ahí. España, a pesar del gasto excesivo de sus administraciones es el 3er país con menos deuda pública respecto al PIB. El problema de España es más bien deuda privada, megahipotecones para tener el mismo piso humilde de 80m2 se pasó de hipotecarse de 15 a 35 años. Si se hubiese prestado menos los pisos no hubiesen llegado a precios absurdos, no hubiese habido tanto aliciente a la especulación inmobiliaria que hasta se contagió a los anónimos particulares.
¿por qué se prestó tanto dinero? Se prestó tanto dinero, mucho más que el ahorro autóctono, porque los bancos se endeudaban con los bancos alemanes, que tenían barra libre de dinero muy barato demasiado tiempo (para la reunificación)...pues bien, si los bancos alemanes se metieron en estos jardines alguna merma deberían de asumir. ¿ellos contribuyen a la burbuja y la especulación y el estado les cubre las pérdidas con un rescate a los bancos españoles que pagan los estados? No tiene demasiado sentido eso.

Olivia dijo...

De Angela Merkel me fío. De Sarkozy también me fiaba. De Monti, Hollande e incluso del propio Rajoy me fío poco.
Me imagino que será por lo de la palabra dada, pero no lo sé. Les sigo a ustedes a ver si me dan la respuesta.