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lunes, 2 de enero de 2012

Fuera del espacio y del tiempo

Podría, como cada mañana, salir de mi casa para, ahora que es invierno y en Galicia hay esa luz tan increíble, que se cuela entre niebla y lluvia, una luz ténue, azul, triste, que nunca hiere... y hace esa temperatura tan dulce, podría, digo, salir de mi casa para dirigirme a un bar -al bar de Pepe, tal vez, en la calle Irmandiños- y pedir un café. En Vigo no te dan un buen café en ningún sitio, el del bar de Pepe es... aceptable.  y, como hacía hace años, llevada por algún tipo de urgencia histórica que hoy no consigo explicarme -o no fácilmente- leer, uno detrás de otro, seis o siete periódicos para informarme no sé exactamente de qué, porque noto que con los años mi interés disminuye y más bien noto el aliento de la fatiga, una cierta necesidad de que mi cabeza no se sature.

Si los leyese, si leyese los periódicos del país, me encontraría con versiones muy similares de los mismos sucesos, con una organización del caos de cada día muy afín, muy parecida bajo diferentes rúbricas. Aunque rara vez somos conscientes, la lectura de prensa es, sobre todo, un hábito. Un hábito que, como todos los hábitos, necesita aprenderse, instalarse en la normalidad de unos actos reflejos hasta que esos actos nos parezcan algo natural, una expresión del orden mismo del mundo.

Y el lector del Faro de Vigo, o de La Voz de Galicia, o del Mundo o el País, en algún momento de su vida aprendió a discernir en qué página estaba aquella sección y cuales eran las secciones y como apurar la lectura de lo que a él le interesaba. Ese lector aprendió también a identificarse con un espacio imaginario, o delimitado por esos otros seres que, como él, leen esos periódicos cada mañana y comparten de ese modo un mundo.

Así que a ese lector le da una gran confianza saber que eso es así, porque así puede compartir las conversaciones y estar seguro de lo que es importante y lo que no, lo que sólo merece letra pequeña y todo eso, aunque ya me estoy enredando con contenidos y análisis, con campos semánticos y connotaciones del discurso, con la semiótica y todo eso... y no, no quiero. No tengo la cabeza para más ruidos.

7 comentarios:

benjamingrullo dijo...

Melancólica reflexión acerca de la sobreinformación que hoy nos abruma, y la ausencia de un criterio con el que organizar la marea de datos, lo caducos que son ya todos los periódicos por culpa y gracias a internet. Y ese tiempo que todos hemos - ¿perdido? - leyéndolos para tenernos a nosotros mismos por conscientes y bien informados.
Me ha encantado esta anotación “porque así puede compartir las conversaciones”, que descubre la naturaleza social de la información. Los medios tradicionales ya no controlan la conversación social, la información ha dejado de ser piramidal, ahora es horizontal y, de momento, caótica. Ya aparecerá un nuevo equilibrio, pero el mundo nunca volverá a ser como lo conocimos.

Louella Parsons dijo...

Me ha gustado la entrada, querida TASMANIA.

Todos tenemos un método para leer los periódicos.
Yo empiezo siempre por el final, leo un par de páginas (tv, pasatiempos….) y voy al principio y sigo, pero me doy cuenta que cada vez más leo el periódico como si fuera una revista de variedades. Leo por encima los titulares (que ya me los sé por haberlos visto en Internet) y me centro en noticias curiosas, crónica social, esquelas (de Bilbao), tv, chistes…..

Recuerdo cuando íbamos al colegio en el tren de cercanías de Bilbao. Teníamos unos 15 años y observábamos cómo leía la gente los periódicos. Había algunos que doblaban el periódico en mil partes para poder encuadrar la noticia sin ver más papel que lo que ocupaba la noticia. (A estos les cogimos mucha manía. Y ellos sin saberlo).

Un día Jiménez Losantos contó que hace años, los vagabundos que dormían en la calle se peleaban por La Vanguardia porque era el periódicos que más páginas tenía y así podían taparse mejor.

Pero, efectivamente, ya nada es igual, la información vuela, enseguida está caduca y los periódicos ya no controlan la conversación social aunque ahora sabes más o menos qué programa de tv de información-debate político-económico ve la gente según los argumentos que emplee.

En cualquier caso, sigue siendo un placer ir a un bar, pedir un café y leer el periódico de papel.

Hay una frase que me gusta mucho aunque sea también algo melancólica:

"La depresión de encender el fuego cada mañana con los periódicos de hace un año y entrever en ellos restos de titulares optimistas que se hacen humo". (Orwell, 19 de octubre de 1940)

Al menos ahora no sentiremos esa depresión pues apenas tenemos periódicos para quemar.

Nrq dijo...

¿Tan relevantes?

pienso en cuánta gente lee un periódico a diario (papel u onLine), cuánta sólo los fines de semana. Cuántos leen el editorial, las columnas de opinión o profundizan en las noticias, en alguna de ellas, más allá del titular. Cuántos identifican un texto bien escrito o cuántos son críticos con el contenido (sea o no de la tendencia de uno).

Ahora; lo comparo con la gente que ve los telediarios (sin entrar en las noticias de hoy hace frío porque es enero, que las hay, o las de asesinatos + suicidio) o que escucha la radio cuando hay noticias o programas como el de Alsina, y me refiero prestando atención.
Si lo llevo más allá miro la gente que entra en facebook (sólo en España) a diario o la gente que tiene twitter no para saber qué publica el Time, sino para saber si su amigo Iván se ha mojado porque llovía.

Y de aquí a compararlo la gente que vota o que opina de política o va/habla de fútbol como evento clave de la semana o que hace de Sálvame el minuto de oro

Los periódicos son cajas de joyas. albergues de grandes escritores, aunque no todos. En la columna del sí podría citar a Gistau, Pérez Reverte, Camacho, Espada, Carlin u Oppenheimer. Lo de Juan Cruz me parece aún incomprensible. Como siempre, creemos más valiosas las que tenían nuestros abuelos, quién puede competir contra Ortega. Incluso el citado Alsina o el Patrón que, por la repercusión referida arriba, son de radio (sobre todo el primero, claro).

Pero es que la buena prensa escrita no abunda, los autores están atomizados en distintas publicaciones y algunos de ellos en periódicos a nivel regional, como refiere el Cartoon. ¿Se acuerdan de un día que traje el top ten de lo más leído en la web del mundo? Si lo vemos hoy no cambia mucho en orientación:
1.- La esposa de Soria confiesa ser autora del crimen
2.- Sobrevive tres días en un bosque tras ser violada
3.- La Infanta Cristina recibió 72.000 euros del Rey
4.- Las 200 familias más ricas de España
5.- Nueva raqueta para Nadal: ¿hándicap o impulso?
6.- ¿Por qué conviene bajar las persianas en invierno?
7.- La mujer de Murdoch reprende al magnate en Twitter
8.- Las profecías mayas despiertan la histeria
9.- El ex presidente del Valencia 'se sintió...
10.- La catástrofe del clima que acabó con Angkor
Ahora, compárenlo con el topTen del NYTimes.

Somos (me incluyo, por mi relación amor-odio con la prensa española que me obliga a desdeñar y a concentrarme con el mismo periódico y no siempre a partes iguales) unos románticos y no quedamos muchos. Mi consuelo es que si San Valentín ha llegado hasta nuestros días, lo mismo nuestro rito de compra en el kiosko )

Tasmania dijo...

Bueno, la tele no es lo mismo, esa se consume en vena directamente.

Hay muchas clases de lectores de prensa, por supuesto, pero en términos generales creo que ese lector de prensa al que me refiero se siente seguro porque todos los días la realidad viene codificada casi como el día anterior. Los contenidos son variables, pero la forma le da a ese lector un trocito de eternidad, la percepción de que detrás del aparente movimiento de todas las cosas hay realidaes estables.

Además, ese periódico le da también la convicción de que pertenece a una socieade, que tal vez difiere en la interpretación de algunos asuntos, pero no en la certeza de cuáles son esos asuntos.

Nrq dijo...

Ms Taz; No me refería tanto al canal, sino a la frecuencia de uso del canal. El share, la audiencia... y los periódicos están por detrás. ¿Se acuerda de cuando UPyD reclutó a Savater o el PP a Pizarro? Grandes mentes al servicio de un noble fin. A los periódicos les pasa lo mismo; columnistas muy solventes se prodigan algo en radios y llegan poco a TV en programas de leve audiencia. Es como si, cuánto más tienes que aportar, menos proyección a la audiencia tienes.

Respecto a la certeza de cuáles son esos asuntos añadir que los temas están claros, los hechos menos, las conclusiones... depende de la capacidad de cada uno y en muy pocas ocasiones tenemos elementos concretos de evaluación. Vamos, que tocamos de oído en virtud de las fuentes. Me recuerda a una viñeta de Mafalda en la que Libertad comenta que "Los diarios inventan la mitad de lo que dicen y si a eso sumamos que los diarios no dicen la mitad de lo que pasa, resulta que los diarios no existen".

El poder final está en el interés y la convicción de uno. Los idiomas ayudan. Hay muy buena prensa por ahí fuera (dónde los lectores, aunque más abundantes en densidad, también son minoría)

Tasmania dijo...

el periodista atómico lo explica muy bien, desde el otro lado de la barrera

Nrq dijo...

desde luego. sobre todo al usar el término defunción y buscar remedios para evitarla.

No obstante, y estando de acuerdo en varias cosas con lo escrito por Jiménez, creo que queriendo definir un periódico nuevo, describe el formato de una buena revista (la ya citada Time, por ejemplo) y también que limita el periódico ansiado al papel (noticias de ayer y menor de 45 años en un kiosko), sin valorar que el formato onLine es también periodismo. Y con las tablets ya...