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lunes, 23 de abril de 2012

Sarko, Hollande, Le Pen y Tocqueville

Las elecciones en Francia me han traído de nuevo a la cabeza la tiranía de la mayoría de Tocqueville. Es como si hubiera mordido en mi cabeza y la actualidad se interpretase bajo el tamiz de su pensamiento.

Por cierto, es fácil demostrar que adoptando cualquier definición que no sea simplemente vacua, la mayoría puede lesionar los intereses de una minoría, puede actuar de manera injusta, puede, ciertamente, actuar tiránicamente. Pero si cualquier otro tipo de régimen alternativo también permitiría la injusticia y la tiranía, entonces difícilmente pueda considerarse un defecto exclusivo de la democracia o del principio de la mayoría el hecho de que no impidan totalmente dichos males posibles. Por cierto, una pregunta por hacerse es si la democracia es más proclive a este tipo de acciones negativas que cualquiera de sus altenrativas. O si, en la práctica, quizás se trata de la menos posible.

2 comentarios:

Sostrato de Cnido dijo...

Hacer residir los derechos en los individuos, no proponer estados donde la mayoría tiene más derechos que el resto y crear democracias liberales suaviza estos problemas. Estos son los sistemas menos proclives.

un abrazo

Louella Parsons dijo...

Hacer residir los derechos en los individuos.. Esta es la clave para evitar abusos y tiranías.

Tampoco hay que olvidar la tiranía de la minoría que, en nombre de lo políticamente correcto, una sociedad termina plegándose a los intereses de unos pocos rompiendo así las reglas básicas de la democracia.
Se podrían poner muchos ejemplos pero así, a bote pronto, se me ocurren dos: el 15-M y la ley electoral.

Interesante cuestión, querida Tasmania.