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lunes, 31 de octubre de 2011

víctimas (¿?)

Este fin de semana los periódicos han traído dos noticias que me han dejado pensando "venga, en serio". No es un pensamiento muy profundo, pero sí muy concreto

El sábado desayuno con El Mundo que, en su página 15 y bajo el título de sección "políticos bajo sospecha" trae un status de la situación de Francisco Fernández, ex-alcalde de León con el PSOE. Primero decir que el periódico le mete una bofetada poco elegante, no a él, sino a la superación al hablar de una jubilación de lujo para alguien que no tiene más formación que auxiliar administrativo. Feo; auxiliar administrativo o no, todo el mundo tiene que tener la legitimidad de morir el más rico del cementerio siempre y cuando sus vías para conseguirlo hayan sido también legítimas. Pero claro, hablamos de un alcalde de León y ser alcalde no debe dar para acabar podrido de dinero. Bloomberg, seguro, que no gana tanto como alcalde que como CEO de Bloomberg y eso que, creo, cobra $1 al año porque lo de rico ya lo traía de casa.

Pero el señor Fernández, Paco para los amigos y un mote relacionado con su antiguo desempeño como profesor de tenis para los que no son tanto, comparece ante los medios de comunicación para decir que deja la política, que se va, tras haberse desvelado un crédito de 815.000 euros más una jubilación jugosa y se presenta como (literal) "Víctima de ese poder económico, mediático y político" que ha buscado hundirle porque no se arrodilla ante ellos.  Se dice perseguido por su prejubilación que califica de "legal como la del resto de compañeros". Y, bien, aquí es dónde debemos apretar al botón de pause y realizar ciertas consideraciones. Una jubilación así es legal porque uno, desde un posicionamiento ejecutivo, decide que sea así. Yo, si tengo el respaldo suficiente de la cámara para aprobar una ley que impida a los coches blancos circular en días pares, puedo hacer incluso que los violadores de la ley tengan multas millonarias. ¿Es legal? claro que es legal, hay una ley que lo respalda. Si el Señor Fernández sanciona un texto en el que diga que su jubilación puede dejar pagada la luz de sus hijos y nietos, legal es. Ético... no tanto. Y no lo es porque un político no debería tener más facilidades con origen el cargo que aquellas que se disfrutan durante su tenencia. Es decir; una vez que el electorado, los votos, la gente ha decidido que no sigas, no sigues para nada. Y es ésta la única premisa legal que debería prevalecer; cero ingresos del presupuesto o de la riqueza generada por gasto presupuestario una vez abandonado un cargo público. Lo de el resto de compañeros en plan no soy yo solo ya es como de patio de colegio, pero con matiz y enunciación progresista. Aquí sólo recordar que el señor Fernández añadió ser nieto de represaliados y que eso le hizo aprender de muy joven de justicia y solidaridad.
Estos argumentos de causalidad harían que Descartes fuera a llorar desconsolado a casa de Hume.

Y luego está la otra historia que trajo ayer domingo El País, la de Javier Escribano, diputado gallego del PP que recibe un Porsche de un empresario, lo pone a nombre de un familiar y lo vende. No contento ya con esto, tenemos grabaciones de la policía en las que el señor Escribano arregla actuaciones, cierran comisiones... y lo siento por Ms Taz o el cartoon, como le llama Mr Artanis, porque comparten territorialidad, pero después de lo que ha pasado con Camps... Va, en serio, ¿puede haber alguien tan incapaz como para meterse en un lío como éste después de lo de Correa? y eso que lo de la Gurtel salta ¡por unos trajes!.
Parece ser que Escribano no es trigo limpio e iba a pecar pasara lo que pasara, pero, supuesto que fuera buena persona, no ha elegido el mejor momento. Si al final esto es como las dietas. Todo el que haya querido adelgazar, o al menos no engordar, sabe qué debe y qué no pude comer. Por las mismas todo político sabe que maletines, jamones, coches... regular. Y ahora el señor Escribano dice que se retira de la política "para defenderse como cualquier gallego". Querido Javier, no creo que cualquier gallego esté pendiente de una investigación. Es más, creo que sois minoría.

6 comentarios:

Tasmania dijo...

Oh no, no tiene porqué sentirlo querido N. Aquí, además de Pablos, Fernandos y Javieres también tenemos Pepiños...

Respecto al ex alcalde de León. Sí, es legal pero igualmente y por la misma vía, podrían ilegalizarlo por escandaloso, ofensivo, caradura....

José Antonio del Pozo dijo...

magnífico post
qué avidez para el trinque, qué poca conciencia del bien y del mal, incluso del regular
saludos blogueros

Juante dijo...

Interesante "La radio de Julia" de hoy, a propósito de lo podrida que está la Universidad apañola. Quizás no tenga que ver con el tema, o sí, mucho; pero hoy, Progrejuli, aprovechando el puente, se descuelga en plan candorosa caperucita roja -como suele- para apuntar a algo que no es excepción, sino norma asumida por todo quisque: la corrupción intelectual del plagio y el corporativismo:

Plagio

Louella Parsons dijo...

Decía Max Weber que la vanidad y la ambición son dos pecados mortales en el campo de la política.

El peligro llega cuando el político vive "de" la política (en vez de "para" la política) para convertir su profesión en una fuente de ingresos.

El endiosamiento, la embriaguez, el caudillismo....no entienden ni de tiempos ni de sentido de la "oportunidad" así que, ¿qué importa que Camps aún no haya sido juzgado para cometer tropelías?

jano dijo...

Pues esto es lo que hay en nuestra política, D. NRQ.
De Fernández y Escribanos están llenos los cargos porque la política es como el Olimpo y la libación de la ambrosía: te convierte en dios olímpico con todos los privilegios de los que no gozamos los mortales (sabiduría automática, eterna juventud, poder infinito y-como el rey Midas-transformar en oro todo lo que tocas, aunque seas un soplagaitas medio analfabeto). Es el chollo del siglo: con estudios primarios puedo llegar a ser alcalde, ministro e incluso presidente de la nación, y gozar de una jubilación en tiempo récord y con una cuantía muy superior a la que marca la ley; para ser ordenanza en un centro público necesito aprobar una oposición y ¡ya soy mileurista! sólo tengo que cotizar varias décadas para tener derecho a una pensión "digna", cada vez más lejana por el derroche de estos dioses olímpicos que consideran que el "dinero público no es de nadie" y se puede malgastar alegremente, con el sise incluído.
Un asco que revuelve las tripas.

Nrq dijo...

Ayer leo en El País que Carmen Ruscalleda decía que lo que ella tiene como principal preocupación es la crisis de valores. No está mal escucharlo de alguien que tiene entre dos restaurantes 5 estrellas Michelín (un erudito hace por todo comentario a la noticia un escueto "5 estrellas?". Sí, chavalín, 5 estrellas entre dos restaurantes, que no se puede ir de listillo) lo que implica que Ruscalleda esfuerzo e iniciativa tiene. Sí, faltan valores, falta moral y falta rectitud y a nivel nacional. Ayer salía en El Mundo que España tiene el índice mayor de paro en Europa, de consumo de cocaína, de descargas ilegales y de empleo de la prostitución (casi un 35%!!!) y luego jugamos a la doble cara de que el problema nos preocupa mucho. No sólo es una cuestión de los políticos, es una cuestión de la población y del buen o mal fondo que tenemos como sociedad. De ahí que los cargos públicos tengan sus límites en lo que es "adecuado o no" hacer en vez de mantener un perfil moralmente alto.
Ya lo comentamos una vez, pero existe lo que se llama el triángulo del fraude en el que un índice muy alto de personas están dispuestas a actuar de forma irregular si se dan tres circunstancias; necesidad, oportunidad y la posibilidad de racionalizar el comportamiento. No les disculpo, es más les sobre-culpo en tanto en cuanto están metiendo la pata en el fango aún sabiendo que su comportamiento está medido. Como decía Sabina "pensaban que se iban a comer el mundo y va la vida y se los merienda"