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jueves, 3 de noviembre de 2011

Stock options, FMI, Banco mundial y otras lindezas

Once largos años han pasado ya desde el cambio de siglo y, ya ven, el cúmulo de escándalos económicos han sacado a la luz pública un mundo sórdido y corrupto en el que la deslealtad y el engaño sistematizado trabajan al servicio de la codicia más implacable. Claro, el dinero no es de nadie ¿recuerdan? Ni el público ni el privado, que ahí también se las gastan buenas. Para muestra un botón, el dinero de los impositores de las cajas va directo al bolsillo de los peores gestores de nuestros ahorros en forma de prejubilaciones multimillonarias.
Los criterios éticos, que hasta antes de ayer habían parecido regir el, ya de por sí, duro mundo de los negocios, han quedado arrumbados. Los contratos implícitos que permitían unos mínimos de confianza han dejado de estar vigentes y han dado paso a las más sofisticadas fórmulas de robo, como las mentiras griegas, que más que tragedia son odiseas. La competencia, que en la economía industrial cumpliera el papel de mano invisible empujando la producción hacia mayores calidades a precios más bajos, ha cambiado su morfología en el capitalismo financiero. Ahora, las trampas y las ocultaciones contables han sistematizado una dinámica en la que las estafas de unos actores económicos sobre otros se ha convertido en habitual. El "toco mocho", vamos.

2 comentarios:

Juante dijo...

En el 2000, Mary Harron llevó al Cine con brillantez "American Pshyco", protagonizada por Christian Bale. No se ha tratado con justicia esa película visionaria (no es una más de Halloween, como se ha extendido), en la que los yuppies reconocen abiertamente tener que demostrar sensibilidad "socialista" para acabar con el hambre en el mundo y esas cosas, mientras entre ellos se matan de envidia porque las tarjetas de visita de cada uno no alcanza el nivel de "estado del arte" de la de Paul Allen. Encima, nunca consiguen reserva en el Dorsia, una especie de "Bulli" tan inaccesible o un poco menos que el de nuestro inefable catalino hiperprogre.

Estaba todo escrito y más que prescrito. La "USURA" es el nuevo "modus vivendi" de los cuatro que manejan los hilos.

Louella Parsons dijo...

El problema, querida Tasmania, ha sido que en el mercado global ha habido más operaciones financieras que dinero. Un título podía dar la vuelta al mundo siete veces a través de siete mil transacciones, sin saber quién era el tenedor, el comprador, el vendedor...dejó de existir la equivalencia de las contraprestaciones y se vendían a futuro contratos vacíos en operaciones complejísimas mientras los organismos reguladores no actuaban porque ni tenían los mecanismos de control ni voluntad de hacerlo.