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jueves, 17 de mayo de 2012

Cine (¿?) Español


Empezar un texto con una partícula negativa no es lo que más gracia me hace. De hecho creo que produce rechazo, pero hay momentos en los que debe ser la única salida que la realidad te da. En mi caso es que no me gusta la producción de cine y series españolas y voy a intentar expresarlo brevemente; creo que la industria española del cine no lo piensa mucho.

Viendo Soldados de Salamina, de David Trueba, el otro día vi a una Ariadna Gil excesiva y permanentemente grave. Shakespeare utilizaba un recurso que permitía al público no saturar. En un momento de tensión máxima que ya se prolongaba un rato largo, metía una gracia o una bufonada. En Julio César Octavio, Marco Antonio y Lépido están haciendo la lista de quién compartirá con ellos el nuevo orden y de quién habrá que “prescindir”. Cuando Lépido sale de la habitación Antonio dice que también hay que cargárselo. Octavio argumenta que es un soldado valiente y leal y Marco Antonio responde “También lo es mi caballo y por eso recibe una ración generosa de pienso”. Es una frase muy grave respecto a qué requiere una persona para compartir el poder, pero toda la escena, los tres haciendo una lista de quién vive y quién muere (que incluye también al hermano de Lépido y éste, a cambio, pide la vida del sobrino de Antonio), que salga Lépido y que al segundo decidan pasarle por el cuchillo… es humor. Negro, de acuerdo, pero humor en un momento de mucha tensión narrativa.

En la película de Trueba hay diálogos en que se dan ciertas respuestas o frases de continuación que no las usa la gente de la calle en una conversación normal ni a tiros. Hay una serie que ha comenzado este año, Homeland, que es tan buena que fue la única referencia sobre la que Ricky Gervais no hizo ninguna broma en la presentación de los últimos Globos de Oro. Simplemente la llamó “Genial”. Los diálogos no son muy densos e, incluso, en algunos momentos son demasiado técnicos, pero nada sobra, nada es forzado, nada es decorativo. Están tan pensadas, depuradas, repensadas y perfiladas las líneas de texto, que han llegado a generar suspense sólo con una mirada justo después de un monosílabo. El resultado es de una simplicidad que asusta y detrás de ese proceso hay muchas horas de vueltas y vueltas a la frase.
Coronado y Verdú para El País Semanal

Los actores españoles están cortados todos por el mismo patrón porque parece que, como en la universidad, todos se hayan fotocopiado los mismos apuntes. Sólo recientemente vi una excepción, no honrosa, sino brillante. Hace pocas semanas, en El País Semanal, Maribel Verdú y José Coronado aparecían en un reportaje en el que les sacaban fotos vestidos de distintos personajes de cine. Coronado salía en todas las fotos con la misma cara; enfadado. Incluso haciendo del Clyde, cuando Beatty en Bonnie & Clyde pintó un personaje socarrón, divertido, bravucón… todo en uno. Pero no, Coronado parecía el que dice "patata" en las fotos, una leve mueca y punto. Verdú, en cambio, daba entidad a cada uno de los personajes que encarnaba para una sencilla foto. Los llenaba. Sin palabras, sin gesticulación, era simplemente actitud y mirada. Pero esto es lo único que me ha impresionado desde “Amanece que no es poco”.

9 comentarios:

Sostrato de Cnido dijo...

Totalmente de acuerdo. Es lo que produce la cultura de la politización y de la subvención. Al igual que en la clase política llegan los mediocres y se hunde a los talentosos, siempre y cuando sean afines al partido claro.

Un abrazo

Nrq dijo...

Porque ya es demasiado texto, pero el tema de la subvención frente a los modelos de inversión y empresa... Dicen que necesitan dinero procedente de las subvenciones porque si no la industria moriría, pero si las películas fueran buenas, la gente las vería, se podría invertir en cine como en cualquier otro sector y se establecería una meritocracia.

Olivia dijo...

La verdad es no recuerdo cuándo vi la última película española. Si no me la recomienda alguien de mi "confianza", las descarto. Los actores son malos pero los guionistas son peores. Tal parece que no se nos da, a los españoles, esto del cine y de contar historias, no se.

Toma nota de lo de "Homeland", gracias.

Anónimo dijo...

Opino que las subvenciones están hechas para las empresas en ciernes, no para alimentar esta caterva ruinosa de estómagos agradecidos.
Aparte de esto, no comparto la preferencia de D, NRQ por las dotes de la Verdú, me parece seria y profesional, pero no me entusiasma, y eso que me recuerda a mi primera novia...

Olivia dijo...

D.NQR: Hay un tema que me interesa, en la medida de que con los años sigo sintiendo lo mismo. No me importa nada que Gibraltar no sea español. Incluso, quizás por frivolidad, me gusta que sea británico. ¿Qué me pasa?
¿Cúal es la diferencia con Ceuta y Melilla?

Como un día dijo usted que aceptaba sugerencias, y como lo de Gibraltar vuelve una y otra vez, si le apetece, algún día....

Nrq dijo...

Hombre, tampoco es que corra al cine cada vez que Maribel Verdú protagoniza una película (no la recuerdo en "Amanece..."), pero en el reportaje que les comento era tal la diferencia de interpretación...

Sobre el cine español luego estuve recordando un monólogo de Iñaki Urrutia en el que habla de que el cine español es cutre. Comenta que la industria española (por decir algo) afirma ""es que aquí hacemos otro tipo de películas". Si, peores"

Nrq dijo...

Ms Olivia, opino exáctamente igual que usted. Gibraltar, Ceuta y Melilla (e incluso falkland islands) son situaciones propias de la historia de los países. En absoluto siento pena u ofensa por no tener Gibraltar y creo que si se reclama se debería escuchar a Marruecos por Ceuta y Melilla. Al final es una cuestión local y deben decidir los habitantes de las localidades y, por lo que sé, los tres municipios están muy contentos con las respectivas banderas que ondean en sus ciudades

juan dijo...

Creo que son temas diferentes, creo que actores y directores tienen tendencias y todas las manifiestan, sin embargo se asocia subvención-pesebre solo al sector izquierda, y el personaje que más dinero ha perdido y más subvención ha tenido por una película es Garci (ni me acuerdo del nombre, del tema del 2 de Mayo), que se decanta a la derecha. Tampoco me gustan las películas españolas de ahora (soy más seguidor de Paco Martínez Soria, Landa, etc) pero Torrente, el Milagro de Petinto, si me gustaron. Lo de subvencionar el ocio y a los protagonistas de la generación de espectáculos de ocio debería debatirse en su globalidad, no solo al cine, también a los del entertainment religioso habría que cuestionarles la subvención.

Louella Parsons dijo...

No he visto mucho cine español, la verdad, y si bien ha habido alguna película que me ha gustado bastante, en general, me dejan completamente indiferente.
Siempre he dicho que en actual cine español (últimos 20 años)no consigo encontrar un personaje que se pueda parecer a mi o a mi entorno ni por aproximación. Siempre son personajes problemáticos, marginales, exagerados, con ideologías y principios antagónicos con los míos, hay mucha zafiedad, situaciones límite, progrerío, postguerra....
Siempre discuto con un amigo mío que es director de cine sobre este punto y me dice que tengo muchos prejuicios y siempre le contesto que por qué no se hace en España un cine con en Francia donde las situaciones son banales y cotidianas, los personajes anodinos, normales, sin estridencias y sin embargo consiguen que sintamos una enorme empatía hacia ellos.

El otro día vi "Pequeñas mentiras sin importancia" (Les Petits Mouchoirs). Un grupo de amigos se va de vacaciones a Las Landas. Parisinos, clase media, unos casados y con niños, otros solteros...Están tan bien definidos los personajes y son tan cotidianos que podría identificar a cada uno de ellos con cada uno de mis amigos de mi grupo de verano. Hasta yo me veía reflejada en la personalidad de uno de los personajes. Los actores eran magníficos, la fotografía, la música, el guión....

(Pérez-Reverte: Arturo Pérez-Reverte: Es muy difícil encontrar una actriz bien educada en España. La ordinariez es una constante en el cine español).