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lunes, 5 de noviembre de 2012

El voto retrospectivo

Andamos de elecciones en elecciones y tiro porque me toca. Mañana presidenciales en EEUU y en breve autonómicas en Cataluña, mientras acabamos de rematar dos faenas electorales: las gallegas y las vascas.

En los informativos acostumbran a incidir en la importancia del actual entorno económico en el voto, en lo que yo denomino voto económico. Me explico; los modelos de voto económico entienden, por lo general, que cuando los votantes basan sus decisiones en los resultados económicos, la única información que pueden incorporar a sus decisiones se refiere al pasado. De esta forma, los votantes evalúan las condiciones económicas hasta el momento presente, hacen caso omiso de las promesas del Gobierno acerca del futuro y responden otorgando recompensas y castigos. Como señaló Key, el votante es simplemente un "evaluador de acontecimientos, resultados y acciones del pasado. Juzga retrospectivamente; anticipa el futuro sólo en la medida en que haciéndolo expresa su aprobación o desaprobación de lo que ha ocurrido antes. Los votantes pueden rechazar o aprobar lo que han conocido. Pero no es probable que se sientan muy atraídos por promesas sobre algo nuevo o desconocido"

No obstante, no todo se mueve en la dicotomía castigo/recompensa. Bastantes estudios han concluido que el voto se rige por las expectativas acerca de cómo evolucionará la economía en el futuro. "El pasado es el pasado y los votantes reacionales deben orientarse, directa o indirectamente, respecto del futuro" (Bartels) Ahora bien, si esto es así ¿cómo forman los votantes sus expectativas acerca de los resultados económicos futuros? ¿Varían aquellas según prevean la continuidad de los gobernantes actuales o la victoria de la oposición? ¿Se limitan los votantes a extrapolar sus valoraciones del pasado?

Mañana obtendremos parte de la respuesta.

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