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jueves, 5 de septiembre de 2013

El sobre

Tengo un sobre de la Agencia Tributaria encima de la mesa de la cocina de mi casa al que ayer le pregunté “¿qué quieres ahora?” Y seguí con cierta rabia contenida y cuya contención era incapaz de ocultar la frustración; “he estado medio año fuera de España, sin ingresos, viviendo de mis ahorros y cuando vuelvo me dices que te debo 700€… No entiendo de qué, pero no quiero que la multa los convierta en el doble. Porque además tienes la potestad de meterte en mi nómina y cogerlos cuando quieras. He quedado contigo en pagarlo en dos plazos. Entonces, ¿qué quieres ahora?”



Entiendo que debo pagar impuestos. Como decía Wendell Holmes “es el precio a pagar por vivir en una sociedad civilizada”. Pero que simplemente subir los impuestos sea el recurso del que no sabe administrar... No creo a priori en la competencia del que dice “Subamos los impuestos. Recaudemos. Ejecutemos” como primer y último recurso, ni creo que realmente estén pensando en soluciones. Simplemente “el dinero está ahí. Vamos a cogerlo”.
Y que tenga que abrirle la puerta cada vez que llame, porque no es mi invitado y no quiero recibirle, pero aún así tengo que abrir, hace que mi intimidad tenga una herida después de sacar un cuchillo no necesariamente bueno ni especialmente afilado. Más o menos como a Prometeo, pero yo no he robado el fuego de nadie.

Y ya no quiero ni pensar en los gastos que se utilizan como argumentos para encarar a los políticos; coches, viajes, salidas de dinero por el cajón que no es, EREs, facturas… porque, de expresar esa rabia, sólo me queda pegarle fuego al sobre. Y creo que no es excusa en un recurso decir “lo recibí, pero lo quemé. Entiéndalo señor mediador; cada vez que lo pienso me duele hasta su propio sueldo”.

Y como no tengo una pregunta más inteligente, tendré que ir a casa y encararme a él de nuevo para, probablemente gritarle “¿¿¿qué coj*** quieres ahora???” y abrirlo.

P.D.: El otro día en Twitter alguien muy habilmente publicó más o menos lo siguiente: "El otro día mi hijo me preguntó qué eran los impuestos y me comí el 37% de sus gominolas. Se quedó llorando. Está preparado para el futuro"

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