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lunes, 30 de septiembre de 2013

Malos tiempos para la épica

No recuerdo el último suicidio de un hombre de negocios en España. No quiero decir que no lo haya habido en los últimos años pero no lo recuerdo. Sí recuerdo bien, sin embargo, huídas de constructores y otros hombres de negocios al Brasil o a las antípodas, después de dejar agujeros financieros por rastro.

Esto de huir carece de la épica del suicidio, aunque aún conserva una cierta aureola romántica y viajera, como la del Dioni, con los ingredientes nobles que se dan en toda aventura. En cambio, el espectáculo de los hombres de negocios de hoy, banqueros en su mayor parte y también ex políticos metidos a banqueros, entrando y saliendo de los juzgados, acusados de estafar millones de euros, carece de cualquier valor humano, ni siquiera el pequeño riesgo que se puede esconder detrás de una escapada.

Esas sonrisas inexpresivas y blancas que les vemos en la televisión son la imagen trivial de la vulgaridad más cínica.

1 comentario:

Artanis dijo...

España carece de épica y por eso, para los italianos, somos unos descafeinados...
No hay suicidas, entre los atrapados por el escándalo, el saqueo y la corrupción...
Los secretos, cantados a voces en televisión, no culminan con meretrices asesinadas por lograr su silencio, ni con homéricos combates. La verdad, es que no pasan de griterío de corralas.
La pasión no florece entre lodazales de juzgados y nadie cambia un jugoso cheque de un talk-show del corazón, por el orgullo de preservar el silencio cómplice...

Falta épica, sí. Porque la épica es una afirmación y España es el país de lo condicional. Prisiones, incluídas...