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jueves, 17 de marzo de 2011

50

180 personas en turnos de 50 están entrando todos los días en una central nuclear de Japón para contener una situación tratando de impedir que se propague la radiación o que se produzca una eventual explosión.


180 personas están sacrificando su salud, su futuro y, por supuesto, su vida en un acto de generosidad extrema para proteger la salud, el futuro y, por supuesto, la vida de sus conciudadanos.


180 personas entran cada día de forma consciente y consecuente a la boca de un monstruo invisible del que sólo les separa una tela que ofrece toda la seguridad que puede ofrecer. Pero el monstruo se filtra por cada rendija, por cada poro y ellos, sabiéndolo, siguen entrando.


Da qué pensar
Da qué pensar respecto a los comentarios gratuitos que escucho todos los días referentes a la crisis de Fukushima
Da qué pensar respecto a todos aquellos discursos que hablan de cooperación o solidaridad y que llenan la boca y los oídos de los complacientes
Da qué pensar respecto a lo vacío de todos estos discursos.


Sociedad, protección y civismo deben ser términos tratados con respeto en adelante ya que nos deben traer a la mente a estas 180 personas.

3 comentarios:

Olivia dijo...

Cierto, todo un ejemplo.

Louella Parsons dijo...

Héroes, sin duda.
En total son 180, en grupos de 50.
He oído a Sánchez-Dragó hablar de un proverbio japonés que dice que cuando el claro destaca, se le clava la cabeza, es decir, en Japón a nadie le gusta destacar, esta gente cumple con su deber y esto no es noticia.

Es una forma de ser que a nosotros nos resulta lejanísima. No sé si por nuestra cultura, nuestro carácter o educación pero, en cualquier caso, nos debería hacer reflexionar sobre el sentido de la responsabilidad que tienen los japoneses, su disciplina, respeto hacia los demás, educación….

Lo que más me avergüenza en estos momentos es comprobar el contraste que existe entre el orden, la frialdad y la diligencia con que los japoneses están enfrentándose a su descomunal catástrofe y la actitud escandalizada, pueril y miedosa de los occidentales a miles de kilómetros de distancia.

Carmen Quirós dijo...

Gracias por ese homenaje, NRQ. Es muy importante que se recuerde que tras esas noticias sensacionalistas, hay personas que están trabajando a destajo, en la oscuridad, porque no tienen corriente y en una central nuclear no hay ventanas.

Su entrada tiene un gran valor. El mensaje subliminal de la prensa es que son unos incompetentes, incapaces de controlar la situación. Es imprescindible que se les recuerde ahora. Luego saldrán los reportajes del día a día de los técnicos; pero cuando se necesitan esos recordatorios es ahora.

Insisto: gracias.