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jueves, 24 de enero de 2013

no todos los enemigos de Obama serán republicanos


El discurso de inauguración fue un gran texto en el que el Presidente pudo dar mucho más como orador.
Fue una enumeración de retos e intenciones, no sólo para el gabinete, sino para el país. Un propósito de liderazgo en un mundo que ha cambiado política y tecnológicamente y, en muchas ocasiones, como respuesta a su propio país. Y esa será su doctrina; el legado de un Presidente que llegó en 2008 rompiendo la barrera de la raza, la barrera de un pasado incierto y que se afianzó en 2012 favorecido por la ausencia de un rival potente, pero también porque ha sabido mantener el halo de un gran cambio por hacer.

Pero ni una palabra sobre el control de armas. No será un tema que evite en el Estado de la Unión el próximo 12 de febrero (cumpleaños de, curiosamente, Lincoln y de algún otro personaje cercano a la política americana). Pero sabe que entre la audiencia tendrá algún que otro Representante y Senador demócratas que le escucharán de lado y con una ceja más alta que la otra.

¿Por qué? Porque Obama termina su mandato en 2017 y no tiene que volver a presentarse a unas elecciones, pero para el día que Obama abandone la Casa Blanca al menos 500 de los 535 legisladores que le estarán escuchando habrán tenido que renovar su puesto, la mayoría dos veces. Y uno de ellos… Harry Reid, el Senador demócrata líder de la mayoría en su cámara.

Senador Harry Reid (D-Nv)

Reid es un gran soldado para Obama. Le ha apoyado en temas como aborto, investigación con células madre o el incremento en 192 mil millones de dólares en un nuevo estímulo a la economía cinco meses después del estímulo de 825 mil millones. Pero en lo relativo al armamento Reid está mirando a mantener la mayoría en el Senado en 2014 y el control de armas es una cuestión que le puede fastidiar esa mayoría, ya que la diferencia con los republicanos son diez asientos y son 19 los senadores demócratas que se la juegan en poco menos de un año.

Montana, Alaska, Dakota del Sur, Colorado, las Carolinas o Minnesota son algunos de ellos  y con una potente cultura respecto a la libertad en armamento. Otros como Texas, Oklahoma o Kansas serían un camino al barranco para los posibles desafíos demócratas si no se muestran en campaña simpáticos con dicha libertad.

Pero antes de las elecciones llegarán procesos legislativos y votaciones. Y aquí es dónde surgirá el conflicto, porque estos senadores tienen encuestas que hablan de lo proclives que son sus electores a permitir el acceso a las armas y entonces deberán elegir si votar a favor o en contra de la propuesta presidencial o intentar llegar a un acuerdo con la Casa Blanca que relaje la intención Presidencial, cosa que en absoluto les garantizaría la reelección, más bien al contrario.

Así que éste es el panorama; un Presidente que quiere dejar un legado y que en cuatro años termina su carrera política, frente a un fiel Senador que se enfrenta a perder su mayoría, una mayoría en el Senado que le ha dado al Presidente un respiro ante un Congreso hostil desde 2010.

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