Decía George Orwell en 1943 cuando criticaba duramente a los medios de comunicación ingleses: “…es la misma clase de censura velada que actúa también sobre los libros y las publicaciones en general, así como sobre el cine, el teatro y la radio. Su origen está claro: en un momento dado se crea una ortodoxia, una serie de ideas que son asumidas por las personas bienpensantes y aceptadas sin discusión alguna. No es que se prohíba concretamente decir esto o aquello, es que no está bien hacerlo… decir esas cosas, del mismo modo que en la época victoriana no se aludía a los pantalones en presencia de una señorita”
Y añado yo: Y cualquiera que osara desafiar dicha ortodoxia se encontraría silenciado con sorprendente eficacia. De ahí que casi nunca se hiciera caso de una opinión realmente independiente ni en la prensa ni en las publicaciones minoritarias intelectuales.
Les suena, a que sí...aunque también debo reconocer que esto empieza a cambiar en Apaña -gracias al cielo-
En aquellos momentos Orwell sufría la ortodoxia dominante que exigía la admiración hacia Rusia sin asomo de crítica. Todo el mundo estaba al cabo de la calle de este hecho y, por consiguiente, todo el mundo actuaba en consecuencia. Cualquier crítica seria al régimen soviético de entonces, cualquier revelación de hechos que el gobierno ruso quisiera mantener en secreto no saldría a la luz.
Lo peor, creo, era que esa conspiración nacional para adular al aliado de los ingleses se producía a pesar de unos probados antecedentes de tolerancia intelectual muy arraigados entre los hijos de la Gran Bretaña.
Era paradójico, pero mientras se era libre de atacar a Churchill desde cualquier libro o periódico raro era que alguien pudiera publicar un ataque contra Stalin.
No, si al final va a tener razón NRQ... todo está inventado... Pero en ese caso también tendría entonces razón yo, cuando aseguro que es imprescindible releer, releerte para avanzar.
Orwell participó, como saben, en la guerra civil española contra la agresión fascista, pero también sufrió en sus propias carnes las purgas que el frente popular desató en la Barcelona roja.
La contradicción misma, la manipulación de las palabras, la palabra directa al intelecto y a la emoción de los hombres... Orwell, el milagro de la literatura.
jueves, 10 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Objetivos
Soy muy fan de Calvin y Hobbes, una serie de viñetas originarias de la Universal Press cuyo autor es Bill Watterson. Calvin es un niño de seis años que tiene un tigre de peluche, Hobbes mantiene su condición de muñeco delante de cualquier persona pero cuando está a solas con Calvin, cobra vida y actúa como la parte más sensata del niño… y la necesita, porque Calvin es un pieza de cuidado pero con una imaginación salvaje que le lleva hacia sus actos más traviesos. Calvin y Hobbes son los mejores amigos del mundo y su mutua dependencia es tal que la responsabilidad y cariño de uno hacia el otro da a Hobbes el papel de tigre protector de la manada y al muy travieso Calvin una actitud de madurez que no demuestra en ningún otro aspecto.
Watterson ha sido para muchos un enigma como dibujante; dibujó las viñetas durante 10 años y frenó en seco en la cresta de la ola. Nunca licenció los personajes para merchandising y, si en algún momento, encuentran una taza, una pegatina o una camiseta con Calvin haciendo muecas, sepan de antemano que es un artículo fraudulento. Pues bien, Watterson, entrevistado en febrero para The Plain Dealer de Ohio, ante la pregunta de "por qué" contestó que "siempre es mejor dejar la fiesta pronto". Pueden pensar que estaría aburrido de contestar a esa pregunta en entrevistas desde que cerró los personales en el '95 y que esa frase es producto de mucho pulir una excusa, pero el hecho es que es la primera entrevista concede desde entonces y el Plain Dealer no es, precisamente, el Washington Post. Hasta tal punto es relevante Watterson y su obra que toda la gran prensa americana se hizo eco de esta entrevista. De hecho yo leí la frase que les refiero porque la vi en el Time.
Watterson resume de forma magistral que, tras diez años evolucionando unos personajes a los que ha dado el carácter profundo de obra y no tanto de producto, llega un momento en el que hay que dejarlos y mirar hacia algún otro camino. Los retos y el miedo que nos producen los cambios no son salvables después de haber leído a Coelho o a Bucay. Estos no tienen respuesta a los fantasmas que cada uno arrastramos y, para más inri, lo único que hacen es vivir de una tarea de mantenimiento. Hablan de lo mismo bajo distintos títulos dejando la responsabilidad del fracaso o del acierto fuera de uno; "el universo no quiere que lo tengas ahora" o "el universo conspira para que tus deseos más profundos se cumplan". Y ya está. Ahí acaba toda su aportación que se extiende a lo largo de decenas de títulos. Reconozco que es una forma muy despierta de ganarse la vida, pero no aplica a lo que nos toca vivir. Es más, te adocena y actúa en favor de la irresponsabilidad y, por supuesto, de la ausencia de reto.
Acoplarse a lo conocido es justificable, pero no nos va a aportar nada más. Conozco gente muy cercana que acaba vendiendo su día a día como logros magistrales cuando, en realidad, su día a día no deja de ser una tarea de mantenimiento. Si lo quieren ver de otra manera Stoll afirmaba que la primera vez que haces algo es ciencia, la segunda es ingeniería y la tercera ya es mecánica. Cuando Pizarro se enfrenta al gobierno para frenar un acto de intervencionismo que raya lo delictivo, toma una decisión que le puede hundir. Cuando decide meterse en política da un paso hacia un terreno inestable en el que la percepción del otro lado lo es todo. Cuando desencantado, entiendo, decide dejarlo es porque ha visto que ya no hay nada más que sacar de los objetivos que se marcó y, entonces, es un buen momento para dejar la fiesta antes de acoplarse a un ritmo que una personalidad como la suya no estaría dispuesto a tolerar.
Si alguien toma esto como un reproche por no asumir riesgos se equivoca. Es un reproche por no marcar objetivos.
Watterson ha sido para muchos un enigma como dibujante; dibujó las viñetas durante 10 años y frenó en seco en la cresta de la ola. Nunca licenció los personajes para merchandising y, si en algún momento, encuentran una taza, una pegatina o una camiseta con Calvin haciendo muecas, sepan de antemano que es un artículo fraudulento. Pues bien, Watterson, entrevistado en febrero para The Plain Dealer de Ohio, ante la pregunta de "por qué" contestó que "siempre es mejor dejar la fiesta pronto". Pueden pensar que estaría aburrido de contestar a esa pregunta en entrevistas desde que cerró los personales en el '95 y que esa frase es producto de mucho pulir una excusa, pero el hecho es que es la primera entrevista concede desde entonces y el Plain Dealer no es, precisamente, el Washington Post. Hasta tal punto es relevante Watterson y su obra que toda la gran prensa americana se hizo eco de esta entrevista. De hecho yo leí la frase que les refiero porque la vi en el Time.
Watterson resume de forma magistral que, tras diez años evolucionando unos personajes a los que ha dado el carácter profundo de obra y no tanto de producto, llega un momento en el que hay que dejarlos y mirar hacia algún otro camino. Los retos y el miedo que nos producen los cambios no son salvables después de haber leído a Coelho o a Bucay. Estos no tienen respuesta a los fantasmas que cada uno arrastramos y, para más inri, lo único que hacen es vivir de una tarea de mantenimiento. Hablan de lo mismo bajo distintos títulos dejando la responsabilidad del fracaso o del acierto fuera de uno; "el universo no quiere que lo tengas ahora" o "el universo conspira para que tus deseos más profundos se cumplan". Y ya está. Ahí acaba toda su aportación que se extiende a lo largo de decenas de títulos. Reconozco que es una forma muy despierta de ganarse la vida, pero no aplica a lo que nos toca vivir. Es más, te adocena y actúa en favor de la irresponsabilidad y, por supuesto, de la ausencia de reto.
Acoplarse a lo conocido es justificable, pero no nos va a aportar nada más. Conozco gente muy cercana que acaba vendiendo su día a día como logros magistrales cuando, en realidad, su día a día no deja de ser una tarea de mantenimiento. Si lo quieren ver de otra manera Stoll afirmaba que la primera vez que haces algo es ciencia, la segunda es ingeniería y la tercera ya es mecánica. Cuando Pizarro se enfrenta al gobierno para frenar un acto de intervencionismo que raya lo delictivo, toma una decisión que le puede hundir. Cuando decide meterse en política da un paso hacia un terreno inestable en el que la percepción del otro lado lo es todo. Cuando desencantado, entiendo, decide dejarlo es porque ha visto que ya no hay nada más que sacar de los objetivos que se marcó y, entonces, es un buen momento para dejar la fiesta antes de acoplarse a un ritmo que una personalidad como la suya no estaría dispuesto a tolerar.
Si alguien toma esto como un reproche por no asumir riesgos se equivoca. Es un reproche por no marcar objetivos.
martes, 8 de junio de 2010
Un icono de la izquierda llamado "mujer"
Me encanta la realización que todos los años "bordan" los franceses en la gran final de su "Roland Garros". Como quien no quiere la cosa, insertan de vez en cuanto un primer plano de mujer anónima, en contrapunto óptimo de la mejor transmisión de tenis que se pueda ver en todo el Planeta.
En contraste con esa naturalidad tan francesa, los locutores ibéricos de tan magno acontecimiento deportivo, deshojaban la margarita el pasado sábado -al finalizar el fantástico partido de la italiana Francesca Schiavone- sobre si el juez de Nadal y Soderling podría ser mujer o no, como ya se ha ensayado en tierras hispánicas que es, por otro lado, de donde únicamente envían a una fémina al mundial de fútbol -como asistenta- probablemente para alardear de que "la roja" es la única del mundo que aspira a respetar "la cuota".
Entre liberales y personas normales -sin nada ominoso que ocultar- siempre hemos sabido que las mujeres son tan seres humanos como los hombres. Con sus pecados, manías, servidumbres y grandezas, ya sea por inteligencia o por desarrollo de su espíritu y capacidades, que le son tan inherentes al yin como al yan. Sin embargo, la izquierda carpetovetónica española, hipócrita y nostálgica de su diabólico machismo, persiste ahora en su procaz empeño de utilizar a la "mujer" como fetiche, como icono que le sirva de comodín impagable para sus componendas políticas y sus permanentes propagandas electoreras.
En ese esquema, el insufrible y patético Calleja, de Prisa, se ha puesto al frente de una tertulia exclusiva de mujeres, en una televisión de su grupo benefactor de tantos falsos socialistas. No hay nada más sospechoso de baboso machista a la antigua usanza que un adulador de mujeres, porque sí, porque ellas lo valen. Y la izquierda española prolifera ahora en esa especie rediviva de pelotas mujeriles o moscardones, interesados mayormente en servir de lacayos de los que tienen muy claro el uso de la mujer como objeto de sus antojos inconfesables.
En la última tertulia, una representante de la Asociación Themis (infórmense al respecto en "projusticia.es"), hablando del aborto, declaró tajantemente que "todas las mujeres deben votar a la izquierda, porque la derecha se pone en contra de ellas cada vez que se legaliza algo que les afecte". El presentador -en quien se cumple muy bien eso de "la cara es el espejo del alma"- no tiene empacho en aplicar indiscriminadamente discriminación positiva, incluso para dar cabida a cuanta exaltada presuma airadamente de conectar con su pensamiento único. Que, puestos a ser egoístas, intolerantes y mandones, a ver qué es más reactivo, si el estrógeno o la testosterona.
Pero como peor icono, más sospechoso aún de levantar y cabrear a la fiera del asqueroso machismo ese que decía la feminista Cristina Almeida, están indudablemente los programas de Roures en su Sexta (número del demonio para unos, de la juerga para otros) "Mujeres millonarias" y "Quién vive ahí", que vienen a ser lo mismo. Ambos de una obscenidad sin paliativos, no sólo por cosificar a la mujer, en el primero, como trepadora sin escrúpulos y sin límites y, en el segundo, como objeto decorativo de mansiones; sino por hacer desvergonzado alarde de ostentación de riqueza al por mayor, para relamerse constantemente en nombre de los pobres del mundo.
Con todo, la cínica y mentirosa izquierda, tiene muchas más armas y bagajes de "mujer" para jugar sus bazas demagógicas, intentando captar a todas esas incautas que no se sienten insultadas por ser tratadas como mujeres, pero que siempre quieren más por lo mismo. Al fin y al cabo, a ningún humano le amarga un dulce y, si se puede tener "más todavía" por decreto o a dedo, tanto mejor para cualquier mujer de limitados recursos o ilimitadas malas ideas. "Vuélveme loca" de Telecinco es el colmo de la cursilería hecha patrimonio del género "bonito", con abundancia de gestos sicalípticos por parte de dos tontitas bailarinas. Claro que, semejante título también es sospechoso de sintonizar con la androginia obligada por Zerolo, tras besar las suelas de unos inefables zapatos.
Yo, por mi parte, estoy contento por la paridad que limita a un 50% las posibilidades de integrarme en un tribunal de oposiciones a la docencia. Así no me veo en el compromiso de dilucidar sobre las candidaturas de una mayoría aplastante de opositoras. Aunque luego, el número de alumnas vaya descendiendo cada año -con el consiguiente enfado del otro género estudiantil- porque sus preferencias vayan por otro lado.
En contraste con esa naturalidad tan francesa, los locutores ibéricos de tan magno acontecimiento deportivo, deshojaban la margarita el pasado sábado -al finalizar el fantástico partido de la italiana Francesca Schiavone- sobre si el juez de Nadal y Soderling podría ser mujer o no, como ya se ha ensayado en tierras hispánicas que es, por otro lado, de donde únicamente envían a una fémina al mundial de fútbol -como asistenta- probablemente para alardear de que "la roja" es la única del mundo que aspira a respetar "la cuota".
Entre liberales y personas normales -sin nada ominoso que ocultar- siempre hemos sabido que las mujeres son tan seres humanos como los hombres. Con sus pecados, manías, servidumbres y grandezas, ya sea por inteligencia o por desarrollo de su espíritu y capacidades, que le son tan inherentes al yin como al yan. Sin embargo, la izquierda carpetovetónica española, hipócrita y nostálgica de su diabólico machismo, persiste ahora en su procaz empeño de utilizar a la "mujer" como fetiche, como icono que le sirva de comodín impagable para sus componendas políticas y sus permanentes propagandas electoreras.
En ese esquema, el insufrible y patético Calleja, de Prisa, se ha puesto al frente de una tertulia exclusiva de mujeres, en una televisión de su grupo benefactor de tantos falsos socialistas. No hay nada más sospechoso de baboso machista a la antigua usanza que un adulador de mujeres, porque sí, porque ellas lo valen. Y la izquierda española prolifera ahora en esa especie rediviva de pelotas mujeriles o moscardones, interesados mayormente en servir de lacayos de los que tienen muy claro el uso de la mujer como objeto de sus antojos inconfesables.
En la última tertulia, una representante de la Asociación Themis (infórmense al respecto en "projusticia.es"), hablando del aborto, declaró tajantemente que "todas las mujeres deben votar a la izquierda, porque la derecha se pone en contra de ellas cada vez que se legaliza algo que les afecte". El presentador -en quien se cumple muy bien eso de "la cara es el espejo del alma"- no tiene empacho en aplicar indiscriminadamente discriminación positiva, incluso para dar cabida a cuanta exaltada presuma airadamente de conectar con su pensamiento único. Que, puestos a ser egoístas, intolerantes y mandones, a ver qué es más reactivo, si el estrógeno o la testosterona.
Pero como peor icono, más sospechoso aún de levantar y cabrear a la fiera del asqueroso machismo ese que decía la feminista Cristina Almeida, están indudablemente los programas de Roures en su Sexta (número del demonio para unos, de la juerga para otros) "Mujeres millonarias" y "Quién vive ahí", que vienen a ser lo mismo. Ambos de una obscenidad sin paliativos, no sólo por cosificar a la mujer, en el primero, como trepadora sin escrúpulos y sin límites y, en el segundo, como objeto decorativo de mansiones; sino por hacer desvergonzado alarde de ostentación de riqueza al por mayor, para relamerse constantemente en nombre de los pobres del mundo.
Con todo, la cínica y mentirosa izquierda, tiene muchas más armas y bagajes de "mujer" para jugar sus bazas demagógicas, intentando captar a todas esas incautas que no se sienten insultadas por ser tratadas como mujeres, pero que siempre quieren más por lo mismo. Al fin y al cabo, a ningún humano le amarga un dulce y, si se puede tener "más todavía" por decreto o a dedo, tanto mejor para cualquier mujer de limitados recursos o ilimitadas malas ideas. "Vuélveme loca" de Telecinco es el colmo de la cursilería hecha patrimonio del género "bonito", con abundancia de gestos sicalípticos por parte de dos tontitas bailarinas. Claro que, semejante título también es sospechoso de sintonizar con la androginia obligada por Zerolo, tras besar las suelas de unos inefables zapatos.
Yo, por mi parte, estoy contento por la paridad que limita a un 50% las posibilidades de integrarme en un tribunal de oposiciones a la docencia. Así no me veo en el compromiso de dilucidar sobre las candidaturas de una mayoría aplastante de opositoras. Aunque luego, el número de alumnas vaya descendiendo cada año -con el consiguiente enfado del otro género estudiantil- porque sus preferencias vayan por otro lado.
lunes, 7 de junio de 2010
El pozo de Tales o el slot de Taz
Tales de Mileto era uno de los sabios más importantes de Grecia. Era una de las siete personas más admiradas por su sabiduría. Algunas anécdotas que han llegado hasta nosotros nos lo presentan como un gran benefactor de su ciudad porque, en efecto, su sabiduría había ayudado mucho en los asuntos políticos y sociales.
Por ejemplo, Tales había ayudado al ejército a vadear un río sin moverse del sitio. Hizo que se construyera una presa río arriba, desvió el cauce del agua y lo situó a espaldas de los soldados que, gracias al talento de Tales, pudieron vencer en la batalla.
En otra ocasión Tales había previsto un eclipse. Esto demostraba gran conocimiento de los cielos, algo que resulta de lo más útil para orientarse en el mar. Otras anécdotas nos hablan de lo útiles que resultaban sus conocimientos para sus conciudadanos, quienes le admiraban y respetaban.
Pero un día Tales se cayó en un pozo porque iba muy distraído, concentrado en sus pensamientos. Y entonces se corrió la voz de que Tales ya no sabía ni dónde ponía los pies. De hecho, algunos de sus conciudadanos hacía tiempo que desconfiaban de él. Le acusaban de que cada vez estaba más interesado en saber cosas a las que no se veía ninguna utilidad. Tales de Mileto contestaba que la cuestión no era si eran útiles o no, sino si eran o no verdad.
Si era o no verdad, por ejemplo, que el agua era el principio de todo, de todo lo que había comenzado. Estas cosas no parecían tener ningún interés para la ciudad y no se entendía por qué Tales perdía tanto tiempo en intentar dilucidarlas. Según él, lo importante no era saber cosas útiles para la vida ciudadana, sino, sencillamente, saber, saber por saber, por amor al saber.
Por eso comenzaron a llamarle filósofo, que en griego quiere decir “amante del saber”
“Se dice que una aguda y graciosa esclava tracia se rió de Tales porque, mientras observaba las estrellas y miraba hacia arriba, se cayó en un pozo”
Platón, Teeteto 147 ac
Por ejemplo, Tales había ayudado al ejército a vadear un río sin moverse del sitio. Hizo que se construyera una presa río arriba, desvió el cauce del agua y lo situó a espaldas de los soldados que, gracias al talento de Tales, pudieron vencer en la batalla.
En otra ocasión Tales había previsto un eclipse. Esto demostraba gran conocimiento de los cielos, algo que resulta de lo más útil para orientarse en el mar. Otras anécdotas nos hablan de lo útiles que resultaban sus conocimientos para sus conciudadanos, quienes le admiraban y respetaban.
Pero un día Tales se cayó en un pozo porque iba muy distraído, concentrado en sus pensamientos. Y entonces se corrió la voz de que Tales ya no sabía ni dónde ponía los pies. De hecho, algunos de sus conciudadanos hacía tiempo que desconfiaban de él. Le acusaban de que cada vez estaba más interesado en saber cosas a las que no se veía ninguna utilidad. Tales de Mileto contestaba que la cuestión no era si eran útiles o no, sino si eran o no verdad.
Si era o no verdad, por ejemplo, que el agua era el principio de todo, de todo lo que había comenzado. Estas cosas no parecían tener ningún interés para la ciudad y no se entendía por qué Tales perdía tanto tiempo en intentar dilucidarlas. Según él, lo importante no era saber cosas útiles para la vida ciudadana, sino, sencillamente, saber, saber por saber, por amor al saber.
Por eso comenzaron a llamarle filósofo, que en griego quiere decir “amante del saber”
“Se dice que una aguda y graciosa esclava tracia se rió de Tales porque, mientras observaba las estrellas y miraba hacia arriba, se cayó en un pozo”
Platón, Teeteto 147 ac
domingo, 6 de junio de 2010
koinonia
En la versión cinematográfica que hizo Laurence Olivier en 1955 de Ricardo III introduce en el monólogo inicial una frase que no está en el texto de Shakespeare; "mil vidas se interponen entre yo y mi objetivo". Ricardo es feo, contrahecho o, como él mismo dice, enviado a este mundo antes de tiempo. En inglés esta frase se escribió "before my time". Ese my, siempre me ha cautivado mucho, porque viene a dar a la frase una connotación de "me lo robaron todo incluso antes de nacer". La afrenta a la naturaleza que Ricardo entiende que es, es, al mismo tiempo una afrenta que la naturaleza le ha hecho a él. El rechazo que percibe en la gente, real o no, es lo que hace que decida eliminar esas mil vidas y llegar al trono. A fin de cuentas no tiene nada mejor que hacer en la vida. Ya es noble y satisfecho, no puede entregarse a los placeres de la carne y mata el tiempo espiando su sombra. Pues bueno, nada mejor que hacer que llegar a ser rey.
Ricardo es un intrigante, pero su intriga no es injuriosa, sino letal. Primero va a por su hermano George, duque de Clarence, los jóvenes herederos vienen después y así hasta completar su ambición.
No podemos considerar toda ambición como la ambición de Ricardo, pero sí podemos cuestionar que vivimos con cierto riesgo de que posiciones relevantes las alcancen elementos que se manejan mucho mejor en el ámbito de la puñalada que en el de la profesionalidad. Llegar es difícil y parece que la meritocracia no es el único parámetro de evaluación. Tenemos modalidades, incluso, como la intriga pasiva, que es el arte de saber ponerse de perfil, es decir; hay una paleta de colores tan amplia en esta materia como en la del talento
Queremos creer que la intriga no es un talento para gestionar o para gobernar, pero es que la intriga es un arte que deja fuera a tus rivales. Bien manejada hace que el intrigante quede como un héroe y el que se queja por las artes del primero quede como un llorón, un débil, un pusilánime y nadie ama a los flojos. Les compadeces, pero no les admiras.
Las ligazones y alianzas que se generan al enredar de esta manera son ataduras fuertes y penetrar una barrera de ese tipo, desgraciadamente, es casi exclusivamente posible a través de un enredo mayor.
¿Dónde queda la koinonia? El mirar todos hacia un mismo objetivo en unión y comunidad. Por supuesto, por supuesto que koinonia, tomada como concepto exento de connotación ajustada a moral, puede significar también la unión para conseguir un objetivo no confesable, pero si nos centramos en ella como el logro, la ambición en términos de superación o la búsqueda del bien común, la koinonia es uno de esos valores que hacen a las personas más personas y que da base a vivir en sociedad. Pocas cosas me revientan tanto como ver que en un órgano que se entiende que debe funcionar de forma armónica, se generan pequeños reyezuelos de taifas que creen que su propio negociado es un templo y ellos son los protectores del Grial. A partir de aquí se forman alianzas de necesidad y acabamos viendo comunidades, empresas o gobiernos en los que se cubren las expectativas pero lo raro sería que se consiguiera más, pero como se cumplen objetivos, mejor eso que pérdidas. La ausencia de esa koinonia, paradójicamente, frena a ambición dejando el logro en un status quo de no avance que, como toda no-evolución, está condenada a generar moho y pudrirse. Como en Ricardo, muchas de estas motivaciones se justifican interiormente en la frase "porque me lo deben". Menos mal que siempre, en algún momento, llega un Henry VII a Bosworth.
Ricardo es un intrigante, pero su intriga no es injuriosa, sino letal. Primero va a por su hermano George, duque de Clarence, los jóvenes herederos vienen después y así hasta completar su ambición.
No podemos considerar toda ambición como la ambición de Ricardo, pero sí podemos cuestionar que vivimos con cierto riesgo de que posiciones relevantes las alcancen elementos que se manejan mucho mejor en el ámbito de la puñalada que en el de la profesionalidad. Llegar es difícil y parece que la meritocracia no es el único parámetro de evaluación. Tenemos modalidades, incluso, como la intriga pasiva, que es el arte de saber ponerse de perfil, es decir; hay una paleta de colores tan amplia en esta materia como en la del talento
Queremos creer que la intriga no es un talento para gestionar o para gobernar, pero es que la intriga es un arte que deja fuera a tus rivales. Bien manejada hace que el intrigante quede como un héroe y el que se queja por las artes del primero quede como un llorón, un débil, un pusilánime y nadie ama a los flojos. Les compadeces, pero no les admiras.
Las ligazones y alianzas que se generan al enredar de esta manera son ataduras fuertes y penetrar una barrera de ese tipo, desgraciadamente, es casi exclusivamente posible a través de un enredo mayor.
¿Dónde queda la koinonia? El mirar todos hacia un mismo objetivo en unión y comunidad. Por supuesto, por supuesto que koinonia, tomada como concepto exento de connotación ajustada a moral, puede significar también la unión para conseguir un objetivo no confesable, pero si nos centramos en ella como el logro, la ambición en términos de superación o la búsqueda del bien común, la koinonia es uno de esos valores que hacen a las personas más personas y que da base a vivir en sociedad. Pocas cosas me revientan tanto como ver que en un órgano que se entiende que debe funcionar de forma armónica, se generan pequeños reyezuelos de taifas que creen que su propio negociado es un templo y ellos son los protectores del Grial. A partir de aquí se forman alianzas de necesidad y acabamos viendo comunidades, empresas o gobiernos en los que se cubren las expectativas pero lo raro sería que se consiguiera más, pero como se cumplen objetivos, mejor eso que pérdidas. La ausencia de esa koinonia, paradójicamente, frena a ambición dejando el logro en un status quo de no avance que, como toda no-evolución, está condenada a generar moho y pudrirse. Como en Ricardo, muchas de estas motivaciones se justifican interiormente en la frase "porque me lo deben". Menos mal que siempre, en algún momento, llega un Henry VII a Bosworth.
sábado, 5 de junio de 2010
Varias generaciones perdidas
Cada tiempo tiene su impronta, cada época, sus modas y modales. Incluso, con lo del calentamiento global, ahora dicen que ya no hay primavera, que pasamos directamente del invierno al verano, sin solución de continuidad. Como hace el que parece haberse erigido en guía espiritual de una preocupante mitad de españoles (la otra también lo es, a su manera, no me vayan a juzgar mal), reza o reniega de la justicia social, según convenga y le vaya la feria. Como hace cualquier treintañero que, al mejor estilo Espido Freire, pasa del frío al calor, del no al sí, haciendo uso de su siempre adolescente pensamiento "Alicia", en un pispás, con alevosía, nocturnidad y porque ellos lo valen.
A excepción de los fenómenos de la tertulia radiofónica -exportado a la televisión- y de la "sitcom" o "comedia de situación", con el que pretenden transmitir optimismo ciego, todo lo demás depende hoy en día de las veleidades y antojos de cada momento específico.
Quizás haya habido un antes y un después de la informática y el móvil. Es posible incluso -cosa que intuyo- que no tengamos más hijos, por culpa del portátil, no por falta de dinero, cuestión incontrovertible que ese faro occidental en que se ha revelado el Presidente de la Unión Europa durante el semestre que acaba, nos ha demostrado fehacientemente al dejar de abonar los 2.500 euros por cada nueva criatura candidata a descenciente de sus votantes. No cabe duda de que, si la mujer y el hombre están ahora casi todo el tiempo en la calle, buscándose la vida y alternando con lo que, dentro de muy poco va a ser la conexión multitudinaria al iPad, la nueva situación hará que nuestra capacidad individual de consumir y depredarnos unos a otros y viceversa -en el menor tiempo posible y sin importar el daño moral de las implicaciones y consecuencias de tanto cambio súbito e inmoral- sea el pan comido de cada día.
Un resentido exministro de Cultura como César Antonio Molina comentó en unas recientes declaraciones que, en realidad, no sabemos qué nos deparará Internet de aquí a poco tiempo. Pero que indudablemente estamos en los inicios de una revolución de la que no sabemos cuál será el resultado a medio y largo plazo.
En el mismo sentido se pronunciaron en una de las tertulias radiofónicas de la tarde, al tratar el tema de la "desprotección de datos". Un experto en la materia cibernética comentó lo increíble que resulta que la mayoría de la gente, tan celosa aparentemente de dar datos privados en la vida cotidiana, baje sin embargo la guardia, cuando interactúa en Internet, con una facilidad y comodidad absolutas. Elisa Beni, la mediática mujer del no menos mediático juez Bermúdez, afirmó que "se puede saber si nos ponemos tanga o braguitas en cuanto entra un troyano y eso ocurre siempre que se recibe o envía un mensaje y se participa en una red social."
¡Pues claro, acabáramos! De eso se trata. Ya es realidad aquel mito de la aldea global que tan acertadamente preconizara Marshall McLuhan. Y, ¿qué se pensaba la gente, que eso iba a ser gratis, tan fácil? La única condición sine quo non era la desprotección de la integridad personal y de la propia dignidad de las personas, que dispensa la ingeniería inversa. Pero también, asociado a ello, la captación y abducción -por parte de ayatolás sin escrúpulos y nuevos dictadorzuelos- de muchas personas que muestran con tolerancia máxima todas sus debilidades, fundamentalmente las ideológicas y las sexuales. Conozco algún caso que otro, Y, por lo que veo, ya hay varias generaciones perdidas de internautas -de "incautos" y confiados ciudadanos a la deriva- que se dirigen de cabeza hacia ese nuevo y siniestro "Orden Mundial".
A excepción de los fenómenos de la tertulia radiofónica -exportado a la televisión- y de la "sitcom" o "comedia de situación", con el que pretenden transmitir optimismo ciego, todo lo demás depende hoy en día de las veleidades y antojos de cada momento específico.
Quizás haya habido un antes y un después de la informática y el móvil. Es posible incluso -cosa que intuyo- que no tengamos más hijos, por culpa del portátil, no por falta de dinero, cuestión incontrovertible que ese faro occidental en que se ha revelado el Presidente de la Unión Europa durante el semestre que acaba, nos ha demostrado fehacientemente al dejar de abonar los 2.500 euros por cada nueva criatura candidata a descenciente de sus votantes. No cabe duda de que, si la mujer y el hombre están ahora casi todo el tiempo en la calle, buscándose la vida y alternando con lo que, dentro de muy poco va a ser la conexión multitudinaria al iPad, la nueva situación hará que nuestra capacidad individual de consumir y depredarnos unos a otros y viceversa -en el menor tiempo posible y sin importar el daño moral de las implicaciones y consecuencias de tanto cambio súbito e inmoral- sea el pan comido de cada día.
Un resentido exministro de Cultura como César Antonio Molina comentó en unas recientes declaraciones que, en realidad, no sabemos qué nos deparará Internet de aquí a poco tiempo. Pero que indudablemente estamos en los inicios de una revolución de la que no sabemos cuál será el resultado a medio y largo plazo.
En el mismo sentido se pronunciaron en una de las tertulias radiofónicas de la tarde, al tratar el tema de la "desprotección de datos". Un experto en la materia cibernética comentó lo increíble que resulta que la mayoría de la gente, tan celosa aparentemente de dar datos privados en la vida cotidiana, baje sin embargo la guardia, cuando interactúa en Internet, con una facilidad y comodidad absolutas. Elisa Beni, la mediática mujer del no menos mediático juez Bermúdez, afirmó que "se puede saber si nos ponemos tanga o braguitas en cuanto entra un troyano y eso ocurre siempre que se recibe o envía un mensaje y se participa en una red social."
¡Pues claro, acabáramos! De eso se trata. Ya es realidad aquel mito de la aldea global que tan acertadamente preconizara Marshall McLuhan. Y, ¿qué se pensaba la gente, que eso iba a ser gratis, tan fácil? La única condición sine quo non era la desprotección de la integridad personal y de la propia dignidad de las personas, que dispensa la ingeniería inversa. Pero también, asociado a ello, la captación y abducción -por parte de ayatolás sin escrúpulos y nuevos dictadorzuelos- de muchas personas que muestran con tolerancia máxima todas sus debilidades, fundamentalmente las ideológicas y las sexuales. Conozco algún caso que otro, Y, por lo que veo, ya hay varias generaciones perdidas de internautas -de "incautos" y confiados ciudadanos a la deriva- que se dirigen de cabeza hacia ese nuevo y siniestro "Orden Mundial".
viernes, 4 de junio de 2010
Matemáticas y Locura
Las matemáticas son una especie de locura. De hecho, la filosofía, la ciencia, la capacidad de razonar debieron ser una especie de ataque de locura que le dio a la Humanidad, allá por la Grecia clásica, desde el momento en que Tales de Mileto se cayó en un pozo. Ahora bien, no todas las locuras son iguales.
La locura que llamamos civilización occidental es una locura muy particular. Puede que los griegos sintieran que se habian vuelto locos cuando dedujeron el teorema de Pitágoras. En todo caso, debieron sentir un perplejidad enorme.
H2=C2+C2
He aquí una frase bien curiosa.
Tan curiosa que, al contrario de lo que pasa con todas las frases, para decirla no importa nada el hecho de ser espartano, ateniense o persa. Debió de ser un descubrimiento impresionante el haber dado de pronto con algo con lo que los atenienses y los espartanos, pese a todas sus guerras, sus diferencias, todas sus rivalidades, tenían que estar forzosamente de acuerdo. Algo respecto de lo que los griegos y los persas, que parecían fatalmente destinados a matarse en la guerra, tuvieran que estar de acuerdo por encima de sus desacuerdos, por encima de la diferencia insalvable de sus dioses, de su lengua, de sus costumbres, de su condición política...
Es posible afirmar que, en ese mismo momento, debieron sentir que se caían en un pozo desde el que se vislumbraba una Nueva Tierra en la que espartanos y atenienses y persas tenían que estar necesariamente de acuerdo, lo quisieran o no.
En efecto. Al deducir un teorema, com0 el teorema de Pitágoras, estamos diciendo algo así como: "Yo digo que H2=C2+C2 y soy liberal" pero si en lugar de ser liberal fuera marxista diría lo mismo.
"Yo digo que H2=C2+C2 y soy gallega" pero un andaluz diría lo mismo. Aún más radical: "Yo digo que H2=C2+C2 y soy ciudadano" y si fuera esclavo diría lo mismo ¿no es cierto? Soy depresivo o simpático, soy anoréxico o neurótico, obsesivo o histérico o bipolar... y digo lo mismo.
Tuve una infancia desgraciada, o un padre alcohólico o un abuelo ministro y digo que H2=C2+C2
Los griegos debieron quedarse alucinados ante el descubrimiento de la geometría. Geometría, la palabra que nombra el arte de medir la Tierra. Pero ¿qué tierra es esa que mide la geometría si no es la de los espartanos, los atenienses o los persas? ¿qué tierra es esa si no es la del obsesivo, el ciudadano, el nieto del ministro o el madrileño?
A través de la geometría los griegos debieron vislumbrar un horizonte en el que se anunciaba otra forma de habitar la tierra, una tierra que, de pronto, había dejado de pertenecer a los espartanos, a los atenienses, a los persas y también, a los ricos, a los pobres, a las mujeres, a los varones, a los ciudadanos o a los esclavos... a los madrileños o a los parisinos, a los simpáticos o a los depresivos...
En cuanto a la tierra de las matemáticas todos somos iguales...
..... pero entonces ¿existe la geometría variable?
La locura que llamamos civilización occidental es una locura muy particular. Puede que los griegos sintieran que se habian vuelto locos cuando dedujeron el teorema de Pitágoras. En todo caso, debieron sentir un perplejidad enorme.
H2=C2+C2
He aquí una frase bien curiosa.
Tan curiosa que, al contrario de lo que pasa con todas las frases, para decirla no importa nada el hecho de ser espartano, ateniense o persa. Debió de ser un descubrimiento impresionante el haber dado de pronto con algo con lo que los atenienses y los espartanos, pese a todas sus guerras, sus diferencias, todas sus rivalidades, tenían que estar forzosamente de acuerdo. Algo respecto de lo que los griegos y los persas, que parecían fatalmente destinados a matarse en la guerra, tuvieran que estar de acuerdo por encima de sus desacuerdos, por encima de la diferencia insalvable de sus dioses, de su lengua, de sus costumbres, de su condición política...
Es posible afirmar que, en ese mismo momento, debieron sentir que se caían en un pozo desde el que se vislumbraba una Nueva Tierra en la que espartanos y atenienses y persas tenían que estar necesariamente de acuerdo, lo quisieran o no.
En efecto. Al deducir un teorema, com0 el teorema de Pitágoras, estamos diciendo algo así como: "Yo digo que H2=C2+C2 y soy liberal" pero si en lugar de ser liberal fuera marxista diría lo mismo.
"Yo digo que H2=C2+C2 y soy gallega" pero un andaluz diría lo mismo. Aún más radical: "Yo digo que H2=C2+C2 y soy ciudadano" y si fuera esclavo diría lo mismo ¿no es cierto? Soy depresivo o simpático, soy anoréxico o neurótico, obsesivo o histérico o bipolar... y digo lo mismo.
Tuve una infancia desgraciada, o un padre alcohólico o un abuelo ministro y digo que H2=C2+C2
Los griegos debieron quedarse alucinados ante el descubrimiento de la geometría. Geometría, la palabra que nombra el arte de medir la Tierra. Pero ¿qué tierra es esa que mide la geometría si no es la de los espartanos, los atenienses o los persas? ¿qué tierra es esa si no es la del obsesivo, el ciudadano, el nieto del ministro o el madrileño?
A través de la geometría los griegos debieron vislumbrar un horizonte en el que se anunciaba otra forma de habitar la tierra, una tierra que, de pronto, había dejado de pertenecer a los espartanos, a los atenienses, a los persas y también, a los ricos, a los pobres, a las mujeres, a los varones, a los ciudadanos o a los esclavos... a los madrileños o a los parisinos, a los simpáticos o a los depresivos...
En cuanto a la tierra de las matemáticas todos somos iguales...
..... pero entonces ¿existe la geometría variable?
jueves, 3 de junio de 2010
Barrio Sésamo
¿Saben por qué triunfó Barrio Sésamo?
Cuando a finales de los 60 Joan Gantz Cooney (sí, está bien escrito así) llama a Gerald Lesser, quería proponerle un programa de televisión que educara a los niños y que esa educación fuera permanente. Pero permanente no significaba el anhelo de que el programa durara mucho en antena, sino permanente quería decir que el niño se llevara lo que había aprendido una vez que el programa terminara. Si se analiza un poco en perspectiva el que tenía un problema serio era Lesser, porque Conney era productora de televisión y quería un programa que educara a los niños después de haber dedicado varios años a programas que educaban a adultos. Estos programas eran normalmente debates y documentales en los que invitaban a expertos en política y leyes que debatían y explicaban con un alto grado de exigencia sobre sí mismos y, por tanto, sobre el público. Entonces, Cooney, decidió que quería hacer lo mismo, pero para niños y monta la Children's Television Workshop, que el sus siglas CTW, es lo que hemos siempre visto encima de la placa se Sesame Street.
Lesser no era un guionista, sino que era un psicólogo de la universidad de Harvard. A la propuesta que acaba de recibir le veía un desafío importante; en clase uno podía verla reacción de niño al igual que su actitud y, entonces, actuar en consecuencia, motivar su atención o, incluso, reprender su actitud. Pero la televisión no te daba ése contacto, lo que significaba que te quitaba dicha percepción y por tanto ibas a ciegas. Si a cualquier profesor de la época le hubiera preguntado "¿Qué te parecería montar un programa de televisión que alfabetizara a los niños de tal a tal edad?" pues imagínense las pegas; desde que el niño no es constante a que no llevaría deberes a casa que garantizaran la retención y el avance.
Pero, como en esas biografías que nos emocionan, Lesser y Cooney no se amilanaron y tomaron el problema precisamente por ese flanco, la constancia, o mejor dicho, la dispersión de los niños. El equipo de CTW eran conscientes de que su atención la iban a repartir, con alta probabilidad, entre dos actividades que serían juguetes y televisión. Muy posiblemente un niño no iba a estar tal cual delante de la televisión, si no que estaría zascandileando con sus juguetes, con lo que debían dar al programa un formato de consecución de historias cortas que pudieran captar durante un periodo de tiempo la atención del niño. Pero las historias debían tener significado y trama, porque sabían que el niño no iba a atender simplemente a unos muñecos coloristas que bailaran y cantaran sin ningún tipo de hilo conductor por debajo, que no son tontos.
Como están empezando a ver, Barrio Sésamo no fue producto de una idea feliz. No quiero decir con esto que no tuviera su diseño momentos de honda inspiración, pero esa honda inspiración provenía de conocimiento interiorizado que sale a la luz en intensas jornadas de trabajo. Pero volvamos al diseño de Barrio Sésamo, que sobre interiorización del conocimiento no toca hablar hoy.
Bueno, ya tenemos claro que querían alfabetizar a niños, enseñarles palabras y los números, pero ¿cómo hacemos para que retengan los conceptos que les vamos a enseñar? Miren; yo soy muy fan del cine. Y soy muy mitómano y para mí el cine es mito. Y me veo una película 10.000 veces porque me gusta y cuanto más la veo, más cosas descubro. Y encima creo que es bueno tener cierta especialización. Así cada vez que veo a los hermanos Marx descubro más cosas sobre cómo hilar el absurdo. O descubro que Toto no sólo era un gran cómico, sino que, además, era un grandísimo actor cuando no tenia línea en el guión: actuaba como contraparte en los diálogos o como tercero en las conversaciones de otros dos con una naturalidad y a la vez comicidad que se salía de todo lo que pueden ver habitualmente en actores mediocres que se limitan a asentir. Me gusta captar esos detalles y, en ocasiones, tanto que no me importa sacrificar el ver nuevas películas por volver a fijarme en las que ya conozco.
Pues bien, descubrieron que esta repetición hasta la confortabilidad era clave en la didáctica y desarrollaron un producto de sketches que se fueran repitiendo programa a programa. Podían ser animaciones o historias de personajes; muñecos con actitudes infantiles, niños reales, muñecos con caracterizaciones de adultos y adultos. En cada programa había elementos repetidos de programas anteriores y alguno nuevo que enseñaba algo distinto. O que enseñaba lo mismo pero añadiendo algo más y que posteriormente se repetiría en otro programa. El niño, entonces coreaba lo que ya sabía y predisponía la mente a algo nuevo, pero partiendo de una base segura, de algo que ya conocía. Increíble ¿no? Un programa de estudios por televisión sin exámenes pero con garantía de éxito.
¿Pero saben dónde radicaba el éxito mayor? En que el niño se llevaba los deberes fuera de casa. Se apagaba la televisión y seguía canturreando la canción que contaba del uno al doce. Es más, hoy en día seguimos acudiendo a Coco para explicarle a un adulto la diferencia entre "arriba" y "abajo" cuando le cazamos en un momento de ausencia. ¡Consiguieron que los niños se impusieran sus propios deberes! ¿Consiguieron, pues, Cooney y Lesser lo que se había propuesto?
Ahora, y como deberes para casa, piensen en lo siguiente; nosotros somos adultos y crecer es descubrir y descubrir es hacer cosas nuevas y hacer cosas nuevas implica enfrentarse a lo desconocido y cambiar el marco de pensamiento bajo el que nos regimos. Es salir de la manta confortable que nos da el manejar con consistencia lo que tenemos delante. Es perder pie. Es hacer todo aquello que leemos en las biografías que nos encantan. Biografías de gente osada como Cooney y Lesser que deciden que hay que arriesgar porque detrás de eso tan común que tenemos por garantizado hay algo más.
Cuando a finales de los 60 Joan Gantz Cooney (sí, está bien escrito así) llama a Gerald Lesser, quería proponerle un programa de televisión que educara a los niños y que esa educación fuera permanente. Pero permanente no significaba el anhelo de que el programa durara mucho en antena, sino permanente quería decir que el niño se llevara lo que había aprendido una vez que el programa terminara. Si se analiza un poco en perspectiva el que tenía un problema serio era Lesser, porque Conney era productora de televisión y quería un programa que educara a los niños después de haber dedicado varios años a programas que educaban a adultos. Estos programas eran normalmente debates y documentales en los que invitaban a expertos en política y leyes que debatían y explicaban con un alto grado de exigencia sobre sí mismos y, por tanto, sobre el público. Entonces, Cooney, decidió que quería hacer lo mismo, pero para niños y monta la Children's Television Workshop, que el sus siglas CTW, es lo que hemos siempre visto encima de la placa se Sesame Street.
Lesser no era un guionista, sino que era un psicólogo de la universidad de Harvard. A la propuesta que acaba de recibir le veía un desafío importante; en clase uno podía verla reacción de niño al igual que su actitud y, entonces, actuar en consecuencia, motivar su atención o, incluso, reprender su actitud. Pero la televisión no te daba ése contacto, lo que significaba que te quitaba dicha percepción y por tanto ibas a ciegas. Si a cualquier profesor de la época le hubiera preguntado "¿Qué te parecería montar un programa de televisión que alfabetizara a los niños de tal a tal edad?" pues imagínense las pegas; desde que el niño no es constante a que no llevaría deberes a casa que garantizaran la retención y el avance.
Pero, como en esas biografías que nos emocionan, Lesser y Cooney no se amilanaron y tomaron el problema precisamente por ese flanco, la constancia, o mejor dicho, la dispersión de los niños. El equipo de CTW eran conscientes de que su atención la iban a repartir, con alta probabilidad, entre dos actividades que serían juguetes y televisión. Muy posiblemente un niño no iba a estar tal cual delante de la televisión, si no que estaría zascandileando con sus juguetes, con lo que debían dar al programa un formato de consecución de historias cortas que pudieran captar durante un periodo de tiempo la atención del niño. Pero las historias debían tener significado y trama, porque sabían que el niño no iba a atender simplemente a unos muñecos coloristas que bailaran y cantaran sin ningún tipo de hilo conductor por debajo, que no son tontos.
Como están empezando a ver, Barrio Sésamo no fue producto de una idea feliz. No quiero decir con esto que no tuviera su diseño momentos de honda inspiración, pero esa honda inspiración provenía de conocimiento interiorizado que sale a la luz en intensas jornadas de trabajo. Pero volvamos al diseño de Barrio Sésamo, que sobre interiorización del conocimiento no toca hablar hoy.
Bueno, ya tenemos claro que querían alfabetizar a niños, enseñarles palabras y los números, pero ¿cómo hacemos para que retengan los conceptos que les vamos a enseñar? Miren; yo soy muy fan del cine. Y soy muy mitómano y para mí el cine es mito. Y me veo una película 10.000 veces porque me gusta y cuanto más la veo, más cosas descubro. Y encima creo que es bueno tener cierta especialización. Así cada vez que veo a los hermanos Marx descubro más cosas sobre cómo hilar el absurdo. O descubro que Toto no sólo era un gran cómico, sino que, además, era un grandísimo actor cuando no tenia línea en el guión: actuaba como contraparte en los diálogos o como tercero en las conversaciones de otros dos con una naturalidad y a la vez comicidad que se salía de todo lo que pueden ver habitualmente en actores mediocres que se limitan a asentir. Me gusta captar esos detalles y, en ocasiones, tanto que no me importa sacrificar el ver nuevas películas por volver a fijarme en las que ya conozco.
Pues bien, descubrieron que esta repetición hasta la confortabilidad era clave en la didáctica y desarrollaron un producto de sketches que se fueran repitiendo programa a programa. Podían ser animaciones o historias de personajes; muñecos con actitudes infantiles, niños reales, muñecos con caracterizaciones de adultos y adultos. En cada programa había elementos repetidos de programas anteriores y alguno nuevo que enseñaba algo distinto. O que enseñaba lo mismo pero añadiendo algo más y que posteriormente se repetiría en otro programa. El niño, entonces coreaba lo que ya sabía y predisponía la mente a algo nuevo, pero partiendo de una base segura, de algo que ya conocía. Increíble ¿no? Un programa de estudios por televisión sin exámenes pero con garantía de éxito.
¿Pero saben dónde radicaba el éxito mayor? En que el niño se llevaba los deberes fuera de casa. Se apagaba la televisión y seguía canturreando la canción que contaba del uno al doce. Es más, hoy en día seguimos acudiendo a Coco para explicarle a un adulto la diferencia entre "arriba" y "abajo" cuando le cazamos en un momento de ausencia. ¡Consiguieron que los niños se impusieran sus propios deberes! ¿Consiguieron, pues, Cooney y Lesser lo que se había propuesto?
Ahora, y como deberes para casa, piensen en lo siguiente; nosotros somos adultos y crecer es descubrir y descubrir es hacer cosas nuevas y hacer cosas nuevas implica enfrentarse a lo desconocido y cambiar el marco de pensamiento bajo el que nos regimos. Es salir de la manta confortable que nos da el manejar con consistencia lo que tenemos delante. Es perder pie. Es hacer todo aquello que leemos en las biografías que nos encantan. Biografías de gente osada como Cooney y Lesser que deciden que hay que arriesgar porque detrás de eso tan común que tenemos por garantizado hay algo más.
miércoles, 2 de junio de 2010
El diezmo
Cada vez que estamos en esta parte del círculo vicioso en que los políticos han convertido nuestras atribuladas vidas, no puedo dejar de pensar en la Edad Media y en aquel diez por ciento que había que pagar al rey sobre el valor de las mercaderías que iban de un sitio a otro. También el diezmo fue la décima parte de los frutos que los fieles pagaban a la Iglesia.
Actualmente, el diez por ciento en impuestos se ha quedado chico. Las tributaciones al Reino español y a la superestructura de Reinos europeos soprepasan muy de lejos ese porcentaje que da connotación tan negativa al legendario impuesto estamental. Personalmente me sitúo junto al argentino y liberal Carlos Rodríguez Braun en su imposible cruzada contra los impuestos.
Imposible porque el poder todo lo puede y nunca dejará de usar como arma política -con la "trampa" de la "devolución" a los menesterosos- ese siniestro y coercitivo mecanismo de dilapidación de los fondos públicos, del que se aprovechan leoninamente los recaudadores inflacionistas. Los ciudadanos, por su lado, a fuerza de ser engañados con el sonsonete de "pagar el estado del bienestar que nos hemos dado" y, por supuesto, respondiendo al estímulo del amedrentamiento, pagan religiosamente, sin rechistar y sin pedir rendimiento de cuentas, los impuestos que les impongan, por abusivos e injustos que sean, que lo son prácticamente todos. Aquella impulsiva y anecdótica llamada a la rebelión de la Presidenta de Madrid, Doña Esperanza Aguirre, ha caído en aguas de borrajas. Entre otras cosas porque su adecuada invocación supondría dejar de coger el coche a partir del próximo 1 de julio y eso no lo va a hacer nadie. Más bien, habrá mayor circulación y mayor tasa de ocupación de hoteles que, si no, al tiempo. En épocas de vacas flacas, la gente consume más en ocio, precisamente para ahogar sus penas.
Reveladoras fueron en ese sentido las declaraciones recientes de una edil socialista de un pueblo de Jaén, cuando dijo que "no es verdad que haya crisis, la gente sigue llenando los bares, hay mucha actividad y todo el mundo viaja en coche a todas partes". Hubo protesta formal de la oposición por tales palabras, que pasaron sin pena ni gloria. Sin embargo, ese vicio del pueblo llano, consistente en otorgar por callar, consumir aunque no se pueda ni tenga (hacer de la necesidad, virtud) y ver televisión basura para demostrar su ínfima preparación cultural, es lo que pone siempre a la "casta" política a la vanguardia, que no a la retaguardia. Cuanto más se les da a los políticos, más quieren. Es un simple acto reflejo de los dominadores sobre sus esclavos.
Y es un verdadero estado de esclavitud en el que nos movemos, desde los municipios hasta la Europa dirigida por Obama. En mi urbe rural andaluza existe un oligopolio de cuatro vividores, amparados por el Ayuntamiento que, en comandita con la Diputación de Cádiz, pasan al cobro recibos de impuestos que diezman a la esquilmada población. Lo gracioso es que, además de trincar ambos organismos, impiden que se les pague directamente, derivando a los usuarios, con los perjuicios ocasionados, a los entes bancarios "amigos", para que estos también se froten las manos. Pagar por pisar cacas de perros; por llevar el coche al taller constantemente ante los daños ocasionados por badenes y firmes en mal estado; por carecer de servicios municipales en tu carísima zona residencial; por aguantar suciedad, ruidos y botellonas en los parques. ¡Ah, pero eso sí!: pagar también por los ordenadores "lenovo" (IBM) más caros del mundo, que el Ayuntamiento ha comprado para gestionar sus tropelías, pagar por las moquetas, sociedades municipalizadas inútiles como el cementerio de elefantes con sueldos blindados llamado "Promoción de la ciudad"; pagar por las comilonas de varias vueltas al mundo al año (un alcalde que estuvo 25 años presumía de cenar siempre opíparamente en una de las Torres Gemelas); pagar el "canon" de una instalación deportiva, produciendo aumento insostenible de déficit; tener al Ayuntamiento en quiebra técnica, con sus lujazos, sus cochazos y sus sueldazos... Pero, cómo no: no tener para pagar la nómina de las limpiadoras y los conductores de los autobuses, mes tras mes, a menos que venga Zapatero con algún plan "e" sacado de su manga ancha y de su inmoralidad recalcitrante.
Actualmente, el diez por ciento en impuestos se ha quedado chico. Las tributaciones al Reino español y a la superestructura de Reinos europeos soprepasan muy de lejos ese porcentaje que da connotación tan negativa al legendario impuesto estamental. Personalmente me sitúo junto al argentino y liberal Carlos Rodríguez Braun en su imposible cruzada contra los impuestos.
Imposible porque el poder todo lo puede y nunca dejará de usar como arma política -con la "trampa" de la "devolución" a los menesterosos- ese siniestro y coercitivo mecanismo de dilapidación de los fondos públicos, del que se aprovechan leoninamente los recaudadores inflacionistas. Los ciudadanos, por su lado, a fuerza de ser engañados con el sonsonete de "pagar el estado del bienestar que nos hemos dado" y, por supuesto, respondiendo al estímulo del amedrentamiento, pagan religiosamente, sin rechistar y sin pedir rendimiento de cuentas, los impuestos que les impongan, por abusivos e injustos que sean, que lo son prácticamente todos. Aquella impulsiva y anecdótica llamada a la rebelión de la Presidenta de Madrid, Doña Esperanza Aguirre, ha caído en aguas de borrajas. Entre otras cosas porque su adecuada invocación supondría dejar de coger el coche a partir del próximo 1 de julio y eso no lo va a hacer nadie. Más bien, habrá mayor circulación y mayor tasa de ocupación de hoteles que, si no, al tiempo. En épocas de vacas flacas, la gente consume más en ocio, precisamente para ahogar sus penas.
Reveladoras fueron en ese sentido las declaraciones recientes de una edil socialista de un pueblo de Jaén, cuando dijo que "no es verdad que haya crisis, la gente sigue llenando los bares, hay mucha actividad y todo el mundo viaja en coche a todas partes". Hubo protesta formal de la oposición por tales palabras, que pasaron sin pena ni gloria. Sin embargo, ese vicio del pueblo llano, consistente en otorgar por callar, consumir aunque no se pueda ni tenga (hacer de la necesidad, virtud) y ver televisión basura para demostrar su ínfima preparación cultural, es lo que pone siempre a la "casta" política a la vanguardia, que no a la retaguardia. Cuanto más se les da a los políticos, más quieren. Es un simple acto reflejo de los dominadores sobre sus esclavos.
Y es un verdadero estado de esclavitud en el que nos movemos, desde los municipios hasta la Europa dirigida por Obama. En mi urbe rural andaluza existe un oligopolio de cuatro vividores, amparados por el Ayuntamiento que, en comandita con la Diputación de Cádiz, pasan al cobro recibos de impuestos que diezman a la esquilmada población. Lo gracioso es que, además de trincar ambos organismos, impiden que se les pague directamente, derivando a los usuarios, con los perjuicios ocasionados, a los entes bancarios "amigos", para que estos también se froten las manos. Pagar por pisar cacas de perros; por llevar el coche al taller constantemente ante los daños ocasionados por badenes y firmes en mal estado; por carecer de servicios municipales en tu carísima zona residencial; por aguantar suciedad, ruidos y botellonas en los parques. ¡Ah, pero eso sí!: pagar también por los ordenadores "lenovo" (IBM) más caros del mundo, que el Ayuntamiento ha comprado para gestionar sus tropelías, pagar por las moquetas, sociedades municipalizadas inútiles como el cementerio de elefantes con sueldos blindados llamado "Promoción de la ciudad"; pagar por las comilonas de varias vueltas al mundo al año (un alcalde que estuvo 25 años presumía de cenar siempre opíparamente en una de las Torres Gemelas); pagar el "canon" de una instalación deportiva, produciendo aumento insostenible de déficit; tener al Ayuntamiento en quiebra técnica, con sus lujazos, sus cochazos y sus sueldazos... Pero, cómo no: no tener para pagar la nómina de las limpiadoras y los conductores de los autobuses, mes tras mes, a menos que venga Zapatero con algún plan "e" sacado de su manga ancha y de su inmoralidad recalcitrante.
martes, 1 de junio de 2010
Estrategia, manipulación persuasión y propaganda
Estrategia, manipulación, persuasión y propaganda. Cuatro palabras que, como otras tantas, han sido contaminadas en su origen y que crean ciertas tensiones dialécticas en el debate. Algunas han conseguido sobrevivir al ataque, otras se han quedado en el camino y se han visto obligadas a asumir nuevos significados.
He de confesarles que lo acontecido ayer mismo en aguas protegidas por Israel subyace en el fondo de este humilde texto. Pero no pretendo analizar, ni juzgar ni por tanto -modesta yo- trasladarles mi opinión sobre el asunto. SG lo hará mucho mejor, sin duda, y creará la tensión necesaria para que cientos de comentarios se abalancen en justicia hacia el debate.
Pero sí estimo que Israel tiene objetivos de comunicación diferentes a los que acostumbramos los occidentales. Tal vez por eso muchos no se enteran de nada. Su público es el que es. No somos nosotros por imprescindibles que nos sintamos. Bien es cierto que sería recomendable una estrategia de comunicación israelí diseñada "ad hoc" para occidente pero... supongo que tienen cosas más urgentes a las que dedicarse como protegerse o defenderse y dirigir sus mensajes a su target.
La patrulla de la paz o la caravana de la paz, no recuerdo bien, pero así era como se autodenominaba la flotilla que provocaba a Israel ayer mismo, tratando de ¿esquivar? su férreo control sobre sus aguas. Activistas humanitarios, cooperantes de la paz, comida para Gaza... ¿han escuchado esta mañana esas etiquetas?, en la radio, en la opinión publicada, en las teles... También habrán escuchado otras como excesos, sobreactuación, guerra...
Sabemos perfectamente a quién corresponde cada una de esas etiquetas.
Si la persuasión es un rasgo esencial e indispensable de la democracia, es porque es la única manera de buscar el apoyo para una opción política o para una posición estratégica sin hacer uso de la fuerza. Si un ciudadano elige actuar siguiendo las recomendaciones de los mensajes persuasivos, es porque los acepta individualmente o internaliza la posición defendida. Es decir, los elige, es libre para elegirlos.
Pero este elemento, la libertad inherente a la persuasión, establece la enorme diferencia -aunque a menudo borrosa- entre estrategia y manipulación. Si la estrategia es un plan calculado de acción y uso de técnicas de comunicación coherentes a ese plan... éste puede ser manipulador o no.
La manipulación es un concepto que se usa con demasiada frecuncia de forma ambigua y equívoca, porque en el sentido estricto manipular significa robar a las personas su libertad de elección. Y así lo interpreto.
Distinguir entre manipulación y estrategia nos ayuda a diferenciar también entre persuasión y propaganda palabaras utilizadas a menudo como sinónimos. Propaganda es lo que se supone que se debe propagar, contar.... persuasión es, a mi juicio, el esfuerzo realizado para lograr influencia social en coincidencia con los valores generales de la sociedad o de un grupo social determinado.
Pero el término propaganda ha sido reventado desde su misma esencia. La propaganda -hoy- alimenta, desarrolla y extiende un sistema de afirmaciones falsas, mentiras dirigidas a la transformación completa de las mentes, los juicios y los valores, construyendo, así, un marco de referencia para la falsificación sistemática.
Y ahora.
Quién hace propaganda con su provocación. Quién manipula con sus lindas palabras. Quién es el público de quién. Para cuándo una estrategia de comunicación persuasiva que diga las verdades del barquero, que entienda que somos mayorcitos para enjuiciar nuestro entorno y que no ataque frontalmente a nuestra libertad para pensar, analizar y decidir.
He de confesarles que lo acontecido ayer mismo en aguas protegidas por Israel subyace en el fondo de este humilde texto. Pero no pretendo analizar, ni juzgar ni por tanto -modesta yo- trasladarles mi opinión sobre el asunto. SG lo hará mucho mejor, sin duda, y creará la tensión necesaria para que cientos de comentarios se abalancen en justicia hacia el debate.
Pero sí estimo que Israel tiene objetivos de comunicación diferentes a los que acostumbramos los occidentales. Tal vez por eso muchos no se enteran de nada. Su público es el que es. No somos nosotros por imprescindibles que nos sintamos. Bien es cierto que sería recomendable una estrategia de comunicación israelí diseñada "ad hoc" para occidente pero... supongo que tienen cosas más urgentes a las que dedicarse como protegerse o defenderse y dirigir sus mensajes a su target.
La patrulla de la paz o la caravana de la paz, no recuerdo bien, pero así era como se autodenominaba la flotilla que provocaba a Israel ayer mismo, tratando de ¿esquivar? su férreo control sobre sus aguas. Activistas humanitarios, cooperantes de la paz, comida para Gaza... ¿han escuchado esta mañana esas etiquetas?, en la radio, en la opinión publicada, en las teles... También habrán escuchado otras como excesos, sobreactuación, guerra...
Sabemos perfectamente a quién corresponde cada una de esas etiquetas.
Si la persuasión es un rasgo esencial e indispensable de la democracia, es porque es la única manera de buscar el apoyo para una opción política o para una posición estratégica sin hacer uso de la fuerza. Si un ciudadano elige actuar siguiendo las recomendaciones de los mensajes persuasivos, es porque los acepta individualmente o internaliza la posición defendida. Es decir, los elige, es libre para elegirlos.
Pero este elemento, la libertad inherente a la persuasión, establece la enorme diferencia -aunque a menudo borrosa- entre estrategia y manipulación. Si la estrategia es un plan calculado de acción y uso de técnicas de comunicación coherentes a ese plan... éste puede ser manipulador o no.
La manipulación es un concepto que se usa con demasiada frecuncia de forma ambigua y equívoca, porque en el sentido estricto manipular significa robar a las personas su libertad de elección. Y así lo interpreto.
Distinguir entre manipulación y estrategia nos ayuda a diferenciar también entre persuasión y propaganda palabaras utilizadas a menudo como sinónimos. Propaganda es lo que se supone que se debe propagar, contar.... persuasión es, a mi juicio, el esfuerzo realizado para lograr influencia social en coincidencia con los valores generales de la sociedad o de un grupo social determinado.
Pero el término propaganda ha sido reventado desde su misma esencia. La propaganda -hoy- alimenta, desarrolla y extiende un sistema de afirmaciones falsas, mentiras dirigidas a la transformación completa de las mentes, los juicios y los valores, construyendo, así, un marco de referencia para la falsificación sistemática.
Y ahora.
Quién hace propaganda con su provocación. Quién manipula con sus lindas palabras. Quién es el público de quién. Para cuándo una estrategia de comunicación persuasiva que diga las verdades del barquero, que entienda que somos mayorcitos para enjuiciar nuestro entorno y que no ataque frontalmente a nuestra libertad para pensar, analizar y decidir.
lunes, 31 de mayo de 2010
El Nivel Medio
Siempre acabo con la misma certeza; el resto de España no se mueve por las mismas motivaciones que mi entorno.
Me refiero a que cuando quiero entender, no ya convicciones con las que estoy completamente en desacuerdo (que para eso a menudo ni con mi entorno) sino criterios de actuación o selección, no debo mirar a la gente que me rodea. Tendía a pensar que el resto del país se movía por los mismos impulsos y motivaciones que yo, pero la cosa empezó a cambiar con la llegada de las televisiones privadas. Al principio parecía aquello de tener más de tres canales (teníamos una autonómica por aquel entonces) como el paradigma de la libertad de elección. La televisión iba a ser genial porque siempre iba a haber un programa al menos interesante. Luego resultó que Groucho, de nuevo, ya estuvo acertado décadas atrás.
Bueno, permítanme aquí un inciso; como alguno habrá notado soy bastante defensor de los USA y uno de los motivos es debido a que a los 8 años empece a viajar para allá y descubrí un país en el que había de todo. Por haber incluso había decenas de canales de TV cuando en España teníamos 2, uno de los cuales empezaba a emitir por la tarde, mientras que el principal cortaba la conexión al mediodía: como le decía ayer a Tasmania, hemos llegado tarde a casi todo.
Lo dicho, la televisión iba a ser genial, pero empezaron como toros salidos del toril cada uno con su presupuesto. Antena 3 iba en plan serio; noticias, noticias, noticias, pero sin corresponsales en el extranjero.
Canal + era quién, en abierto, más se preocupaba por importar series de buenas o más o menos efectivas, y dar un aspecto algo más cosmopolita y de calidad, pero ellos también fueron los que lanzaron la guerra del fútbol con la certeza, acertada, que iba a ser un producto de consumo masivo hasta tal punto que los torneos de fútbol 7 de equipos infantiles o el fútbol playa salvan el desierto del verano hasta los campeonatos de pretemporada
Tele5, bueno… el paraíso de la ausencia de sujetadores. "Vulgar" decían entonces, pero fue como lanzar trazos sobre un papel para empezar a ver qué formas iban tomando.
Y la forma que todo ha tomado ha sido la que tiene ahora. Y aquí es dónde entra el tema que les refería al principio; cuando hablo con mi entorno, éste no entiende que tengamos una televisión en la que Belén Esteban y Mila Ximénez compiten por ver quién arranca más aplausos a una audiencia contentada en plató con un bocadillo y una fanta. Una audiencia que está tan encantada de estar a 10 metros de cualquiera de las dos como yo lo estaría de estar viendo jugar a Michael Jordan. Y yo seré mitómano, que lo soy, pero mis mitos demuestran logros.
Mi entorno no entiende que estas dos se estén haciendo de oro, literal, a costa de salir 3 horas al día en televisión y, lo peor, que tengan audiencias que ya querríamos en otros programas que dieran algo más de empaque a la media nacional. Pero es que la media nacional está muy baja y eso es lo que le digo a familiares y amigos. Si esos programas están ahí permanentemente y unas cadenas se copian a otras a la hora de diseñar temáticas y parrillas, entonces es que el nivel medio de exigencia de atención de España es ése y no otro.
Si un martes por la noche puedes ver House y otro día de la semana a la misma hora Física o Química es porque el nivel de exigencia medio pone a las dos series en el mismo rango. Las 2200h, por tanto, no es un momento para la televisión de calidad, sino que coincide que los martes ponen una buena serie y, por Dios, hagamos por mantener los números porque sino veríamos de nuevo la de los jovenzuelos bailarines (Fama 20 años después, que de la copia flagrante también podemos sacar un listado majo). Cuando ponían en la 2 West Wing, era los sábados después de todo, bueno, de todo no, antes de los programas de jazz y, si querías seguirlo, o no salías el sábado, o te volvías de marcha a la 1 o lo grababas. Pero, claro, para grabarlo mejor me lo bajo de internet y en tres días tengo la serie que me dé la gana completa. En fin.
Total, que éste es el panorama y ahora pueden extrapolar hacia por qué se lee tan poco, por qué tenemos los políticos que tenemos o por qué las noticias traen los contenidos que traen. A este respecto ya me han oído hablar de que los telediarios son, cada día más, una replica de El Caso, o de aquella frase de Umberto Eco sobre qué es noticia y qué llena un periódico… Pero yo compro periódicos, veo noticias y no puedo evitar preguntarme lo siguiente; Guardian, FT, Economist, la BBC o New Yorker ¿de dónde sacan contenidos y periodistas? y sobre todo ¿lectores?
nota al pie: parece que a los americanos también les preocupan estos temas
Me refiero a que cuando quiero entender, no ya convicciones con las que estoy completamente en desacuerdo (que para eso a menudo ni con mi entorno) sino criterios de actuación o selección, no debo mirar a la gente que me rodea. Tendía a pensar que el resto del país se movía por los mismos impulsos y motivaciones que yo, pero la cosa empezó a cambiar con la llegada de las televisiones privadas. Al principio parecía aquello de tener más de tres canales (teníamos una autonómica por aquel entonces) como el paradigma de la libertad de elección. La televisión iba a ser genial porque siempre iba a haber un programa al menos interesante. Luego resultó que Groucho, de nuevo, ya estuvo acertado décadas atrás.
Bueno, permítanme aquí un inciso; como alguno habrá notado soy bastante defensor de los USA y uno de los motivos es debido a que a los 8 años empece a viajar para allá y descubrí un país en el que había de todo. Por haber incluso había decenas de canales de TV cuando en España teníamos 2, uno de los cuales empezaba a emitir por la tarde, mientras que el principal cortaba la conexión al mediodía: como le decía ayer a Tasmania, hemos llegado tarde a casi todo.
Lo dicho, la televisión iba a ser genial, pero empezaron como toros salidos del toril cada uno con su presupuesto. Antena 3 iba en plan serio; noticias, noticias, noticias, pero sin corresponsales en el extranjero.
Canal + era quién, en abierto, más se preocupaba por importar series de buenas o más o menos efectivas, y dar un aspecto algo más cosmopolita y de calidad, pero ellos también fueron los que lanzaron la guerra del fútbol con la certeza, acertada, que iba a ser un producto de consumo masivo hasta tal punto que los torneos de fútbol 7 de equipos infantiles o el fútbol playa salvan el desierto del verano hasta los campeonatos de pretemporada
Tele5, bueno… el paraíso de la ausencia de sujetadores. "Vulgar" decían entonces, pero fue como lanzar trazos sobre un papel para empezar a ver qué formas iban tomando.
Y la forma que todo ha tomado ha sido la que tiene ahora. Y aquí es dónde entra el tema que les refería al principio; cuando hablo con mi entorno, éste no entiende que tengamos una televisión en la que Belén Esteban y Mila Ximénez compiten por ver quién arranca más aplausos a una audiencia contentada en plató con un bocadillo y una fanta. Una audiencia que está tan encantada de estar a 10 metros de cualquiera de las dos como yo lo estaría de estar viendo jugar a Michael Jordan. Y yo seré mitómano, que lo soy, pero mis mitos demuestran logros.
Mi entorno no entiende que estas dos se estén haciendo de oro, literal, a costa de salir 3 horas al día en televisión y, lo peor, que tengan audiencias que ya querríamos en otros programas que dieran algo más de empaque a la media nacional. Pero es que la media nacional está muy baja y eso es lo que le digo a familiares y amigos. Si esos programas están ahí permanentemente y unas cadenas se copian a otras a la hora de diseñar temáticas y parrillas, entonces es que el nivel medio de exigencia de atención de España es ése y no otro.
Si un martes por la noche puedes ver House y otro día de la semana a la misma hora Física o Química es porque el nivel de exigencia medio pone a las dos series en el mismo rango. Las 2200h, por tanto, no es un momento para la televisión de calidad, sino que coincide que los martes ponen una buena serie y, por Dios, hagamos por mantener los números porque sino veríamos de nuevo la de los jovenzuelos bailarines (Fama 20 años después, que de la copia flagrante también podemos sacar un listado majo). Cuando ponían en la 2 West Wing, era los sábados después de todo, bueno, de todo no, antes de los programas de jazz y, si querías seguirlo, o no salías el sábado, o te volvías de marcha a la 1 o lo grababas. Pero, claro, para grabarlo mejor me lo bajo de internet y en tres días tengo la serie que me dé la gana completa. En fin.
Total, que éste es el panorama y ahora pueden extrapolar hacia por qué se lee tan poco, por qué tenemos los políticos que tenemos o por qué las noticias traen los contenidos que traen. A este respecto ya me han oído hablar de que los telediarios son, cada día más, una replica de El Caso, o de aquella frase de Umberto Eco sobre qué es noticia y qué llena un periódico… Pero yo compro periódicos, veo noticias y no puedo evitar preguntarme lo siguiente; Guardian, FT, Economist, la BBC o New Yorker ¿de dónde sacan contenidos y periodistas? y sobre todo ¿lectores?
nota al pie: parece que a los americanos también les preocupan estos temas
domingo, 30 de mayo de 2010
La mentira como desiderátum
Con lo peliculero que es uno, no puede remediar reparar en lo que algunos teóricos de la comunicación llamarían "imágenes tatuaje" y otros "imágenes subliminales", aunque más propiamente sean imágenes generadas por la técnica de la tachitoscopia, desarrollada en 1917 por el doctor Poeztle y aplicada posteriormente por los nazis y por los americanos en New Jersey, para demostrar lo sencillo que es manipular a las masas con fotos "inadvertidas" que contengan incluso textos con cierto sesgo exclamativo o imperativo.
Hay dos que vienen al pelo, de estos convulsos últimos días. La primera es una fotografía de la agencia AFP, en sentido vertical, donde aparece el Presidente Zapatero adoptando una pose exactamente igual que la de Alex, en los primeros compases visuales de "La naranja mecánica", de Stanley Kubrick. Se trata de un fotograma irreal, como de ciencia ficción, donde la mirada del pérfido protagonista de tan celebrada obra maestra (también por el texto en que se basa, de Anthony Burgess), se hunde lacerante en un plano objetivo que implica al espectador como irredento reo de lo que va a ver y le va a ocurrir, aunque sea figuradamente.
Quitando la pestaña postiza de Malcolm McDowell, que encarna a Alex, Zapatero amenaza con la misma mirada afilada, con el mismo efecto de sombra y luz lateral, con un "picado" hacia el espectador que le da un aire mayestático y pavoroso y -lo que es mucho más inquietante- con una expresión que aparece sobre su cabeza -gran casualidad atrapada por el fotógrafo- que dice: "Desideratissimi".
La imagen está tomada en Comillas, junto a un Barroso forzadamente sonriente para la pose. Y, tras el gesto congelado de amenaza que exhibe con jactancia el peripuesto y pertinaz Presidente castellano, unas declaraciones que son todo un portento de mendacidad: "Pienso en el futuro del país, no en el personal".
Evidentemente, él mismo se desmintió de su pomposa mentira cuando, pocos días después jugaba a hacer rabieta al líder de la oposición, diciéndole algo así como "anda, anda, sufre, tonto, que vas a volver a perder, mientras que los que se creen mis mentiras me van a volver a votar".
Lógicamente, José Luis Rodríguez, sólo piensa en su futuro personal y ha retocado el sueldo de los funcionarios y las pensiones, porque sabe perfectamente que, entre ellos -sumisos como son, hasta el paroxismo- no va a encontrar ni resquemor ni animadversión, como así está ya ocurriendo. Sólo un puñado de sindicalistas pagados e interesados, se ha acercado a la Moncloa para aparentar que protestan.
El segundo ejemplo de lo que digo me viene a la mente, cuando cierro los ojos. Se trata de la forma de evolucionar de la vicepresidenta De la Vega hacia el estrado desde el que, cada viernes, cuenta a la "canalla" esas "mentiras arriesgadas" que le dictan que diga. Se mueve como las féminas que aparecen en las pasarelas de las películas de Fellini. Con insufrible arrogancia que produce vergüenza ajena, con autocomplacencia en la pose que sustenta el cargo, que no la carga. Indudablemente es otra manera de mentir, paralela a la de su sospechosa palabrería: la mímica de la altanería, la insoportable vanidad de quien se cree la reina del tafetán, restregando a todos los votantes menesterosos y humildes de izquierda el fondo de armario más imponente y obsceno que jamás se haya visto en simples servidores públicos. Y es que, como dice Nicole Kidman en "Dogville": "la vanidad es el peor de los defectos". "La peor de las mentiras", añado yo.
Hay dos que vienen al pelo, de estos convulsos últimos días. La primera es una fotografía de la agencia AFP, en sentido vertical, donde aparece el Presidente Zapatero adoptando una pose exactamente igual que la de Alex, en los primeros compases visuales de "La naranja mecánica", de Stanley Kubrick. Se trata de un fotograma irreal, como de ciencia ficción, donde la mirada del pérfido protagonista de tan celebrada obra maestra (también por el texto en que se basa, de Anthony Burgess), se hunde lacerante en un plano objetivo que implica al espectador como irredento reo de lo que va a ver y le va a ocurrir, aunque sea figuradamente.
Quitando la pestaña postiza de Malcolm McDowell, que encarna a Alex, Zapatero amenaza con la misma mirada afilada, con el mismo efecto de sombra y luz lateral, con un "picado" hacia el espectador que le da un aire mayestático y pavoroso y -lo que es mucho más inquietante- con una expresión que aparece sobre su cabeza -gran casualidad atrapada por el fotógrafo- que dice: "Desideratissimi".
La imagen está tomada en Comillas, junto a un Barroso forzadamente sonriente para la pose. Y, tras el gesto congelado de amenaza que exhibe con jactancia el peripuesto y pertinaz Presidente castellano, unas declaraciones que son todo un portento de mendacidad: "Pienso en el futuro del país, no en el personal".
Evidentemente, él mismo se desmintió de su pomposa mentira cuando, pocos días después jugaba a hacer rabieta al líder de la oposición, diciéndole algo así como "anda, anda, sufre, tonto, que vas a volver a perder, mientras que los que se creen mis mentiras me van a volver a votar".
Lógicamente, José Luis Rodríguez, sólo piensa en su futuro personal y ha retocado el sueldo de los funcionarios y las pensiones, porque sabe perfectamente que, entre ellos -sumisos como son, hasta el paroxismo- no va a encontrar ni resquemor ni animadversión, como así está ya ocurriendo. Sólo un puñado de sindicalistas pagados e interesados, se ha acercado a la Moncloa para aparentar que protestan.
El segundo ejemplo de lo que digo me viene a la mente, cuando cierro los ojos. Se trata de la forma de evolucionar de la vicepresidenta De la Vega hacia el estrado desde el que, cada viernes, cuenta a la "canalla" esas "mentiras arriesgadas" que le dictan que diga. Se mueve como las féminas que aparecen en las pasarelas de las películas de Fellini. Con insufrible arrogancia que produce vergüenza ajena, con autocomplacencia en la pose que sustenta el cargo, que no la carga. Indudablemente es otra manera de mentir, paralela a la de su sospechosa palabrería: la mímica de la altanería, la insoportable vanidad de quien se cree la reina del tafetán, restregando a todos los votantes menesterosos y humildes de izquierda el fondo de armario más imponente y obsceno que jamás se haya visto en simples servidores públicos. Y es que, como dice Nicole Kidman en "Dogville": "la vanidad es el peor de los defectos". "La peor de las mentiras", añado yo.
sábado, 29 de mayo de 2010
EEUU contra el comunismo en Europa. Toda la carne en el asador
EEUU intervino en la II gran guerra cuando ésta ya estaba decidida, es decir, cuando Alemania ya había sido derrotada en Stalingrado, y lo hizo no para parar al ejército de Hitler, que ya estaba hundido y en rápida retirada, sino para impedir a toda costa que fuese el Ejército Rojo el que liberara no sólo Berlín -como fue el caso- sino también París, lo que hubiera extendido el comunismo a toda Europa.
De hecho, cuando EEUU intervino en la II guerra mundial, sólo unos meses antes de su final, el objetivo ya no podía ser vencer a Alemania, que no había parado de perder terreno en el frente oriental desde principios del 43, sino, precisamente, evitar que fuese la Unión Soviética la que llegara hasta los pirineos.
A pesar de ello el comunismo cobró un importante prestigio en toda Europa. No sólo se impuso en el frente oriental sino que había un riesgo importante de que empezase a ganar elecciones en la Europa occidental.
Italia. 1948. Las malas lenguas dicen que si el partido comunista hubiera ganado las elecciones -que podría haberlo hecho- EEUU tenía prevista una intervención militar. La doctrina Truman defendía que cualquier país amenazado por los comunistas sería ayudado por EEUU.
Bélgica, Francia e Italia se deshicieron de sus ministros comunistas rápidamente.
En España no nos enterábamos de nada. O de casi nada. Vivíamos en un mundo aparte en un extraño sueño entre la autarquía y el desarrollismo. Nuestro mundo era nuestro ombligo.
Los comunistas eran en España y en aquel tiempo, seres monstruosos, tipo Acebes y Zaplana, MariTere y Chacón, Durán y....¿Lleida?
Creamos nuestros propios fantasmas para defendernos del miedo. Ahora, los neocomunistas, son los tipos guay que no se avergüenzan en defender a todo trapo dictaduras como la cubana, que no se arrugan a la hora de llamar fascistas a la mitad de los españoles, que no se cortan cuando dicen que pasearían a algunos, que quemarían libros, que fusilarían a unos cuantos cada mañana... y nosotros, atónitos, inmovilizados, boquiabiertos...
Se apropian de hermosas palabras que no nos permiten compartir. Libertad, cultura, solidaridad... si media España sigue mirando pasmada a la otra media mientras ésta última sacude nuestros valores y nuestros bolsillos... échen un vistazo a la historia del XIX, ahí está la respuesta a ese futuro incierto... pero ese es otro tema.
De hecho, cuando EEUU intervino en la II guerra mundial, sólo unos meses antes de su final, el objetivo ya no podía ser vencer a Alemania, que no había parado de perder terreno en el frente oriental desde principios del 43, sino, precisamente, evitar que fuese la Unión Soviética la que llegara hasta los pirineos.
A pesar de ello el comunismo cobró un importante prestigio en toda Europa. No sólo se impuso en el frente oriental sino que había un riesgo importante de que empezase a ganar elecciones en la Europa occidental.
Italia. 1948. Las malas lenguas dicen que si el partido comunista hubiera ganado las elecciones -que podría haberlo hecho- EEUU tenía prevista una intervención militar. La doctrina Truman defendía que cualquier país amenazado por los comunistas sería ayudado por EEUU.
Bélgica, Francia e Italia se deshicieron de sus ministros comunistas rápidamente.
En España no nos enterábamos de nada. O de casi nada. Vivíamos en un mundo aparte en un extraño sueño entre la autarquía y el desarrollismo. Nuestro mundo era nuestro ombligo.
Los comunistas eran en España y en aquel tiempo, seres monstruosos, tipo Acebes y Zaplana, MariTere y Chacón, Durán y....¿Lleida?
Creamos nuestros propios fantasmas para defendernos del miedo. Ahora, los neocomunistas, son los tipos guay que no se avergüenzan en defender a todo trapo dictaduras como la cubana, que no se arrugan a la hora de llamar fascistas a la mitad de los españoles, que no se cortan cuando dicen que pasearían a algunos, que quemarían libros, que fusilarían a unos cuantos cada mañana... y nosotros, atónitos, inmovilizados, boquiabiertos...
Se apropian de hermosas palabras que no nos permiten compartir. Libertad, cultura, solidaridad... si media España sigue mirando pasmada a la otra media mientras ésta última sacude nuestros valores y nuestros bolsillos... échen un vistazo a la historia del XIX, ahí está la respuesta a ese futuro incierto... pero ese es otro tema.
viernes, 28 de mayo de 2010
Sistema Electoral
No sé si se acuerdan cuando al principio de todo el tema de la bitácora de esta Zodiac hablé de los lobbies y de cómo un sistema que los admitiera era un sistema que, aún sabiendo que puede generar sus vicios y tener sus defectos, podía exigir más a la clase política… que se puede, en serio. De acuerdo que ellos no lo saben. Y si lo saben no lo dicen, pero se puede. Y sobre todo, se debería hacer algo.
Miren; érase una vez un país fundado en 1776 a partir de la sublevación de unas colonias pertenecientes a uno de los imperios más extensos e influyentes que se han conocido. Un país que recogió su carta magna en cuatro páginas de papel escritas a mano y que a partir de ahí ha ido modelando una legislación a base de enmiendas a esa Constitución y de leyes. Bueno, pues este país tiene dos cámaras legislativas agrupadas bajo la figura del Congreso; La Cámara de Representantes y el Senado. Lá Cámara son 435 congresistas y el Senado lo conforman 100 Senadores.
En el Senado cada estado aporta 2 senadores y no son elegidos todos al mismo tiempo, sino que se dividen en tres grupos de elección llamados Clases. Cada clase agrupa a 1/3 de los senadores y una clase no tiene por qué incluir a los dos Senadores de un estado. El mandato del Senador es por 6 años y la diferencia de elección entre una clase y la siguiente es de dos.
En el Congreso son 435 representantes con mandatos de dos años, también divididos en clases y elegidos por distritos de constituyentes que agrupen un cierto número de votantes. Por ejemplo, mientras el congresista John Boehner es el representante elegido por el 8º distrito de Ohio que incluye Hamilton, Middletown, Huber Heights, Eaton, Greenville, Piqua, Troy, y partes de Dayton, Riverside, y de la Base aérea Wright Patterson, Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara, es la representante del 8º distrito de California que es San Francisco menos una parte del suroeste de la ciudad que pertenecen al 12. Creo que cogen la idea. El Representante se debe a su partido, sí, pero se debe también a sus constituyentes, de tal manera que si sus decisiones van a favor del partido, pero no a favor de su estado / distrito, puede poner en riesgo su reelección.
Ambas cámaras se dividen en grupos llamados la mayoría y la minoría, por cada partido que agrupe la mayor o la menor parte de los asientos de la cámara, y a la vez en Caucus que son, por encima, formas de agrupar a los diputados por tendencias, ideologías, intereses, etc. Esto ya es pelo más complicado, pero es importante retener el término.
Con este panorama merece la pena añadir un par de cosas más; no hay disciplina de voto y las elecciones, como todas en este país, son a ganador o perdedor. Si yo consigo el 46% de los votos y mi contrincante el 38, yo gano y mi contrincante no puede pactar con nadie del Partido de los Granjeros Asociados para quitarme el sitio.
Esta idea se reparte a lo largo del país en Congresos estatales, elecciones a gobernador, etc
No sé si lo van viendo…
Este sistema, importado en España, evitaría que al ciudadano le cuelen en la Carrera de San Jerónimo a 350 diputados elegidos a ciegas porque el partido los ha puesto en una papeleta, con lo que si el cabeza de lista es a quién yo prefiero votar, de acuerdo, pero con él me llevo de regalo a tantos desconocidos como el recuento de votos permita meter en comparsa. Evitaría que la elección de un alcalde, o de un presidente de comunidad autónoma o del propio Presidente del Gobierno tras el recuento se tomara en la calle Ferraz o en Génova o, lo que ya suena fatal, por teléfono. La ausencia de disciplina de partido en el voto impediría que las leyes se aprobaran pactando tres personas en una sala. Dado el sistema actual prefiero tener a X diputados con un porcentaje de decisión asociado que a 350 con un voto cada uno. En la actual legislatura, por ejemplo, implicaría un Congreso con 10 diputados en un reparto que hiciera que los socialistas tuvieran un diputado con el 44% de la capacidad de voto y así grupo a grupo hasta completar con Uxue Barkos de Na-Bai con un 0,24% de la capacidad de voto (que en el mundo real es 1 diputado. Por redondear, que no quede). El resto de los ahora diputados serían asistentes o secretarios que hicieran el trabajo de investigación, redacción... Imaginen el ahorro para las arcas del Estado.
Pero lo más importante es que las leyes se harían ganando voto a voto, diputado a diputado, senador a senador. Obligaría a tener diputados buenos porque la competencia y el nivel de exigencia crecería. Las leyes se discutirían, se volverían a discutir y si no salen, no salen. Les voy a poner un ejemplo reciente; El incremento del IVA se aprobó con los votos de los dos diputados de Coalición Canaria, que han sido elegidos (diferencien entre esto y "representar") por un territorio exento del pago del impuesto. Si tuviéramos una cámara en la que un diputado cualquiera perteneciera al PSOE, representara a Albacete y no hubiera disciplina de partido, ¿creen que la ley hubiera salido adelante? Si ese diputado votara "SÍ", muy posiblemente la próxima legislatura la vería desde el salón de su casa.
No me tomen por cándido; una vez establecido el sistema comienza a viciarse y, por supuesto, intervendrían también intereses no muy confesables, pero, insisto, el nivel de exigencia sería sensiblemente mayor y eso obliga a mejorar y a tener gente más preparada en cargos que hemos dado por asumidos al verlos todos los días en los medios, cuando en la inmensa mayoría de ellos, son regalados. Ahora mismo basta con medrar lo suficiente dentro del partido para que tu posición en la papeleta sea lo suficientemente buena, pero yo, como ciudadano y con mi voto, acabaria eligiendo a ese genio del trepar.
Miren; érase una vez un país fundado en 1776 a partir de la sublevación de unas colonias pertenecientes a uno de los imperios más extensos e influyentes que se han conocido. Un país que recogió su carta magna en cuatro páginas de papel escritas a mano y que a partir de ahí ha ido modelando una legislación a base de enmiendas a esa Constitución y de leyes. Bueno, pues este país tiene dos cámaras legislativas agrupadas bajo la figura del Congreso; La Cámara de Representantes y el Senado. Lá Cámara son 435 congresistas y el Senado lo conforman 100 Senadores.
En el Senado cada estado aporta 2 senadores y no son elegidos todos al mismo tiempo, sino que se dividen en tres grupos de elección llamados Clases. Cada clase agrupa a 1/3 de los senadores y una clase no tiene por qué incluir a los dos Senadores de un estado. El mandato del Senador es por 6 años y la diferencia de elección entre una clase y la siguiente es de dos.
En el Congreso son 435 representantes con mandatos de dos años, también divididos en clases y elegidos por distritos de constituyentes que agrupen un cierto número de votantes. Por ejemplo, mientras el congresista John Boehner es el representante elegido por el 8º distrito de Ohio que incluye Hamilton, Middletown, Huber Heights, Eaton, Greenville, Piqua, Troy, y partes de Dayton, Riverside, y de la Base aérea Wright Patterson, Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara, es la representante del 8º distrito de California que es San Francisco menos una parte del suroeste de la ciudad que pertenecen al 12. Creo que cogen la idea. El Representante se debe a su partido, sí, pero se debe también a sus constituyentes, de tal manera que si sus decisiones van a favor del partido, pero no a favor de su estado / distrito, puede poner en riesgo su reelección.
Ambas cámaras se dividen en grupos llamados la mayoría y la minoría, por cada partido que agrupe la mayor o la menor parte de los asientos de la cámara, y a la vez en Caucus que son, por encima, formas de agrupar a los diputados por tendencias, ideologías, intereses, etc. Esto ya es pelo más complicado, pero es importante retener el término.
Con este panorama merece la pena añadir un par de cosas más; no hay disciplina de voto y las elecciones, como todas en este país, son a ganador o perdedor. Si yo consigo el 46% de los votos y mi contrincante el 38, yo gano y mi contrincante no puede pactar con nadie del Partido de los Granjeros Asociados para quitarme el sitio.
Esta idea se reparte a lo largo del país en Congresos estatales, elecciones a gobernador, etc
No sé si lo van viendo…
Este sistema, importado en España, evitaría que al ciudadano le cuelen en la Carrera de San Jerónimo a 350 diputados elegidos a ciegas porque el partido los ha puesto en una papeleta, con lo que si el cabeza de lista es a quién yo prefiero votar, de acuerdo, pero con él me llevo de regalo a tantos desconocidos como el recuento de votos permita meter en comparsa. Evitaría que la elección de un alcalde, o de un presidente de comunidad autónoma o del propio Presidente del Gobierno tras el recuento se tomara en la calle Ferraz o en Génova o, lo que ya suena fatal, por teléfono. La ausencia de disciplina de partido en el voto impediría que las leyes se aprobaran pactando tres personas en una sala. Dado el sistema actual prefiero tener a X diputados con un porcentaje de decisión asociado que a 350 con un voto cada uno. En la actual legislatura, por ejemplo, implicaría un Congreso con 10 diputados en un reparto que hiciera que los socialistas tuvieran un diputado con el 44% de la capacidad de voto y así grupo a grupo hasta completar con Uxue Barkos de Na-Bai con un 0,24% de la capacidad de voto (que en el mundo real es 1 diputado. Por redondear, que no quede). El resto de los ahora diputados serían asistentes o secretarios que hicieran el trabajo de investigación, redacción... Imaginen el ahorro para las arcas del Estado.
Pero lo más importante es que las leyes se harían ganando voto a voto, diputado a diputado, senador a senador. Obligaría a tener diputados buenos porque la competencia y el nivel de exigencia crecería. Las leyes se discutirían, se volverían a discutir y si no salen, no salen. Les voy a poner un ejemplo reciente; El incremento del IVA se aprobó con los votos de los dos diputados de Coalición Canaria, que han sido elegidos (diferencien entre esto y "representar") por un territorio exento del pago del impuesto. Si tuviéramos una cámara en la que un diputado cualquiera perteneciera al PSOE, representara a Albacete y no hubiera disciplina de partido, ¿creen que la ley hubiera salido adelante? Si ese diputado votara "SÍ", muy posiblemente la próxima legislatura la vería desde el salón de su casa.
No me tomen por cándido; una vez establecido el sistema comienza a viciarse y, por supuesto, intervendrían también intereses no muy confesables, pero, insisto, el nivel de exigencia sería sensiblemente mayor y eso obliga a mejorar y a tener gente más preparada en cargos que hemos dado por asumidos al verlos todos los días en los medios, cuando en la inmensa mayoría de ellos, son regalados. Ahora mismo basta con medrar lo suficiente dentro del partido para que tu posición en la papeleta sea lo suficientemente buena, pero yo, como ciudadano y con mi voto, acabaria eligiendo a ese genio del trepar.
jueves, 27 de mayo de 2010
La forma y el contenido
Hace unos días se devanaban los sesos los de la tertulia de Intereconomía (¿para cuándo el cambio de nombre y logo de una cabecera tan vetusta?), sobre por qué la derecha ha abjurado y abdicado de la Cultura con mayúsculas, en detrimento de todos los desmanes y despropósitos que la izquierda comete en su nombre.
Todos estuvieron de acuerdo en reconocer que la batalla de las formas ya está perdida. La estética "neohippy" ha triunfado y se ha impuesto con fuerza, no sólo en los Grandes Almacenes, porque lo dicte la moda, sino en la calle.
Un conocido, realizador de TVE, me comentaba no hace mucho que "ahora todo se hace por ráfagas, para dar sensación de dinamismo y modernidad". Hablamos del programa de libros de la "2", con una estética muy distante de aquella de antaño en que Dragó y Sotillos -tanto monta- dialogaban con el invitado de turno en formato "loco de la colina", pero sin la perspicacia minimalista de Jesús Quintero.
El nuevo engendro icónico para transmitir la idea de libro se intitula "Página 2" -muy ocurrente, ji, ji- y está presentado por un seguidor del Barça -como no podría ser de otra manera en estos tiempos de peloteo obligado- que es Óscar López. En una de esas fugaces ráfagas de este fragmentado tiempo disperso que nos ha tocado vivir frente a la pantalla plana -¡el juego que da el adjetivo es pequeño!- pude observar a Antonio Tabucchi, el autor italiano de "Sostiene Pereira..." en medio de una amplia nave desangelada y con la cámara tomando erráticos planos generales del antitético ambiente, quizás para procurar que los espectadores no recalaran en semejante discurso tan "coñazo" y soporífero, en beneficio de ese dinamismo tan "guay" y psicodélico que, según mi viejo amigo, persiguen ahora los directivos del Ente que decide por nosotros hasta el resultado de las elecciones.
Lo curioso es que el resto de emisoras televisivas han hecho el hueco o la ola a la que sigue siendo la más vista, según el Estudio General de Medios. Me sometí el pasado domingo a la contemplación de un telediario de Tele Cinco, a ver si veía y oía algo distinto. Pues sí, pero se trataba de cosas aparatosas de agencias -lo que ningún periodista de redacción quiere- todo amorfo, apático y neutro, para no hacer sombra a la Uno, es decir, a la "única" que parte el bacalao.
Y es ahí donde lamentablemente ha patinado la derecha: en la estética, ya que, si algo de ética colectiva queda, desde luego no está en ningún dial ni lugar, por recóndito que sea, de esa izquierda que cada día se reinventa.
El "look" de izquierdas se ha impuesto masivamente de forma entreverada, paulatina y altamente eficaz. De manera que no deja margen a la derecha más que para la emulación chusca o para crear una alternativa seductora que, por el momento, brilla por su ausencia. No nos referimos a no saber salir al paso, como que Alicia hable en catalán donde no debería, para no seguir con el mal ejemplo, o que en Valencia existan tres vicepresidencias, para que el Virrey andaluz Chaves tenga en bandeja la desautorización de su autoliquidación.
Hablamos, por poner otro ejemplo más contundente, de las actuales campañas cruzadas de Tráfico y de las Fuerzas Armadas. Entre las muchas cuñas de la primera, dice una voz femenina aniñada: "El que no respete el aparcamiento para minusválidos se merece que lo sancionen, por insolidario." Es como las campañas de Ikea, sobre todo la de "Ikea + tú". Juegan los izquierdosos a la desigualdad de género para simular falsas ventajas de algo que venden como novedad (dinamismo) constante, pero que es futilidad y levedad permanente, más que inventada. Nadie suele aparcar en sitios para minusválidos, pero maquillar una subida de cuantías en las multas con la palabra "insolidario" asociada a "minusválidos", cuando encima te lo dice una chica, de forma tajantemente impositiva, pero "cariñosamente sugestiva" (se merece), es más de lo que nos gustaría oír en un rato de charla agradable con nuestras novias o esposas, para tranquilizar las conciencias y para satisfacer el morbo de que los malos son siempre los otros. Luego, a continuación, una voz masculina -la del representante cincuentón de Rubalcaba- rubrica la propaganda, haciéndonos creer que el papá de la moza también mira por nosotros, desde un cambio que no cambia nada, pero que es la verdadera especialidad de la casa o cosa socialista.
Ya no sólo acabar los telediarios con artistas de rock que no los han oído ni en su casa, ni promocionar en los libros de texto los piercings y tatuajes. La izquierda -que carece de toda ética- sabe vender sus productos como si fueran latas de mierda de Piero Manzoni, y a precio de oro. La derecha, sin embargo, ya no tiene tiempo ni de aprender a hacerlo para meter cuña. Y no puede vivir siempre de su renta de oyentes de la radio convencional: tendrá que ingeniárselas para darle la vuelta a esa tortilla, o estará perdida por muchos años.
Todos estuvieron de acuerdo en reconocer que la batalla de las formas ya está perdida. La estética "neohippy" ha triunfado y se ha impuesto con fuerza, no sólo en los Grandes Almacenes, porque lo dicte la moda, sino en la calle.
Un conocido, realizador de TVE, me comentaba no hace mucho que "ahora todo se hace por ráfagas, para dar sensación de dinamismo y modernidad". Hablamos del programa de libros de la "2", con una estética muy distante de aquella de antaño en que Dragó y Sotillos -tanto monta- dialogaban con el invitado de turno en formato "loco de la colina", pero sin la perspicacia minimalista de Jesús Quintero.
El nuevo engendro icónico para transmitir la idea de libro se intitula "Página 2" -muy ocurrente, ji, ji- y está presentado por un seguidor del Barça -como no podría ser de otra manera en estos tiempos de peloteo obligado- que es Óscar López. En una de esas fugaces ráfagas de este fragmentado tiempo disperso que nos ha tocado vivir frente a la pantalla plana -¡el juego que da el adjetivo es pequeño!- pude observar a Antonio Tabucchi, el autor italiano de "Sostiene Pereira..." en medio de una amplia nave desangelada y con la cámara tomando erráticos planos generales del antitético ambiente, quizás para procurar que los espectadores no recalaran en semejante discurso tan "coñazo" y soporífero, en beneficio de ese dinamismo tan "guay" y psicodélico que, según mi viejo amigo, persiguen ahora los directivos del Ente que decide por nosotros hasta el resultado de las elecciones.
Lo curioso es que el resto de emisoras televisivas han hecho el hueco o la ola a la que sigue siendo la más vista, según el Estudio General de Medios. Me sometí el pasado domingo a la contemplación de un telediario de Tele Cinco, a ver si veía y oía algo distinto. Pues sí, pero se trataba de cosas aparatosas de agencias -lo que ningún periodista de redacción quiere- todo amorfo, apático y neutro, para no hacer sombra a la Uno, es decir, a la "única" que parte el bacalao.
Y es ahí donde lamentablemente ha patinado la derecha: en la estética, ya que, si algo de ética colectiva queda, desde luego no está en ningún dial ni lugar, por recóndito que sea, de esa izquierda que cada día se reinventa.
El "look" de izquierdas se ha impuesto masivamente de forma entreverada, paulatina y altamente eficaz. De manera que no deja margen a la derecha más que para la emulación chusca o para crear una alternativa seductora que, por el momento, brilla por su ausencia. No nos referimos a no saber salir al paso, como que Alicia hable en catalán donde no debería, para no seguir con el mal ejemplo, o que en Valencia existan tres vicepresidencias, para que el Virrey andaluz Chaves tenga en bandeja la desautorización de su autoliquidación.
Hablamos, por poner otro ejemplo más contundente, de las actuales campañas cruzadas de Tráfico y de las Fuerzas Armadas. Entre las muchas cuñas de la primera, dice una voz femenina aniñada: "El que no respete el aparcamiento para minusválidos se merece que lo sancionen, por insolidario." Es como las campañas de Ikea, sobre todo la de "Ikea + tú". Juegan los izquierdosos a la desigualdad de género para simular falsas ventajas de algo que venden como novedad (dinamismo) constante, pero que es futilidad y levedad permanente, más que inventada. Nadie suele aparcar en sitios para minusválidos, pero maquillar una subida de cuantías en las multas con la palabra "insolidario" asociada a "minusválidos", cuando encima te lo dice una chica, de forma tajantemente impositiva, pero "cariñosamente sugestiva" (se merece), es más de lo que nos gustaría oír en un rato de charla agradable con nuestras novias o esposas, para tranquilizar las conciencias y para satisfacer el morbo de que los malos son siempre los otros. Luego, a continuación, una voz masculina -la del representante cincuentón de Rubalcaba- rubrica la propaganda, haciéndonos creer que el papá de la moza también mira por nosotros, desde un cambio que no cambia nada, pero que es la verdadera especialidad de la casa o cosa socialista.
Ya no sólo acabar los telediarios con artistas de rock que no los han oído ni en su casa, ni promocionar en los libros de texto los piercings y tatuajes. La izquierda -que carece de toda ética- sabe vender sus productos como si fueran latas de mierda de Piero Manzoni, y a precio de oro. La derecha, sin embargo, ya no tiene tiempo ni de aprender a hacerlo para meter cuña. Y no puede vivir siempre de su renta de oyentes de la radio convencional: tendrá que ingeniárselas para darle la vuelta a esa tortilla, o estará perdida por muchos años.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Libros para ver
Y cuándo no lees... ¿qué ves? me preguntó mi hija pequeña el otro día.
Podría ver cine, tele, o libros.. contesté
Pero los libros no se ven, se leen.. (insolente ella)
Bueno, no exactamente, los libros también se pueden ver.
Anoche no tenía nada para leer, bueno sí pero no me apetecía, así que decidí "ver" un libro. Vaya, otra vez me dieron las tantas.
Ayer tocó Velázquez. No es mi preferido entre los grandes pero... cómo decirles, es el megapintor. Retina portentosa y mano infalible que suspende la realidad en un instante. No Meninas, no Rendición de Breda, no Vieja friendo huevos, no Fragua de Vulcano.... Bufones.
En esos retratos me detuve durante, probablemente y dadas las altas horas y los habituales madrugones, demasiado tiempo. Enanos y bufones de la corte, personajes singulares, herencia de otros tiempos...
Observé seres tristes, retratados con una atención que podría parecer despiadada. Sin embargo, cuanto más allá pretendía desvelar con mi mirada más recibía de ellos un sutil tono de severa melancolía y tierna conmiseración. Así, me impusieron su innegable condición humana.
Tomé notas de algunos de ellos. De los que más me impresionaron. El Calabacillas, con la mirada perdida, mendigante de afecto... o la profunda interrogación, casi angustiosa del inteligente Sebastián de Morra, o el ausente Niño de Vallecas.
Y ahora que estos enanos ya son humanos, adultos o locos me pregunto ¿quiénes son hoy los bufones del Reino de España?
Podría ver cine, tele, o libros.. contesté
Pero los libros no se ven, se leen.. (insolente ella)
Bueno, no exactamente, los libros también se pueden ver.
Anoche no tenía nada para leer, bueno sí pero no me apetecía, así que decidí "ver" un libro. Vaya, otra vez me dieron las tantas.
Ayer tocó Velázquez. No es mi preferido entre los grandes pero... cómo decirles, es el megapintor. Retina portentosa y mano infalible que suspende la realidad en un instante. No Meninas, no Rendición de Breda, no Vieja friendo huevos, no Fragua de Vulcano.... Bufones.
En esos retratos me detuve durante, probablemente y dadas las altas horas y los habituales madrugones, demasiado tiempo. Enanos y bufones de la corte, personajes singulares, herencia de otros tiempos...
Observé seres tristes, retratados con una atención que podría parecer despiadada. Sin embargo, cuanto más allá pretendía desvelar con mi mirada más recibía de ellos un sutil tono de severa melancolía y tierna conmiseración. Así, me impusieron su innegable condición humana.
Tomé notas de algunos de ellos. De los que más me impresionaron. El Calabacillas, con la mirada perdida, mendigante de afecto... o la profunda interrogación, casi angustiosa del inteligente Sebastián de Morra, o el ausente Niño de Vallecas.
Y ahora que estos enanos ya son humanos, adultos o locos me pregunto ¿quiénes son hoy los bufones del Reino de España?
martes, 25 de mayo de 2010
Annapurna
Permítanme que hoy les hable de la montaña y de un suceso que me ronda la cabeza desde hace ya unos años. De pequeño me encantó escuchar de los vikingos que morir en la cama era un asco y morir en batalla era la gloria. Este comportamiento nunca lo entendí conduciendo un coche, una moto o víctima de un ataque al corazón en una montaña rusa, muertes, todas ellas pelo artificiosas. Bueno… lo cierto es que Pete Conrad, astronauta descartado para el proyecto Mercury, pero parte muy activa del Gemini y del Apollo con lo que se pueden imaginar los límites a los que pudo llegar, murió en el 99 en un accidente de moto y Scott Crossfield, un piloto de pruebas que competía con Yeager en quién iba más rápido probando aviones a reacción, murió ahora hace 4 años en un accidente de avión. Saquen sus propias conclusiones, pero ninguno de ellos fueron personas que se conformaran. Cierto romanticismo e implicación personal por haberles dedicado muchas horas de lectura y películas hacen que yo tenga una visión particular de su fallecimiento.
Pero volvamos, que les dije que hablaríamos de montaña. El Annapurna tiene fama de ser el 8.000 más peligroso con más de un 40% en el ratio de escaladores que lo quisieron conquistar y que se quedaron en él (Nanga Parbat, Kangchenjunga o el mítico K2 rondan la mitad y son los los que le siguen en la lista) y aún así fue el primero en ser conquistado, en 1950 por Lachenal y Herzog. Si les interesa lean "Cuadernos del Vértigo", un libro mitad narración mitad diario de Lachenal que hace acompañar a los alpinistas hasta la cima y sufrir con ellos el descenso.
Pero de lo que quiero hablar hoy es de Jean-Christophe Lafaille y de Pierre Béghin. En el libro del primero, "Prisionero del Annapurna", describe la desgraciada caída de Béghin al vacío. Cómo salta un friend, restalla la cuerda y cómo el de Grenoble se precipita boca arriba, enfundado en su mono, con la capucha puesta pero no apartando la mirada de Lafaille. Lafaille cuenta que Béghin ya no estaba, pero sus ojos seguían allí. Mirándole.
Lafaille bajó solo, con una mochila en la que apenas tenía nada de material técnico ni víveres, dado que Béghin era de los que le gustaba cargarse de material porque ese esfuerzo añadido le daba más sentido a sus expediciones. Logra salir de la montaña y, al retornar a Francia, el mundo del montañismo se le echa encima acusándole de abandono, torpeza y negligencia.
¿Qué hace que nos posicionemos en un juicio a alguien cuando apenas somos capaces de entender sus vivencias y menos de andar su camino? No estoy hablando de no poder juzgar, sino que hablo de entender un proceso por el cuál una persona ha ido tomando una serie de decisiones a lo largo de un periodo de tiempo y que han ido modelando una situación concreta. Valoramos muy poco el esfuerzo de decidir en el día a día, de mirar al tablero completo y mover nuestras piezas. Se nos escapan aspectos, tanto actuando como decisores como siendo jueces, en virtud de los cuáles el árbol de decisiones cambia. Y puede cambiar para equivocarnos o para tomar la decisión menos adecuada. Realmente esto no pasa de ser una presentación de excusas si no consideramos una verdad muy evidente, muy manida, pero muy consistente; el error hace que no olvidemos cómo se hacen las cosas bien. El error es fácil de indentificar. Uno encuentra su consecuencia abofeteándole en la cara bien pronto. Pero no podemos pretender aprenderlo todo en los libros o a través de personajes en películas y series. Se aprende ejecutando, haciendo y decidiendo no acudiendo al manual (que en muchos casos no existe). Y vivimos en una época en la cuál las decisiones se esconden o se derivan. Hay, incluso un término muy actual en la que reside uno de los mayores eufemismos al que nos enfrentamos y que, curiosamente, es "escalar la decisión". Escalar la decisión significa pasarle la responsabilidad de decidir al que se tiene por encima, es decir; admitir la propia incompetencia a asumir una responsabilidad o para llegar a una solución negociada. Pasando la responsabilidad al de arriba, el de arriba está aún más arriba y nosotros no aprenderemos nunca qué hacer en un caso similar la próxima vez.
Pero Bérghin y Lafaille estaban a más de 7.000 metros practicando un deporte que para ellos era una forma de vida porque, independientemente de la belleza, la cota y el mito, lo importante de subir es enfrentarse a decisiones una tras otra. Una tras otra hasta llegar de vuelta al campamento base.
lunes, 24 de mayo de 2010
La suerte del tunante
Proponía Woody Allen en su genial "Match Point" dos tesis que no hay que subestimar: tener suerte para todo en la vida, hasta para la coartada de un improbable homicidio acaecido en una especie de callejón sin salida y, en segundo lugar, tener habilidad para formular mentiras piadosas, sin que eso llegue a suponer un serio quebranto de cierta mala conciencia (mucho mejor que otras que van de buenas.)
Pues bien, vamos a dejar para otro día el tema de la mentira, del que nuestro "Gobierno de España" es, sin duda, gran especialista. En cuanto a la suerte se refiere, el causante de la inercia en la que nos encontramos como por arte de birlibirloque, la tiene a raudales hasta para que sople el viento de levante más que nunca. Y de esa guisa, los molinillos de su despropósito eólico, encuentren la mejor coartada para justificar el despilfarro de miles de millones de euros en subvenciones y convertir así el paisaje en un fantasmagórico escenario de aspas amenazantes con cepillarse a cuanto quijote o bicho viviente ose desafiarlas.
Es la misma suerte de Mr. Magoo, aquel entrañable personaje de dibujos animados, llevado a la pantalla grande por Stanley Tong que, aunque andara medio cegato o despistado por el borde de un precipicio, nunca se caía. Hasta para no tener algo parecido a Gallardón como líder de la oposición, tiene suerte el grotesco y caricaturesco personaje, al que le fueron otorgadas las riendas del poder por simple agravio comparativo, que la gente entendió sin pararse a valorar sus incontenibles intereses partidarios.
Desde marzo de 2.004 estamos sabiendo lo que es tener una inmensa suerte por parte de uno que no hace más que dar palos de ciego y que no sabe hacer otra cosa que marear la perdiz. Su manera de invocar a la "inteligencia", entonces, como ahora, consiste simplemente en hacer notar que, aunque el Sevilla se enfrente al Atlético de Madrid en Barcelona, nadie de "terra lliure" o de cualquier otra secta segregacionista, se va a oponer a que ondeen banderas españolas en el feudo del Bulli. Y que, por lo tanto, dicte lo que dicte un Tribunal Constitucional que no se encuentre secuestrado por sus propios miedos, a la postre no pasará nada... hasta que pase, cuando ya pasen muchos años de chupar del bote.
A la tunantería de Zapatero y de la pléyade de mediocres de la que se ha hecho rodear para evitar la mínima oposición interna, se viene a unir siempre esa suerte inconsciente (e inmerecida) que tienen los tontos o bobos de atar que, para colmo, van de optimistas por la vida, porque no se sabe qué es antes, si el huevo o la gallina, si el sino o la perseverante actitud de panoli.
Que hay que meter marcha atrás en la política económica de paños calientes que mantenían, básicamente de emancipaciones de becarios y engorde de Bancos que sufragan campañas "gratis total", pues no hay problema. Vuelta a invocar su inteligencia emocional de pega para ponernos a todos contentos contemplando las maravillosas imágenes en todos los Telediarios de gente en las playas, viajando, consumiendo a tope en los bares, llenando los campos de fútbol, abarrotando los conciertos rockeros o simplemente deambulando por las calles con la sonrisa puesta, como si aquí no pasara nada.
Y es que, realmente, cuando la manipulación televisiva y mediática está tan alambicada como en estos tiempos de narcotización colectiva y el terreno abonado durante muchos años ya ha dado sus primeros inconsistentes y apáticos frutos transgénicos, cualquier acontecimiento, por desagradable y funesto que sea, se torna en feliz pretexto para que la "inteligencia" del tunante alcance cotas insospechadas de retorcimiento y maldad.
Como dicen en mi pueblo por Semana Santa: "mirad al nazareno, cómo se gusta en su penitencia." (La de tener que mofarse de todos nosotros durante tanto tiempo, obviamente.)
Pues bien, vamos a dejar para otro día el tema de la mentira, del que nuestro "Gobierno de España" es, sin duda, gran especialista. En cuanto a la suerte se refiere, el causante de la inercia en la que nos encontramos como por arte de birlibirloque, la tiene a raudales hasta para que sople el viento de levante más que nunca. Y de esa guisa, los molinillos de su despropósito eólico, encuentren la mejor coartada para justificar el despilfarro de miles de millones de euros en subvenciones y convertir así el paisaje en un fantasmagórico escenario de aspas amenazantes con cepillarse a cuanto quijote o bicho viviente ose desafiarlas.
Es la misma suerte de Mr. Magoo, aquel entrañable personaje de dibujos animados, llevado a la pantalla grande por Stanley Tong que, aunque andara medio cegato o despistado por el borde de un precipicio, nunca se caía. Hasta para no tener algo parecido a Gallardón como líder de la oposición, tiene suerte el grotesco y caricaturesco personaje, al que le fueron otorgadas las riendas del poder por simple agravio comparativo, que la gente entendió sin pararse a valorar sus incontenibles intereses partidarios.
Desde marzo de 2.004 estamos sabiendo lo que es tener una inmensa suerte por parte de uno que no hace más que dar palos de ciego y que no sabe hacer otra cosa que marear la perdiz. Su manera de invocar a la "inteligencia", entonces, como ahora, consiste simplemente en hacer notar que, aunque el Sevilla se enfrente al Atlético de Madrid en Barcelona, nadie de "terra lliure" o de cualquier otra secta segregacionista, se va a oponer a que ondeen banderas españolas en el feudo del Bulli. Y que, por lo tanto, dicte lo que dicte un Tribunal Constitucional que no se encuentre secuestrado por sus propios miedos, a la postre no pasará nada... hasta que pase, cuando ya pasen muchos años de chupar del bote.
A la tunantería de Zapatero y de la pléyade de mediocres de la que se ha hecho rodear para evitar la mínima oposición interna, se viene a unir siempre esa suerte inconsciente (e inmerecida) que tienen los tontos o bobos de atar que, para colmo, van de optimistas por la vida, porque no se sabe qué es antes, si el huevo o la gallina, si el sino o la perseverante actitud de panoli.
Que hay que meter marcha atrás en la política económica de paños calientes que mantenían, básicamente de emancipaciones de becarios y engorde de Bancos que sufragan campañas "gratis total", pues no hay problema. Vuelta a invocar su inteligencia emocional de pega para ponernos a todos contentos contemplando las maravillosas imágenes en todos los Telediarios de gente en las playas, viajando, consumiendo a tope en los bares, llenando los campos de fútbol, abarrotando los conciertos rockeros o simplemente deambulando por las calles con la sonrisa puesta, como si aquí no pasara nada.
Y es que, realmente, cuando la manipulación televisiva y mediática está tan alambicada como en estos tiempos de narcotización colectiva y el terreno abonado durante muchos años ya ha dado sus primeros inconsistentes y apáticos frutos transgénicos, cualquier acontecimiento, por desagradable y funesto que sea, se torna en feliz pretexto para que la "inteligencia" del tunante alcance cotas insospechadas de retorcimiento y maldad.
Como dicen en mi pueblo por Semana Santa: "mirad al nazareno, cómo se gusta en su penitencia." (La de tener que mofarse de todos nosotros durante tanto tiempo, obviamente.)
domingo, 23 de mayo de 2010
El extraño sueño de una calurosa noche de primavera
Para una máquina del pensamiento pensante es indiferente que un problmea se exprese en términos negativos o positivos. Cuando un ser humano cae por el tobogán, sucede lo mismo. O casi. La máquina no conoce el pesar, ni el remordimiento, ni la culpabilidad. Da señales de conmoción sólo cuando no se la ha alimentado adecuadamente.
Pero a un ser humano dotado con la terrible máquina mental no se le da cuartel.
Nunca, por insoportable que sea la situación puede darse por vencido. Mientras le quede una chispa de vida, se ofrecerá como víctima al demonio que quiera poseerlo. Y si no hay nada, nadie, para atormentarlo, denunciarlo, degradarlo o destruirlo, se atormentará, traicionará, degradará y destruirá a sí mismo.
Vivir en el vacío de la inteligencia es vivir "a este lado del Paraíso" pero de modo tan total, tan completo, que hasta el rigor de la muerte parece un Baile de San Vito. Por deprimente y trillada que sea la vida cotidiana, nunca se acerca a esa clase de aflicción del vacío interminable por el que flotamos y nos deslizamos a la deriva con conciencia plena.
En la tranquilidad existe el sol y también la luna, el capullo y también la hoja muerta, el sueño y también la vigilia, el ensueño y también la pesadilla. Pero en el vacío de la mente sólo hay un caballo muerto que corre con patas inmóviles, un espectro que se agarra a una nada insondable.
Y así, como un caballo muerto cuyo amo nunca se cansa de azotarlo, seguí en mi sueño galopando hasta los extremos del universo sin encontrar en ninguna parte paz ni consuelo ni descanso. ¡Extraños fantasmas encontré en esas carreras precipitadas! Monstruosas eran las semejanzas que presentábamos y, sin embargo, nunca la menor concordancia.
La fina membrana de la piel que nos separaba servía de armadura magnética a través de la cual no podía pasar la corriente más potente.
Pero a un ser humano dotado con la terrible máquina mental no se le da cuartel.
Nunca, por insoportable que sea la situación puede darse por vencido. Mientras le quede una chispa de vida, se ofrecerá como víctima al demonio que quiera poseerlo. Y si no hay nada, nadie, para atormentarlo, denunciarlo, degradarlo o destruirlo, se atormentará, traicionará, degradará y destruirá a sí mismo.
Vivir en el vacío de la inteligencia es vivir "a este lado del Paraíso" pero de modo tan total, tan completo, que hasta el rigor de la muerte parece un Baile de San Vito. Por deprimente y trillada que sea la vida cotidiana, nunca se acerca a esa clase de aflicción del vacío interminable por el que flotamos y nos deslizamos a la deriva con conciencia plena.
En la tranquilidad existe el sol y también la luna, el capullo y también la hoja muerta, el sueño y también la vigilia, el ensueño y también la pesadilla. Pero en el vacío de la mente sólo hay un caballo muerto que corre con patas inmóviles, un espectro que se agarra a una nada insondable.
Y así, como un caballo muerto cuyo amo nunca se cansa de azotarlo, seguí en mi sueño galopando hasta los extremos del universo sin encontrar en ninguna parte paz ni consuelo ni descanso. ¡Extraños fantasmas encontré en esas carreras precipitadas! Monstruosas eran las semejanzas que presentábamos y, sin embargo, nunca la menor concordancia.
La fina membrana de la piel que nos separaba servía de armadura magnética a través de la cual no podía pasar la corriente más potente.
sábado, 22 de mayo de 2010
Sábado
Primero y principal, salgan a la calle. Hace un día excepcional. Es sábado, el cielo está azul, la contaminación aún no lo ha teñido con el borde gris y las nubes que pueda haber ya no amenazan lluvia, sino que completan la mañana trayendo, a mí me los trae, recuerdos de infancia buscando formas en los cúmulos con la despreocupación absoluta de estar tirado en la hierba. Salgan ahora. Acuérdense de la época de estudiantes en la que en estos días la mesa estaba llena de apuntes y mirábamos por la ventana, veíamos a la gente en la calle o escuchábamos entrar por la puerta a alguien de la familia y no veíamos el momento de poder salir con total libertad. Tomen por tanto justa venganza y disfruten del día.
Queden con amigos y/o salgan con sus parejas (bajo la forma jurídica en la que se hallen comprometidos) o con sus familias. Aprovechen si hubo algo hace días con alguien a quién aprecian que no les dejara muy tranquilos e invítenle a salir. Un día así lo arregla todo.
Si les gusta pasear con música recuperen esas canciones que suenan a días como los de hoy y que nos han dado la vida. Eviten un poco las calles estrechas a modo de rentabilizar cada minuto fuera. Si entran a un bar con sus amigos busquen cerca de la puerta, pidan una botella de vino y dejen que los 75 cl vayan hablando. Acérquense a la salida de vez en cuando para no perder el contacto con el sol y no coman mucho, sólo lo justo, porque hablamos de disfrutar, no de comportarnos como goliardos.
Es un día para abandonarse al ritmo real de las piernas. Un día para dejar que la cabeza se desatasque sola. Un día para que el organismo se oxigene y el oxígeno no es sólo respirar profundamente por una arboleda. Tradiciones orientales hablan de encontrar la paz mirando un cuenco de agua. Si esto les parece demasiado complejo aprovechen a ir a ver una construcción histórica que tengan cerca y no la miren como cuando pasan por delante. Párense a cierta distancia y vayan mirando los detalles; las figuras de los pórticos; su expresión, a quién representan y por qué están ahí. Las formas de las fachadas; si son meramente decorativas o el arquitecto buscó dar una salida estética a una solución estructural.
Hagan como Velázquez y dejen las Meninas para otro día. Hoy toca pintar los jardines de Villa Medici.
Yo les dejo, mis padres acaban de llamar. Están cerca de mi casa y vamos a dar una vuelta, a ver si solucionamos los males del mundo.
Un abrazo
Queden con amigos y/o salgan con sus parejas (bajo la forma jurídica en la que se hallen comprometidos) o con sus familias. Aprovechen si hubo algo hace días con alguien a quién aprecian que no les dejara muy tranquilos e invítenle a salir. Un día así lo arregla todo.
Si les gusta pasear con música recuperen esas canciones que suenan a días como los de hoy y que nos han dado la vida. Eviten un poco las calles estrechas a modo de rentabilizar cada minuto fuera. Si entran a un bar con sus amigos busquen cerca de la puerta, pidan una botella de vino y dejen que los 75 cl vayan hablando. Acérquense a la salida de vez en cuando para no perder el contacto con el sol y no coman mucho, sólo lo justo, porque hablamos de disfrutar, no de comportarnos como goliardos.
Es un día para abandonarse al ritmo real de las piernas. Un día para dejar que la cabeza se desatasque sola. Un día para que el organismo se oxigene y el oxígeno no es sólo respirar profundamente por una arboleda. Tradiciones orientales hablan de encontrar la paz mirando un cuenco de agua. Si esto les parece demasiado complejo aprovechen a ir a ver una construcción histórica que tengan cerca y no la miren como cuando pasan por delante. Párense a cierta distancia y vayan mirando los detalles; las figuras de los pórticos; su expresión, a quién representan y por qué están ahí. Las formas de las fachadas; si son meramente decorativas o el arquitecto buscó dar una salida estética a una solución estructural.
Hagan como Velázquez y dejen las Meninas para otro día. Hoy toca pintar los jardines de Villa Medici.
Yo les dejo, mis padres acaban de llamar. Están cerca de mi casa y vamos a dar una vuelta, a ver si solucionamos los males del mundo.
Un abrazo
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