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miércoles, 26 de mayo de 2010

Libros para ver

Y cuándo no lees... ¿qué ves? me preguntó mi hija pequeña el otro día.
Podría ver cine, tele, o libros.. contesté
Pero los libros no se ven, se leen.. (insolente ella)
Bueno, no exactamente, los libros también se pueden ver.

Anoche no tenía nada para leer, bueno sí pero no me apetecía, así que decidí "ver" un libro. Vaya, otra vez me dieron las tantas.

Ayer tocó Velázquez. No es mi preferido entre los grandes pero... cómo decirles, es el megapintor. Retina portentosa y mano infalible que suspende la realidad en un instante. No Meninas, no Rendición de Breda, no Vieja friendo huevos, no Fragua de Vulcano.... Bufones.

En esos retratos me detuve durante, probablemente y dadas las altas horas y los habituales madrugones, demasiado tiempo. Enanos y bufones de la corte, personajes singulares, herencia de otros tiempos...

Observé seres tristes, retratados con una atención que podría parecer despiadada. Sin embargo, cuanto más allá pretendía desvelar con mi mirada más recibía de ellos un sutil tono de severa melancolía y tierna conmiseración. Así, me impusieron su innegable condición humana.

Tomé notas de algunos de ellos. De los que más me impresionaron. El Calabacillas, con la mirada perdida, mendigante de afecto... o la profunda interrogación, casi angustiosa del inteligente Sebastián de Morra, o el ausente Niño de Vallecas.

Y ahora que estos enanos ya son humanos, adultos o locos me pregunto ¿quiénes son hoy los bufones del Reino de España?

11 comentarios:

Mesala Gongo dijo...

Que razón tenía su hija!

Hizo una buena reflexión,después de escuchar a la vicepresidenta segunda decir que errores (que no erratas)en la publicación de un decreto tan complejo,son habituales.

La conclusión es sencilla,lo vío,pero no lo leyo.

Ella está acostumbrada a ver el paisaje de la costa azul, desde su privilegiado piso.

Por lo que realmente está sorprendida, es poruqe ve crecer los enanos de las meninas.

Cuando eran enanos, eran bufones y hacían reir a la corte y sus cortesanos.

Ahora que han crecido se han convertido en PLAÑIDERAS.

Está muy desconcertada, pues una corte sin enanos es como un velatorio sin plañideras.

En la nueva reforma laboral,se incluirá, con acuerdo o por decreto,la obligación de contratar como mínimo el 50% de nuevos empleos de enanos y plañideras.

Todo con VISION de futuro.

Mesala Gongo dijo...

Me encantaría frir unos buenos huevos caseros en la fragua,aunque no sea la de Vulcano,y ver la rendición de Zapatero,eso si, a la realidad de la evidencia.

Pero hay que tener cuidado con este inconsciente,ya que se le puede ocurrir FRAGUAR alguna otra estupidez.

Que no visite el Prado y menos la sala Velazquez.

Eso se lo dejamos a Carla Bruni,pero que no haga esperar a la Reina.

Patricia dijo...

Ultimamente me da por pensar que los bufones somos nosotros, Doña Tasmania. En el sentido más absoluto del término.

Se ríen de nosotros.

Juante dijo...

Óscar Mijallo, el niñato corresponsal de TVE en Israel, es un bufón. Los presentadores de "Comando actualidad", el David Cantero, Ferrá Adriá, el trío Del Pozo-Aguilar-Sopena, los líderes sindicales. El 99,99999 de mis compis. Una antigua novia de cuyo nombre no quiero acordarme, también es una bufona del quince...

Esos son los bufones inconscientes y los peores en cuanto a la función que cumplen de arropar al bufón mayor: Zeta.

Pero, de acuerdo con Patricia, nosotros somos todos unos bufones conscientes, porque nos tenemos que chinchar por culpa de una mayoría simple de bufones inconscientes que votó a sus representantes. Es el "error" de la democracia: las minorías que amamos la ópera, no cuentan.

¿Era una pregunta-trampa, no, querida Tasmania?

Tasmania dijo...

Menudo juego le ha dado el tema, Mesala...

Pero, claro, era una pregunta trampa, claro que sí...

Yo estoy con Patricia. Se ríen de nosotros y nosotros les hacemos las gracias. Por cierto, para cuándo una entrada suya querida Patricia. Algún tema que de los que cuidadosamente guardamos en el baul de los asuntos pendientes...

Neo... dijo...

En palacio residía una curiosa tropa de bufones, nutrida por enanos o discapacitados psíquicos. Su función en la Corte era distraer a los monarcas del tedio y la rutina de los asuntos del gobierno. Pero aquí y ahora, en este país, los políticos socialistas españoles son los encargados de distraernos con sus bufonadas y payasadas de los asuntos del Gobierno.

El viento, las montañas, la Champion league, pájaros de mal agüero, son algunos de los cuentos que nos sueltan estos bufones toreros. Juglares modernos, con el nombre de socialistas. Proclaman a los cuatro vientos y a las tres montañas, buscar que los ciudadanos vivan como piensa la izquierda, mientras ellos solo piensan en vivir como los de derechas.

Nrq dijo...

Pues creo que, curiosamente, distamos ya mucho de esa sociedad. Los bufones ahora salen por la Tv desde las 1000h hasta la... ora pro nobis (permítanme el juego de palabras) y no entretienen exclusivamente a reyes. Más bien entretienen al pueblo y, lo mismo, también a los reyes y señores (juro que los conozco que grababan tómbola).
La música de juglar es ahora consumida por las masas con mayor o menor éxito, independientemente de su calidad y la música culta queda relegada a salones de aforo limitado, cuando a Verdi iba a verle todo el mundo. Bofetadas había.

Los gobernantes... bueno, los gobernantes no han cambiado mucho. En 70 años hemos cambiado actitudes más propias de Robespierre por actitudes características de Godoy, pero... ¿quién quiere parecerse a Godoy? Por lo pronto quiénes le conocemos.

Nrq dijo...

Mesala, le va a encantar; Godoy Príncipe de la Paz

ah! la vida y sus bellas ironías

Nrq dijo...

Y Tasmania... hay que arreglar ese tema con Velázquez

Patricia dijo...

Le agradezco el homenaje, querida Tasmania. Es usted muy amable.

Cualquier día me lío la manta a la cabeza.

Tasmania dijo...

Mi querido N
Velázquez anda revuelto y
ya se sabe, no se puede hacer arte si tienes el Baile de San Vito.

El arte con mayúsculas precisa de cabeza fría y pulso preciso...

Siento haber tenido que rechazar, por segunda vez, ser su musa.

Velázquez tendrá que comprender.