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lunes, 5 de septiembre de 2011

Del discurso nacionalista...

Lo que más me llama la atención del discurso histórico nacionalista es su monotonía: se repite idéntico en cualquier comunidad española, en los relatos victimistas de América latina, en Serbia, en Europa central, en los textos de la historia afroamericana... siempre hay un paraíso original, siempre hay un invasor externo que tiene la culpa de todo.

En Canarias los guanches eran rubios y vivían felices hasta que llegaron los malvados españoles. En Andalucía las tres culturas florecían en un modelo de convivencia hasta que se produjo la invasión castellana. El edén vasco, en nombre del cual han sido asesinadas cerca de mil personas y decenas de miles condenadas al miedo y al chantaje, tenía perifiles sobre todo pastorales. En Cataluña, su particular edén era más urbano y mercantil...En Galicia llegaron a asegurar que procedíamos de los suevos.

El pasado es otro país (L.P. Hartley)

12 comentarios:

Juante dijo...

Como buen andaluz occidental he redescubierto recientemente los maravillosos paraísos jiennenses de Andrés de Vandelvira, por donde merodeara Antonio Machado. También he frecuentado chiringuitos típicamente apañoles que, a buen seguro, nada tienen que envidiar al bluff catalán del Bulli.

Lástima que haya tanto cainita, tanto apátrida, tanto perroflauta pseudohippy en esta piel de toro y que, de modo tan procaz y desvergonzado, ninguneen a propios y extraños, por infinita ignorancia y por maldad supina.

Tiene guasa que lo único que nos une sea algo con las expresiones "corte" e "inglés".

Carmen Quirós dijo...

Taasmania, perdone: creo que donde escribe «pastoral», quiere decir «pastoril». Excelente entrada. Un saludo.

Louella Parsons dijo...

Siempre tiene que haber un relato, en el caso de los nacionalistas, es el del pararíso originario, el del edén del que fueron desposeídos.

No sé los demás nacionalismos a los que usted alude, querida Tasmania, pero el vasco asombra también por su terquedad viviendo en el siglo XXI en Europa y en plena globalización.

Cuando el otro día el Congreso aprueba la modificación de la CE/78 prácticamente impuesta por la UE y cuando ya se está cuestionando que la UE no puede sobrevivir si no se dan más pasos que unifiquen políticas como la fiscalidad por ej., llegan los nacionalistas vascos y exigen que se introduzca en la modificación de la CE el derecho de autodeterminación.

Ellos a lo suyo.

Tasmania dijo...

Siempre a lo suyo Ms. Parsons, siempre. Respecto a la terquedad del nacionalismo -buena observación- yo diría que es consustancial al propio discurso histórico nacionalista, como bien dice, siempre a lo suyo.

candela dijo...

El paraíso perdido (la infancia, en realidad) y el futuro utópico (el cielo, la dictadura del proletariado, la felicidad igualitaria...)son los dos opiáceos más potentes para olvidarse del presente.

Esto lo saben bien los caciques nacionalistas, que trafican con ello sin temor alguno a la sobredosis.

Nrq dijo...

De acuerdo con casi todo, salvo con el enfoque de la frase del final de la entrada. Y no es que es que sea errada, es que funciona en ambos sentidos.
La historia es la tercera nación que vertebra los argumentos del estado real y de los nacionalismos. La historia es lo que nos hace colocar en dos columnas hechos que soporten el argumento. La historia es una justificación en sí misma.

Los políticos tienen gabinetes de comunicación que vertebran y articulan mensajes para generar adeptos, críticos, fieles o enemigos. Pone cuestiones en la mesa, los evita, los potencia o los anula y, para reforzar un argumento, nada mejor que acudir al principio de autoridad y, anda que no hay sabios (tanto el término en sí como si lo entrecomillamos) a los que acogerse para justificar cualquier cosa.
La historia, por sí sola, no justifica una actitud contemporánea.

Louella Parsons dijo...

Del artículo de Camacho de hoy en ABC: Soberanismo rampante

"...La única forma de eludir esa coacción (nacionalista) sería un improbable pacto transversal de Estado entre PP y PSOE, al modo del que ha servido para la reforma-exprés de la Constitución, pero los indicios verosímiles apuntan en una dirección más inquietante: la posibilidad de un acuerdo de perdedores que elevase al poder a Rubalcaba bajo una hipoteca de concesiones… o la claudicación de Rajoy ante el nacionalismo catalán para evitar que le birlen su cantada victoria.

En uno u otro caso, nada garantiza siquiera la lealtad perpetua. Somos la única nación de la UE que en medio de la tormenta económica y social trata de salvarse por partes. Que es la manera más segura de garantizar el naufragio.


Lo del acuerdo entre perdedores para llevar al poder a Rubalcaba me parece más inverosímil pero lo de la claudicación de Rajoy si no logra mayoría absoluta me parece perfectamente posible.
No encuentro políticos grandes entre los actuales que tengan posibilidad de tocar poder.

Juante dijo...

Camacho es amigo personal. Sus futuribles suelen estar bien imbricados.

No obstante, sin perjuicio de que la cuestión del "catalán" nos retrotraiga a los monos del "2001, odisea en el espacio" de Kubrick, lo único lúcido que las acomplejadas conciencias políticas han escupido a la vuelta del verano es lo que dijera ayer Rubalcaba:

"Decir de los profesores que trabajan poco en 18 horas es como decir lo mismo de Iker Casillas con sus 90 minutos por partido a la semana".

El PP no se entera, la verdad. ¡Qué necesidad tienen de echarse tierra encima! Rub será lo que sea, pero tiene lengua viperina... Y no es un treintañero de la logse.

Sin embargo, la solución al dilema catalán se me antoja más sencilla que jugar con la mentalidad de los profesores: anexionarnos Portugal, como quería Saramago y hacerle el veto a una Cataluña independiente, a lo Gibraltar.

José Antonio del Pozo dijo...

lo asombroso es también el aspecto reverencial de que el mismo se ha dotado: ¿no decía hace poco elCIS que era Durán el politico más valorado? Es de pesadilla.
saludos blogueros

Tasmania dijo...

Vaya Juante, anexionarnos Portugal... cómo no se me había ocurrido antes!!! Es genial.

Juante dijo...

Tengo entendido, querida Tasmania, que los portugueses (siempre más pendientes de nosotros que nosotros de ellos) no le harían ascos incluso a plantearse la cuestión borbónica. Además, un poco de escepticismo a lo Schopenhauer, o a lo Scruton, ya que lo citamos tanto, no nos vendría nada mal a los siempre felices y desopilantes "apañoles".

Louella Parsons dijo...

Don José Antonio, todo se basa en las formas.
Un nacionalista bien vestido, con corbata y educado es sin discusión un nacionalista moderado. La gente les vota como moderados sin saber que son los más peligrosos.

Fíjense en los nazis qué bien vestidos iban, que pulcritud y qué educación.