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miércoles, 28 de abril de 2010

Lobbies

Ayer por la noche hablábamos un grupo de amigos en una cena sobre qué pasa en España con la clase política y qué se puede hacer para hacer que la dinámica institucional tenga sentido (aquí quedaría francamente bien añadir "otra vez", pero si tengo que hacer memoria lo que se traían entre manos Cánovas y Mateo-Sagasta no dejaba de ser interesante pero apañado y Castelar es una figura mítica, pero se me escapa el detalle).


Ellos me comentaban que había que montar un partido político y, por contra, yo les intentaba convencer de que se deberían empezar a activar de manera pública el funcionamiento de los Lobbies.
Si yo nombro Lobby, a la mayor parte de la gente le viene a la cabeza "grupo de presión" y como descripción condensada no es maña, por mucha carga peyorativa que tenga el término "presión". No obstante los lobbies toman diferentes formas y diferentes prácticas. Insisto en que no debemos engañarnos, los lobbies existen en España y a poco que se den un par de vueltas al tema seguro que, al menos por sectores, se sacan ejemplo. Un lobby es un conjunto de intereses que miran en un sentido concreto sobre tema o temas concretos. Para hacerse valer o recuperan mucha gente y se manifiestan por su fuerza popular (venga, en España tenemos un par de ejemplos bien claros) o bien recaudan dinero para donarlo a agrupaciones y partidos políticos demandando a cambio actuaciones en un sentido concreto.
¿Es ilegítimo? En mi opinión no si está bien regulado. Es decir, que un lobby debe estar sometido también a control. Pero, a fin de cuentas, un lobby se debe financiar y financiar de aportaciones conocidas y públicas para, a su vez, financiar a los partidos políticos. Tal y como está este tema ahora, si los alfareros de Guadalajara presionan al Partido Regionalista de la Alcarria (he comprobado en Google que no existe. Lo de los alfareros ya me iba a llevar más tiempo, pero un agente inexistente hacen in escenario imposible) para que legislen de cara a beber agua en vasijas de barro, ese lobby se encuentra con que está violando un derecho fundamental y el partido entenderá que con pretensiones similares no se recuperan muchos votos.


A lo mejor este sistema electoral haría que un sistema de lobbies quedara desvirtuado, pero una de las cosas que favorecería sería la eficiencia del sistema político. No dejamos de ver partidos antiabortistas, o partidos verdes… partidos con una idea principal que pueblan las mesas de papeletas en elecciones, Un sistema de loobies haría que muchos de ellos se conformaran como tales y, además, sanearía en cierta medida las subvenciones porque no habría que pasar dinero a las asociaciones políticas.


Dejo para mi siguiente entrada (aunque les invito a abrir el debate) continuar por la senda de qué frágiles son las estructuras ideológicas en cuanto a lucha de poder (al menos en las empresas los intereses corporate dan mucho molde a los objetivos) y cambios necesarios en la ley electoral.

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