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domingo, 9 de mayo de 2010

Gettysburg

El 19 de noviembre d 1863 Lincoln se dirige a la gente que asiste a la inauguración del Cementerio Nacional de Gettysburg. El mismo lugar dónde, cuatro meses antes antes, se había librado una batalla decisiva en la Guerra Civil Americana.


Rememorando, la Guerra Civil comienza en 1861 y dura hasta 1865. Gettysburg deja 7.500 muertos en el campo de batalla en un enfrentamiento de 172.000 hombres entre ambos bandos. Hoy en día pueden parecer cifras aceptables (la guerra también tiene sus intervalos), pero recuerden que no había repetición en los rifles, que la artillería destrozaba más que mataba y que los asaltos se acaban haciendo a espada y bayoneta. Gettysburg, la población cercana, tenía 2.400 habitantes y en tres días se convirtió en un hospital con más de 46.000 agonizantes, mutilados y heridos de diversa gravedad ocupando cada espacio que la ciudad podía ofrecer.


Por el lado político Lincoln, tras dos años de guerra y 250.000 muertos, estaba siendo activamente cuestionado en el Norte por un sector denominado CopperHeads, demócratas dispuestos a pactar con el Sur un armisticio. Las cifras y el desgaste eran insostenibles en un país fundado 87 años antes y así, concretamente, empezó el discurso Lincoln:


"Fourscore and seven years ago our fathers brought forth on this continent a new nation, conceived in liberty, and dedicated to the proposition that all men are created equal."
"Hace 87 años nuestros padres trajeron a este continente una nueva nación, nacida en libertad y entregada a la creencia de que todos los hombres son creados iguales"


El discurso son 263 palabras, expuestas en no más de dos minutos, pero en esas 263 palabras Lincoln expone de forma cristalina lo siguiente:
Que una guerra como la que están viviendo es una prueba para saber si una nación joven, basada en un empezar de nuevo para todo el mundo, puede superar tal enfrentamiento y llegar a algo en un futuro como país.
Lincoln lo muestra como una duda, pero justo a continuación hace dos giros que han dado a esta exposición la fuerza y el merecido recuerdo del que ahora dispone.


El primero es que todos los que están ahí, ese 19 de noviembre, poco pueden ya aportar hablando o poniendo flores. Que han sido los 172.000 que allí se enfrentaron, tanto los muertos como los supervivientes, los que motivan que los políticos deban esforzarse y concluir aquello que empezó 86 años atrás. Concluirlo como una nación unida que ha entendido que lo mejor de una generación ha quedado enterrada en una llanura de Pennsylvania y en otras tantas llanuras a lo largo de ese país ahora fragmentado.


El segundo deriva del primero y habla de una nación que conozca la libertad. La libertad bajo la que fue fundada. Una nación que incluya el Norte y el Sur, sus habitantes y que, sobre todo, toda esa nación recuerde la guerra como un sacrificio para lograr a un país y un gobierno que no desaparezca nunca de la tierra porque se basa en la igualdad de sus propios habitantes, que son los que mantienen el país y sus sucesivos gobiernos.


Bueno, no sólo los romanos pueden enseñarnos aquello que aún no hemos aprendido.

10 comentarios:

Mesala Gongo dijo...

Zapatero no puede ser Lincoln,porque es un hombre de Paz selectiva.

Zapatero puede enseñarnos lo que aún no hemos aprendido.

El hombre es el único animal que tropieza más de dos veces en la misma piedra.Y sabe que los Españoles has tres.

eltipounico dijo...

Interesante la guerra civil americana. Lincoln tuvo que sufrir muchisimo en esa guerra.. Es curioso, que los negros o afroamericanos como se llaman ahora, votaron mayoritariamente hasta los años 60 al partido republicano. Desde entonces suelen votar a los democratas.
os animo a visitar estos dos blogs: uno a favor de un tipo unico en los impuestos. http://tipounico.blogspot.com y otro sobre un libro que escribí: de mileurista a millonario.
http://demileuristaamillonario.blogspot.com

Neo... dijo...

El segundo deriva del primero y habla de una nación que conozca la libertad. La libertad bajo la que fue fundada. Una nación que incluya el Norte y el Sur, sus habitantes y que, sobre todo, toda esa nación recuerde la guerra como un sacrificio para lograr a un país y un gobierno que no desaparezca nunca de la tierra porque se basa en la igualdad de sus propios habitantes, que son los que mantienen el país y sus sucesivos gobiernos.

¿Este país está dispuesto a esto?

¿Este país esta dispuesto a que el norte, el sur, el este y el oeste, sean una sola nación?

¿Este país esta dispuesto a que todos sus ciudadanos sean iguales, piensen lo que piensen, tengan los abuelos que tengan, posean lo que posean?

¿Este país esta dispuesto a mantener a los demás y sus sucesivos gobiernos?

Una sola respuesta para estas preguntas: NO

Tasmania dijo...

D. Tipounico

Reagan decía que los latinos votaban demócrata porque todavía no sabían que, en realidad, eran republicanos.

Qué razón tenía. De hecho, el tiempo acabó otorgándosela.

Los afroamericanos, los negros (yo tampoco estoy muy segura de cómo llamarlos) terminarán votando republicano. Cuando sepan, en verdad, quién defiende sus valores.

Y gracias por su invitación. Le visitaré, sin duda. Bienvenido.

Unknown dijo...

"Let every nation know, whether it wishes us well or ill, that we shall pay any price, bear any burden, meet any hardship, support any friend, oppose any foe to assure the survival and the success of liberty."

"Que sepa toda nación, quiéranos bien o quiéranos mal, que pagaremos cualquier precio, sobrellevaremos cualquier carga, sufriremos cualquier penalidad, apoyaremos a cualquier amigo y nos opondremos a cualquier enemigo para asegurar la supervivencia y el triunfo de la libertad."


Casi cien años después de las palabras de Lincoln en Gettysburg, el recién nombrado presidente Kennedy pronunciaba estas otras en su discurso inaugural, popularmente conocido como "Ask not what your country will do for you, ask what you can do for your country".

En aquel momento, era evidente ya que Estados Unidos había superado el desgarro de una guerra civil fratricida, sucedida en los inicios de su construcción como una nueva nación, y se empeñaba por entonces (entre otras cosas) en llevar a la práctica los más altos conceptos de Libertad e Igualdad a través de la lucha por los derechos civiles. No todos sus habitantes podían, en 1961, alojarse en un hotel, entrar en una cafetería o matricularse en la Universidad, recuerden (por poner ejemplos cotidianos).

Aprendieron la lección, pese a ser tan jóvenes, y aún con las disensiones y los puntos de vista divergentes que sin duda mantienen los distintos sectores que componen su sociedad sobre muchas materias, nunca volvieron a cuestionárselo. O a ponerlo en cuestión. Concluyeron esa etapa y pasaron a cimentar la siguiente, construyendo así al mismo tiempo su identidad como nación. Pagaron el precio. Sobrellevaron la carga.

¿Qué nos pasa a nosotros? Una nación milenaria, con una historia rica en momentos de unión y de desunión, perteneciente geográfica, histórica y culturalmente a ese ente superior de civilización llamado Europa, qué nos pasa –digo- que somos capaces de reabrir las heridas, de arrojar a la cara de nuestros adversarios aquel horrible enfrentamiento ocurrido hace 70 años como argumento válido para discutir los problemas que hoy nos atañen? ¿Estamos locos o es que no sabemos lo que ponemos en juego?

Nrq dijo...

Yo creo que lo que no podemos hacer frente es que haya vencedores y vencidos. Ahora toca reescribir la historia para que haya otros vencedores o para que, por lo menos, se recuerde que los vencedores de entonces se reprueban en el mundo de ahora, lo que les hace menos vencedores.

Se busca plantear nuevas batallas ganadas desde el victimismo, un vistimismo de patio de colegio, tan enfermizo como adictivo.

La historia en reescritura y el futuro sin planificar. Bonito panorama.

Jujope dijo...

Patricia: simplemente nos "aburrimos", entre verano y verano. Estamos tan henchidos de felicidad falsa e impuesta por los terediarios, que nos entretenemos con chorradas del tipo "me voy a Shanghai" o "no te soporto porque eres cristiano" (pero no ronaldo).

Eso sí: los de veinte barriadas que yo me sé, simplemente subsisten. Unos viven, los más sobreviven: es lo de siempre.

Unknown dijo...

Querido Juante,

Dice un antiguo proverbio chino: "Los días se arrastran. Los años vuelan."

Percibo constantemente a mi alrededor cómo las vidas se cuentan ya no por veranos, sino simplemente por fines de semana. Nada de lo que hay en medio importa, cuando (simplemente mirando los números) son 5 días de cada 7, esto es, mayoría absoluta. 5 días de cada 7 tirados a la basura en términos 'útiles'.

Se ningunea ese espacio vital y de realización personal que puede (digo puede) llegar a ser el trabajo, y con él, todo lo que su concepto arrastra: el método, la disciplina, el esfuerzo, el estar conectado a lo que sucede en el mundo mientras vivimos, el preocuparse (o mejor dicho, ocuparse) de lo que pasa.

Y si no puede uno ocuparse, porque no le ataña directamente, al menos formarse una opinión crítica y aportar a los que nos rodean. No digamos ya si tenemos hijos. Entonces, al aportar se une el dar ejemplo.

Doña Tasmania y yo tenemos este tema en el baúl de los Pendientes. Cualquier día le quitamos el polvo...

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

Panorama desolador, Don Nrq. O será que me pilla Ud. cansada hoy.

Desolador, sí. Y de lujo asiático, también. ¿Ud. se cree que podemos permitirnos el lujo de dedicarnos a reescribir nuestra historia, con la que está cayendo?

Más nos valdría estudiarla bien y no volver a tropezar en las mismas piedras, como nos recuerda D. Mesala. Y conste que no me refiero sólo a las próximas elecciones generales. Acordémonos de Gettysburg.

Nada de lo que hagamos hoy puede cambiar nuestra historia pasada. Pero lo que sí está en nuestras manos es mirar hacia delante desde donde estamos hoy, un punto de partida al que nos han conducido todos nuestros errores y aciertos del pasado. Aprender de ello y caminar hacia delante, que tenemos mucho que hacer y poco tiempo que perder (fundamentalmente, porque ya hemos perdido demasiado).

Pero claro, nuestros líderes políticos son humanos, al fin y al cabo. Y supongo que les produce pánico pensar que en sus manos está (sí, lo está)'hacer algo'.

"Ya lo arreglará el siguiente", se dicen muchos secretamente. Y así, de cuatro en cuatro, pasan los minutos de nuestra cobardía