Se ha producido un error en este gadget.

Buscar en este blog

lunes, 7 de febrero de 2011

La vida en estéreo

.
Es como si viviéramos en estéreo. Un canal emite realidad y el otro virtualidad. Un mundo mestizo en el que se mezclan realidad y virtualidad y con ellas, todo lo demás.

El primer mundo se tercermundiza y el tercero se occidentaliza. La mezcla de razas acompaña a la mezcla de culturas. Las estructuras sociales de Estados Unidos se brasileñizan y el Silicon Valley se instala en la India.

Las puestas de sol se ven por televisión. Más que al fin de la historia -¿recuerdan a Francis Fukuyama?- (a mí no se ma va de la cabeza) asistimos al fin de la geografía.

Más allá de la globalización económica, es la tecnología la que nos trae el nuevo mundo Bueno, y Dvorak también.

3 comentarios:

Juante dijo...

Estamos asistiendo a una gigantesca pantomima, de proporciones cósmicas y cómicas (por lo grotesca).

Nada más antinatural que lo virtual. Antes, la élite viciosa y corrupta sólo contaba con la televisión, para nutrir virtualmente (aunque sin feedback) al populacho, a la masa informe y desinformada.

Ahora, ese mecanismo siniestro de "control social y sexual" se ha ampliado con una nueva y proteica panoplia de pantallas individuales, pero con simuladas posibilidades de falso feedback y denigrante autoenaltecimiento. Otros mecanismos de control social, como Hacienda, son insoslayables pero igualmente eficaces.

El populacho sigue esbozando esa sonrisa cretina con la que accede -carro de compra en mano- al Carrefour, jactándose de lo buena que es Pepa Bueno orientándolo por el camino más "correcto" hacia la urna con la que rendir cuentas a los oligarcas que la zarandean antes de verterla ominosamente por la pocetilla.

Pero el populacho tiene lo que se merece, indudablemente: no entiende ni conecta tan siquiera con un mínimo de sensibilidad, con el "nuevo mundo" de Dvorak.

La élite gobernante, abyecta y corrupta hasta las trancas, sabe que el populacho, amén de errático e inane en sus devaneos, permanecerá narcotizado por la estafa virtual, tan aparentemente bonita ella, como neutra y perniciosa.

Lo virtual supone el triunfo definitivo de las élites sobre sus adocenados subordinados. Páguenle una buena e inmerecida "beca" a cada víctima virtual, que todo lo demás irá de sua.

Tasmania dijo...

Te esperaba Juante... el control social e individual hoy se ejerce desde el Gran Ojo con mano estoica

Juante dijo...

Pues aquí estoy, querida Tasmania; al pie del cañón.

Anduve estos días haciendo un pequeño viaje, nada virtual, por cierto, para probar un objetivo (sí, un pata negra de pura tecnología). Que la desconfianza sobre el medio, no nos exime de su conocimiento.