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martes, 8 de febrero de 2011

lenguaje

Popper comentaba que dada una suposición ha existido, existe y siempre existirá una refutación, es decir: si algo tiene la posibilidad de ser falso, puede ser cierto. A través de falsacionismo logra explicar que, para que exista ciencia, deben existir modelos científicos que expliquen los sucesos y que estos sean totalmente aplicables a la realidad verificando su funcionamiento. Esto que deja fuera las ciencias sociales, ya que estas no están metódicamente explicadas por modelos, simplemente se basan en la observación de patrones y fundamentos. Esto, unido a los criterios de demarcación, es decir; delimitar a través de los enunciados qué debe tratar la ciencia y qué no, nos dan un mapa de responsabilidad bastante definido como herramienta para la certeza, el debate y la discusión.


¿Por qué nieva? Es claramente ciencia
¿Existe Dios? Es claramente creencia. Pero desde el punto de vista del conocimiento ¿es Metafísica? por supuesto. Sobre todo según el tío Ludwig.


Wittgenstein y Popper nos dieron bases fundamentadas para atender al lenguaje. Tanto para basarse en él para enunciar proposiciones que conformen puntos de partida viables, como concretar en él conclusiones adecuadas.


Y no hace falta profundizar en las disputas que estos dos austriacos mantuvieron, para empezar a ser consecuentes en nuestra forma de analizar y razonar. Nuestra necesidad de uso no llega tan dentro.


¿Es el aborto asesinato?
¿Es la muerte una penalización legítima para un crimen? ¿aunque ese crimen sea el asesinato?
¿Es  una lucha política la justificación de un asesinato?
La legislación ¿nos hace más libres o nos somete al dictamen de un gobierno en un momento dado?
¿Qué es un derecho y qué un privilegio?
¿Qué formas de actuación son legítimas para combatir el crimen?
¿Qué es un crimen? No me refiero a qué recogen los códigos. Me refiero a qué catalogo yo como crimen y por qué, independientemente de lo que diga un texto (o no diga ese texto)


Estas preguntas están en la vida de forma permanente referidas a noticias o hechos que provienen de cualquier ámbito; temático y geográfico. Puede que no así formuladas, pero están planteadas. Popper y Wittgenstein buscaban afilar el lenguaje para que, partiendo de una premisa lo más certera posible, se llegara a una conclusión veraz, sin equívocos. Sin falacias.
Pero somos listos y al poner las bases en papel, también pusieron las vías de pervertirlas. De usarlas para la justificación de hechos y, entonces (y volviendo al primer párrafo) pretender hacer ciencia de ellas. Pero hay cosas no medibles y temas que no son ciencia. Sólo, por tanto, una buena enunciación nos puede llevar a una adecuada conclusión.

7 comentarios:

Louella Parsons dijo...

Me viene a la mente la eterna pregunta que se hacen los nacionalistas:

¿Todo pueblo tiene derecho a elegir su futuro?.

La respuesta fácil es SÍ.

Pero, ¿qué es pueblo? ¿a qué futuro nos referimos?

Una pregunta completamente abstracta, sin perfilar pero que en la mayoría de los casos se obtiene la respuesta (falsa) que busca y necesita el formulador para sus objetivos.

Nrq dijo...

A lo mejor la pregunta correcta es;

¿la definición de "pueblo" observa la independencia?
En la quinta acepción de la RAE sí.

¿Es suficiente mirar a un diccionario para conceder una independencia a una región? Evidentemente no, porque "centralismo" también lo observa el diccionario.

¿Entonces? Entonces la solución está en preguntar a ese pueblo. Que existan nacionalistas, no implica que la gente quiera la independencia, al igual que que exista Izquierda Unida no implica que no queramos la economía de mercado

Louella Parsons dijo...

Entonces la solución está en preguntar a ese pueblo.

Es que yo niego la mayor.

"Pueblo", en el sentido de "pueblo vasco" (poniendo de ejemplo el nacionalismo vasco) sólo existe en términos etno-culturales y, por tanto, no puede ser sujeto de derechos políticos, la soberanía no puede basarse en diferencias etno-culturales, como el idioma, con lo cual, una pregunta de este tipo no es posible.

Nrq dijo...

"población" entonces?

Ms Parsons, la democracia se basa en preguntar y en nuestra democracia, adalid de convivencia para muchos, se pregunta muy poco. Como bien sabe usted siempre me he sabido muy inferior en conocimiento de la realidad vasca a lo que usted sabe, pero sé que si no se plantea la pregunta es porque muchos temen la respuesta

¿Se acuerda de lo complicado de la formulación de Ibarretxe? El entonces Lehendakari buscaba poder justificar el resultado y emplazar a la población a otro futuro referendum que le fuera más propicio

Louella Parsons dijo...

"....pero sé que si no se plantea la pregunta es porque muchos temen la respuesta."

No es así.
Si no se plantea la pregunta es porque si se hace, se estará admitiendo "pueblo vasco" como sujeto político y no lo es.
Si lo admites, ya estás asumiendo que las características étnicas de un grupo de personas son razones para aspirar a derechos polìticos.

Y estoy de acuerdo en que se pregunta poco. Pero muchas veces, las reivindicaciones de los ciudadanos, por muy legal que sea someterlas a referendum, no son reivindicaciones legítimas.

En la entrada de hoy se plantean muchas preguntas con la palabra legitimidad y a mi me gusta mucho este término porque te hace reflexionar sobre el alcance de verdadero y justo que lleva implícito un asunto legal.


(Mr NRQ, usted no sabe ni más ni menos que yo sobre el tema vasco. Tiene criterio y conocimiento suficiente para razonar y opiniar.)

Juante dijo...

Estoy muy de acuerdo con Doña Louella.

¿Qué coño es eso de un "pueblo"? En Andalucía, Málaga no tiene nada que ver, pero que nada de nada, con Sevilla. Si por ellos fuera, pondrían en Antequera un muro de separación.

Opino que lo cainita es lo español por antonomasia. Mirarse al ombligo, con boina o sombrero de ala ancha, es lo específico ibérico, menos Portugal. La filigrana con que el personal trata los asuntos del Norte, sea el País Vasco o Cataluña, contrasta con el filibusterismo del resto, pero es más de lo mismo, con chantajes. Lo que verdaderamente ocurre es que nos odiamos y despreciamos al distinto: puro "cateterío".

Tasmania dijo...

Kant tenía razón cuando dijo que era imposible que el conocimiento fuera como una copia o impresión de la realidad. En eso Popper y yo estamos de acuerdo.

También compartimos que nuestras teorías son invenciones nuestras y pueden ser meramente suposiciones defectuosamente razonadas, conjeturas audaces, hipótesis...

Ahora bien, con nuestras teorías creamos un mundo: no el mundo real, sino nuestras propias redes, en las que intentamos atrapar el mundo real.

Por eso -precisamente- no es falso asegurar que los límites del lenguaje son los límites del mundo, y los límites de 'mi' mundo son los límites de 'mi' lenguaje"

No nos vendría mal una función terapéutica de la filosofía, quiero decir, liberar del lenguaje las dudas, adivinanzas, perplejidades y confusiones que del mismo nacen...