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lunes, 28 de febrero de 2011

Transformar no es travestir


Hoy, la sociedad civil no cuenta y, además, calla. Estamos sometidos al poder de los partidos políticos que nos han tragado, deglutido, y lo que es peor, nos hemos dejado.

Resulta indignante que en temas como el coste dela gasolina o el precio de las telecomunicaciones la sociedad civil trague, calle, asuma. En EEUU, país al que no sin cierto desprecio acusamos de participar poco en elecciones, la participación de la sociedad en los asuntos públicos es mucho más activa y tiene una mayor tradición histórica.

Si un elector llama a su representante y éste no le hace caso tiene un problema serio. Aquí no ocurre nada. Aquí no hay rendición de cuentas y nuestro mecanismo de funcionamiento político no ayuda. Aquí se vota a una lista, en EEUU votas a tu congresista, que trabaja para ti. Las universidades dependen de los políticos de la zona. El congresista se esfuerza por traer dinero, negocios a su distrito, hay una relación directa entre el elector y su representante.

En España los empresarios hacen cola en La Moncloa para pedir ayuda. Aquí, casi todos los negocios dependen directa o indirectamente de los políticos. Es más bien un capitalismo al servicio del gobierno, muy al contrario de lo que ocurre en USA.

El actual Presidente de EEUU, durante su campaña presidencial, renunció a recibir dinero público y se puso a recaudar por sí mismo, millones y millones de dólares, muchos de ellos procedente de pequeñas donaciones de la gente por Internet. Eso es sociedad civil.

¿Se imaginan llamar al diputado electo por su provincia para pedirle que le organice una visita al Congreso? ¿Se imaginan donando 50 euros a la campaña de un político en particular? ¿Se imaginan a Rodríguez Zapatero tomándose una cerveza? Yo no.

4 comentarios:

churruca dijo...

Querida Tasmania, sobre la condición esencial de adjudicatarios de servicios públicos de lo que se considera a la flor y nata del empresariado español ya he hablado yo largo y tendido, aquí y en la Argos. No voy a repetirme. Sólo insistiré en que hay una gran diferencia entre generar dividendo y generar valor añadido. Y nuestras empresas generan sustanciosos dividendos, pero escasísimo valor añadido. Nos cambiamos en dinero de bolsillo, o mejor dicho, nuestro dinero cambia de bolsillo y va hacia el del estos señores que van a Moncloa y se hacen fotos, pero salvo contadísimas excepciones siempre se trata del mismo dinero, no hay nuevas aportaciones.

Es evidente que la ausencia de una verdadera sociedad civil constituye el mejor caldo de cultivo posible para este tipo de economía. Nadie alza la voz para denunciar la situación, y todo el mundo aspira a ser introducido en el círculo –vicioso- de los elegidos por el poder político para beneficiarse del sistema. Así vamos de cráneo. Así vamos, vaya.

Buenos días.

Nrq dijo...

me encanta que tengamos puntos de vista acordes

¿Se puede montar una plataforma para cambiar el sistema actual?

Si queremos una acción civil, no sólo debemos escribir defendiendo cambios, deberíamos promoverlos.

Tasmania dijo...

Pues claro que convenimos, sólo faltaba. Lobbies, sí, pero también activismo como Hazteoir, Actuable, Everis, Mum's rising... escribir y participar.

Juante dijo...

No me imagino al Zapatiesto remendón ni como aprendiz de buena persona incipiente o supuesta. Es otro de esos errores humanos que se pagan caros por los más indigentes.