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lunes, 9 de mayo de 2011

La vida entre bambalinas II

Siempre que tropiezan con un obstáculo, los líderes son propensos a ofrecer su renuncia, manifestando que están cansados del cargo, aunque, en realidad, lo que pretenden es mostrarles a los disidentes lo indispensable de su liderazgo.

Los líderes siempre ponen un cuidado extremo en no admitir que el auténtico objetivo de su amenaza de dimisión es reforzar su poder sobre las bases. Más bien declaran que su conducta está determinada por el más puro espíritu democrático, y que demuestra claramente la calidad de sus sentimientos así como su dignidad personal

5 comentarios:

The Toxic Avenger dijo...

En fin, no hay nadie indispensable. Todo es utilizable, mudable y prescindible. Sobre todo en estos tiempos en los que el respeto, la dignidad, la lealtad y la honradez no son nada “cool”. Así que si “las bases” piensan que sólo están ante un líder que les somete a un burdo chantaje deberían prescindir y poner a “otro” que cubra mejor sus expectativas.

Tampoco creo que siempre sea así; es posible, sólo posible, que el líder se encuentre permanentemente con que aquellos que le juran lealtad, no estén más que minando su empuje, cercenando sus esfuerzos y obviamente actuando a sus espaldas.

Cuando el líder es “un florero”, (en ocasiones que lo sea es perfecto, que tenga buena imagen, algo de carisma y mire para otro lado), deja a los están entre bambalinas magrear lo necesario y...¿qué más quieren?
El problema es cuando el líder tiene vida propia.

Tasmania dijo...

Desde luego Mr. Tóxico. Nadie, absolutamente nadie es imprescindible.

Ni los líderes de cartón piedra ni tampoco aquellos que actúan con lealtad, voluntad y arreo.

Los pájaros siempre, antes o después, vuelan

Nrq dijo...

amenaza de dimisión?

en algunos casos es esperanza de dimisión

Louella Parsons dijo...

Querida Tasmania, no entiendo de qué forma un líder pretende salvar su puesto frente a los disidentes amenazando con dimitir.

Entiendo lo de la dignidad personal, el espíritu democrático....frente a sus bases afines pero ¿frente a los disidentes?

Precisamente, estos son los que esperan cualquier momento de debilidad del líder para "cargárselo".

Opino que el líder, para afianzar su puesto, debería intentar manejar a los disidentes implicándolos en el proceso toma de decisiones, por ejemplo, y ofreciéndoles un trato cercano y personal.

Artanis dijo...

El ejemplo más evidente en la historia breve de nuestra democracia de lo que aquí describe Dña. Tasmania, fue el envite de González al PSOE; con su amenaza de abandono -refrésqueme vd. la memoria- logró abandonar (¡ja!) el marxismo o conseguir que no se pusieran pies en pared en contra del referendum de la OTAN. Creo que fue lo primero.

Otros ejemplos, la cartita de dimisión de Aznar a Fraga, etc...

Puestas en escena, guiones que se rompen. A veces salen cosas más divertidas...