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jueves, 16 de junio de 2011

Deseo o Fatiga

Sloterdijk aseguró en 2004 que, en su agonía, la modernidad se extinguió con el síndrome de que la razón había querido más de lo que había podido. Y añado, si me permiten, que también los motores del pensamiento crítico, que durante dos siglos habían impulsado el progreso, dieron los últimos estertores en el movimiento estudiantil de los años sesenta y setenta antes de apagarse.

El movimiento 15M ¿renueva esa voz crítica? Es posible.

A propósito de ese will to believe, ya no es la buena y vieja fe religiosa, ni el cinismo estratégico de los ideólogos o de los diseñadores de publicidad la que nos salvará de la utopía, sino una nueva sabiduría consistente en gestionar la propia vida dándonos cuenta de que la reserva de energía e ilusión sobre la que hemos reposado no es infinita. Es más, diría que también hemos entrado, por lo que concierne a la utopía y de una manera absolutamente lúcida, en el reino de una autohipnosis consciente. En una palabra, que hay que reprogramarse.

El inconsciente clásico había sido representado bajo la forma de una infinita subjetividad, como una fuente eterna que nos alimentaba de energías inagotables. Pero ahora descubrimos que ése no es del todo el caso. Nuestro tema principal no es el deseo, es la fatiga, que, como en el caso de los metales, termina por romperse del todo.

3 comentarios:

The Toxic Avenger dijo...

"fatiga de los metales" Puede comprobarse con facilidad doblando alternativamente un alambre en un sentido y en otro. En un instante determinado la rotura se produce incluso con esfuerzos muy pequeños.

Excelente comparación; constatamos como nuestras organizaciones son vapuleadas tantas veces de acá para allá que les ocurre lo mismo.
Como ejemplo véase a La Justicia convertida en "la gran Puta" a la que todo el mundo magrea bajo su toga. Y esto es extensible a nuestras instituciones que más parecen las "parias" de nuestro tiempo.

Nada es eterno y tal vez estemos ante el principio de los cambios. Ojalá.

Artanis dijo...

Si la interpreto correctamente, invita vd. a quién en ello creyera, a mirar a la cara, a los ojos, del 15-M y reconocer(se) como fracasado en la búsqueda de la utopia, siendo esta -no inalcanzable, sino- humana demasiado humana.

Louella Parsons dijo...

¡Cómo nos hace dar vueltas a las cosas, querida Tas!

Nuestra sociedad ha sido tan vapuleada (como dice The Toxic..) que está perdida en un laberinto y se fatiga buscando la salida que no es otra que un trabajo digno y algún que otro valor moral donde apoyarse. Algo tan simple en un principio, hoy en día ya es utopía.


(Vuelvo por enésima vez (y espero que no me lo tengan en cuenta) a mencionar el libro ”Usos del pesimismo” en el que el autor, Scruton nos previene de aquellos que quieren introducir reformas en la sociedad basándose en utopías o creencias sin ningún fundamento, sin valorar el coste del error ni asumir su responsabilidad.)