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lunes, 27 de junio de 2011

revueltas

Este fin de semana, el sábado, aparecía en El País una entrevista a Gideon Saar, ministro de educación de Israel, y uno de los principales asesores de Bibi Netanyahu. De esos que verdaderamente tienen el oído del Primer Ministro. Ser Ministro de Educación en Israel no es como serlo aquí, un cargo de compromiso de una materia totalmente negociable y la primera en ser sacrificada por recortes o por tendencias políticas. En Israel la educación es lo que les hace fuertes en el largo plazo: Lo saben y la cuidan. Para ellos la Educación es un área tan estratégica como Defensa. Por eso, en las entrevistas, Saar no duda en hablar de las revueltas en los países árabes, de las medidas hacia los palestinos, de la amenaza de las fronteras, de los Hassidim (ortodoxos) y las medidas para evitar que sigan siendo mantenidos del Estado… y todo en un tono muy diplomático y muy sereno.


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Pero… lean el siguiente extracto respecto a las revueltas en los países árabes; "No hay un campo liberal-democrático en los países árabes, mientras que el extremismo islámico se extiende". Y deja de lado la diplomacia para expresar su opinión acerca del mundo árabe. "Las sociedades árabes son básicamente sociedades fallidas. No tienen democracia. Tienen economías fallidas, no están desarrolladas tecnológicamente, no hay justicia social. Son fallidas en prácticamente todos los aspectos".
Saar ha expresado, en un alarde de cadencia para incrustar una idea a fuego, lo que acallamos de nuestros peores demonios vez tras vez que vemos las noticias de las revueltas en el norte de África, Siria o Yemen; una revuelta no deja de ser un escarceo de sangre.


En España el 15-M no ha sido una revolución o una revuelta, sino lo que, lo que empezó como una protesta, ha terminado como un pic-nic habiendo pasado por la teatralización de una convivencia comunal a la que se han adherido vagabundos, jetas y oportunistas. Si esto es así en un país occidental y no voy a decir que con una larga tradición democrática, porque es mentir, pero sí con un compromiso evidente con esta forma de gobierno pero en el que somos incapaces de ponernos delante de nuestros parlamentarios y decir; "el sistema no sólo es sensiblemente mejorable, sino que es malo", ¿qué esperanzas de orden podemos esperar de unos países que, como comenta Saar, no tienen mayor pluralidad de gobierno que los distintos niveles de autocracia según qué localización?

1 comentario:

Louella Parsons dijo...

Creo que no hay que menospreciar las revueltas árabes pero habría que distinguir entre diferentes países.
Por un lado, Túnez y Egipto que han derrocado a sus déspotas y creo que se están preparando para unas elecciones libres. Recordemos que en Irak, tras el derrocamiento de Saddam, el país ha ido consolidándose hacia una democracia con elecciones periódicas y ha sido visitado por dignatarios extranjeros de Alemania, Francia, Rusia, India, China…..
Hay otro grupo que son las monarquías aperturistas como Jordania y Marruecos, cuyo Rey ya ha propuesto un referendum para plantear una monarquía constitucional. Estas monarquías están cada día más alejadas de otras no aperturistas como Arabia Saudí y Qatar.
Por otro están los conflictivos Siria, Libia y Yemen, donde de momento sus líderes doblegan a los insurgentes resistiéndose a la democratización.
Pero los países que ya han empezado el camino representan más de la mitad de la población árabe de la zona por lo que el cambio me parece que ya está encaminado.
Es más, pienso que el problema palestino-israelí ya no está en la agenda de estos países, ahora más preocupados por sus propios retos.