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viernes, 1 de abril de 2011

dramáticos

Estaba pensando yo…


Que procuro no pegarme mucho a la gente que explota la lástima. Esa gente que se pasa la vida contándote sus dramas, sus penas, que pone cara de "apiádate de mí" o, en el peor de los escenarios "mira por lo que me haces pasar". Gente que cree que no tener dramas en la vida resta importancia a la existencia o que merece más la pena vivir si tu día a día es parejo a un telefilm de Antena 3 un sábado al mediodía (pero sin coches de lujo, mansiones ni, necesariamente, alguien que te haga la cama. ¡Cuánto se pierde apartando el glamour!).


Sólo dos apuntes:
El primero que considero a esta gente, como decía Asterión, planos como la palma de la mano: incapaces de aportar relevancia si no es a través de la magnificación de los acontecimientos rutinarios, cuando seguro que hay gente que les aprecia, que les quiere, a los que aportan...


El segundo que la falta de entretenimiento tiene un límite y que esta gente, no sé cómo hace, pero le quita lo divertido a todo.

7 comentarios:

The Toxic Avenger dijo...

¡Lagarto, lagarto! Dicen en mi tierra como conjuro para alejar los males. Hay que huir de ellos como del fuego.

Dice usted bien, son personas que lejos de transmitir cualquier pensamiento o vivencia positiva, portan una losa de victimismo sobre sus hombros con la que, obligatoriamente, hemos de cargar cuando nos los tropezamos.

Chantajistas y egocéntricos, manipuladores de la empatía ajena, que a falta de otros medios o aptitudes para conseguir que “miren a su ombligo”, recurren a estos ardides sólo para conseguir un minuto de atención.

¡Un horror!

Nrq dijo...

... y los que van con la excusa por delante

Artanis dijo...

En la Argos he citado un par de veces, un brillante artículo de Juan José R. calaza (admirado por Dña. Brazil y D. Perroantonio, entre otros; les cito porque ellos han hecho explícita esa admiración por este atípico individuo, al que creo que aún se puede leer en El Faro De Vigo, tras ser descastado de La Coz de Galicia, a la llegada del bipartito.

Se atreve, en la citada pieza, a dar una patada a la célebre foto tomada por Manuel Ferrol y que se ha convertido en fetiche de un cierto sentir de lo gallego que abrazan no sólo los nacionalistas, sinó también una derecha conservadora y galleguista que realizó intentos de recuperar y consolidar (desde los mandos del PP de illo témpore fraguista) una corriente al estilo CIU o PNV, pero salvando la cara de ser llamados -nominalmente- nacionalistas.

La foto citada consiste en un padre y un hijo, años 50, en un puerto, mirando a off, dónde su madre y esposa, se está embarcando en la emigración. Los rostros son llorosos, contorsionados por el desgarro. Calaza mantiene que ningún pueblo con sentido de la dignidad enseña de esa manera sus cicatrices.

En cuanto a las personas -y dejando de lado el tópico anexo del gallego morriñento e cheo de saudade, cierto es que existen los vampiros emocionales, o los inductores emotivos, más o menos conscientes de su capacidad manipulatoria y del poco bien o mal que puedan hacer con ello.
Ahora bien, ciñéndonos a lo expuesto, a aquellos que buscan la empatía a través de la exhibición de sus llagas, es evidente que hay que apartarse si se cronifica, si es constante, si sólo sabe amargar a los que le rodean.

Ocasionalmente, consentiremos una cierta laxitud y les ofertaremos una soliodaria sonrisa.

O -como diría Mariano- no. Depende de cómo nos pille, ¿verdad? Como cualquier medicina, veneno o droga, todo recibe su nombre en función de la dosis, ¿verdad?

Artanis dijo...

"Calaza" en minúscula, me como un cierre de paréntesis, otro de guión y redacto "soliodario"...

Empiezo a sospechar que el Jack Daniel's de los chinos, no es Jack Daniel's...

Juante dijo...

Daré una vuelta de tuerca al respective.

Elijan, sean optimistas, no se priven, entre las dos más seductoras propuestas del finde por el sur del existente sur (muy ventoso, aviso):

a) Empatizar con Charles, cuando se encuentre en Graná -en petit comité y junto a su tampón- admirando una puesta de sol de la mezquita de la Alhambra, más esa abominable construcción del Palacio de Carlos V.

b) Aguantar estoicamente, pero con paletez complaciente y gozosamente estúpida, la pedorreta global de los m-horteros. (Ampliamente publicitada por los subidores de gasofa.)

Luego no vayan a decir que no hay aliciente en este país de las maravillas...rojas y cedenillas.

Nrq dijo...

En cambio, Mr Artanis, nunca vimos al pequeño Vito intentar dar lástima en Ellis Island, ¿verdad?

Desde esta mañana sigo sin entenderlo ¿de verdad hay gente que cree que la empatía en lo triste es más efectiva que la compañía en lo alegre?

Artanis dijo...

"¿de verdad hay gente que cree que la empatía en lo triste es más efectiva que la compañía en lo alegre?"

¡Hombre, D. NRQ...!
Es que fue leerle y que se me viniera a la cabeza aquel viejo chiste de Gila (perdón por la tautología...) acerca del sentido del humor de la colectividad en la España profunda, del que existen dos variantes..

a) La madre que dice a la peña de chavales
"M'habéis matao al niño, pero lo que m'he reío"

b) El resto del pueblo que le dice al cónyuge superviviente
"Si no tié sentío del humor, que se vaya del pueblo..."