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miércoles, 15 de septiembre de 2010

felicidades

Hoy quiero felicitar en su cumpleaños a una persona a la que debo mucho. Para ello le he pedido permiso a Tasmania para ocupar su espacio de hoy, lo que le agradezco muchísimo.


No sé si es una experiencia al uso el reconocer (a nivel de identificar, porque de decirlo abiertamente nunca tuve problema) en la vida de uno la llegada y la permanencia de alguien que te ha marcado. A mí me llegó cuando tenía 21 años, una época en la que andaba más perdido que lo que pueda andar ahora con la diferencia que ahora me divierte encontrarme y a los 21 me producía angustia no saber dónde estaba. Conocer a esta persona y que participara en mi vida supuso perder el miedo a muchas cosas, tanto porque me enseñaba a tener valor, como porque me enseñó que el miedo, en muchas ocasiones, era infundado. Por muy cursi que pueda ser la expresión, se convirtió en aire de libertad porque me hizo ver que las fronteras que me / se me habían impuesto eran totalmente traspasables. Llegar a aprender todo eso no sólo estaba basado en una comunicación real y sin medias verdades, no sólo era a través de darme su opinión, sino que también era a través del ejemplo, de cómo se comportaba ante las adversidades, los desafíos, los esfuerzos y las alegrías. Era, y es, una persona valiente, llena de vida y de ganas por vivirla. En absoluto como los iconos juveniles de "vivir la vida intensamente", sino que siempre ha vivido la vida con intensidad. Hubo un momento en que sus expectativas se vinieron abajo. Se esforzó mucho por conseguir entrar en la Escuela Oficial de Restauración e, incomprensiblemente, no entró. Creo que fue el único momento en que vi cierta flaqueza, pero eso no impidió que siguiera adelante y estoy convencido que ese giro ha sido uno de los reveses más provechosos, porque se deshizo de lo malo y siguió luchando.
Al tiempo nuestras vidas de distanciaron, evolucionar es lo que tiene, pero cada vez que tengo algo entre manos y quiero enfocarlo de forma adecuada siempre me pregunto "¿Cómo lo hubiera hecho Carmen?". Si tengo muchas dudas (me esfuerzo en buscar soluciones), entonces, llamo.


Felicidades. Siempre he dicho que la única pega que tienes es que naciste el día en el que empezaba el colegio.

2 comentarios:

Artanis dijo...

Me permito, D. NRQ, usar su escrito para recordar a mi vez, cómo le expresaba a alguien que he conocido hace relativamente poco, una idea similar.

Que, a lo largo de nuestras vidas, dejando aparte a nuestros más directos familiares, a nuestros escritores y artistas de cabecera, o sea, a nuestros tutores intelectuales, casi todos encontramos a un número -desgraciadamente reducido- de personas que, en algún aspecto, nos impactan, nos moldean a través de la admiración, aunque en ocasiones otros sentimientos entren en juego.

De algunos su carácter, de otros una virtud concreta, su maestría en alguna clase de arte u oficio, la manera de mirar sobre la vida...

Quien sea afortunado, hallará un puñado de personas así y no solo en la infancia o pubertad, cuando somos más influenciables y buscamos modelos de comportamiento. Doblando cualquier esquina, puede estar la nueva persona que nos mostrará algo que, o bien no conocíamos, o bien no sabíamos de nadie que se hubiera atrevido a llevarlo a cabo, sin actitudes de toreo de salón.

Creo que, a lo más que podemos aspirar, es a ser uno de esos para alguien, alguna vez.

Tasmania dijo...

Lo siento por interrumpir sólo he venido sólo a preguntar...(Lori Meyers)

Sobre este asunto N te diré que a veces tengo la impresión de que nada va a cambiar, que los días pasan y que hay recuerdos y personas que siguen siendo un susurro en tus labios, un sentimiento en la punta de los dedos... yo tengo mil razones para desistir, para abandonar el recuerdo de algunas amistades.

Es algo frío y amargo que tienes dentro.