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jueves, 25 de noviembre de 2010

Disentimos luego pensamos

La influencia que ejerce el grupo en la conducta individual puede ser beneficiosa o, por el contrario, perjudicial. Aparentemente realizamos mejor algunas tareas cuando trabajamos en grupo. En 1971 Janis planteó el concepto de pensamiento grupal, otro efecto potencialmente nocivo de los grupos. Cuando se suprimen los desacuerdos entre los integrantes del grupo a fin de preservar la armonía, se presenta este fenómeno, sino pregúntenle al Presidente del gobierno si hay o no fenómeno en el Consejo de Ministros...

Los desacuerdos pueden amenazar la cohesión del grupo Cuando los miembros expresan ideas que no concuerdan con las de la mayoría, el grupo puede reaccionar negativamente. Una de las víctimas más famosas del pensamiento grupal que registra la historia fue Galileo. Las pruebas que recopiló acerca del sistema solar desafiaron la noción imperante en su época ¿Recibió elogios y honores? ¡Muy al contrario! Lo encarcelaron por hereje, por disentir.

¿Encarcelará ZP a los mercados por rebelarse contra el pensamiento grupal de su Consejo de Ministros? ¿Nos encarcelará a todos los que creemos que no puede seguir de brazos cruzados mientras vamos caminito de Irlanda?

6 comentarios:

Juante dijo...

Me encanta esta entrada, querida Tasmania.

Estoy contra el grupo. Reivindico la individualidad, incluso cuando se trata de tocar en el seno de una Orquesta. De hecho, no hay nada más individual que una Orquesta, que su Director y que Quien ha compuesto la pieza.

El grupo solo lleva a hacer tabla rasa por abajo, porque termina imponiéndose siempre la "dictadura del proletariado". El grupo niega la inteligencia, la capacidad artística de quienes la tienen y, sobre todo, unifica en la ignominia y la tontería. Por culpa de los sectarismos grupales estamos como estamos: a la altura del betún, no sólo en lo económico, sino en lo moral y estructural, fundamentalmente.

José Antonio del Pozo dijo...

Eppur si muove, dicen que dijo Galileo. "Víctimas del pensamiento grupal", creo que se le llama a esa capacidad de abducción de el círculo cerrado del grupo sobre el pensamiento. Ejemplo: solo así se entiende que la gansada cósmica del "acontecimiento planetario" haya promocionado a... Ministra de Sanidad. Y claro, ZP, corto y pegado de remos ante Cameron, es como la jaca, que corta el Viento caminito de... Irlanda, claro. Excelente blog. Saludos

Louella Parsons dijo...

Bueno, tampoco hay que denostar al grupo.

Tan válido es saber trabajar en grupo como saber crearlo y dirigirlo.
Es una forma de potenciar las individualidades.
Por eso un director de orquesta es bueno, porque sabe sacar lo mejor de cada músico que la forma e interpretar lo que el comopositor quiso decir.
Por eso algunos negocios triunfan. Porque el grupo ha funcionado, porque el director ha sabido dirigirlo, escucharlo y atender sugerencias de su equipo.

Disentimos, luego pensamos.
Un buen director de una compañía debería sentirse orgulloso si cualquiera de sus trabajadores le sugiriera ideas para llevar a cabo aunque estas disientan con las suyas.
Su equipo piensa, se implica.
Y así, funciona todo mejor.

jano dijo...

Buenas noches.
Yo tengo una teoría del grupo, algo más importante que la colectividad, porque el grupo es el barrio de esa gran colectividad que es la metrópolis y en el que uno se mueve y convive. El grupo es la célula de convivencia fundamental en nuestra puesta de largo social en la adolescencia, y existe una entrega total a él por temor a ser excluidos. Después la persona se mueve en distintos grupos, pero con la experiencia adquirida, se agrupa sobre su persona sin tanto temor a la exclusión pero sin menospreciar al grupo/os: La madurez del ser humano que calcula los riesgos frente a los grupos que frecuenta, sin dejar de ser él.
Galileo fue condenado a la hoguera por su teoría heliocéntrica y abjuró de ella para no arder en las brasas. Nicolas Copérnico, sobrino de un obispo polaco que le crió y canónigo, fue un gran astrónomo que confirmó la teoría heliocéntrica, que no quiso publicar en vida, a pesar de contar con el apoyo del Papa Paulo III (Alejandro de Farnesio)por temor a las represalias de la Iglesia, a la que él pertenecía.
Le recomiendo una novela muy interesante, amena y excelentemente documentada-sin exceso de erudición-escrita por Jean-Pierre Luminet, astrofísico, escritor y poeta, que se titula EL ENIGMA DE COPÉRNICO, de ediciones B.
Disfrútelo, que merece la pena.

Louella Parsons dijo...

Don Jano,
también tomo nota de su recomendación

Juante dijo...

Sus manifestaciones no hacen sino enaltecer al individuo frente a la idea de grupo. Insisto: ¿gregarismo, para qué, para terminar con síndrome de Estocolmo, sea por motivos ideológicos, amorales, por adicciones al facebook o por abducciones de los troskystas-stalinistas y todos los demás istas?

Todo lo bello y bueno que ha hecho el ser humano, lo ha hecho solo. Desde Mozart hasta mi abuelo, el escobero. Y, como es un lobo para el hombre, no tiene sentido alardear de incondicional, ni para mentar esas dos categorías tan asintóticas y artificiales que son la amistad y el amor.