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domingo, 14 de noviembre de 2010

Hologramas

Recordarán ustedes los comentarios del bloguero Jano respecto a las recientes entradas sobre Medicina y Estado en esta zódiac. El libertino Dr. Szasz nos planteaba serias cuestiones sobre el desacuerdo y la ausencia de límites, sobre la responsabilidad humana.

Bien, no voy a extenderme respecto a cómo ha llegado a mis manos un texto que el propio Jano nos recomendaba, tan sólo permítanme agradecerle a quien bien sabe que lo haya buscado -y encontrado- para mí. Me refiero a Literatura y Enfermedad, de Felipe Mellizo. Un texto francamente interesante. He estado echándole un vistazo y vaya... hay materia, hay contenido, hay polémica...

Y pensando en Szasz y en Mellizo, en la forma en la que vivimos o padecemos la enfermedad me ha venido a la cabeza, naturalmente, el fiasco de la influenza, el pánico y las medidas tomadas para que el virus no se propagase indefinidamente alrededor de todo el mundo aunque, bueno, las ordenanzas municipales de Londres bajo la peste de 1700 son aterradoras, y en el salvaje mundo anterior a la Revolución francesa, el orden y mando del poder es inobjetable: "que todas las casas contaminadas sean señaladas con una cruz roja de un pie de longitud en medio de la puerta, de modo que sea visible para todos, y se ponga el letrero usual que diga: ‘Señor, ten piedad de nosotros’, que se clavará encima de la cruz, y que deberá seguir en la puerta hasta la reapertura legal de la casa".

Albert Camus, Visconti, Thomas Mann, Nabókov... la enfermedad marca el fin de una época y el inicio de algo nuevo. Tal y como ocurre con las guerras, el conflicto con la ortodoxia teológica que surge de la enfermedad mata algo mientras algo más nace.

La peste de Camus busca inaugurar una suerte de optimismo antropológico. De hecho la mayoría de sus personajes sacan lo mejor de sí mismos ante el peligro que se cierne sobre la ciudad. De las muchas miradas que he leído sobre esta obra, no encuentro gratuita la hipótesis que sostiene que Camus quería simbolizar a través de la figura de la epidemia el horror europeo bajo el yugo nazi, su terror indiscriminado e irracional y cómo, de la misma forma que hicieron unos pocos franceses en la Resistencia, un puñado de ciudadanos de Orán se organiza para luchar contra la propagación de la enfermedad, muchas veces contra las disposiciones oficiales de la Prefectura (¿suerte de gobierno de Vichy?) Desde luego que La peste es muchas más cosas, y como Muerte en Venecia es una novela sobre las novelas y una narración que se pregunta cómo se debería escribir una historia.

Y de la peste dice Mellizo en Literatura y enfermedad:

"La peste no es sólo un horror patológico: es un horror teológico. Impresiona porque distribuye la muerte de manera democrática, con equidad estadística, castigando los delitos colectivos con una pena colectiva. Porque, como decía Scheweitzer, la peste es en verdad un castigo: recae sobre todos aquellos que han preferido los discursos a las alcantarillas"

... Hermanos, el amor a Dios es un amor difícil de soportar.

7 comentarios:

Louella Parsons dijo...

”….la enfermedad marca el fin de una época y el inicio de algo nuevo.”

Y la muerte, igual de indiscriminada, también.
Cuando muere alguien cercano a ti y te dicen para animarte que ”la vida sigue”, en realidad, lo que sigue es otra vida, una vida distinta en la que hay que aprender a vivir, una vida en la que ya no forma parte esa persona, y eso no es continuar sino que es un comienzo, el inicio de algo nuevo, el fin de una época, una nueva etapa, y ya hay un antes y un después.
Perdóneme querida Tasmania si me he centrado en la muerte y de forma tan personal pero es que hace unos días perdí a alguien y me he estado haciendo estas reflexiones.

jano dijo...

Dña Tasmania, buenas noches.
Créame si le digo que me sorprende la aceptación de mi propuesta literaria sobre la obra de Felipe Mellizo, que D. Artanis calificó acertadamente de "joyita".
Tengo un ejemplar de la misma en edición de bolsillo, de la editorial Rotativa, que compré por 100 Pts el 5 de julio de 1983 y degusté, página a página, por aqulla época tan lejana ya.
Un año más tarde, el autor recibía el prémio Víctor de la Serna y el Nacional de Periodismo, y era nombrado director de informativos de TVE, presentando el telediario de la noche junto a Victoria Prego.Aquel hombre de aspecto desastrado, tan diferente a los presentadores al uso, junto con Victoria, sentados ambos en sillas frente a la cámara, cambiaron con su genio el concepto de informativo y lo acercaron más al pueblo con aquella cháchara inteligente de patio de vecinos en la noche de verano. Desgraciadamente duraron un año pero su recuerdo permanece en las personas que los disfrutamos.
Murió en 2000, en su casa, de un infarto de miocardio.
Un saludo a Dña Tas y a Dña Lou.

Tasmania dijo...

Dios Jano... pero ¿ha pasado ya tanto tiempo? Felipe y Victoria, los recuerdo desde luego, en el informativo de las 21h. en TV 1 ¿o era a las 20.30h.?

Ms. Parsons, la muerte nos ronda siempre... el sexo y la muerte, como diría Artanis.

Artanis dijo...

¡Vaya! D. Jano le cita un libro y alguien se lo consigue...

Yo siempre he querido un Porsche Spyder...

Perdonen la vulgaridad...

Tasmania dijo...

Vaya, vaya Jano, lo tengo aquí, a mi vera...

Editorial Rotativa (Planza & Janés S.A.) Primera edición, febrero 1979

Ahhh.... y dice:
"liquidación en saldo, P.V.P. 40 Pts."

hehehe

Tasmania dijo...

Si se lo encuentro por P.V.P. 40 pts. se lo compro Artanis.

Artanis dijo...

Dígale al que se lo ha comprado que es un cutre...

...Y que ha entrado en vigor el euro hace un rato...