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domingo, 29 de agosto de 2010

comunicando (3)



Pero, entonces, si hay una mayoría silenciosa... ¿a qué responde el Tea Party? Sobre el papel es la respuesta conservadora a las leyes promulgadas por la administración Federal en apoyo, rescate y estabilización económica o a la reforma sanitaria: la ley de estabilización del 2008 en la que aparece Geithner con 700 mil millones al rescate de las entidades financieras y comprando activos tóxicos.  O el acta de recuperación y reinversión del 2009 en la línea keynesiana. La ley de transparencia de la Reserva Federal que cambia las vías por las que las entidades financieras han de reportar su actividad y, finalmente, la reforma sanitaria.
Pero lo gracioso es que la primera es de octubre del 2008 y fue iniciada por Paulson, la segunda es la evolución del TARP, la tercera fue lanzada por un congresista republicano de Texas y la reforma sanitaria se aprobó con apoyos republicanos. ¿Entonces?


Pues miren una reciente encuesta realizada en el estado de Washington (Gobernador demócrata, dos senadoras demócratas y 8 representantes, 6 demócratas y dos republicanos) arroja que el 73% de los activistas del Tea Party en ese estado desaprueban la política Obama a nivel de trato con los países musulmanes. El 88% aprueba la medida anti-inmigración de Arizona. El 82% no cree en los derechos de los gays a nivel matrimonial y el 52% creen que gays y lesbianas tienen mucho poder político.  En honor a la verdad no sé si esto último se refiere a que hay demasiados gays y lesbianas en puestos gubernamentales o que los lobbies pertinentes generan mucha presión, pero, de todas maneras, la homosexualidad no tiene mucho que ver con las inyecciones de capital a los bancos. Las cifras "mienten", es decir, se interpretan como cada uno busca para justificar su actividad ante los electores, pero estas son muy devastadoras. Ayer, en la explanada que se extiende frente al Lincoln Memorial, el mismo sitio y el mismo día del discurso de "he tenido un sueño", los Tea Party se reunieron masivamente para "Restaurar el honor americano", mirar al cielo, buscar a Dios y recuperar el país. ¿Saben qué es lo más gracioso de todo? Los iniciadores del Tea Party han dicho que esa manifestación no tiene nada que ver con ellos, que ellos quieres fiscalidad conservadora, no riesgos sobre la potencial alienación de la gente. Es decir; lo de ayer ha sido un movimiento conservador que ha utilizado una marca asentada como trampolín para llamar a una población que sabe más de valores tradicionales que de tasas de inflación. El movimiento ha sido muy inteligente. Empezando porque el anfitrión del evento ha sido un locutor de la Fox, Glenn Beck, que ha pasado los dos últimos años, junto a gente como Ross Limbaugh o miembros del partido republicano muy afín a G.W. Bush, viendo cómo movilizar a la base conservadora americana y, por tanto, lo de ayer fue la eclosión precisa. Veteranos de guerra, movimientos religiosos, congresistas y Sarah Palin.
¿Están los valores tradicionales en juego? o mejor ¿Son los que se reunieron ayer en D.C. mayoría silenciosa? La respuesta está a la vuelta de la esquina, en Noviembre.


Aquí en España las cosas funcionan de forma un poco diferente. El PSOE, anteriormente al frente o apoyando los movimientos contra el gobierno Aznar, es capaz de frenar protestas como las manifestaciones de los sindicatos. Lo curioso de esto es que protestan contra el gobierno los que, hasta hace bien poco, eran sus compañeros de viaje. ¿Y los que no protestan? ¿Apoyan al gobierno? ¿Son mayoría silenciosa? Ojo, la mayoría silenciosa puede apoyar al gobierno y por eso no habla. ¿Qué piensan los votantes del PP? ¿Por qué no actúan los que están en contra de Zapatero?
En mi opinión es porque no hay liderazgo. Los silenciosos que apoyan al gobierno ya tienen al gobierno haciendo cosas y los que están en contra no tienen quién vehiculice sus protestas. Por favor, no me digan que Jiménez Losantos o César Vidal son los Beck o Limbaugh de aquí, porque ni por asomo han dado con la fórmula.
Los que anteriormente salían a manifestarse contra la guerra, ya no tienen contra qué y, aunque siguen cayendo soldados en Afghanistán, protestar eso sería un contrasentido. El sector conservador no ve el desplazamiento de tropas como algo contra lo que protestar y, además, el PP clama por explicaciones un poco en plan berrinche. Un terrorista se infiltra en una base española y asesina a tres personas. Cuando vas a Afghanistán a combatir talibanes sabes que tu mayor exposición no es al agua contaminada.


Además, también la gente que apoyaba a franco salía en masa a la Plaza de Oriente y es que el apoyo al poder, en cualquier ámbito, es un dulce muy tentador y eso no significa que toda España fuera franquista. La prueba está en que se hizo una transición relativamente tranquila incluso con dos facciones ideológicamente opuestas haciendo de las suyas.
Esa mayoría que quería una democracia y que miraba con anhelo lo que pasaba en Europa occidental, pero no lo que pasaba en Chile ni lo que pasaba tras el telón de acero, se mantuvo paciente hasta que tocó meter un papel en la urna. Fue una mayoría que el 23-F no salió a la calle, pero no por miedo a los militares, sino que no salió a darles apoyo. Es una mayoría que se movilizó, independientemente de partidos, el día del asesinato de Miguel Ángel Blanco o tras el 11 de marzo. Los activistas luego quieren barrer hacia sus tesis y posturas, pero ellos, por sí solos, no mueven esa cantidad de gente en España.

2 comentarios:

Juante dijo...

Más que de mayoría silenciosa, a mí me gusta hablar de "estado de ánimo colectivo".

Y, cuando está acabando el verano, con la que está cayendo (en todos los sentidos), no veo que haya crispación. Ni contestación, ni mal rollo. Las playas y los bares siguen a rebosar. El IVA (tan denostado justamente por Aguirre) ya se fue, como si no hubiera venido. La roja continúa eufórica. Los rojos están que se salen. Todo es muy guay, esto es jauja.

Y la derecha está neutralizada, no tiene por dónde salir, pues parte de su política ya la aplica el PSOE (bajada de salarios a funcionarios)y, entre la saboría de la Cospedal y el "probe Miguel Ángel", cada vez que se enfrenta al Sopena-Rahola, no puede ni con su voz ni con su aspecto de hombre gracioso.

En fin, al PP le toca reinventarse. De lo contrario, su mayoría silenciosa se va a quedar para las cuestaciones de Cáritas.

Juante dijo...

Hoy en día, el éxito de la socialdemocracia apañola radica en saber vender su espacio (aborto, píldoras, relativismo moral, educación laxa, anticatollicismo) y haberse apropiado del espacio de la derecha (protección a las grandes fortunas, elogio del hipercapitalismo, justificación de cualquier nivel adquisitivo, desde la indigencia absoluta al megapijerío divino de la muerte; bajada de salarios a las clases medias y bajas).

En realidad, no se puede decir que el PSOE sea un partido político. Es nada más que la manera de acoplarse a lo que ellos mismos van implantando en el sustrato. Un juego de cinismo de proporciones cósmicas. Y que no sabemos adonde nos puede llevar.

Por otro lado: constato lo dicho ayer. No he visto más restaurantes llenos, más líneas de playa abarrotadas, más coches, más euforia consumista, en toda mi vida. Y eso que estamos a finales de agosto. ¿Dónde coño está la crisis, qué hace la gente para tener tanto dinero "efectivo"? ¿No será verdad que todo es mentira?...

Esta misma mañana, nuestro bebé solemne lo ha dicho muy clarito en Shangai: "El futuro de España es el tamaño del niño, de Miguelín". ¡Ahí queda eso! Con un tipo que se mofa así de todo quisque, hasta de él mismo, como éste, tenemos sapos pa' tragar pa' parar un tren.


Nota: por error dejé incompleto el tercer párrafo de mi anterior comentario. Se debe añadir: Más ese tono de inútil melancolía que ha adoptado Rajoy en todas sus intervenciones de fajador, el PP lo tiene crudo.