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sábado, 9 de julio de 2011

Ms. Ford

Ha muerto, a los 93 años, Betty Ford. Betty Ford era el tipo de mujer que un hombre, queriendo ser fuerte, sólido, consecuente… quiere tener cerca para cada momento de debilidad.
La mayor parte de ustedes pensarán, al oír Betty Ford, en un centro de rehabilitación de casos de drogodependencia y alcoholismo y, efectivamente, el nombre lo recibe de esta misma Betty Ford de la que estamos hablando y que falleció ayer. En 1964, a raíz de un pinzamiento, comienza a consumir tranquilizantes. Esto, añadido al alcohol dónde se refugia en parte por la baja estima derivada de no tener un título universitario, en parte por la soledad a la que se ve sometida por el ascenso de su marido, le lleva a una dependencia que trascendería más allá de los límites de su intimidad. Y si fue así es porque ella quiso, porque nunca ocultó ninguna de sus debilidades, porque siempre mostraba en qué momento de su lucha se encontraba, porque era franca y completamente exenta de pretenciosidad. 

En agosto de 1974 Gerald Ford llega al Despacho Oval y en septiembre Betty pasa por una mastectomía debida a un cancer de pecho. Tratamientos de recuperación hasta 1976. Durante su convalecencia nunca faltaron flores ni en Bethesda ni en la residencia de la Casa Blanca. Más de 10.000 cartas, multitud de llamadas y telegramas diarios para una Primera Dama a la que no le hacía falta venderse como una persona cercana. Lo era, punto.

Los que la conocían personalmente decían que nunca impostó ningún tipo de actitud buscando reclamar atención, pena, compasión o, ni mucho menos, rechazo hacia su marido. Es más, cuando Ford es derrotado por Carter en el '76 y le falló la voz en el discurso de concesión, fue Betty quién salió a terminar el discurso, sonriendo y agradeciendo la colaboración de todos los implicados en la campaña. Cuando hace 5 años murió el Presidente Ford, fue ella quién anunció el fallecimiento.



Ha muerto una gran persona, independientemente de que fuera mujer o no. Ha muerto ese tipo de persona que hace que uno se sienta siempre apoyado y nunca reprochado. Quiero que lo sepan porque, pese a que "el centro Betty Ford" de rehabilitación puede ser un buen gag para una broma, detrás de ese nombre había una mujer que ha luchado porque la aceptación de los problemas ajenos no sea una actitud de condescendencia, porque la igualdad real de las mujeres se pueda ver desde cada papel que una mujer y un hombre juegan en la vida, y todo con unas formas y una actitud nada histriónicas, nada fingidas, nada falsas. Betty Ford era una mujer auténtica.

3 comentarios:

Louella Parsons dijo...

Muy bonito post lleno de sensibilidad que ha conseguido acercarnos con admiración a una gran persona poco conocida en este país.
Porque no se trata de alardear de las debilidades sino de ser natural reconociéndolas e intentar lidiar con ellas.
Uno puede ocultar esas debilidades para no parecer un fracasado pero corre el peligro de terminar ocultándoselas a si mismo.
Cuando uno asume sus puntos débiles, es cuando empieza a crecer.
No buscar la compasión ni la pena demuestra una gran inteligencia.

Mr. Chan dijo...

Amén Ms Louella.

Excelente la entrada de Mr N que refrendado por su comentario ya poco hueco nos deja a los demás.

Tasmania dijo...

La única manera de enfrentarse con valentía a la vida propia.

Ser, sólo ser, vulnerable, frágil, cristal... y también acero, diamante y hierro forjado.

Genial N....