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miércoles, 6 de julio de 2011

Palabras que funcionan


No estoy de acuerdo con aquellas teorías que reducen toda comunicación electoral a una manipulación lingüística. Creo, sinceramente, que lo importante son las ideas y la relación de las ideas que se proponesn con los valores inscritos en la identidad de las personas. Sin embargo, como todos tenemos marcos de referencia, la clave está en cómo activar esos valores latentes.

El Partido socialista ha reducido a lo largo de estos años (largos, largos) la política a imágenes y ha cambiado, una y otra vez, su posición con fines puramente electorales y al final, claro, se ha topado con sus propias narices. Otros, sin embargo, afirman claramente sus valores, dicen exactamente lo que son y lo que quieren, y con esta claridad de principios articulan estrategias de comunicación no tanto para seducir a los electores, sino para convencer a los ciudadanos... o así debería ser, digo yo.

2 comentarios:

Juante dijo...

Sí, estamos de acuerdo, querida Tas, pero si luego resulta que llega el Rato y enjuaga CajaMadrid en Bankia, proponiendo al stablishment un ÚNICO modelo referencial de hacer las cosas, a base de satrapía y usura, pues... qué quieres que te diga: que el sistema -tenga las siglas que tenga- está podrido de la "a" de ánsar a la "z" de zopenco zapatero remendaz.

Si el único supuesto marco de referencia de nuestra derecha acomplejada y bisoña va a ser la corbatita rosa y el traje de tergal, apaga y vámonos.

Ladrones y hetairas: a eso se reduce todo últimamente.

Louella Parsons dijo...

Querida Tasmania, todavía tengo esperanza en la política y todavía creo que es un oficio noble a pesar de los pesares.
Creo en que una vez definidos los valores, hay que encontrar la estrategia para convencer.
Hasta aquí, lo normal.

Lo que ocurre es que no sé si los partidos de nuestro alrededor saben lo que quieren y si lo saben, parece que no tienen valor para decirlo sometidos a la dictadura de lo políticamente correcto.

Y todo esto unido a una sociedad del sálvese quien pueda, de la búsqueda de la subvención y con poca conciencia de ciudadanía, parece que todavía nos queda camino por recorrer.