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sábado, 26 de junio de 2010

Traición en alta definición

A este paso, puede que la multinacional nipona Toshiba tenga que reembolsar el coste de miles de portátiles vendidos hace un mes, en el probable caso de que la selección española se alce con la victoria del Mundial de fútbol. Porque, en línea con esa legendaria improvisación española, tan ligada a la genialidad, nuestros jugadores son capaces de lo que sea, "como sea".

Se trata de una estrategia de marketing, a la que se han acogido otras marcas y distribuidores. Pero no sería la primera vez que la gran marca japonesa perdiera, porque otros ganen. Hace exactamente dos años se libró en las alturas de los despachos del ocio una de las batallas más incruentas y salvajes de los últimos tiempos tecnológicos de la Humanidad.

Como si se tratara del guión de la impresionante obra maestra de Clint Eastwood "Cartas desde Iwo Jima", la que está considera más influyente de las seis "majors" de Hollywood, la Warner Brothers, perpetró en los meses de mayo y junio de 2.008 una de las más viles traiciones que se recuerdan en el selecto club de productoras de contenidos ficticios. Conservo como oro en paño una copia en el formato perdedor "HD-DVD", de esa película mítica en tan poco tiempo, editada precisamente por la que llevaba a gala ser "compañera incondicional" de Toshiba y Microsoft -a la sazón, la renombrada productora del conejo de la suerte- cuando, de la noche a la mañana, se pasó al bando del que siempre había renegado: el blu-ray de Sony, para ser, desde entonces, su "amiga" más infiel.

Nada podía hacer pensar a priori que la Warner asestaría el golpe de gracia definitivo a Toshiba, cometiendo la felonía, no sólo contra pronóstico, ante las buenas perspectivas de la transición "suave" del DVD a su hermano mayor, el HD-DVD. Sino, contra el más sensato sentido común que ilustrara toda una estrategia global de cambios y sustituciones de formatos y sistemas, para llevar a cabo una óptima gestión de la diversión humana en "home theater". Los costes de fabricación del HD-DVD eran mínimos, los fabricantes eran los mejores del forum DVD, el catálogo de contenidos abarcaba prácticamente todo lo más destacable del Cine, de la Música y los Documentales. En poco tiempo fueron editados 800 títulos, frente a los 25 del blu-ray, cuyo topónimo recordaba algo casquivano, vulgar, traído por los pelos simplemente para rivalizar a la fuerza. Como todo lo que hace y planifica la Sony, por mucho que les duela a los sonymaníacos que en el mundo son, presas de sus abusivas campañas de marketing, casi siempre llamadas al fracaso a medio y largo plazo. Incluso en la política de precios, la alta definición de Toshiba vaticinaba tiempos interesantes de fastuosos productos a costes inferiores al tradicional DVD. Pero, como recuerdan en el proverbio chino, esos tiempos siempre se antojan malditos e indeseables, como así ha ocurrido.

La historia de esa guerra ha pasado por alto para todo el mundo, gracias al poco ruido efectuado por Toshiba, como consecuencia de la pérdida de confianza de su mejor aliado de software. La única manera de no desprestigiarse a sí misma y de no hacer leña del árbol caído. Pero, en revancha, los amantes del Cine nos vemos relegados a ver en alta definición los títulos más zafios y efectistas, a precios desorbitantes. Toda la Humanidad va pagando poco a poco -porque las cifras del blu-ray no son buenas- la codicia de una marca japonesa que siempre ha jugado sucio, queriendo abarcar todo el mercado del entretenimiento. Pero en el pecado, Sony y su promiscua Warner, llevan ahora la penitencia. Los formatos en alta definición proliferan y sigue sin haber acuerdo para la adopción de estándares informáticos y de broadcast. Por otro lado, los "escalados" de formatos convencionales han logrado alcanzar perceptivamente a la alta definión digital, a años luz de la que nunca volverá: la analógica de 1250, que se ensayó hace prácticamente dos décadas.

Aquello sí que era alta definición de verdad. La pude ver en prototipos y doy fe de que los objetos se salían de la pantalla. Nunca volveremos a tener esa sensación de calidad, porque se ha impuesto el compromiso entre componendas económicas bajo la cuerda, rentabilidad cortoplacista, desprecio a las capacidades de unos consumidores tan adocenados como bobos y la insostenible presunción de que lo único que importa es el fuego artificial que sea más capaz de deslumbrar al usuario medio. Extrapolando la cuestión a nuestra vida cotidiana es posible que importe a muy poca gente, que se mantiene al pairo de cuitas tecnológicas dirimidas en las altas esferas. Pero nos debe servir al menos para asumir una enseñanza: no te fíes de quien crees que es tu mejor amigo, cuando te postules como aspirante a conseguir el cetro en algo relevante. Sólo fíate de tus propias capacidades, principalmente la de levantarte como el ave fénix, en caso de necesidad. Ocurre mucho en el ámbito universitario, en el político y el empresarial, donde las apariencias de las amistades peligrosas siempre engañan. Donde nunca se deben dejar en manos de dudosos destinatarios las decisiones urdidas por su probable traición.

3 comentarios:

Nrq dijo...

La historia empresarial está abarrotada de capítulos similares en los que el interés instantáneo vence a un potencial beneficio de carácter algo más perenne. No he sido nunca especialmente adicto a la tecnología, salvo a apple, claro, pero sí soy una persona muy seguidora de las marcas y tengo mis marcas benditas y malditas. Sony me encantaba hace años; tan limpio lo que vendían como el logo. Los mandos a distancia de dos caras, para tener un mando o no complicarte la vida en absoluto. El WalkMan y el DiscMan... bueno, sueños a los 15 años. Pero de repente empezaron a saturar y la línea de qué merecía la pena comprar y no dejó de estar clara. Tanta disponibilidad hizo que perdiera interés y albergo a Sony como el recuerdo de una novieta con la que tuve momentos muy especiales, pero nos separaron intereses distintos. Sony no ha triunfado en todo lo que ha hecho. Su incursión en el cine fue lamentable como operación empresarial y lo malo es que esos golpes son mediáticamente dolorosos, pero no impiden el crecimiento y las colas al anuncio de una nueva PS.
Por tanto sigo viviendo en mi reducto emotivo por el cual compro en DVD las películas que me interesa ver bajo el ritual de ponerlas en el HCinema. Las demás o son de cine y no repetir o de descargar y borrar cuando falte espacio en disco. ¿Más definición? Encantado cuando un sistema se imponga de nuevo como para que me permita seguir con mi rito y no creo que el BluRay sea ese sistema

Juante dijo...

Soy un enamorado de la tecnología. Hasta tal punto que la considero consustancial elongación o implementación artística en el caso de la imagen y el sonido, por ejemplo. Tengo una compacta Canon S90 que me parece una obra maestra en ese sentido. Y una 5D mark II que, sin llegar al armamento pesado que se ve en Sudáfrica (como es lógico), permite expresarse al máximo en fotografía. La pulsión de un disparador o la sensibilidad del dial de exposiciones es fundamental para crear una imagen. Pero obviamente, antes que eso está la creatividad que uno tenga.

A los aparatos sólo les pido una cosa: su "honestidad".

Como bien sabes, NRQ soy un recién llegado al mundo de Apple. Y estoy feliz. Me parece absolutamente honesta la marca de la manzana, quizás demasiado mal contrapesada por el tosco windows. No hay color desde luego entre ambos mundos.

Honestas hay muchas marcas, pero una vez un técnico muy avezado me comentó que Sony es la más "marrullera", además de ser la "más mala" y la "más cara". Como esto es un blog y estamos a sábado, no creo que haya problema de contrapublicidad. Quizás poca gente sepa que Sony se opuso hasta el último momento a la salida del DVD, porque quería su propio standard: el "MM-CD" (Multimedia-CD) Su disquette desapareció, igual que el Minidisc o que el DAT, o que el Laserdisc, o que la Mavica. En fotografía, la dichosa marca intenta competir con las serias, con su memoria stick (que no la quiere nadie) y con cámaras como churros, que son eso: churros.

Pero estoy de acuerdo en que donde ha metido la pata del todo ha sido en el software. A Sony le interesa los contenidos fofos y edulcorados (una Tele de los vigilantes de la playa y cosas así), o la Tristar. En música, menudo desastre: la cagó con Jackson y tiene lo más infumable. Compró la CBS y se cargó su división de Clásica, que sigue, pero renqueante y muy mala.

En fin, la gente -sobre todo en Apaña- acude los sábados por las tardes al Corte, a comprar ¡¡Sony!! (tienen stands especiales y condiciones leoninas con los vendedores). Pero sus productos no tienen ni control de calidad: cableados y componentes de lo peor. En fin... sería para escribir un ensayo. Perdonadme, pero me apasiona el tema, sobre todo, ver cómo la gente, en este mundo tan tecnificado en que vivimos, es conducido como ovejas al redil.

Un cordial saludo.

Tasmania dijo...

Lo cierto es que a mí me hablan ustedes en verdadero chino. Sólo sé que cuando escucho música, veo cine o utilizo un programa me gusta o no me gusta... o me gusta menos. Es como el vino. No tengo ni idea pero sé decirte qué vino me gusta y por qué o por qué no.

Por eso me voy a quedar en tu conclusión Juante. La traición. El tiempo te permite, con cierta distancia, bucear entre las miradas, los comentarios, la limpieza de un corazón que se acerca como amigo.

El tiempo me ha ayudado a casi distinguir quién me gusta y quién no. Pero me equivoco, desde luego, y el dolor de la traición -que no del rencor- es eso, exactamente eso, un duelo que tendrás que hacer necesariamente y seguir p'alante.