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martes, 19 de octubre de 2010

Bill

1992: Clinton - Bush
Otra manera de hacer campaña.
Tras el éxito de la operación “Tormenta del Desierto” nadie en todo el país, ni siquiera los consejeros del presidente Bush, podía imaginar que su reelección pudiera estar en peligro. Tanto era así que la aceptación del entonces presidente rondaba el 85%. La perspectiva de una victoria segura hizo que muchos notables demócratas ni siquiera se postularan a las primarias. La batalla demócrata del ’92 se consideraba en esos momentos ganar el Oscar al mejor sparring: un campo de pruebas dónde practicar nuevas argucias y maniobras electorales con todo el colchón del mundo dado que la batalla estaba perdida.
En este escenario se presenta Bill Clinton, Gobernador de Arkansas en dos periodos distintos y que había accedido al primero de ellos a los 33 años. Clinton es un animal político. Una persona determinada a dirigir desde la adolescencia. De esa gente que te dice a los 15 años que será Presidente y le tomas por imbécil, pero porque tú eres un inmaduro y no sabes calibrar la voluntad de la gente. 
El joven Bill (en el ’92 contaba con 46 años) tiene su primera idea genial en segregar una nueva facción dentro del partido demócrata llamada “New Democrats” que buscaba romper con las líneas tradicionales.
Quizá romper sea un verbo demasiado romántico, porque al declararse centrista lo que buscaba era aunar a los demócratas que no comulgaban con alguno de los prejuicios de las tendencias clásicas del partido. En definitiva; había hueco para todos y todos, menos los laboristas, los más escorados a la izquierda, podían encajar en su estructura. Aislando a la izquierda del partido obligaba, a su vez, a que cualquiera de estos que quisieran participar de la tendencia se vieran obligados a girar al centro.
Una maniobra enfocada al medio / largo plazo se ve precipitada por un escándalo sexual que tiene como protagonista al propio Clinton y por otro lado en una mujer de formas rotundas llamada Gennifer Flowers. Flowers salió a la opinión pública a confesar que el Gobernador, y ahora candidato demócrata, Clinton había mantenido relaciones extraMatrimoniales con ella.
Clinton ataja la situación concediendo una entrevista en “60 Minutes” junto a su mujer en la que rechaza frontalmente todas las acusaciones. Cuando se es Presidente y te cazan en una de éstas, estás hundido. Cuando eres un candidato sin nada que perder... te da minutos.
La Convención Demócrata del ’92 tuvo lugar en NYC y Clinton arrasó. Para sorpresa de todos seleccionó en el ticket a Al Gore, que sólo había captado el voto de un delegado en la elección. Clinton desdeñó el equilibrio Norte-Sur y el poder California-Texas y seleccionó a alguien que representara los valores familiares y tradicionales que a él se le habían cuestionado en las campañas de las primarias. De hecho Tipper Gore era una de los adalides de la iniciativa que había llevado a poblar las portadas de los CDs con la etiqueta “Parental Advisory. Explicit Lyrics”.
Clinton tuvo como eje de su campaña el reducir la diferencia entre ricos y pobres que tanto habían separado las administraciones Reagan y Bush. Pero mientras él se empecinaba en lanzar un compromiso social los republicanos buscaban hundirle a nivel familiar y de valores.
Por desgracia no hay nada mejor para un rival que convertirle en víctima.
La campaña no varió mucho a partir de estas argumentaciones y el hacer que Clinton apareciera como una víctima de los demócratas mientras sus valores estaban protegidos por su candidato a VP hizo olvidar completamente la Guerra del Golfo, hasta tal punto que las encuestas llegaron a dar a Clinton un 55% en intención de voto frente a un 33% a Bush.
Clinton y Gore se lanzan en autobús a hacer campaña por todo el país y los republicanos, mientras, buscan nuevos frentes por dónde atacar a Clinton; “no tiene experiencia militar, aunque tiene demasiada experiencia en la cama (normalmente ajena)”, se había escapado de ir a Vietnam y había fumado marihuana aunque, en palabras del propio Clinton, “no había inhalado el humo”. Los republicanos buscaban el contraste con su candidato, ya que Bush había sido militar y había tenido puestos de responsabilidad en administraciones anteriores.
¿El resultado? Una victoria ajustada para Clinton, pero ganando en todos los estados del oeste, del noreste y los industriales. La moral de Bill no era ajena a los Estados Unidos de América.

1 comentario:

Louella Parsons dijo...

Interesante análisis, don NRQ.

Me pregunto cómo estarán enfocando los demócratas la campaña para las próximas elecciones del 2-N para contrarrestar el declive que está sufriendo Obama, porque nadie duda de que los resultados de estas elecciones, significarán el aprobado o no del presidente.
A Obama no sólo le ha dejado Rahm Emanuel sino que casi todo su círculo más cercano ha renunciado.
Por si fuera poco, ahora, entre los demócratas, Hilary Clinton está mejor valorada de él.

Obama, al revés que Bill Clinton en el 92, se ha acercado demasiado a la izquierda radical.
En aquellos momentos de las elecciones presidenciales, la gente adoraba que Obama fuera negro, creía en el ”yes we can”, estaba cansada de la guerra de Irak y quizás no se percató demasiado de ese giro a la izquierda. Querían a Obama, al candidato.
Ahora, los demócratas ven peligrar sus escaños y muchos creen que una de las consecuencias de esa deriva izquierdista y populista de Obama ha sido el fortalecimiento del Tea Party.
La prensa tampoco le está haciendo mucho favor, que digamos, al contrario, le acusa de ser demasiado radical en algunos casos y demasiado dubitativo en otros y que por eso sus colaboradores le abandonan. El otro día el WSJ definía la marcha de Emanuel con las siguientes y significativas palabras: ”Big personality out, smaller agenda in”

Y, encima, la motivación de los votantes republicanos es mucho mayor que la de los demócratas y los independientes están 2 a 1 a favor de los republicados.

Y aunque seguro que don NRQ sabe mucho más de todo esto, así a vuelapluma, es la impresión que tengo yo de la situación en este momento.
Veremos, como decía al principio, cómo van a enfocar la campaña los demócratas (y los republicanos), veremos si Obama es tan “animal político” como Clinton, veremos si tiene un as en la manga, veremos si son ahora los demócratas los que tratando de salvar sus escaños la emprenden de forma personal contra los republicanos convirtiéndolos en víctimas….en fin, estaremos atentos.
Vienen días apasionantes.