Se ha producido un error en este gadget.

Buscar en este blog

sábado, 30 de octubre de 2010

Del derecho al libre albedrío y a la libertad individual

Extractos de una entrevista al Dr. Thomas Szasz (1.973 Medicine and the State: The First Amendment Violated. An Interview with Thomas Szasz. The Humanist, 33 (March-April), p. 305-307) publicada en la obra del Dr. Szasz “La Teología De La Medicina” -Cuadernos Ínfimos 94 Tusquets Editores 1.980-

http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Szasz

http://www.szasz.com/

Paul Kurtz: Dr. Szasz. Vd. ha librado batallas en muchos frentes. De todo lo que ha intentado defender ¿qué le parece lo más importante?: ¿Cómo cree que opera la Medicina unida al Estado? ¿En qué niega la libertad exactamente?

S: [...] Tal como lo veo, la Medicina no opera únicamente unida al Estado; en las sociedades industriales modernas, la Medicina forma parte realmente del Estado, una especie de religión estatal. [...] de modo muy semejante, por ejemplo, a como funcionó el Catolicismo en la España medieval. [...] El Estado legitimaba a la Iglesia y viceversa. Estaban entremezclados ideológica, económica y políticamente [...]. Era una alianza a la cuál era muy difícil, sino imposible, oponerse. Lo mismo ha estado sucediendo con la Medicina y el estado en todos los países civilizados durante aproximadamente los últimos cien años y más especialmente desde finales de la 2ª G.M. El Estado apoya y legitima la Medicina y, a su vez, la Medicina apoya y legitima al Estado. Es una alianza impía, si se me permite decirlo así. [...] La educación médica está totalmente controlada por el Estado [...]. El control es, en parte, económico, pues casi todo el dinero proviene del Gobierno; en parte, educativo, pues las escuelas tienen que ser autorizadas por departamentos estatales de educación y organismos similares; y, en parte, legal, porque los médicos deben recibir un diploma para practicar la medicina. A su vez, los médicos sirven al Estado de modos sutiles unos y obvios otros. Informando de nacimientos y muertes, controlando la conducta desviada, apoyando a instituciones para el cumplimiento de la ley. Naturalmente, va mucho más lejos que eso. ¿Qué son salud, enfermedad y tratamiento? La definición misma de estas cosas es algo que, en último análisis, determina el Estado y acepta, complementándolo, la Medicina. [...] Encerrar a alguien en una prisión llamada hospital mental se considera también una forma de tratamiento. ¿Por qué? Porque el Estado lo dice. La Ley lo dice. [...] Me he interesado por la hospitalización mental no voluntaria [...] porque revela muy claramente cómo hemos medicalizado ciertos problemas morales y políticos. Si alguien desea hacer algo que a nosotros realmente no nos gusta -como matarse- decimos que está deprimido y lo encerramos en un hospital mental. ¿Cómo es eso posible? Porque la psiquiatría dice que la depresión es una enfermedad: obviamente, según ella, si uno es norteamericano, debería querer vivir. Observe que es lo mismo que encerrar a las personas en hospitales mentales, como en la URSS, porque critican al sistema. Obviamente, para el sistema soviético y sus psiquiatras, cualquiera que exprese públicamente su desacuerdo político debe estar loco; si no estuviese loco, sería un comunista obediente. [...] Permítame aclarar que, más o menos, creo en la medicina tradicional, en la llamada medicina científica occidental. Pero no creo -y éste es el lado más peliagudo de mi argumentación- que el Estado solo debiera apoyar este tipo de educación médica, poniendo fuera de la ley a todos los demás. [...]

K: ¿Tendría vd. Organizaciones profesionales privadas [...] para que marcasen pautas?

S: No. Creo que las organizaciones más adecuadas para sentar pautas son las escuelas. Podría y debería haber pautas en la medicina tal como existen en las matemáticas, o en la religión, pero estas pautas no deberían ser estipuladas ni impuestas a la fuerza por el Estado. He llegado a creer que, si valoramos la libertad personal y la dignidad, nada nos dejará satisfechos sino la total separación de la Medicina y del Estado; una separación análoga a la que se ve garantizada por la Primera Enmienda entre la Iglesia y el Estado.

1 comentario:

Artanis dijo...

Dña. Tasmania poniendo la entrevista a un individuo al que muchos calificarían de libertario extremista y D. NRQ en los Estados Unidos en plena alarma antiterrorista...

¿Es que vds. no se aburren nunca?