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martes, 12 de octubre de 2010

vínculos

Me he despertado esta mañana y, como es Otoño, empiezo a sentir cierta nostalgia de escuchar a un grupo de Manchester llamado James. James es coetáneo de los Smiths, Morrisey, Happy Mondays, Inspiral Carpets, Stone Roses, New Order… ya saben. Porque empecé a escucharlos después de un desengaño muy grande en octubre y me hicieron mucha compañía, los asocio a algo reconfortante en Otoño y en Invierno. Son algo románticos, vale, pero sobre todo muy vitales, no tienen más que escuchar Laid:


… que comienza así:
This bed is on fire
With passionate love
The neighbours complain about the noises above
But she only comes when she's on top

El caso es que hay una canción que se llama Sometimes que dice; "Sometimes, when I look deep in your eyes I swear I can see your soul"

Yo no sé si es que realmente me he perdido lo mejor de la vida o que Tim Booth, el cantante, es un genio que es capaz de sintetizar emociones que a mí me hayan podido pasar por delante y ni siquiera he podido reconocer, no ya verbalizar.
En sus canciones hablan también de sentimientos traicionados, de "me importa un bledo, porque si me haces daño soy un hombre de recursos y sé cómo vivir sin que me afecte". Lógicamente a estos sentimientos soy más cercano y mucho más proclive a tenerlos
Como comenta James en otra canción mi aceptación es cercana muchas veces a la frustración y, cada vez más, me desconecto de personas o conversaciones a la tercera palabra. Personas que intentan construir un guión alrededor de una situación que no ha existido o no existe sólo para establecer un vínculo. Si es por vínculo, admiro las historias de los alpinistas que se enfrentan a la montaña durante semanas y en pareja ascienden y que al llegar a la cima se abrazan, porque esas semanas y ese logro genera un vínculo que nunca conseguiremos aquí abajo yendo a la compra. O que cuando uno de los dos queda herido el otro baja a buscar ayuda y si el primero no sobrevive el segundo arrastra un dolor profundo toda su vida y, por un tiempo, odia todo lo que antes amaba.

Pero ¿ustedes han conocido alguna persona con la que pudieran sentirse como si mirando a sus ojos pudieran saber cómo es por dentro? No hablo sólo de relaciones sentimentales. La sensación de, como Lawrence Olivier decía en las Sandalias del Pescador al hablar de liberal al Obispo Lakota (A. Quinn) "Porque sé que que habrá alguien ahí fuera que me conoce tan bien como le conozco yo a él".

Estas preguntas no incluyen, por supuesto ni a Tasmania ni a mi a quiénes ustedes nos desnudan cada dos días en nuestros escritos

11 comentarios:

Artanis dijo...

"¿ustedes han conocido alguna persona con la que pudieran sentirse como si mirando a sus ojos pudieran saber cómo es por dentro?"

Alguna gente parece que lleve el DNI en la mirada. Gente abierta y franca, de verbo fácil y generoso. La mayoría, los que no somos así, nos agotamos a las pocas preguntas y tenemos poco que ofrecer al escrutinio.

Pero, más que aquellos de la primera clase, del entrecomillado de D. NRQ, a mí me han fascinado las personas de mirada invitante, de las que no se agotan, de las que cada respuesta que te ofrecen, te pone en bandeja otras dos o tres preguntas engarzadas.

De esas, he conocido pocas. Conozco a una persona que, a pesar de clamar -en el desierto, en mi caso- que es una persona sencilla, incluso de elecciones simples (comer cuando quiere comer, beber cuando tiene sed, llorar cuando se siente triste y a solas...) es, en verdad, una persona jodidamente compleja.

Pero esas son las personas que logran interesarme. Las personas francas y abiertas se agradecen. Las que guardan un cofre del tesoro en las intercostales, te seducen.

Nrq dijo...

Como decía Kerouac, "me fascinan las personas que nunca hablan de lugares comunes"

Tasmania dijo...

Exijo que la raza humana
deje de multiplicar su especie
y se humille
lo advierto

Kerouac 1962

No, nada de simplicidad ni de lugares comunes. De acuerdo.

Louella Parsons dijo...

¿ustedes han conocido alguna persona con la que pudieran sentirse como si mirando a sus ojos pudieran saber cómo es por dentro?

No, pero esto de las miradas….no sé…al revés quizás, yo creo que uno descubre rincones de su propia alma cuando encuentra fascinante la mirada de otro, creando ya un vínculo casi irreversible.

Y hablando de música y desengaños, yo me creé un vínculo con The Cure, cuando los escuché por primera vez y fue con la canción (odio decir “tema”) “Pictures of you”. Me encontraron en un momento de desengaño y escuché….

I've been looking so long at these pictures of
you that i almost belive that they're real
i've been living so long with my pictures of you that
i almost believe that the pictures are all i can
feel…..


Clavado. Y ese vínculo con la banda, hasta hoy.

Juante dijo...

Discrepo de la mayor, la menor y la medio pensionista. Hoy, un Adriansens, que no es santo de mi devoción precisamente, finalizaba el tostón de Julia diciendo algo así: "No creo en el ser humano, el ser humano es una herejía de la naturaleza".

Yo tampoco creo.

He conocido a una persona terroríficamente (dicho en modo y reflejo escalofriante) complicada. Seductora cien por cien, para mí. Pero sus "palos de ciego" son excesivamente vanidosos y aleatorios. Se llega a tener instintos peligrosos. La veo a ella y veo a un nazi implacable y con raptos de locura (muy controlada, por cierto). Es una historia sórdida e hiriente de la que no puedo dar mayores detalles.

Honor A, humildad y sencillez como la de un Bruckner que no le dio importancia a su octava sinfonía. Eso es lo que reivindico yo para alguien, mientras contemplo embelesado a mi gata.

Nrq dijo...

Adriansens es un lector de Reader's Digest que busca reconocimiento de aquellos que la única obra impresa que entra en su casa es la revista de venta por catálogo.

Lo malo es lo de siempre, se lo está llevando crudo y gana más que yo (a ustedes les tengo por intelectuales provechosos y económicamente extraSituados). Pero Adriansens, gracias a Dios, no pasará a ningún Párnaso, Olimpo o Limbo más allá del que tiene en su casa entra el lavabo y la bañera.

Booth, con nombre sugerente de conversación de bar alimentada por unas cuantas cervezas ("Booth" es, entre otros, la mesa de un bar) asegura que hay momentos en los que puede ver el alma de la otra persona. En el fondo es una cuestión de horas, horas y horas. En Outliers Gladwell habla de las 10.000 horas para la maestría, ¿no es lo mismo para la convivencia, la amistad o relaciones más profundas? Destructivas aparte, claro

Tasmania dijo...

Juante, no es lo mismo, no.
No es lo mismo ser complicado que complejo... y esa herida mmmmhhh supura... todavía.

Yo, sin embargo, creo en la simplicidad. Como dice Artanis, y sin que sirva de precedent, comer cuando quieres comer, llorar cuando quieres llorar...

No, ahora en serio, las cosas suelen ser mucho más sencillas de lo que parecen (y los años que me ha costado llegar hasta aquí)

Juante dijo...

Después de 10.000 horas puede que no conozcas nada y estés peor que al principio.

Me reitero: no creo en el ser humano, aunque tampoco crea el diletante. Y lo del Parnaso, pues no sé después del Apocalipsis a quién coño le va a importar el Parnaso. Como no sea a Mozart y a cuatro más...

Juante dijo...

Este blog y, sobre todo tus palabras, Tasmania, me sirven de gran alivio.

Nunca pensé que me podría ocurrir lo que me ha ocurrido. Pero así ha sido. Se me fue de las manos, aunque me aplico con fuerza.

(Curiosamente tenía todas las papeletas de haber escudriñado con cuidado y mimo, durante 10.000 horas, el alma de esa persona. Y resultó ser nada de lo que mostró.)

Louella Parsons dijo...

Pues hay veces que uno creía que se conocía a sí mismo y de repente, ni 10.000 horas ni todo lo vivido han servido,.... en un cuarto de hora de relación con otra persona se pregunta, ¿pero este soy yo? ¿de dónde he salido? Es emocionante.

Juante, anímese. Aproveche el privilegio de disfrutar de la música y a veces, como me dijo alguien una vez, la música logra acariciar el dolor.

Juante dijo...

Gracias, amiga Louella. La música me salva de casi todo. Desde luego, de esto en primer lugar.

Es curioso, pero, al principio le regalé a esa "fake" un disco de Valerie Gergiev, dando lecciones de dirección de orquesta e interpretando cosas de Scriabin. Ella no se creía que la dirección de orquesta pudiera afectar a la interpretación (con su doctorado y todo). Y claro, es que una de sus "complicaciones" (que no complejidades, como bien ha apuntado Tasmania), a lo mejor para asombrar a la concurrencia, es que sólo le gustaba Juanito Valderrama (tal cual: al principio creí que se trataría de una broma, pero no). Debí mosquearme un poco más... pero como dice una amiga, "la gente tiene un punto mágico que te impacta, aunque sea inexplicable."

Creo sinceramente que hay gente en la vida con más peligro que la bomba de Hiroshima, disfrazada de abeja maya. Y ninguno estamos exentos de esos nefastos encontronazos.