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miércoles, 20 de octubre de 2010

Del pensamiento y la acción

El hombre de acción, el que contribuye con hecho, aún en la más insignificante proporción, al progreso de la humanidad es un pollo, un gallo, vivo, infinitamente superior a cualquier huevo por gordo y hermoso que sea.

El huevo y el pollo son cosas heterogéneas que no se pueden sumar ni se deben comparar como cantidades homogéneas, y en el parentesco de la evolución el huevo precece, es anterior y, por lo tanto, inferior al pollo. Y el pollo es el escalón, el grado superior, el progreso realizado, la potencia trocada en acto, la vida en toda su espléndida magnificencia, el verbo hecho carne viva.

Entre los hombres de acción y los de pensamiento, hablado, escrito, esculpido, pintado, cantado o expresado de cualquier otro modo hay la misma diferencia que entre las divinas esencias de que son semejanza, eco o reflejo, entre el Dios-acción, el Dios-voluntad, a contar desde el momento de la creación -lo real hegeliano- y el Dios-pensamiento, anterior al momento de la creación -lo racional de Hegel- el logos griego, el conjunto quieto, sin movimiento y sin vida, de todas las ideas posibles, la cantera inagotable de donde todos los hombres de pensamiento, todos los artistas sacan los escritos, los discursos, los cuadros, las armonías, los motivos de su inspiración.

Los hombres de acción, semejanzas o imágenes del Dios creador, de la vibración del primer átomo central de la esfera del universo, Cristos minúsculos, representan la parte divina superior de la humanidad, la parte redentora, la parte viva y activa. Son el movimento, la vida misma, son pequeños creadores, son la fuerza creadora, son la idea que combina una parte del tiempo con una parte del espacio, la combinación de todo el espacio infinito con toda la eternidad del tiempo.

Los escritores, los oradores, los artistas de todo género representan la parte inferior de la humanidad y, dentro de ésta, quizás sean los hombres mejores o más perfectos.

Léase Dios, fuerza, naturaleza, milagro... ahí donde ustedes crean que procede.

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