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jueves, 21 de octubre de 2010

descuento

No he cogido vacaciones desde el verano pasado. He tenido unos últimos meses especialmente movidos, con un cambio de trabajo y una asignación que me ha dado muchas cosas, entre ellas una persona con la que trabajo que ha hecho que la complicidad, el alineamiento y lo que Aristóteles llamaba koinonia se queden en meros términos de un diccionario, pero sin significado real. Me permitiran que no hable de ello, ya que es uno de los mayores valores que he conseguido atesorar y estas cosas no se pueden (por capacidad, no por un tema volitivo) comunicar. Para una persona que cree que todo hay que sudarlo, cruzarte con alguien así es entender que hay cosas que haces bien. No me lo tomen en cuenta. Me ha pasado en contadas ocasiones ¿2?, ¿3? Y tampoco les había dicho nada hasta ahora.
El caso es que no he tenido vacaciones, acabo de pasar por uno de los hitos gordos de este año que me surgió hace relativamente poco y al que he puesto muchas horas y dedicación (gracias, a quién ya sabe) y en una semana les estaré escribiendo desde el otro lado del océano. He cogido diez días en los que quiero tan sólo pararme a ver moverse una ciudad. Convivir con la actividad de la que formo parte, pero mirándola sin nigún tipo de prisa.


En este estado de ánimo, en tiempo de descuento para el fin de un partido, me acuerdo de una escena de "Good Will Hunting" en la que Matt Damon va en el T (transporte público de Boston) y suena una canción que nunca he sabido cuél es ni de quién es, pero hereda el rollo de "By This River" de Brian Eno. La escena es triste, incluso la canción, pero a mí me transmite un balón de oxígeno. Un momento en el que tienes que parar.
El caso es que descubrí hace unos meses a un cantante británico llamado James Yuill que viene por el mismo camino. Decía Borges en boca de Asterión, "como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura". Saben que esto no es cierto en mi caso, pero explicar el estado de ánimo para escuchar algo, que cada frase te signifique y qué significado es éste… tendría que escribirles mil páginas que pudiera resumir en una frase de 5 palabras.


Escucho repetidamente en los últimos días unos pocos temas. Uno en particular se llama "The Ghost" y, en un momento dado, la letra comenta:


You stole emotion from the man who needs it most
You gave it to the space between us, that shall now be called the ghost


Lo explicaría, pero les dejo que lo interpreten. A fin de cuentas nada es comunicable por el arte de la escritura.

4 comentarios:

Juante dijo...

Yo diría que nada es comunicable de palabra. No me gusta la ambigüedad de las palabras, ni su único cometido instrumentalizador.

Sólo le asigno categoría de cosa comunicable y expresiva a la fotografía (estática y dinámica), la escultura, la arquitectura, la danza, el olfato, el gusto, la música...

Por culpa de la tiranía de la palabra estamos donde estamos: en un caos moral insobornable.

Nrq dijo...

Estoy de acuerdo con usted, Juante... en cierta medida. La palabra puede ser mentirosa, pero tan mentirosa como una cara maquillada, un cuerpo vestido o la escalera de la librería laurentiana. Mentimos nosotros.
Pero sí es cierto, que hay palabras que no llegan nunca a reproducir lo que uno quiere.

Limitación personal? Habría que preguntarle a Borges

Patricia dijo...

La palabra puede ser mentirosa si lo es la intención de quien la utiliza y también imprecisa cuando no logramos que exprese lo que queremos, lo cual tiene mucho que ver con la dificultad intrínseca de lo que pretendemos comunicar (idea, sentimiento, emoción,...) y con nuestro propio dominio del lenguaje (que evidentemente no es lo mismo Borges que una servidora, por poner un caso).

Pero no puedo estar de acuerdo con Uds. en que nada 'verdaderamente válido' es posible comunicarlo de palabra. Al contrario. Como también me consta que algunas de esas palabras las atesoramos como lo más preciado, de la misma manera que otras nos dañan durante años.

Lo queramos o no, las palabras nos transforman.

Tasmania dijo...

Nos transforman y nos enloquecen... buscar la palabra apropiada, el signo exacto... existe, sí, el problema es encontrarlo.