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jueves, 14 de octubre de 2010

Yeager

Bien, pues hoy es la segunda conmemoración del mes de octubre a la que quería hacer referencia. Si recuerdan la primera fue la muerte de Glenn Gould.


Tal día como ayer en 1947 le hicieron a Slick Goodlin, en el bar de Pancho de lo que hoy es la base aérea de Edwars y entonces llamada Muroc, una propuesta que rechazó porque no le pagaban suficiente. Slick Pedía 150.000 $ por hacer algo en lo que otros habían muerto. Subirse a un prototipo denominado X-1 y llegar a Mach 1. El ejército americano estaba descubriendo entonces la gestión del I+D y meter, así, en caliente, 150.000 dólares más de presupuesto, no les acababa de encajar. Slick era el héroe; el que más pájaros había probado y el que más destreza había demostrado en el aire. Era un piloto de pruebas, pero es que era un piloto de pruebas civil y el dinero manda. Como les acabo de decir, estaban en pañales y no tenían aún efectivos sufiecientes para dejar estas cosas en el ámbito exclusivamente militar, como un proyecto de esta clase podría, en principio, demandar. Los organizadores del evento, entonces, cayeron en la cuenta de un piloto militar, nacido en Virginia, con mucho acento de Virginia y con una única cosa en la cabeza; volar. Y cuánto más al límite mejor; Chuck Yeager.


Yeager tenía 18 años en 1941 cuando decide ir al ejército y les dice que quiere ser piloto de cazas. Debido a su edad y a su historial académico, sin título universitario, el ejército le rechaza como piloto, pero le admite como mecánico. De hecho la ausencia de título universitario, los acontecimientos se precipitaron y no se matriculó nunca, fue lo que hizo que la Agencia Espacial Americana le descartara como astronauta para acceder a las pruebas de "los siete originales", cuando era el piloto de pruebas con mejor historial y curriculum de todo el ejército; si alguien iba rápido, Yeager iba más rápido.
Como iba diciendo, a los 18 años Yeager comienza a trabajar de mecánico en la base aérea de George, California y, a los dos meses, Estados Unidos entra en guerra, los procedimientos cambian y Chuck está el primero de la fila de la oficina de pilotos.Le mandan a Inglaterra, dónde le dan un Mustang (un avión, tan bonito y elegante...). De la guerra reseñar que fue dos veces "Ace in a Day" (5 aviones enemigos derribados en una sóla misión) y que fue abatido en una ocasión en Francia y que la resistencia le ayudó a salir de territorio ocupado por los Pirineos y pudiendo volver a Inglaterra por España.


Pues bien, se lo propusieron a Yeager ese 13 de octubre y, por su paga de militar, al día siguiente, 14, se sube al X-1 con una costilla rota por una caída de caballo. Mantiene la lesión en secreto al mando por no perder su oportunidad, pero le pide algo a su amigo Ridley para poder cerrar la escotilla desde dentro. Éste le proporciona un palo de escoba y con ello puede sellar la nave. El X-1 iba sujeto en la barriga de un B-29 del que sería liberado y tras un breve planeo se irían encendiendo de forma progresiva tres fases de motores. Con la última se oyó un estallido en el cielo de Edwards, pero todos sabían que no era el de un impacto contra el suelo, sino el haber roto la barrera del sonido.


Yeager abrió el camino del cielo y, por un motivo de imagen y comunicación, no pudo abrir el camino del espacio. Cuando leí en la prensa acerca de las muertes de otros dos pilotos de pruebas de esa época, Scott Crossfield (civil) y Pete Conrad (militar y posteriormente astronauta de las misiones Gemini y Apollo) me recorrió la misma desazón las dos veces. Especialmente porque el primero murió a los 84 años en el accidente de una avioneta que él pilotaba y el segundo a los 69 en un accidente de moto. Dejen que el romanticismo y la épica hagan el resto y si quieren saber más sobre estos hombres no especialmente altos, que llebavan relojes de varias esferas desproporcionadamente grandes para sus muñecas y que sólo halaban por radio lo estrictamente necesario, no dejen de leer "The Right Stuff" de Tom Wolfe (lean a Tom Wolfe en general. Siempre es bueno leer algo que aporte mucho) o vean la película del mismo título con guión (bueno, hubo batallas) del gran Goldman.

1 comentario:

Louella Parsons dijo...

Lo que es el destino!
Esta entrada de hoy me ha recordado a Lawrence de Arabia.

T. E. Lawrence fue un hombre que consiguió unir a todas las tribus árabes para luchar contra los turcos y así recuperar sus territorios.
Vivió fabulosas aventuras en el desierto. Pasó hambre y sed y trabajó su endeble cuerpo y británica mente para llegar a ser como los beduinos, aprendió a luchar como ellos y se enfrentó a enemigos superiores a él.
Fue destinado a Afganistán, a la India, a Aquisgrán....y hasta se hizo aviador, aunque con nombre falso para no ser reconocido (ya gozaba de gran popularidad).

Político, militar, erudito, escrito, diplomático, arqueólogo…..fue un hombre solitario que siempre evitaba hablar de sí mismo y nunca quiso aceptar una condecoración.

Después de sobrevivir a varias guerras, a la tortura, al calor, al hambre y a la sed, muere en Inglaterra en un absurdo accidente de moto. Tenía 48 años. ¿Dónde habría llegado de no haber muerto?