Se ha producido un error en este gadget.

Buscar en este blog

jueves, 28 de octubre de 2010

El bosque de Milfontes

Hay días en que doy largos paseos por el bosque que hay cerca de casa. Es una de las muchas ventajas de vivir en el campo, una vez que la ciudad nos ha exiliado.

Anoche tuve un sueño extraño... como acostumbran a serlo, por otra parte...

Caminaba por el bosque y el aire se tornaba más fresco a medida que desandábamos el camino y avanzábamos pisando piñas y piedras que ya no podíamos ver. El cielo estaba oscuro y, al mirar hacia arriba, era imposible diferenciarlo de las negras copas de los árboles. Soplaba un vientecillo del este, en dirección al arroyo, que nos traía sordos ruidos de truenos.

J iba en cabeza y le oía abrirse paso entre los árboles y aguantarme las ramas después de haber cruzado. Su respiración era fuerte, sonora. Podía oírle claramente, pero no verlo... ni siquiera cuando estaba tan cerca de mí que nuestras manos se tocaban en la misma rama del árbol.

De pronto descargó un rayo y pude verlo un instante a la luz del relámpago, caminando con las manos delante del cuerpo y la cabeza un poco ladeada, como cuando uno está librando una batalla de agua en la piscina. Corregí mi propia postura al ver al suya y dejé caer mis brazos a los costados. Segundos después fui a chocar contra una rama, cuyo golpe me hizo sentir como si me hubieran arrancado la cabeza.

Como saben las sensaciones vividas en los sueños son reales, tan reales . Hacía frío, no se veía nada, me dolía fuertemente la cabeza, sentía temor. El bosque, el miedo, la falta de visión, el miedo, el golpe repentino, el miedo...

2 comentarios:

Artanis dijo...

El tópico es que los sueños nos evitan la locura. Son la espita de nuestra olla a presión. Yo, raramente los recuerdo, supongo que eso es mala señal.

Jugar a interpretar su sueño, sería incluso de mal gusto. Pero no hay nada en su relato que delate que no esté vd.a gusto con el tal J. Dudo que se aventurase en su bosque, siguiendo sus pasos de no ser así... si bien la lógica de los sueños no es lógica.

Su narración se interrumpe. Estoy convencido de que, aunque haya hecho una elipsis, J. está ahí, consolándola, luchando contra su dolor de cabeza y que seguirá allanando el camino para vd. Estoy convencido de que ambos conocen el recorrido que lleva al hogar.

Tasmania dijo...

Bueno, los sueños a veces se cortan o simplemente no recuerdas nada más, o no pasa nada más.

Pero hoy no sólo no me ha dolido la cabeza sino que me he sentido llena de energía todo el día...

Debe ser eso que dice Artanis, que los sueños son la espita de nuestra olla a presión.