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miércoles, 13 de octubre de 2010

Casiopea y Manuelita, dos borregas en apuros

Un día un buen amigo me dijo que, a veces, torbellino y fuguillas como soy, asustaba tanto a la gente como lo haría una inspectora de hacienda. Desde luego no me lo tomé como un cumplido pero he de reconocer que, en alguna ocasión, cuando me he percatado del recelo de alguien, le he dicho: "eh, tranquilo, que no soy de hacienda"

Y aunque no tengo nada contra los inspectores de hacienda ni contra su trabajo, sólo faltaba, sí que existen cuerpos de funcionarios que parecen tener patente de corso para navegar por todos los mares, ríos y arroyos de la sociedad, como poseedores de un talismán que los hace invisibles a la Ley, inmunes para cuantos desafueros y atropellos quieran cometer para garbear algunos euros que añadir a su bolsa y, además, dar cumplido deseo a sus jefazos.

Y este es un mal creciente.

¡Ay! Por eso nos quejamos algunos borregos cuando los más del rebaño se aguantan y callan. Y es que no está de más que los pastores se enteren de que hay que mirar por la salud del ganado, de que es preciso ir de la mano y refrenar a sus "cuerpos de confidentes" en el esquileo, a fin de que la piel de los borregos contribuyentes dé más lana en vez de las pústulas malignas del chantaje y de la difamación que no dan más que disgustos.

Que el fondo de reptiles pague espléndidamente los servicios verdaderos o supuestos de esta clase de servidores pase... pero protegerlos con empleos que deben de ser honorables, regalarles medallitas que les engordan la bolsa, ampararlos cuando cometen delitos comunes y dejar a las víctimas que se arreglen como puedan... ay no, eso no está bien.

Esta borrega pide, respetuosamente, cariñosamente a sus pastores una miradita de compasión, nada más, lo suficiente, unos golpes de serreta a los señoritos funcionarios que se les desbocan, para que nos dejen producir con sosiego lana abundante y de buena calidad.

1 comentario:

Louella Parsons dijo...

Más le vale al PP cortar cabezas cuando llegue al poder y limpie un poco todo ese alcantarillado de todos aquellos funcionarios que han traicionado el Estado de Derecho empezando por esas camarillas policiales al servicio del Psoe que ni siquiera informan a la guardia civil de sus operaciones o los responsables de las filtraciones desde los juzgados a la prensa “amiga”, o los del caso Faisán, el 11-M…
No lo hizo Aznar en su día por aquello de ir de buen rollito y no tardaron en traicionarlo.