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viernes, 16 de julio de 2010

candidatos



El texto de Tasmania de ayer me hizo reflexionar sobre el huevo, la gallina y la profesión más antigua del mundo. En estos dos últimos casos yo tengo el tema claro; primero fue el huevo y la prostitución no ha sido nunca la primera profesión que se haya conocido. Primero fue el huevo porque de ese huevo nació la primera gallina tal y como la conocemos. Lo que pusiera el huevo sería un antecesor en la evolución, el inmediato para ser más concreto, pero esa primera gallina tuvo que salir de un huevo, necesariamente. Y lo de la prostitución... a ver, a algo se tendría que dedicar el primero que reclamó sexo sin compromiso ni afán de reproducción y al que le exigieron sacrificar lo suyo por unos minutos (quién sabe) de placer. Pongamos por caso que la primera mujer que aceptó algo a cambio de satisfacer un apetito sexual lo aceptó de un cazador-recolector quién cazaba-recolectaba por subsistencia. Bien, en el momento que éste tenía algo que dicha mujer quería en justa retribución y dado que tuvo que cazar-recolectar previamente, la caza-recolección es una actividad anterior a la prostitución. Eso sí; si aceptamos este supuesto lo que necesariamente aceptamos es que la sociedad mercantil nace con el uso del sexo como medio de pago ya que esa mujer quería algo que no tenía y usó su cuerpo para conseguirlo. Es decir, el sexo es el medio para conseguir un bien más viejo del mundo. Clasicazo.


Pero a lo que iba. Ayer Tasmania reflexionaba sobre la necesidad o no de fabricar un candidato y de dejar, osado atrevimiento, que fueran entes como Tele5 o La Sexta quiénes lo hicieran dado que han tenido éxito probado al lanzar al estrellato a Belén Estevan (sí, qué demonio, reclamemos el poner mal su nombre. Schrödinger no lo escribe bien a la primera nadie y ha aportado mucho más a la humanidad) o a J.J. Vázquez, que ya no sé si es el presentador del corazón, Jesús Vázquez o el director de deportes de la cadena. Los de Tele5 deberían jugar menos al engaño, pero para lo que quiero, cualquiera de los tres me vale. Creo que la dinámica de fabricar un ídolo mediático para una cadena de TV es un proceso más relajado de lo que un partido político usa para presentar un candidato. Un ídolo de la TV como la Estevan o J. se ha posicionado en el lugar que está tras una entrada justificada por un elemento ajeno, Jesulín o Ana Rosa, y a medida que iba saliendo en programas, revistas o noticias la cadena ha captado que atraía audiencia. Esto en paralelo con otras apuestas por presentadores, programas o series. En el caso de la política el proceso es más duro. Primero hay que convencer-ofrecer a los del partido y luego rezar porque mediáticamente encaje y a nivel de producto tenga aceptación en la ciudadanía. Vamos, que tenga audiencia. Teniendo en cuenta que es para una candidatura, en el mejor de los casos, tienes 4 años hasta la primera prueba y vas en modo secuencial. Al contrario que en la TV, no presentas tres candidatos y el que más aceptación tenga lo usas en la campaña legislativa, no. Se hace un lanzamiento en One-Off y si pierde normalmente no lo sacas de la parrilla, sino que sigue otros cuatro años más intentándolo. Excepción conocida, Joaquín Almunia, pero había que decidirse.


Por tanto, ¿qué es antes, la audiencia / electorado o el candidato? Entiendo que el electorado, pero mientras que a Pericles le conocía toda Atenas y de Lincoln se decía que no convencía a masas, sino que iba persona a persona, hoy en día se espera de un líder político que el primer día en el que se da a conocer tenga tanta aceptación como los empleados de Tele5. Dos ejemplos se dan en la Comunidad Autónoma de Madrid. Tomás Gómez y Ruiz Gallardón. El primero era el candidato claro. Buena apariencia de cara al electorado progressive pero que puede rascar votos en la corriente contraria, cierto toque moderno, con un antecedente exitoso... pero no ha calado en el electorado. Y ha sido en parte porque no tiene prime time (no está en la Asamblea de Madrid) y en parte porque no ha gestionado bien su comunicación, máxime con una circunstancia como la anterior y porque se enfrenta a una rival que ha sabido reorientarse de manera muy efectiva. Todo esto, unido a cierta osadía mal medida, ha provocado que la dirección del partido haya emitido mensajes distantes a lo que un candidato firme espera como apoyo. Ruiz-Gallardón, en cambio, es un referente mediático, a mi gusto demasiado evidente, poco sutil y por tanto no lo elegante que espero. Al contrario que Gómez, arrastra una legión de adeptos más fuera que dentro de su partido incluyendo la corriente contraria, pero que juega por libre con una clara estrategia de hacer sólida su posición como candidato a través de esa aceptación y no vía el contento de los suyos, es decir; claramente la cadena no le apoya.
Pero es curioso; ambos son, sobre el papel, candidatos a medida. A mi modo de ver ambos han abusado demasiado de esa condición y eso ha sido lo que no les ha posicionado para lo que cada uno busca. No obstante, quién sabe; regeneraciones más complejas se han visto.

2 comentarios:

Louella Parsons dijo...

Vivo en Madrid, me considero medianamente informada, leo periódicos y me interesa un poco la política y, sin embargo, aunque sé quién es más o menos Tomás Gómez (porque a veces lo confundo con Pedro Castro, el alcalde de Getafe), no tengo ni idea de cómo es físicamente. ¿Pueden creerlo?

Cierto es que no voto en Madrid y que siento un desinterés absoluto por las políticas locales pero aun así, considero que no debería tener dudas sobre TG.

TG no ha calado en el electorado, como dice NRQ, y no han sabido gestionar la comunicación pero es que Ruiz-Gallardón, a parte de haber presidido la Comunidad de Madrid, es el típico candidato al que se vota sin tener en cuenta el partido al que pertenece, con lo cual, hoy en día, cualquier candidato rival de R-Gallardón, por mucho que invierta en comunicación, y con el PSOE a la baja, no tiene nada que hacer.

El PSOE lo tiene complicado en Madrid y me da la impresión de que en la próxima campaña tendrán que sacrificar a alguien (que se ofrezca a ello, claro). Algún Simancas.

Artanis dijo...

Escribiendo desde L.A. Coruña, reconozco que de Gómez sólo puedo hablar a nivel epidérmico. Cuando se ha hecho notar a nivel nacional, lo ha conseguido con tretas un poco repulsivas, con salidas de tono tabernarias. Pedro Castro no es la única flor de estercolero.

Repitiendo lo que en la Argos he puesto a veces acerca del individuo, tengo la sensación de que si Gómez alcanzara la gobernación de la Comunidad, su primera medida sería cambiar el parque móvil por todo 131 Supermirafiori que pudiera encontrar y su caravana se pondría en marcha al clásico grito de "vamosvamosquenosvamos"...

Cuando afirma alguna de sus sutilezas habituales, como mirando bajo las faldas del poder (lo siento, Esperanza) y chivándose de lo encontrado, parece -sin excepción- que el secreto se lo haya contado el de en medio de Los Chichos...

Puro estilo. Yo le veo más llevando una atracción de coches chocones... y haría menos ruido ambiental.