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domingo, 18 de julio de 2010

pre-elección



¿En base a qué elegimos a los líderes?


Las elecciones presidenciales americanas han reflejado, al menos hasta Kennedy, el espíritu de los fundadores, pero los mitos van cayendo poco a poco. La pregunta había sido siempre quién llegaría a Presidente antes, un judío un negro o una mujer. Cualquiera de estas tres condiciones dispares al tradicional perfil presidencial, que en parte quebró Kennedy con su catolicismo, pero que no permitió a Dukakis, ortodoxo, imponerse a Bush padre. No me malinterpreten, no creo que el 100% de los motivos del electorado para decantarse por Bush fuera la religión de Dukakis. Importó más que Bush era tejano y su electorado numeroso, que Reagan fue un buen presidente y la maldita foto del tanque. Pero lo de la religión... en fin, era ortodoxo griego.
Ahora queda saber quiénes serán el primer presidente judío y la primera presidente, pero quedan por detrás otros condicionantes que también habrá que averiguar cuándo podremos superarlos; un presidente sin título universitario o un presidente sin primer consorte, sin entrar en temas de homosexualidad. El último presidente sin título universitario fue Harry Truman, del que pronto hablaremos, pero condiciones como la homosexualidad se penalizan tanto, o más, que los altercados extramatrimoniales. 


En la Cámara de Representantes sólo ha habido seis congresistas abiertamente gays, uno de ellos en activo. Algún senador que fue pillado "indecorosamente" en unos servicios públicos, negó públicamente su condición homosexual. En España, aparte de Zerolo, no hay políticos mediáticamente relevantes en el día a día que lo hayan declarado y Zerolo era sexto candidato por la lista de Trinidad Jiménez en el ayuntamiento de Madrid, es decir, ni siquiera es diputado. Diputados homosexuales que hayan declarado abiertamente su condición en España desconozco si hay, lo que va dando una idea de cómo están las cosas realmente. Apuesto a que si se cambiara la ley electoral (yo insisto y si convenzo a alguien...), los diputados se eligieran por circunscripciones, a ganador o perdedor y se eliminara la disciplina de voto, los diputados homosexuales tendrían mucha más capacidad de ser oído si su lucha fuera la equiparación de los homosexuales, porque puede darse el caso de que los diputados estén preocupados por la ley de huelga independientemente de su orientación sexual. Ya sé que encendemos la TV y esto que acabo de contar puede sonar como ciencia-ficción, pero la legislación en materia laboral no es un tema estrictamente heterosexual.
En el último debate del Estado de la Nación, algún diputado socialista catalán hizo un comentario despectivo respecto a supuestas prácticas no públicas de Rajoy, que en realidad fueron erróneas ya que sólo le vino a llamar algo así como terco o con exceso de diámetro craneal, pero por la rima la confusión era fácil. 


En los USA se penaliza la falta de fe. Aquí el exceso de creencia religiosa se usa como afinidad a elementos reaccionarios. No hay declaraciones abiertas de catolicismo, evangelismo, judaísmo... y, si lo hay es, como en el caso de Zerolo o Vela, para mostrar que en el partido de turno hay una corriente sensible al tema. Pero salvo esta distinción, se eligen los líderes, tanto dentro como fuera e los partidos, por su perfil lo más ajustado el canon bienpensante y medio que la población exige. Es decir, formación universitaria, heterosexual, casado, a ser posible con hijos y que estos sean modélicos, porque anda que no lo pasó mal González con la persecución de los suyos, que toda España sabía sus notas. Estos parámetros ahorran mucho tiempo en explicaciones y convencimientos y sitúan en una línea de partida "normal" que, si alguno faltara, haría que se empezara más atrás.


Paralelamente se montan comisiones, frentes, movimientos, federaciones de apoyo a sectores no tan canónicos, para rascar votos y mostrar sensibilidad hacia ellos, pero los políticos esconden o acallan el fracaso de sus matrimonios, su condición sexual, su implicación religiosa o su carencia de formación académica, al menos en España, para pasar las primeras cribas lo más discretamente posible, porque en caso contrario, penalizas. Convivimos diariamente con todo tipo de gente, pero son estas cosas en base a las qué se eligen a los líderes, por encima de su capacidad gestora. Insisto, dentro de los partidos primero, donde luego se lanza el candidato al electorado.

14 comentarios:

Tasmania dijo...

Bueno N, independientemente del fondo de la cuestión que propones, peliaguda, en Galicia el Consejero de Cultura de la Xunta de Galicia es abiertamente homosexual.

Y quiero decir que lo es sin aspavientos, ni cartelones que le cuelguen del cuello, ni sambenitos. Lo es y punto.

Nrq dijo...

Consejero de cultura, eh? Y qué puesto llevaba en las listas? y por qué no de industria o pesca o economía?

Louella Parsons dijo...

En el Gobierno Vasco está Iñigo Lamarca, homosexual confeso, pero es el Ararteko, o sea, el Defensor del Pueblo. ¡Cómo no!

Vamos, que no fue elegido en las listas sino nombrado por el Gobierno Vasco, ¿qué mejor para sensibilizarse con los problemas sociales que un homosexual?

Empezó con el gobierno de Ibarretxe y, luego, el de Patxi López, lo reeligió, por supuesto, por supuesto...por cinco años más.

Tasmania dijo...

Pues no es diputado. Y qué pasa... ¿Acaso la cultura es sólo para la izquierda progre?

Artanis dijo...

I.

D. Nrq... cualquiera diría que nos carteamos; ayer, mientras me peleaba con mi jardín -y él ganaba como siempre, a pesar de ir yo armado con un cortacéspedes- saltó a mi mente una reflexión acerca de un film mediocre, pero que me suponía yo que -viendo por dónde iban sus posts últimamente*- podría ser útil como referente -excusa ésta para no golpearme los nudillos por acudir de nuevo al cinematógrafo como apoyo-. Se trata de “The Contender”
, titulada en España “Candidata Al Poder”, una producción del año 2.000 que se puede encontrar con relativa facilidad en DVD en nuestro país.

Ante la idea de cómo influye en la preelección de los candidatos en Occidente, su vida sexual, es esta la clase de film que Balbín hubiera usado en la época de la lamentablemente extinta La Clave. Insisto… preelección, porque estará vd. de acuerdo en que cuando un “sexual issue” salta a la palestra, es el fin. No importa que seas inocente, ni siquiera -y este film viene al pelo- qué es eso de ser inocente. Si el sexo asoma la patita -perdón- la puntita, el candidato está jodido. Hablando claro. Es como saber que Mary Poppins va al retrete. Tardó la Andrews más de 20 años en enseñar las tetas en pantalla. El peso de una posición social relevante.

Veamos. La película narra cómo, tras la muerte de un Vicepresidente norteamericano, el Presidente (un Jeff Bridges que parece copiado del Martin Sheen del “Ala Oeste”) ha de proponer (¿al Congreso, al Senado?, disculpen, no recuerdo el mecanismo) a un nuevo candidato para la plaza. Escoge a una mujer, madura y experimentada en el terreno político, casada y con hijos y con más conchas que un galápago. Ha de someterse al escrutinio, claro. Y entonces, desde el sector más conservador (se sobreentiende, aunque creo recordar que no se explicita) se la “acusa” de haber participado en su primer año de universidad en una orgía y se presentan unas fotos en las que se la ve con más extraños compañeros de cama y en más diversas posturas de las que el ejercicio político suele tener.

Cruce de intereses, tensiones familiares y de grupo político, el Presidente que la apoya y ella que consigue derrotar a la villanía sin ensuciarse las botas (le ofrecen poner el ventilador contra la familia de su peor enemigo). Ahora bien, veamos la trampa socialdemócrata -que diría Espada o incluso el Patrón de la Argos-; en un momento dado, la protagonista le cuenta al Presidente que la mujer de esas fotos no es ella. No hay metáfora. La están acusando de algo que ella no hizo. Así que, en un ejercicio de principios, ella no denuncia la falsedad, sino que consigue -no recuerdo en este momento el truco, desembarazarse de sus detractores-. Ahora bien, de cara al público occidental, los que votamos y vemos DVD, esto es torticero.

Artanis dijo...

II.


O sea, “no soy yo y tengo principios ¿qué más podéis pedir?”, nos dice el understatement de la trama.

Yo pediría, la verdad, que los políticos tuvieran pilila o mina (homenaje a nuestros lectores argentinos, que haberlos haylos, seguro), que fueran al retrete (no es necesario dejar la puerta abierta) y que no se avergonzasen de practicar naturismo si les place. O sea, que nosotros no nos avergonzáramos de nada de ello.
Lo auténticamente rompedor de este guión bien hubiera podido ser que la protagonista dijera a la nación… “Sí, participé en orgías ¿y qué? Sí, hice tríos ¿y qué? Es mi vida íntima y lo hago en ejercicio responsable de mi libertad.” Y que una sociedad aceptará como maduro que, lo que hace cada uno con su vida sexual, mientras respete la ley y a los inocentes, no tiene -cierto- por qué ser restregado ante los demás, pero no ha de ser bañado en vergüenza y reprobación, tampoco (insisto en la guerra civil que hay en Libertad Digital estos días acerca de homosexualidad y homofobia y que amenazaza con llevarse por delante viejas amistades).

Buscamos estrellas mediático-políticas asépticas, que no usen Tenalady ni compren condones de sabores, que Cap dÁgde les suene tan estratosférico como Marte (bueno, Saturno, que Marte es ya una meta de todo buen político occidental hasta que los chinos nos la pisen). Capítulo aparte -no quiero ser reiterativo- es cómo el sector más socialdemócrata norteamericano consigue bula erótica para sus Kennedys y Clintons. No me parecería mal. Pero me parecería mejor que si se supiera -ficción, oigan- que Reagan había yacido con Tallullah Bankhead (debió ser el único heterosexual en Hollywood que no) pues aquí no pasa nada y seguiría en el rankig de los presidentes más queridos.


* Espero, D. Nrq, que no me tome este comentario en el sentido de que le califico de previsible. No quiero el mismo malentendido que cuando creyó que le llamaba políticamente correcto. Al contrario, no sabe vd. el placer que causan sus ponencias.

Nrq dijo...

Mr Artanis, lo del capítulo de la corrección política fue mala mía por leer rápido.

por otra parte, la película de la que habla, efectivamente, es una vuelta de tuerca curiosa. En vez de afirmar, no soy quién ustedes me acusan ser, lo que hago es vencerles desde su juego. Pero lo curioso es que los rivales dan el cebo a que los medios la empapelen creyendo que un golpe así la desacreditará ante los votantes. ¿Son entonces los votantes la conciencia común bien-pensante y los partidos actúan en consecuencia? ¿Creen que arrasaría un candidato, simplemente, soltero?

Tasmania dijo...

Arrasar arrasar... no sé D. N pero recuerden que Fraga le dijo a Rajoy que hasta que no se casara y tuviera hijos lo tenía claro... y ni aún así, parece

Nrq dijo...

Por cierto, Mr. Artanis, mil gracias por su aprecio. Impagable

Patricia dijo...

Buscamos candidatos 'perfectos' porque ninguno de nosotros lo somos, y nos tranquiliza pensar que quienes manejan las riendas de nuestro destino (y, por tanto, en manos de quien estamos) lo son. O, al menos, lo parecen. Como la mujer del César.

Que de hecho, esto es tan antiguo como nuestra civilización europea occidental, sólidamente anclada en dos pilares fundamentales: el Derecho Romano y el cristianismo.

En nuestro Derecho Civil se habla con frecuencia de "el buen padre de familia", y de la diligencia que se le atribuye. Pues bien, el concepto equivale, prácticamente, al perfil que nos trae D. Nrq. Si a esto le añadimos una moral tradicionalmente cristiana durante varios siglos, tenemos como resultado lo que tenemos en el imaginario colectivo, bajo el epígrafe 'líderes políticos / prohombres de la patria': "formación universitaria, heterosexual, casado, a ser posible con hijos y que estos sean modélicos...".

Es evidente que muchos no cumplen este axioma, háyase declarado públicamente o no. Pero lo que más me llama la atención es cómo estos argumentos, en particular en su vertiente de afinidad sexual, se han utilizado como arma arrojadiza encaminada al descrédito absoluto de políticos y (hoy estoy 'bibianesca') políticas de primera fila como pueden ser Mª Teresa Fernández de la Vega o Rita Barberá. Que las mismas cosas he oído sobre una y otra (por separado, eso sí).

Y digo yo, ¿por qué no dejar en paz a cada uno con lo que le guste hacer debajo de las sábanas?

Patricia dijo...

Estaba hojeando una revista de decoración y leo, en un reportaje dedicado a las reformas de verano, que existen simuladores en las principales firmas de pinturas, en los que uno proporciona las fotos de las distintas habitaciones de su casa, elige el color con el que desea pintarlas y el programita le muestra el resultado para que uno se haga la idea.

¿Se imaginan poder hacer esto con nuestros pre-candidatos? Seleccionar, poner en medio de la foto del 'patio de mi casa' nacional y ver qué tal encaja. Claro que, dados los candidatos disponibles, lo mismo daba "Error fatal del sistema" o cosa semejante!


Pd. Dª Tasmania, ¿qué tal va con sus deberes veraniegos? Yo vi anoche "To be or not to be" de Lubitsch, así que hoy soy un poco menos ignorante ('¡¡Gensanta!! Pero ¿con quién me junto?' estará pensando D. Artanis...)

Artanis dijo...

No se preocupe, Dña. Patricia, que lo mío del cine está sobrevalorado...

En verdad, sólo he visto "Charlot Torero" y a partir de ahí he inferido todo lo que ha venido detrás...

¿Me equivoco o era conciudadana, vd.? Pues pásese por el Media Market, que ayer vi "Ninotchka" de Lubistch a 4.99 euros...

Tasmania dijo...

Ms Patricia, lo mío bien, gracias.
Anoche ví "Matar a un ruiseñor" de Robert Mulligan con un Gregory Peck soberbio y un jovencísimo y casi desconocido Robert Duvall...una gozada vamos.

Patricia dijo...

No, no, caballero D. Artanis. Si no me equivoco, reside Ud. en la ciudad donde los artículos del gran Alvite se publican antes que en Dª Tasmania's...

Y yo en una de esas poblaciones residenciales de la zona Oeste madrileña (donde, por cierto, queda cerca un MediaMarkt, que 'apatrullaré' convenientemente). Inútil precisar más, pues como dice mi buen amigo B, "en Madrid, todo lo que no es Retiro, no es Madrid".