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miércoles, 14 de julio de 2010

Irving



Un chico de 18 años, enfermizo, con una afección cardiaca crónica debido a una fiebre reumática que padeció en la infancia, entra a trabajar en la Universal Pictures, le hacen asistente personal de Carl Laemmie (the big boss, fundador y... bueno, su tío, pero es una de estas ocasiones en las que un supuesto nepotismo no puede considerarse acto ilegítimo) y a los 21 le hacen directivo de los estudios trasladándole a California
Irving Thalberg implanta entonces una forma de gestión total que le lleva a controlar cada aspecto relacionado con la producción. No es que fuera incapaz de delegar, sólo que llega a una industria bastante nueva, algo caótica y en tres años desarrolla un especial talento para ser efectivo e inflexible, pero con cierto encanto. Conocido es su enfrentamiento con Von Stroheim al reprocharle el joven Irving su gasto excesivo. La pugna tuvo sus momento grandes cuando el engolado austríaco apeló a su condición de artista, a lo que Thalberg le puso delante de las narices que el cine era un negocio y VS un empleado.


Ficha por la Metro, dónde vuelve a encontrarse con Stroheim y dónde vuelve a discutir, pero no porque éste le cayera especialmente mal, sino porque Thalberg era una persona con un objetivo y, me atrevería a decir, con una ética para el tema a prueba de bomba. Desconozco si en algún otro aspecto de su vida, o en algún otro aspecto del negocio, no era tan ético, pero es un personaje al que admiro, y ni me importa ni quiero saberlo. La ignorancia es una bendición y Thalberg es, para mí uno de esos referentes con los que, ante un problema, siempre me pregunto "¡qué hubiera hecho él?"
Volviendo a su carrera como productor les debo explicar, para quién no lo sepa, que era una época en el que cada actor, director, operador... tenia un contrato con el estudio y mientras el contrato estuviera vigente, toda su creación iba a producciones del estudio, mientras que ahora se trabaja por proyectos y, al finalizar la película, nada más te liga a esa productora... bueno, amigos, intereses particulares... pero en este sentido los estudios son un buen ejemplo de externalización y contratación de servicios profesionales. Pues bien, Thalberg llevó a la Metro en los años 30 al mayor elenco de artistas del momento. Suyos son, si no los descubrimientos, sí la mayor efervescencia de Garbo, o su esposa, Norma Shearer y de producciones como La Parada de los Monstruos, Ben-Hur, no la de Stephen Boyd (guiño, pero es que es magnífico cómo lo hace), sino la de 1925 ó 1935 El Motín de la Bounty con Laughton y Gable... bueno, pueden hacerse una idea. Pues no, no se la acaben de hacer, porque Tahlberg fue quién llevó a la Metro a los hermanos Marx y quién hizo posible Una Noche en la Ópera y Un Día en las Carreras y si son fans de los neoyorkinos habrán visto el inmenso cambio que supone tener a tres líderes de guerrilla en Plumas de Caballo o Sopa de Ganso y pasar a tener a tres actores geniales que no pierden nada de naturalidad, pero se circunscriben a un proyecto respetando su ritmo, sus pautas y, en gran medida, su guíon. Pues bien Thalberg estaba también detrás.
Permítanme ahora que les narre uno de mis gags favoritos de en la Ópera y es aquella en la que, tras la negociación del contrato Groucho le da a Chico una pluma para firmar y éste le responde que no sabe escribir, a lo que Groucho le replica "No se preocupe. La pluma tampoco tiene tinta"


¿Pero por qué Thalberg me produce tanta admiración, además o sobre todo? quiero recordar que, en esa época, también se daba la circunstancia que se da ahora en la que hay 15 productores ejecutivos y todos rotulan, incluso los Weinstein, pero Thalberg rotuló su nombre, creo, una sola vez. Una sola en La Buena Tierra, su penúltima producción. No quería aparecer en los créditos pero todo el mundo, cuando veía la carátula de la Metro, sabía que él estaba detrás.


Muere en 1936 a causa de una neumonía días antes de empezar el rodaje de Un Día en las Carreras y sin llegar a ver sus 5 últimas producciones, dejando trabajo asignado hasta el año '38


(en honrada retribución a Artanis y continuando el cabo lanzado por Tasmania ayer)

11 comentarios:

Artanis dijo...

Estimado D. NRQ, gracias por citarme.

Su post nos acerca, con excusa cinematográfica, a dos figuras...

Uno, el hombre de confianza a la sombra (sin juegos de palabras y -por favor- usando "hombre" como genérico, no nos pongamos "bibiánicos"). El hombre que hace el trabajo sucio. El hombre que alisa el camino. El hombre que suda para que otro aparezca con el "just pressed suit, clean shirt and tie"... volvemos a la imagen y su valor de mercado.

Y, dos (pueden ser la misma persona, aunque no creo que sea el caso de Rham, que lo lleva como obligación del cargo) el hombre que opta por quedarse en la sombra, el que no quiere ser reconocido, el que no busca premios, el que no quiere salir en los créditos.

El segundo puede ser una cuestión casi patológica. O puede ser una táctica para no soliviantar y que nos preguntemos peralesianamente "¿y cómo es él?"... porque "¿y cómo-quién-qué tiene en la cabeza el primo de RodrígueZ?", al parecer, auténtico hombre en la sombra. A veces, el anonimato es tan solo una manera de autopreservación del esrutinio.

(Nota cinéfila. En España no se respeta al productor. Se le soporta. A veces, ni eso. A veces se ganan a pulso la falta de respeto. Ahí está el caso del film acerca de Manolete. En USA, de Thalberg a los Weinstein, de Dore Schary o el gran (pequeñas producciones) Val Lewton al adrenalínico Joel Silver, de Selznick a intelectuales como Mankiewicz y Houseman, han mantenido una línea de importancia, si bien, ha ido decayendo su figura, bajo el epígrafe de anodinos contables neoyoquinos. Eso, y que cada director sueña con ser su propio productor.)

Tasmania dijo...

Pues va a ser que no, que no va en el cargo my dear Artanis. No.

En su segundo supuesto Rham, el primísimo o quien quiera que sea tiene que interiorizar que lo suyo son las bambalinas. Si le gustan las luces de los focos, mmmhhhhh eso no es lo suyo.

Y no crea, hay gente lista, con buenas cabezas que no quieren salir en la foto, ni en la peli, que lo que les gusta en verdad es la intriga, los susurros y silencios del backstage.

Artanis dijo...

Efectivamente, estimada Dña. Tasmania. Decimos lo mismo. En el cargo le va estar a la sombra. Alguien como él sabe que, cuánto más expuesto a los medios, más difícil se lo pone a su jefe.

Culparé del malentendido a mi abstrusa redacción, no a que estuviera vd. tomándose el segundo sol y sombra con dónut de la mañana...

A sus pies y más abajo si hace falta...

Tasmania dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tasmania dijo...

Es usted incorregible mi adorado Artanis...

Artanis dijo...

Es vd. insuperable, feroz (que no, D. Feroz) Tasmania...

Nrq dijo...

Artanis, fue una provocación, como bien dijo, y su respuesta me dio la excusa de mi vida, aunque hablar de Thalberg no requiere ni propósito. Se habla de él y punto.

Respecto a nuestro hombre en la sombra, Bernardino León, señores. Creo que es una persona muy solvente, un gran coordinador y, también un enforcer. Cada vez que oigo rumores de que le hacen ministro me echo a temblar, porque creo que es una persona que debe estar ahí. No habrá sacado de apuros a varios ministros ya (y a algún otro).

Patricia dijo...

Definitivo!

Por la presente, hago el firme própósito de ver estas vacaciones algunas (si no todas) las películas de los hermanos Marx. Alguna recuerdo, claro, pero... no hay más que leerles para saber que me faltan varios pases más.

Lo pongo aquí por escrito porque me conozco (y los que me prestan películas también).

Tasmania dijo...

Pues yo me apunto Patricia... recuerdo sí... pero me perdí mucho de lo bueno, por lo que veo.

Ya nos contaremos a la vuelta del verano.

Louella Parsons dijo...

Siempre me ha intrigado por qué hay gente que actúa así. ¿Timidez, miedo, humildad….?
Creo que quizás un poco de todo mezclado con una gran inteligencia que les permite sentirse satisfechos simplemente con el trabajo bien hecho sin necesidad de añadiduras ni reconocimientos.

Aunque no se pueden comparar los casos porque son diferentes, yo conocí mucho a una persona que siempre huyó de reconocimientos, cámaras, entrevistas y vivió siempre en la sombra. Era una persona muy rica. Fue un mecenas, un filántropo y dedicó toda su (corta) vida a desarrollar proyectos culturales a través de fundaciones, donaciones…. Acudía regularmente a La Zarzuela donde se reunía con el Príncipe con el que gestionaba y compartía sus proyectos, sin embargo, apenas era conocido en este país.

Cuando venía a visitarnos, siempre en verano, utilizaba el coche más discreto que tenía, y siempre venía acompañado de don A. un humilde párroco de pueblo, que también era amigo nuestro, y al que conocía desde niño y en el que confiaba ciegamente.

Su obsesiva discreción la comprendías de inmediato en cuanto hablabas con él. Era un hombre exquisito y de una elegancia personal fuera de toda categoría.
Cultísimo, amante de la música y el arte (poseía una de las colecciones privadas más importantes de Europa) era imposible imaginártelo concediendo entrevistas a periódicos o televisiones. Eran sus asistentes o secretarios los que se encargaban de ello.

Sin embargo, creo pagó un precio por guardar tan celosamente su intimidad, por huir de las personas, porque creo que estaba solo.

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Louella Parsons dijo...

Don NRQ, Bernardino León, además, es un hombre educadísimo. Algo que se agradece hoy en día.