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viernes, 30 de julio de 2010

Ociosos

Si el otro día hablábamos de Munich 72 hoy quiero seguir con el tema y, en concreto, con cómo término el asalto a la villa olímpica por parte de Septiembre Negro. Primero querría comentar que siempre me han impresionado las imágenes del terrorista con el gorrito de playa hablando con el negociador y, sobre todo, a Shorr y Spitzer hablando con la policía alemana desde una ventana: La sensación de cercanía, de poder tocar la liberación, de tener una salida a una situación crítica tan cerca, hace que la impotencia sea mayor, especialmente cuando sabes cómo terminó todo. Los llevaron al aeropuerto, los metieron en un helicóptero, les dispararon con un AK-47 y, por si quedaban dudas qué tipo de animales habían perpretado tal acción, tiraron una granada dentro de la cabina y volaron el aparato. Nunca tuvieron ninguna intención de liberarlos. Más adecuadamente expresado; su plan, desde un principio, era matarles.


Pero si creemos que la chapuza alemana (el rescate sin comentarios, los francotiradores no adecuadamente equipados) tuvo su fin en el aeropuerto de Munich… no. Mes y medio más tarde un avión de la Lufthansa es secuestrado por terroristas pidiendo la liberación de Safady y los primos Al-Gashey. Y les liberaron. Y fueron a Libia y dieron una rueda de prensa en la que se autoproclamaron, cómo no, defensores de la libertad. Esto, lógicamente, alimentó la ganas de cogger un arma a multitud de palestinos, hizo sentir orgullo a la OLP y no puedo decir que provocara una reacción silenciosa de Israel. Silenciosa la decisión fue, pero la rueda de prensa no creo que moviera un ápice los planes que tenían ya desarrollados.


Decía Sam Seaborn, un personaje del Ala Oeste de la Casa Blanca, que el terrorismo es 100% inefectivo; Le preguntan entonces qué pasa con el IRA y él contesta "los británicos siguen ahí" y añade que los extremistas vascos llevan comentiendo atentados por décadas sin resultado sobre sus reivindicaciones. O que a los Baader-Meinhoff no les fue mucho mejor. Y es cierto; el terrorismo no puede pretender que no haya una reacción más poderosa a sus actos, pero lo lamentable es que esa reacción (por tanto hay algo que lo ha provocado de salida) la enfocan como la justificación de sus acciones, lo que les hace ser luchadores por la libertad y, entonces, nos situamos en el primer paso de una espiral. Hay días en los que me levanto y, de puro materialista, creo que el terrorismo es sólo una cuestión de ociosos financiados. Gente que no tiene nada mejor que hacer y que o coge una pistola para matar un policía o la coge para atracar una tienda de comestibles. Lo que pasa es que no consigues fondos para atracar tiendas.

9 comentarios:

Artanis dijo...

Ante un tema tan complejo, no tanto desde el punto de vista ético -ya que el terrorista que detiene su acción para no dañar a inocentes (aún teniendo por cierta la muerte del tirano con su acción) descrito por Camus, deja clara la opción- mas por la multiplicidad de entornos, mitificaciones y envoltorios, tan sólo puedo dejar dos ideas a vuelapluma.

Respecto al caso concreto de Munich* sin querer ponerme conspiranoico, nunca he podido evitar pensar que el típico lamento "¿por qué aquí? ¿por qué a nosotros?" de los gobernantes alemanes se tuvo que ver implementado por el recorrido de la Historia, tan sólo tres décadas atrás. Brandt era la piedra de toque socialdemócrata que frenó el expansionismo comunista en centroeuropa (Isidoro lo sabe muy bien...) ¿de verdad no hay un atisbo de venganza en ello, orquestado desde detrás del Telón de Acero?

Otra. "Si no eres parte de la solución, eres parte del problema." Grandes frases como esta, que rivaliza en tontuna con "bajo los adoquines está la playa", son excusas para convertir a la población civil (cómplices, para ellos) en perennes rehenes y bienes canjeables.

Queda la opción del terrorista visionario, del sacrificio personal; por desgracia abundan los ejemplos, los tontos útiles y los desesperados... además de los patsy, scapegoat o chivo expiatorio que -como gustar de decir Rodríguez Braun- es el mejor amigo del hombre...

* Antes del "Munich", de Spielberg que se explaya en las consecuencias políticas y personales, estuvo la crónica "21 Horas en Munich". Un poco rala, eso sí.

Louella Parsons dijo...

Es conveniente analizar los tipos de terrorismo a los que se enfrentan las democracias para saber cómo evaluar la amenaza y, por tanto, la reacción.

Si hablamos de terrorismo político, cuyas reivindicaciones puedan ser la liberación de un pueblo, la autodeterminación, lucha contra la injusticia…..es decir, “fines nobles”, la reacción sí es enfocada por los terroristas como justificación de sus acciones, convirtiéndoles en luchadores por la libertad, como dice NRQ. El eterno lenguaje tramposo.

Por lo tanto, los estados saben que no deben sucumbir a la continua provocación de los terroristas con respuestas que les hagan más daño a sus democracias que el terrorismo en si mismo (GAL, detenciones preventivas, torturas,….o negociación y cesión al chantaje). Las respuestas deben ser siempre enfocadas desde una estrategia política para defender los principios de la democracia, del Estado de Derecho.

Pero hay otro terrorismo, que no es político sino fanático-religioso, emocional, como es el de Al Quaeda, que no reivindica territorios ni libertades y por tanto, es muy difícil evaluar la amenaza, concebir una estrategia para combatirlo, encontrar respuesta equilibrada…..
¿Cuál es el fin de este terrorismo? ¿la violencia en si misma? ¿el martirio del suicidio? ¿las huríes en el Paraíso? ¿lucha contra el infiel?....

Hay un párrafo impresionante en El agente secreto de Joseph Conrad que describe perfectamente las reflexiones del personaje del Profesor, un anarquista terrorista suicida y fabricador de detonadores y uno se da cuenta de la complejidad a la que nos enfrentamos ante estos terroristas cuya vida, para ellos, carece totalmente de valor.

No pueden ser de otro modo.
Su personalidad se construye sobre la moral convencional, se apoya en el orden social. La mía se yergue libre de todo artificio. Ellos están atados a toda suerte de convenciones. Dependen de la vida que, a este respecto, es una realidad histórica, rodeada de todo tipo de limitaciones y consideraciones, una realidad organizada de forma compleja susceptible de ser atacada en todo momento; mientras que yo dependo de la muerte, que no conoce límites y no puede ser atacada. Mi superioridad es evidente.



(Y seguro, don NRQ, que también están esos ociosos a los que alude, no le quepa duda. O los tarados como Hinckley que intentó asesinar a Reagan para llamar la atención de Jodie Foster…..)

Tasmania dijo...

Fukuyama tiene la culpa. El describió el fin de la historia.

Louella Parsons dijo...

fabricador???

corrección: fabricante.

Nrq dijo...

Mr Artanis; "One day in september" de Kevin McDonald es un sobrecogedor documental. Hace tiempo estaba en youtube, pero no logro encontrarlo ahora (sigh).

Volviendo sobre lo que nos ocupa; terrorismo es cualquier acto que te pille en un restaurante o en un avión y te jo** la existencia. Lo comentaba Mr Artanis hace dos días haciendo referencia al asalto checheno a la casa de cultura de Moscú. Con esas bombas adosadas al cuerpo y la solución del Kremlin... ¿no tiene narices que luego se quiera acusar a Putin de la salida que se ejecutó?

Veamos; en la operación Entebbe (Keshner también hizo su film) soldados isrealíes asaltan la terminal de aeropuerto de Uganda; Matan a un francés (se levantó cuando no debía y le confundieron con un rehén) y dos heridos más de fuego cruzado. Mataron a los terroristas que estaban en el hall y dentro de una habitación de la terminal. No se negocia con terroristas.
Pero lo de Munich... Artanis pone en boca de los alemanes ¿por qué aquí?, pero los israelíes tuvieron tres ocasiones para preguntarse tan sólo ¿por qué?:
* la primera el asalto durante las olimpiadas
* la segunda que les pusieran un avión en un aeropuerto y dos helicópteros no dejando intervenir a fuerzas de rescate, no ya israelíes, sino alemanas (mal equipadas)
* la tercera cuando liberaron a los tres terroristas por el tema del secuestro del avión alemán

Los alemanes tuvieron tres ocasiones y en las tres la liaron; protección en la Villa Olímpica, resolución del Fürstenfeldbruck y negociación del secuestro del avión de la Lüfthansa.

Parece ser que no mucho más tarde aprendieron la lección.

El terrorismo, tras cualquiera de las acciones de la Policía Nacional o francesa deteniendo a etarras, el Mossad, la IDF, la policía alemana o el ejército ruso, no es víctima de nada y venderlo como tal no deja de ser un acto de dialéctica barata. Víctima es el que va paseando por la calle y le revientan la vida por sus ideas, por su religión o por su nacionalidad.

Nrq dijo...

el francés abatido fue tomado por un secuestrador, no por un rehén.

Artanis dijo...

D. NRQ... de Entebbe (de la que creo que hay otras dos versiones audiovisuales) a mí siempre me quedó la duda de qué ocurrió con una rehen anciana israelí que habían evacuado a un hospital ugandés. Supongo que la noble -aunque poco práctica- tónica israelí de recuperar los cuerpos de sus soldados, se hace extensiva a los civiles...

Por otra parte, la República Federal Alemana tiene un historial complicado en su lucha contra el terrorismo. Recuerdo cómo un profesor de Literatura que había cursado sus estudos allí en la época en que los Badder Meinhoff estaban empeñados en salvar a Alemania de sí misma, nos detallaba los grandes pasquines estatales que se veían en todas partes y cómo cada capturado o muerto era tachado, para dar ánimos a la ciudadanía.

Pido perdón por tanta cita cinéfila, pero Alemania (como España con títulos como "La Fuga De Segovia") ha tenido algunos intelectuales (reales o presuntos) que han mirado con condescencia, piedad o apoyo a los grupos terroristas. Lo mismo, Italia. Yo creo que falta -no ya la película- sino un gran compendio de memoria de cómo se entreveró la lucha ideológica y política en la Europa Occidental, de los 60 a los 80, con líneas de defensa y proselitismo del terror, como una especie de mal menor, de hijos descarriados (¿les suena?)... desde púlpitos, cátedras, editoriales... el terrorismo fue una baza política más hasta que comenzó a hacerse demasiado evidente, demasiado molesto.

Demasiada sangre y dolor.

Llega un moemnto que queda feo, coño.

Pero no es que algunos hayan dejado de creer en ello como una medida de guerra útil contra la burguesía liberal.

Louella Parsons dijo...

Don ARTANIS, precisamente comentaba hoy en mi casa cómo algunos intelectuales del País Vasco siguen en esa especie de comprensión hacia los descarriados hijos del pueblo vasco.

Y citábamos a alguien a quien conocemos mucho, reconocido intelectual y que fue uno de los abogados del proceso de Burgos y nos preguntábamos cómo es posible que hoy siga en sus tesis independentistas e instalado en el discurso equidistante entre demócratas y totalitarios y en conceptos y entelequias como "pueblo vasco" o el "derecho de los pueblos a decidir su propio futuro".

Louella Parsons dijo...

(sigo..)

Un día me decía un conocido…No le des importancia. Estos (los nacionalistas vascos) son unos bravucones pero en el fondo, no quieren la independencia, no les interesa, sólo quieren vivir del discurso

Me di cuenta de que este tipo no entendía nada. No se trata de si los nacionalistas quieren o no la independencia sino de que mientras tanto, un grupo terrorista (legitimado por este discurso nacionalista) mantiene de rehén al “pueblo” al que precisamente quiere liberar, mientras tanto, un sistema totalitario se ha impuesto en la sociedad, mientras tanto, nuestra libertad ha sido secuestrada.

Hay un problema enorme de comprensión del terrorismo y de su estrategia.
No se entiende que asesinar a un guardia civil o extorsionar a un rico empresario es atacar a cualquiera de nosotros porque el objetivo es cargarse la democracia y nuestro sistema de libertades mediante el pulso al Estado. La gente lo desliga. Creen que a ellos no les va a tocar. Pero ya les toca aunque no lo saben. Y no sólo por la falta de libertad, la coacción, el miedo…sino porque inconscientemente han interiorizado como legítimas las aspiraciones terroristas.